UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004
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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004: Prioridades para la acción
State of World Population
Sections
Introducción
Población y pobreza
Población y medio ambiente
Migración y urbanización
Igualdad de género y habilitación de la mujer
Salud sexual y reproductiva y planificación de la familia
Salud materna
Prevención del VIH/SIDA
Adolescentes y jóvenes
Salud reproductiva para comunidades en crisis
Prioridades para la acción
Notas
Fuentes Para los Recuadros
Indicadores
Gráficos y Cuadro

Prioridades para la acción

Alianza con la sociedad civil
Recursos para la aplicación del Programa de Acción
Prioridades para la acción
Conclusión

Conclusión

En 1994, la CIPD otorgó un significado práctico al desarrollo centrado en el ser humano. El Programa de Acción reconoce que para lograr un crecimiento económico sostenido y mitigar la pobreza, es imprescindible efectuar inversiones en los seres humanos y ampliar sus oportunidades y capacidades.

El consenso de El Cairo estimuló una respuesta mundial:

  • Facilitó mayores adelantos en la comprensión internacional de la salud y la habilitación de las mujeres, que se expresaron en 1995, en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing;


  • Promovió la focalización en las oportunidades individuales y el diálogo sobre desarrollo y lo colocó en el centro de las políticas y estrategias de población;


  • Fue un factor catalizador de la ampliación del papel de las organizaciones de la sociedad civil en el diálogo sobre desarrollo;


  • Legitimó los acuerdos internacionales sobre necesidades de recursos a fin de alcanzar las metas de desarrollo.


Debido a esos resultados, la CIPD contribuyó a preparar el camino para los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En este decenio, se han logrado adelantos en las políticas nacionales, regionales e internacionales, de conformidad con las aspiraciones planteadas en la CIPD. Se ha promovido la salud reproductiva en políticas e instituciones. Se ha reconocido la diversidad de situaciones demográficas en todo el mundo y los países han tratado de formular políticas y programas que respondan a las necesidades percibidas.

Actualmente, se abordan y se adoptan medidas con respecto a temas que anteriormente se dejaban de lado en los debates sobre política, entre ellos, las prácticas tradicionales nocivas, la violencia por motivos de género, la salud reproductiva de los adolescentes, la atención posterior al aborto, las necesidades de salud de refugiados y personas que viven en situaciones de emergencia, la seguridad de suministros de productos de salud reproductiva y planificación de la familia, y el papel de la cultura como vehículo para promover los derechos humanos básicos.

Es mucho lo que ha cambiado en el mundo después de 1994. Se ha transformado pronunciadamente el marco ideológico e institucional para las iniciativas de desarrollo. La descentralización de la adopción de decisiones, los cambiantes equilibrios en las responsabilidades públicas y privadas, los nuevos mecanismos de financiación y las limitaciones presupuestarias, sumados a las acciones de reforma sectorial, los programas verticales para determinadas enfermedades y la mayor prioridad otorgada a la reducción de la pobreza, han transformado los términos del debate y de la adopción de medidas.

No obstante, el enfoque participatorio de las acciones nacionales, centrado en el ser humano, que es el aspecto medular del Programa de Acción de la CIPD, es hoy más pertinente que nunca. En momentos en que el mundo trata de alcanzar los ambiciosos objetivos de la Cumbre del Milenio, siguen teniendo una importancia central el compromiso político y la dedicación de suficientes recursos financieros y humanos a la aplicación del Programa de Acción de la CIPD.

Las acciones para lograr una mejor salud maternoinfantil, la igualdad de género, el adelanto educacional, la reducción de la pobreza, la calidad del medio ambiente y las mejores alianzas en pro del desarrollo dependen de movilizar la voluntad política y la financiación necesarias para plasmar en la realidad el consenso de El Cairo. El acceso universal a los servicios de salud reproductiva, a la educación, y a la participación social, tienen importancia vital para la dignidad y la seguridad nacionales y son importantes condiciones del progreso para mitigar la pobreza.

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