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Población y pobreza
Una premisa fundamental de la Conferencia de El Cairo
(1994) fue la noción de que el tamaño, la tasa de crecimiento,
la estructura por edades y la distribución rural y urbana de
la población de un país tienen repercusiones de importancia
crítica sobre sus perspectivas de desarrollo, concretamente
sobre sus posibilidades de elevar los niveles de vida de los
pobres. En este entendimiento, la CIPD exhortó a los países
a “integrar plenamente las cuestiones de población en las
estrategias de desarrollo, la planificación, la adopción de
decisiones y la asignación de recursos a todos los niveles”.
Entre las principales cuestiones de población y desarrollo
que abordó el Programa de Acción figuran: población y pobreza; medio ambiente (véase el Capítulo 3); salud, morbilidad y mortalidad (véanse los Capítulos 6, 7 and 8); y distribución de la población, urbanización y migración interna e internacional (Capítulo 4).
La pobreza perpetúa la mala salud, la desigualdad de
género y el rápido crecimiento de la población. La CIPD reconoció
que ampliar los medios de acción de cada mujer y cada
hombre mediante la educación, la igualdad de oportunidades
y los medios para determinar el número y el espaciamiento
de sus hijos, tiene importancia crítica para quebrar este
círculo vicioso.
En 1994 ya se disponía de pruebas incontestables, dimanadas
de la experiencia durante dos generaciones, de que los
países en desarrollo donde las tasas de fecundidad son más
bajas y el crecimiento de la población es más lento, son los
que tienen mayor productividad, mayor ahorro y mayores
inversiones productivas, todo ello conducente a un más
acelerado crecimiento económico.
El análisis de datos más recientes confirma que los
países que han reducido sus tasas de fecundidad y mortalidad
efectuando inversiones en salud y educación, han prosperado
en consecuencia.
En momentos en que la comunidad internacional se
esfuerza por centrar más eficazmente sus acciones de desarrollo
a fin de conquistar los Objetivos de Desarrollo del
Milenio en cuanto a la erradicación de la pobreza y el mayor
bienestar de los seres humanos, el Programa de Acción de la
CIPD, basado en los derechos humanos para abordar la interdependencia
entre la población y la pobreza, merece la más
alta prioridad.
En el decenio transcurrido desde la CIPD, han cambiado las
políticas que conforman la asistencia internacional para el
desarrollo. El importe de la asistencia se ha estancado alrededor
de 60.000 millones de dólares por año, como resultado
de la fatiga de los donantes y la incertidumbre económica.
Al mismo tiempo, los donantes han intensificado sus críticas
acerca de la manera en que se utilizó la asistencia (y la responsabilidad
se ha asignado tanto a los mismos donantes
como a los gobiernos receptores).
A fin de aumentar los efectos de la asistencia para el desarrollo,
los donantes han adoptado la gobernabilidad como
criterio importante para la asignación de dicha asistencia
y han fortalecido el enfoque general sobre la mitigación
de la pobreza como principal justificación de la asistencia.
El propósito de centrar más eficazmente la asistencia para
el desarrollo guió la Cumbre del Milenio celebrada en 2000
en la Sede de las Naciones Unidas, así como la formulación
de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (MDG) y las metas
correlativas para reducir la pobreza mundial antes de 2015:
- Erradicar la pobreza extrema y el hambre. Reducir antes
de 2015 a la mitad la proporción de personas cuyos ingresos
sean inferiores a un dólar por día y que padezcan hambre.
- Lograr la educación primaria universal. Velar por que,
antes de 2015, todos los niños y niñas puedan terminar
un ciclo completo de enseñanza primaria.
- Promover la igualdad de género y la autonomía de la
mujer. Eliminar las disparidades entre hombres y mujeres
en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente
antes de 2005, y en todos los niveles de la enseñanza
antes de 2015.
- Reducir la mortalidad en la infancia. Reducir en dos
terceras partes antes de 2015 las tasas de mortalidad de
los niños menores de cinco años.
- Mejorar la salud materna. Reducir en tres cuartas
partes antes de 2015 la tasa de mortalidad derivada
de la maternidad.
- Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades.
Detener y comenzar a reducir antes de 2015 la
propagación del VIH/SIDA y la incidencia del paludismo
y otras enfermedades graves.
- Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.
Incorporar los principios de desarrollo sostenible en las
políticas y los programas nacionales y contrarrestar la
pérdida de recursos del medio ambiente. Reducir a la
mitad antes de 2015 la proporción de personas que carecen
de acceso a agua potable. Mejorar considerablemente
las condiciones de vida de al menos 100 millones de habitantes
de tugurios antes de 2020.
- Fomentar una alianza mundial para el desarrollo.
