UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004
Back to Main Menu
HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004: Población y pobreza
State of World Population
Sections
Introducción
Población y pobreza
Población y medio ambiente
Migración y urbanización
Igualdad de género y habilitación de la mujer
Salud sexual y reproductiva y planificación de la familia
Salud materna
Prevención del VIH/SIDA
Adolescentes y jóvenes
Salud reproductiva para comunidades en crisis
Prioridades para la acción
Notas
Fuentes Para los Recuadros
Indicadores
Gráficos y Cuadro

Población y pobreza

Objetivos de Desarrollo del Milenio
Salud reproductiva y Objetivos de Desarrollo del Milenio
Efecto económico de la dinámica de población
VIH/SIDA y pobreza
Envejecimiento de las poblaciones
Medidas nacionales para reducir la pobreza

Efecto económico de la dinámica de población

Hay claras pruebas de que cuando se posibilita que las personas tengan menor cantidad de hijos si así lo desean, esto contribuye a estimular el desarrollo y reducir la pobreza, tanto en los hogares como a nivel macroeconómico.

TAMAÑO Y BIENESTAR DE LA FAMILIA. Recientes investigaciones apoyan la premisa de que al tener numerosos hijos (no planificados) se impone una pesada carga en los pobres, mientras que las familias más pequeñas tienen una mayor movilidad económica ascendente.(2)

La fecundidad afecta la pobreza de una familia de diferentes maneras:

  • Las familias más pequeñas distribuyen el ingreso entre menor cantidad de personas y, por ende, aumenta el ingreso medio per cápita. Una familia de cierto tamaño tal vez esté por debajo del límite de pobreza, pero si tuviera un miembro menos, podría elevarse por encima del límite de pobreza.


  • Cuando es menor el número de embarazos, también se reducen las tasas de mortalidad y morbilidad de las madres y a menudo esto redunda en mayor educación y más oportunidades económicas para la mujer. La muerte o la discapacidad de una madre pueden empujar a una familia hacia la pobreza. La capacidad de la madre para obtener un ingreso puede rescatar a la familia de la pobreza.


  • Las altas tasas de fecundidad perjudican la educación de los hijos, especialmente de las niñas. Las familias más numerosas tienen menores recursos que invertir en la educación de cada hijo. Además, el embarazo precoz interrumpe la educación de la joven y en las familias numerosas, las madres suelen retirar a las hijas de la escuela para que ayuden a cuidar a sus hermanos. Lo frecuente es que el menor nivel educacional redunde en mayor pobreza para la familia y también en la transmisión de la pobreza a las generaciones sucesivas.


  • Las familias donde las tasas de fecundidad son menores están en mejores condiciones de efectuar inversiones en la salud de cada hijo y de proporcionar a todos sus hijos una nutrición adecuada. La desnutrición redunda en perturbación del crecimiento, subdesarrollo del cerebro y una consecuente imposibilidad de llegar a altos niveles de productividad en la fuerza laboral.

EFECTOS MACROECONÓMICOS. Las altas tasas de fecundidad obstaculizan el desarrollo de diversas maneras. En 2001, la Comisión de Macroeconomía y Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló: “A nivel de la sociedad, el rápido crecimiento de la población rural, en particular, impone enormes tensiones sobre el medio ambiente físico y la productividad alimentaria, a medida que va disminuyendo la proporción entre la mano de obra y la tierra de cultivo disponible. Los campesinos sumidos en una pobreza desesperante probablemente acudan a las ciudades y se hacinen en ellas, con lo cual las tasas de urbanización aumentan y esto agrava las consecuencias negativas en materia de congestión y disminución del capital urbano per cápita”.

Por otra parte, las menores tasas de fecundidad redundan en ventajas económicas. En un estudio realizado en 2001 sobre 45 países se comprobó que si en el decenio de 1980 esos países hubieran reducido la fecundidad en cinco alumbramientos por 1.000 habitantes, la incidencia media nacional de la pobreza, de 18,9% a mediados del decenio de 1990, se habría reducido hasta 12,6% entre 1990 y 1995.(3)

En momentos de celebrarse la Conferencia de El Cairo, era difícil obtener pruebas econométricas de este “efecto de población” sobre el crecimiento económico, y el pensamiento económico predominante tendía a descartar ese efecto o a considerar que tenía menor importancia. En 1986, un estudio del National Research Council en los Estados Unidos(4) llegó a la conclusión de que el crecimiento de la población tenía poco o ningún efecto sobre el crecimiento económico en general, pese a sus importantes efectos a escala del hogar; pero ese estudio se basó en datos recogidos en los decenios de 1960 y 1970, cuando muchos países en desarrollo estaban iniciando sus procesos de transición demográfica.

LA OPORTUNIDAD DEMOGRÁFICA. Una nueva serie de investigaciones realizadas a mediados del decenio de 1990(5) , basadas en datos recogidos a lo largo de períodos más prolongados, indicó que la disminución de las tasas de fecundidad abre una “oportunidad demográfica” de índole económica. Cuando es menor el número de hijos dependientes en relación con la población en edad activa, los países pueden efectuar inversiones adicionales que pueden estimular el crecimiento económico y contribuir a reducir la pobreza.

Esta oportunidad se abre por única vez y se cierra a medida que las poblaciones van avanzando en edad y que, eventualmente, comienza a aumentar nuevamente la proporción de dependientes (niños y ancianos).

