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Salud reproductiva para comunidades en crisis
Los jóvenes separados de sus familias y comunidades son
especialmente vulnerables a la explotación sexual y tienen
mayores probabilidades de entablar comportamientos sexuales
riesgosos. Los adolescentes afectados por la guerra tal vez
estén profundamente afectados por la desintegración de los
sistemas sociales y culturales, la pérdida de acceso a los servicios
de educación y salud, la perturbación en su escuela y
sus amigos, su exposición a la violencia y la pérdida de
miembros de sus familias.
En Colombia, la violencia y el desplazamiento han ido
acompañados de un pronunciado aumento en el número
de embarazos de adolescentes y el de abortos realizados en
malas condiciones. Un estudio comprobó que las adolescentes
desplazadas tenían probabilidades tres veces superiores a las
de las demás niñas de quedar embarazadas antes de cumplir
15 años(5). En Liberia, donde es común el embarazo en niñas de
sólo 11 ó 12 años, en 2002 un representante de la OMS estimó
que hasta un 80% de las adolescentes desplazadas habían sido
sometidas a un aborto inducido antes de cumplir 15 años (6).
El embarazo precoz puede tener graves implicaciones
para la salud y el bienestar de las niñas, cuyos cuerpos no se
han desarrollado lo suficiente para soportar el embarazo y el
parto. Las probabilidades de morir en el embarazo y el parto
son cinco veces superiores para niñas de entre 10 y 14 años
que para mujeres de entre 20 y 24 años. Los abortos realizados
en malas condiciones también crean enormes riesgos de
salud(7). Asimismo, en muchas situaciones de conflicto, las
jóvenes adolescentes son extremadamente vulnerables al
VIH y otras ITS.
Una de las maneras más eficaces de proteger la salud
de las adolescentes afectadas por desastres es velar por que
tengan acceso a los servicios de salud reproductiva y la información
al respecto; esto incluye la provisión de información
y servicios acogedores para los jóvenes, así como asesoramiento
psicosocial, que puede ser especialmente importante
para las víctimas de violencia sexual.
El UNFPA, con el apoyo de Bélgica, está colaborando con
aliados locales para ampliar los servicios y el apoyo a los
jóvenes internamente desplazados en Burundi, Colombia,
Liberia, la República Democrática del Congo, Rwanda,
Sierra Leona y el Territorio Palestino Ocupado.
Por ejemplo, en la República Democrática del Congo, el
UNFPA y una ONG local han establecido centros para jóvenes
desplazados que viven fuera de campamentos o en grandes
ciudades. Los centros ofrecen servicios de salud reproductiva,
inclusive asesoramiento psicosocial voluntario y detección
voluntaria de las ITS. En virtud del proyecto también se ha
impartido capacitación a diez ONG para que proporcionen
servicios de salud reproductiva e información al respecto a
los adolescentes. A medida que aumenta la demanda de esos
servicios, se necesitarán mayores recursos, más financiación
y nuevas alianzas.
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LAS PERSONAS INTERNAMENTE DESPLAZADAS
SON ESPECIALMENTE VULNERABLES Y CORREN
MAYORES RIESGO |
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Si bien en el último decenio ha mejorado la cobertura de servicios de
salud reproductiva para los refugiados internacionales, no ha sido tan
positivo el adelanto en cuanto a proporcionar servicios a las personas
internamente desplazadas dentro de un mismo país, cuya cantidad, a
escala mundial, es dos veces superior a la de los refugiados.
En Angola, hay centenares de miles de personas que siguen desplazadas
después de casi tres decenios de guerra. Debido a la grave falta
de servicios básicos para la maternidad sin riesgo, se ha registrado uno
de los más altos índices del mundo en la mortalidad derivada de la
maternidad. No es probable que la situación pueda mejorar si no se
efectúa un masivo esfuerzo a largo plazo, inclusive la reconstrucción y
el reequipamiento de los establecimientos de salud, la capacitación de
profesionales de la salud y el establecimiento de servicios básicos de
remisión y transporte de pacientes a establecimientos de mayor capacidad
cuando hay complicaciones que requieren atención obstétrica de
emergencia.
Las personas internamente desplazadas en Liberia también han
carecido de servicios, incluso servicios mínimos de salud, durante más
de un decenio.
Las personas internamente desplazadas presentan un reto especial
para los profesionales de la asistencia humanitaria, particularmente en
lo concerniente a la provisión de servicios de salud reproductiva. Es frecuente
que las autoridades nacionales posterguen a los desplazados y
que, en algunos casos, los hagan objeto de hostilidad. En el último
decenio, algunos organismos, entre ellos el ACNUR y el UNFPA, han
ampliado sus mandatos para incluir a las personas internamente desplazadas
y han logrado algunos adelantos en cuanto a vincular a esas
personas con los sistemas nacionales de salud; pero hay millones de
personas que siguen siendo inaccesibles a esas organizaciones.
En los países donde hay personas desplazadas, los gobiernos deben
esforzarse más por reconocer los derechos de dichas personas, y además
es preciso que los países donantes aumenten sus contribuciones
financieras y su presión política para garantizar que no se haga caso
omiso de los derechos de esas personas. Fuentes
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