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Prioridades para la acción
Cuando en 1994, los gobiernos de todo el mundo aprobaron
el Programa de Acción de la CIPD, reconocieron que efectuar
inversiones en las personas, ampliar sus oportunidades y
posibilitar que plasmen su potencial como seres humanos es
la clave del crecimiento económico sostenido y el desarrollo
sostenible.
El éxito en las medidas para aplicar el Programa de
El Cairo y combatir la pobreza depende de que se cuente
con suficiente financiación y eficaces alianzas.
En este capítulo se considera el papel de las alianzas en
la promoción de una mayor salud reproductiva y de las acciones
para alcanzar los objetivos de la CIPD y los Objetivos de
Desarrollo del Milenio, así como los recursos necesarios. A continuación
figura un resumen de las prioridades para la acción.
Las organizaciones no gubernamentales (ONG), componente
fundamental de muchos programas en todo el mundo,
desempeñaron un papel de importancia crucial en la conformación
del consenso de la CIPD y tuvieron una participación
sin precedentes en los procesos intergubernamentales. El
Programa de Acción tuvo alcances de gran magnitud en sus
recomendaciones de promover alianzas con las ONG, otras
instituciones de la sociedad civil y entidades del sector
privado.
Actualmente, en muchos países, las ONG despliegan actividades
para proporcionar servicios de salud reproductiva y
promover el Programa de Acción de El Cairo en muchas otras
maneras, inclusive las actividades de promoción.
Antes de 1994, las alianzas entre los gobiernos y las ONG
abarcaban mayormente asociaciones de planificación de la
familia, que habían sido importantes fuentes de servicios de
planificación de la familia en muchos países en desarrollo.
En el último decenio, esas colaboraciones continuaron y las
ONG recibieron con frecuencia recursos externos sustanciales
para proporcionar servicios, independientemente de los
gobiernos.
Después de la CIPD y del examen de la aplicación de su
Programa de Acción en 1999, se han entablado alianzas entre
los gobiernos y una amplia gama de organizaciones de la
sociedad civil, inclusive asociaciones profesionales, grupos
comunitarios y otros.
En la Encuesta Mundial realizada por el UNFPA en 2003,
un 90% de los gobiernos en todas las regiones informaron
de que habían entablado activas alianzas a las cuestiones de
población y salud reproductiva. Ambas partes han aceptado
que las ONG suelen poder llegar a algunos grupos más fácilmente
y ejecutar ciertos programas más efectivamente que
los gobiernos.
LAS ONG Y LOS SERVICIOS DE SALUD REPRODUCTIVA.
Algunos gobiernos no ofrecen algunos componentes de los
servicios de salud reproductiva debido a limitaciones financieras
o a falta de capacidad. En algunos lugares donde es
necesario que haya flexibilidad y posibilidades de llegar más
rápidamente a los clientes, las ONG están en mejores condiciones
que los gobiernos para promover la igualdad de
género, abordar la violencia por motivos de género, alentar
la responsabilidad masculina, proporcionar servicios de
salud reproductiva e información al respecto a los adolescentes,
emprender programas de desarrollo de la juventud
y llegar a los grupos que corren más alto riesgo de infección
con el VIH.
En México, el Gobierno reconoce el papel de las ONG
en la preparación de servicios médicos, inclusive el test de
Papanicolaou para detectar el cáncer cervical, las consultas
ginecológicas, la atención prenatal y el cuidado del neonato.
Con la introducción en el último decenio de la reforma
del sector de salud, los Documentos de Estrategia para la
Reducción de la Pobreza (PRSP) y los enfoques sectoriales,
muchos donantes proporcionan ahora contribuciones directamente
a los gobiernos. En consecuencia, los gobiernos de
países en desarrollo suelen estar ahora en mejores condiciones
de cooperar con las ONG, con otros agentes de la sociedad
civil y con el sector privado, en maneras que complementen
los programas que están realizando.
En Bangladesh, donde las ONG y el sector privado proporcionan
la mayor parte de los servicios de salud, el Gobierno
ha incluido a las ONG y a las organizaciones de base comunitaria
en el Comité Consultivo Nacional para la Participación
de los Interesados Directos en el Sector de Salud, Nutrición
y Población, a fin de asegurar los servicios centrados en el
cliente, la calidad de la atención, la equidad social y de
género y la descentralización. El propósito es involucrar a los aliados en la planificación, así como realizar programas y
aplicar políticas.
Por otra parte, algunos países han incluido a las ONG y
otras entidades en la formulación de estrategias de reducción
de la pobreza y reforma al sector de salud, pero las han
excluido de la etapa de ejecución.
Las ONG y otros agentes de la sociedad civil, inclusive
las asociaciones profesionales, están asumiendo tareas que
tradicionalmente se consideraban o bien de incumbencia
exclusiva de los gobiernos, incluso establecer estándares y
asegurar la rendición de cuentas, o bien un complemento de
las acciones gubernamentales, o bien un medio de subsanar
las lagunas en dichas acciones. Las ONG también pueden
vigilar el cumplimiento por parte de los gobiernos de los
tratados y compromisos sobre derechos humanos asumidos
para la aplicación del Programa de Acción de la CIPD.