Varios países del Asia oriental—los llamados Tigres Asiáticos—y algunos otros han aprovechado este dividendo económico. En China hubo una espectacular baja en la incidencia de la pobreza(6). En un estudio se estimó que debido a la declinación de las tasas de fecundidad en el Brasil, el crecimiento anual del PIB per cápita había aumentado en 0,7 puntos porcentuales. México y otros países de América Latina han registrado efectos similares. Por otra parte, algunos países han desaprovechado en gran medida la oportunidad de un “regalo del cielo” debido a la ausencia de una buena administración pública, o a políticas conducentes a efectuar inversiones improductivas(7).

En los países más pobres, donde las tasas de fecundidad se mantienen a un alto nivel, todavía transcurrirá algún tiempo antes de que se abra la oportunidad demográfica, pero al efectuar inversiones desde hoy—en particular, al mejorar la prestación de servicios de salud reproductiva—se podría acelerar la aparición de dicha oportunidad y asegurar futuros dividendos.

Los países de diferentes regiones del mundo se encuentran en diferentes etapas de la transición demográfica. En el Asia meridional, se llegará al punto máximo de la proporción entre población activa y dependientes entre 2015 y 2025. En América Latina y el Caribe, la proporción de la población activa comenzó a aumentar antes que en el Asia oriental y llegará a su máximo en el lapso 2020-2030, pero el cambio proporcional ha sido menos pronunciado y, en consecuencia, el dividendo económico será menos repentino y menos intenso. Algunos países árabes y delAsia central llegarán al momento de su oportunidad demográfica dentro de un plazo de dos decenios, mientras que otros tardarán más.

En gran parte de África al Sur del Sahara, el dividendo demográfico está aún muy lejos. La población sigue siendo muy joven y la proporción de personas en edad activa es relativamente pequeña. Muchos países recién están iniciando la transición demográfica y otros ni siquiera han comenzado. Según proyecciones, solo 11 países llegarán a su proporción máxima de personas en edad activa antes de 2050. No obstante, hay en la región una gran necesidad de anticonceptivos, lo cual sugiere que al ampliar los programas de calidad, se podría acelerar el momento en que los países recojan el dividendo demográfico.

4 LA DESIGUALDAD EN CUESTIONES DE SALUD REPRODUCTIVA FOMENTA LA POBREZA

La CIPD reconoció que la mala salud y los embarazos no planificados pueden determinar si una familia queda atrapada en la pobreza o escapa a ésta, como los pobres saben desde hace mucho tiempo. Pero los encargados de formular políticas han tardado mucho en abordar la falta de equidad en la distribución de información y servicios, que contribuye a que las personas sigan siendo pobres.

Al analizar los datos sobre el acceso a servicios de salud reproductiva de diferentes grupos de ingresos en la población de 56 países se pone de manifiesto que los grupos más pobres están indudablemente en situación desventajosa, de diversas maneras:

  • La mayor discrepancia entre poblaciones más ricas y más pobres ocurre en la atención del parto por personal capacitado, el más costoso de los servicios de salud reproductiva;
  • Las mayores diferencias se acusaron en las tasas de fecundidad en la adolescencia: las mujeres más pobres tienen hijos a edades más tempranas;
  • Las desigualdades debidas al nivel de ingresos son mayores en cuanto a la maternidad sin riesgo, la fecundidad en la adolescencia, el uso de anticonceptivos y las tasas de fecundidad total, que en lo concerniente a la mortalidad de menores de un año;
  • Las mujeres pobres tienen, a lo largo de toda su vida, mayor cantidad de hijos que las mujeres de mayores recursos;
  • Los países pobres acusan un mayor riesgo de mortalidad y morbilidad de lactantes, niños y madres y en todo los países, las mujeres pobres enfrentan riesgos mayores que las demás;
  • La utilización de métodos de planificación de la familia, en particular métodos modernos, es mayor en los segmentos más pudientes de la sociedad.

Esas constataciones corroboran lo indicado en el informe El Estado de la Población Mundial 2002, en que se examinaron datos procedentes de 44 países. La escasez de recursos, personal capacitado, oportunidades y actividades de difusión privan a los pobres de acceso a los servicios de salud reproductiva y de la información al respecto, y los efectos saltan a la vista.

Los déficit en cuanto a información y servicios obedecen a diversos factores:

  • Las mujeres y las parejas pobres tienen menor acceso a la información y a las aptitudes resultantes de la educación para ampliar sus conocimientos;
  • Las personas y las comunidades pobres quieren evitar los riesgos—es menos probable que ensayen nuevos comportamientos—dado que su margen de error es tan pequeño;
  • Los costos de la información y los servicios (costos monetarios oficiales y oficiosos y costos de transporte y de oportunidad) son más intimidantes para los pobres;
  • Cuando tratan a los pobres, los encargados de prestar servicios tienen menor disposición y posibilidad de interactuar tan estrechamente como se necesita para ofrecer información y apoyo sobre temas delicados;
  • Los servicios no están ubicados en lugares accesibles a los pobres, ni se ofrecen en horarios convenientes para éstos;
  • Las poblaciones de mayores recursos se ingenian más para recurrir a las instituciones oficiales y recibir una respuesta a sus demandas.

En 2000, en los países en desarrollo solo un 3% del producto interno bruto (PIB) se dedicó al sector de salud; en los países menos adelantados, esa proporción fue incluso menor. En muchos países, los gastos aún tienden a favorecer a los hospitales y los establecimientos médicos de la capital y hubo escaso progreso hacia una distribución más equitativa de los recursos a nivel local: el porcentaje de los gastos nacionales de salud dedicado a los servicios locales de salud se ha mantenido estacionario en los países en desarrollo y ha disminuido en los países menos adelantados. Fuentes

 Back to top PreviousNext 
      |      Main Menu      |      Press Kit      |      Charts & Graphs      |      Indicators   |