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El liderazgo político y la financiación suficiente serán factores críticos para alcanzar
tanto los objetivos de El Cairo como los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Entre las prioridades para la acción en los próximos diez años figuran las
siguientes:
- Integrar las prioridades de la CIPD en los diálogos sobre políticas de desarrollo,
en esferas como la erradicación de la pobreza, la habilitación de la
mujer, las políticas sociales, los derechos humanos, la sostenibilidad del medio
ambiente y las políticas macroeconómicas, y en los enfoques sectoriales, los
PRSP y otros marcos y procesos de programación.
- Ampliar el enfoque de políticas y programas de modo de satisfacer las
necesidades de las poblaciones más pobres y velar por que la aplicación del
Programa de Acción de la CIPD tenga una orientación favorable a los pobres.
Asignar prioridad a aumentar la educación y acrecentar las aptitudes de los
pobres, inclusive aptitudes para la vida, y proporcionar servicios a las comunidades
rurales y urbanas que carecen de ellos.
- Incorporar la participación de la sociedad civil como aspecto regular en las
prácticas nacionales, regionales y de institucionales locales.
- Reformar leyes, políticas e instituciones a fin de ampliar las opciones de
mujeres y hombres. Combatir la violencia por motivos de género y las prácticas
tradicionales nocivas; ampliar el acceso de las mujeres a los recursos,
inclusive tierra y crédito; aumentar la participación de las mujeres en la adopción
de decisiones; y subsanar la desigualdad en las familias, los lugares de
trabajo y las comunidades.
- Vincular las acciones y sistemas nacionales de fomento de la capacidad a
fin de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y vigilar los adelantos
hacia las metas necesarias para aplicar el Programa de Acción de la CIPD, a fin
de maximizar los efectos sinérgicos y la eficacia de los programas.
- Incluir la dinámica de población en los procesos de planificación nacional y
los diálogos de política. A medida que tamaño, composición y densidad de la
población van cambiando, es necesario que los planificadores estén en condiciones
de pronosticar y satisfacer las necesidades en materia de infraestructura y
servicios.
- Responder a la rápida urbanización, inclusive la que ocurre en los países
menos adelantados. Ampliar la atención primaria de la salud—inclusive los
servicios de salud reproductiva—y otros servicios sociales en las comunidades
pobres y en la periferia de las ciudades. Aumentar la descentralización de la
adopción de decisiones, impartiendo capacitación en el plano local en materia
de fijación de prioridades, presupuestación, y prestación y monitoreo de los
servicios.
- Prestar mayor atención al desarrollo rural con el propósito de: abordar las
deficiencias en los servicios de salud, la educación y el empleo; eliminar la
degradación del medio ambiente; frenar la emigración de personas dotadas de
aptitudes y educación; reducir los efectos del VIH/SIDA; y afianzar la seguridad
humana.
- Centrar más atención y recursos en la prestación de servicios integrales y
de alta calidad de salud reproductiva.
- Asignar prioridad a la salud reproductiva y la planificación de la familia con el
propósito de fortalecer y reformar los sistemas de salud y también en los
enfoques sectoriales, los PRSP y las estrategias para alcanzar los Objetivos de
Desarrollo del Milenio.
- Fortalecer la capacidad a todos los niveles para la prestación de servicios de
salud reproductiva, asegurar una financiación sostenible y una adecuada dotación
de personal, mejorar la calidad de los servicios y aumentar su utilización.
- Asegurar la sostenibilidad y la seguridad de las cadenas de suministros, de
modo que estén disponibles todos los equipos y suministros requeridos para
prestar servicios integrales de salud reproductiva, inclusive los anticonceptivos.
- Orientar la capacidad y los recursos hacia las intervenciones de probada
eficacia, incluidos nuevos enfoques para reducir la mortalidad derivada de la
maternidad y asegurar la salud reproductiva de los adolescentes.
- Mejorar la calidad de la atención provista, sobre la base de la experiencia del
pasado decenio;
- Establecer eficaces mecanismos de monitoreo y evaluación para abordar las
limitaciones en la aplicación de programas nacionales y determinar su grado
de éxito.
- Fortalecer los sistemas de recopilación, análisis, difusión y utilización de
datos, proporcionando apoyo institucional y programas de capacitación.
- Aumentar la escala y acrecentar sustancialmente el acceso de la mujer a
las intervenciones de probada eficacia para prevenir las defunciones
maternas: atención del parto por personal capacitado y acceso a la atención
obstétrica de emergencia.
- Fortalecer los servicios de planificación de la familia para que las mujeres
puedan aplazar, espaciar y limitar los embarazos.
- Aumentar la utilización de los servicios de maternidad sin riesgo, en particular
por hogares pobres, aumentando la conciencia, abordando las barreras
sociales y económicas y mejorando la infraestructura.
- Eliminar los obstáculos financieros al acceso de la mujer a la atención prenatal,
del parto y del posparto, o bien estableciendo que esa atención es
gratuita o bien sufragando el costo mediante sistemas nacionales de seguro.
- Vincular más eficazmente las intervenciones relativas al VIH/SIDA con
otros componentes de la salud reproductiva, como parte de una respuesta
multisectorial a la epidemia.
- Ampliar el apoyo a los programas de planificación de la familia y salud
reproductiva, importantes puntos de entrada para la prevención del VIH y su
tratamiento y atención.
- Intensificar los esfuerzos por incorporar la prevención y el tratamiento del
VIH/SIDA en servicios integrales de salud reproductiva.
- Ampliar la escala de programas en curso, utilizando un enfoque multisectorial.
- Abordar los factores socioeconómicos que facilitan la infección con el
VIH/SIDA, inclusive las relaciones de género, mediante programas que promuevan
cambios en el comportamiento apropiados culturalmente.
- Intensificar las acciones para llegar a todos los adolescentes necesitados,
inclusive los adolescentes casados y los que no asisten a la escuela.
- Aumentar la participación de los jóvenes en el diseño, la aplicación y el
monitoreo de los programas, así como en los procesos de formulación de políticas.
- Ampliar el enfoque integral de la programación y el desarrollo en beneficio
de los jóvenes.
- Aumentar la escala de las acciones realizadas actualmente.
- Aumentar la asistencia de donantes destinada a la aplicación del Programa
de Acción de la CIPD.
- Facilitar el intercambio de información sobre lo que da resultado de modo
que se combinen los fondos y la capacidad administrativa para lograr un máximo
efecto.
- Apoyar a los gobiernos a fin de que adopten decisiones racionales en una
atmósfera de transparencia y rendición de cuentas.
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