Las asociaciones profesionales de médicos, enfermeras,
parteras y otros agentes de salud tienen papeles fundamentales
que desempeñar en la fijación de estándares, inclusive las
normas éticas, y en proporcionar una continua educación
médica y capacitación a sus miembros en las aptitudes necesarias
para velar por la salud reproductiva y sexual y los
derechos reproductivos y sexuales, y asegurar la atención de
calidad. Algunas ONG internacionales, como el Commonwealth
Medical Trust, han realizado actividades con este propósito.
SECTOR PRIVADO. En el pasado decenio un nuevo adelanto
ha sido la alianza entre las ONG y las entidades del sector
privado en la promoción de la salud reproductiva, dado que
cada parte ha llegado a reconocer las ventajas comparativas
de la otra. Las compañías privadas proporcionan oportunidades
para la comercialización social de condones y otros
productos de salud reproductiva por conducto de supermercados,
tiendas y farmacias. Algunos empleadores privados
reconocen ahora los beneficios de promover la salud sexual
y reproductiva entre sus empleados y en las comunidades
donde realizan operaciones.
PARLAMENTARIOS. Los representantes electos desempeñan
importantes papeles en la fijación de prioridades, la asignación
de recursos y la definición de responsabilidades
institucionales con respecto a los servicios de salud sexual y
reproductiva y los derechos reproductivos. En varios países,
los grupos de parlamentarios han trabajado para promover
la aplicación del Programa de Acción de la CIPD y el logro
de una financiación suficiente con estos fines.
El primero de esos grupos, la Federación de Parlamentarios
Japoneses para la Población, ha sido durante tres decenios un
líder en el movimiento mundial de parlamentarios. En el
Reino Unido, el All Party Parliamentary Group on Population,
Development and Reproductive Health ha inspirado a grupos nacionales de parlamentarios en otros países europeos.
En los países en desarrollo, hay grupos como la Asociación
de Parlamentarios sobre Población y Desarrollo, en la India,
y el Comité sobre Población y Desarrollo en ambas cámaras
del Parlamento de Nigeria.
Hay también redes regionales y mundiales de parlamentarios
que realizan tareas de promoción. El Foro Asiático
de Parlamentarios sobre Población y Desarrollo, el Foro
de Parlamentarios Africanos y Árabes sobre Población y
Desarrollo, y el Grupo Interparlamentario sobre Población
y Desarrollo, organizaron en 2004 actos para conmemorar
el décimo aniversario de la CIPD.
Los días 18 y 19 de octubre de 2004 se celebrará en
Estrasburgo (Francia) la segunda Conferencia Internacional
de Parlamentarios sobre la Aplicación del Programa de
Acción de la CIPD (IPCI/ICPD). Esa Conferencia está organizada
conjuntamente por el Foro Intereuropeo de
Parlamentarios sobre Población y Desarrollo y el UNFPA,
en colaboración con el Consejo de Europa.
En la primera Conferencia Internacional de
Parlamentarios sobre la aplicación del Programa de Acción
de la CIPD, celebrada en 2002 en Ottawa (Canadá), 103 funcionarios
electos procedentes de 72 países suscribieron una
Declaración de Compromiso(1) en que se indicaban las medidas
concretas que se adoptarán para salvaguardar los derechos
reproductivos de la mujer, mejorar el acceso a servicios de
salud reproductiva, inclusive los de planificación de la
familia, reducir la mortalidad materna y prevenir la propagación
del VIH/SIDA. Además, prometieron tratar de asignar
hasta un 10% de los presupuestos de desarrollo de sus países
a programas de población y salud reproductiva.
UNIVERSIDADES. Con frecuencia, los gobiernos recurren
a las universidades para que recopilen y analicen datos, así
como para la investigación sobre cuestiones de salud sexual
y reproductiva. Por ejemplo, en la India 18 centros de investigación
sobre población adscriptos a universidades se
encargan de investigar las tendencias y la dinámica de la
población, los conocimientos y las actitudes de los clientes,
las condiciones operacionales y otros aspectos del nexo
entre población y desarrollo. En Ghana, el Instituto de
Investigaciones Sociales, Estadísticas y Económicas de la
Universidad proporciona capacitación en cuestiones de
salud reproductiva, género y pobreza y en las relaciones
entre población y desarrollo.
COOPERACIÓN SUR/SUR. Otro importante aspecto del
énfasis de la CIPD en las alianzas es facilitar el intercambio
de conocimientos prácticos y experiencias entre países en
desarrollo. El grupo Partners in Population and Development,
establecido en 1994 con el apoyo del UNFPA, la Rockefeller Foundation y otros donantes, es actualmente una alianza integrada
por 20 países en desarrollo (Bangladesh, Benin, China,
Colombia, Egipto, Gambia, la India, Indonesia, Jordania, Kenya,
Malí, Marruecos, México, Nigeria, Pakistán, Tailandia,
Túnez, Uganda, el Yemen y Zimbabwe) que tratan de ampliar
y mejorar la colaboración Sur-Sur sobre planificación de la
familia y salud reproductiva (2).
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