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Salud reproductiva para comunidades en crisis
Durante siglos, se ha cometido violación durante los conflictos
armados, y a menudo se la ha empleado sistemáticamente
para humillar o dominar al “enemigo”, o perturbar sus vínculos
sociales.
En varios conflictos ocurridos después de la CIPD, entre
ellos los de Bosnia, Rwanda y Kosovo, se ha hecho objeto a las
poblaciones de deliberada violencia sexual, lo que fue cuestionado
por los movimientos en pro de los derechos humanos
y de la mujer y por la prensa internacional.
Se ha prestado menos atención a las mujeres y las niñas
que, durante su huida del conflicto y en ámbitos de refugiados,
pueden verse obligadas a ofrecer relaciones sexuales a
cambio de alimentos, albergue y protección. Igualmente,
entre las poblaciones desplazadas aumentan apreciablemente
la violencia doméstica y la violación conyugal, dado que
muchos hombres que han perdido su empleo, su condición
social y su estabilidad se desquitan de sus frustraciones
atacando a sus compañeras.
Los efectos de la violencia, especialmente la violación,
pueden ser devastadores. Entre las consecuencias físicas
cabe mencionar lesiones, embarazos no deseados, disfunción
sexual y VIH/SIDA. Las sobrevivientes de la violación tal vez
sean excluidas de la vida en familia y sometidas a aislamiento
social. Entre los daños a la salud mental cabe mencionar
ansiedad, trastornos de estrés postraumático, depresión y
suicidio. Muchas sobrevivientes no denuncian que han sido
objeto de violación y otras tal vez se sientan impotentes
para hacerlo.
Hasta hace poco, hubo pocos intentos de prevenir la violencia
sexual y por motivo de género en épocas de conflictos
o desplazamientos. Pero varias iniciativas en beneficio de las
poblaciones afectadas por conflictos han demostrado que esa
violencia puede prevenirse por los siguientes medios:
- Crear conciencia acerca de la violencia sexual y condenarla
por ser una conculcación de los derechos humanos y una
amenaza a la salud pública;
- Apoyar las campañas de educación e información;
- Promover las medidas de seguridad para las mujeres en
campamentos de desplazados, inclusive suficiente alumbrado,
patrullas de seguridad, ubicación segura de
servicios e instalaciones y garantía de que puedan acarrear agua, combustible, forraje y otros suministros sin tener
que aventurarse demasiado lejos;
- Promover la aprobación y la aplicación de leyes y políticas
contra la violencia sexual y por motivos de género e impartir
capacitación a agentes de policía y jueces;
- Involucrar a los hombres a fin de promover el cambio en
los comportamientos.
El UNFPA apoya dichos esfuerzos, así como la provisión
de tratamiento y asesoramiento psicosocial para crear un
sentimiento de seguridad y proporcionar oportunidades de
hablar acerca de las experiencias de violencia, condiciones
todas ellas de importancia vital para la recuperación. El asesoramiento
psicosocial y la educación pueden ayudar a los
miembros de las familias y las comunidades a aceptar y
apoyar a las mujeres que han sido objeto de violación. La
capacitación sobre la manera de ayudar a las víctimas de violencia
sexual puede mejorar la sensibilidad en la respuesta
de los agentes de salud. El tratamiento médico y psicológico
abarca la anticoncepción de emergencia, el asesoramiento
psicosocial y los servicios de salud reproductiva.
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