Desarrollar aún más un sistema comercial y financiero
abierto, que incluya un compromiso de lograr el desarrollo,
una buena gestión de los asuntos públicos y la reducción
de la pobreza, en cada país y en el plano internacional.
Atender las necesidades especiales de los países menos
adelantados y de los países en desarrollo sin litoral y los
pequeños Estados insulares en desarrollo. Encarar integralmente
los problemas de la deuda de los países en desarrollo.
Elaborar y aplicar estrategias que proporcionen
a los jóvenes trabajo digno y productivo. En cooperación
con las empresas farmacéuticas, proporcionar acceso en
forma costeable a los medicamentos esenciales en los
países en desarrollo. En colaboración con el sector privado,
velar por que se puedan aprovechar los beneficios de las
nuevas tecnologías, en particular los de las tecnologías
de la información y de las comunicaciones.
En muchos aspectos, los objetivos y las metas fijados en
la CIPD (véase el Recuadro 3) se anticiparon a los de los
Objetivos de Desarrollo del Milenio.
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3 |
OBJETIVOS DE LA CIPD Y DEL
EXAMEN REALIZADO EN 1999 |
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La CIPD aprobó los siguientes objetivos, que se apoyan recíprocamente:
- Igualdad de género en la educación. Eliminar
la discrepancia de género en la educación primaria
y secundaria antes de 2005 y velar por
un completo acceso a la enseñanza primaria o
su equivalente de las niñas y los niños varones,
tan pronto como sea posible y, en cualquier
caso, antes de 2015;
- Mortalidad de menores de un año, de niños
en general y de madres. Reducir antes del año
2000 al menos en una tercera parte las tasas
de mortalidad de menores de un año y de
menores de 5 años, hasta no menos de 50 y
70 por cada 1.000 nacidos vivos, respectivamente;
y reducirlas hasta menos de 35 y 45,
respectivamente, antes de 2015; reducir antes
del año 2000 las tasas de mortalidad derivada
de la maternidad a la mitad de los niveles existentes
en 1990 y reducirlas nuevamente a
la mitad antes de 2015 (concretamente, en
países donde son más altas las tasas de mortalidad,
reducirlas hasta menos de 60 por cada
100.000 nacidos vivos);
- Servicios de salud reproductiva. Proporcionar
acceso universal a una gama completa de métodos fiables y seguros de planificación
de la familia y a los servicios conexos de salud
sexual y reproductiva, antes de 2015.
En 1999, al pasar revista a los primeros cinco
años de aplicación del Programa de Acción de la
CIPD, la Asamblea General de las Naciones
Unidas tomó nota de que estaba empeorando la
crisis del VIH/SIDA y la vulnerabilidad de los
jóvenes y adoptó metas numéricas concretas a
fin de evaluar la realización del Programa:
- Educación. Reducir a la mitad antes de 2005
las tasas de analfabetismo de mujeres y niñas
existentes en 1990; asegurar que antes de
2010, al menos un 90% de los niños de uno y
otro sexo estén matriculados en la escuela
primaria;
- Servicios de salud reproductiva. Proporcionar
una amplia gama de métodos de planificación
de la familia, atención obstétrica esencial y
prevención y atención de las infecciones del
aparato reproductor en un 60% de los establecimientos
que prestan atención primaria de la
salud antes de 2005; en un 80% antes de
2010; y en todos antes de 2015;
- Mortalidad derivada de la maternidad.
Cuando la mortalidad derivada de la maternidad
es muy alta, velar por que antes de 2005,
al menos un 40% de todos los partos reciban asistencia de personal capacitado, 50% antes
de 2010 y 60% antes de 2015; a escala mundial,
un 80% de los partos deberían recibir
atención antes de 2005, un 85% antes de
2010 y un 90% antes de 2015;
- Necesidad insatisfecha de planificación de la
familia. Reducir a la mitad antes de 2005 cualquier
déficit entre las proporciones de personas
que utilizan anticonceptivos y las de quienes
expresan el deseo de espaciar o limitar sus
familias, en un 75% antes de 2010 y completamente
antes de 2015. Para alcanzar ese
objetivo, es preciso no utilizar metas de captación
ni cuotas.
- VIH/SIDA. Velar por que antes de 2005 al
menos un 90% y antes de 2010 al menos un
95% de los jóvenes varones y mujeres entre 15
y 24 años de edad tengan acceso a métodos
de prevención del VIH/SIDA, entre ellos,
condones (preservativos) masculinos y femeninos,
servicios de detección voluntaria,
asesoramiento psicosocial y seguimiento;
reducir antes de 2005 las tasas de infección
con el VIH en este grupo de edades en un 25%
en los países más afectados, y en un 25% a
escala mundial antes de 2010.
Fuentes
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