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Salud reproductiva para comunidades en crisis
Se suele considerar que la planificación de la familia es una
preocupación secundaria en situaciones de emergencia o
posteriores a los conflictos. Pero en un país desgarrado por
la guerra, como Angola o Sierra Leona, donde no se dispone
de adecuada atención prenatal, del parto ni de emergencias obstétricas, una de cada nueve mujeres perderá la vida como
resultado del embarazo o el parto a lo largo de su lapso vital.
Para las mujeres en situaciones de crisis, un embarazo no
planificado puede ser causa de muerte.
El descuido de las necesidades de planificación de la
familia puede tener otras graves consecuencias, entre ellas
abortos realizados en malas condiciones, resultantes de
embarazos no deseados, embarazos muy próximos entre sí,
embarazos peligrosos en mujeres demasiado jóvenes o demasiado
viejas, y transmisión de las ITS, inclusive VIH/SIDA.
Mantener un continuo suministro de anticonceptivos
puede ser un problema de gran magnitud en una emergencia.
Es posible que los caminos estén obstruidos e impidan el
transporte, que las redes de distribución se desintegren y
que queden destruidos los establecimientos de salud. Cuando
grandes cantidades de personas se desplazan hacia un nuevo
lugar, los suministros existentes probablemente serán muy
insuficientes para satisfacer la demanda.
Aun cuando en esas situaciones hay muchas mujeres
que optan por quedar embarazadas, también hay grandes
cantidades que preferirían no enfrentar las dificultades
del embarazo, el parto o la crianza de un recién nacido en
un campamento de personas desplazadas, pero estas mujeres
no tienen opción debido a que carecen de acceso a condones
u otros métodos anticonceptivos.
Aun cuando se disponga de servicios y suministros, hay
varios factores que pueden obstar a su utilización. En una
evaluación efectuada en 2001 por la Comisión de Mujeres
para las Mujeres y los Niños Refugiados se comprobó que
muchos refugiados angoleños en Zambia titubeaban en
utilizar métodos de planificación de la familia, pese a que
estaban disponibles. Se detectaron las siguientes barreras:
resistencia de los esposos; creencias religiosas y comunitarias
de que las mujeres deben tener tantos hijos como sea posible;
ausencia de programas de distribución con base comunitaria;
y dificultades de las mujeres para persuadir a sus compañeros
de que usen condones. A fin de promover la aceptación de los
métodos de planificación de la familia, la Comisión recomendó
emprender una campaña de comunicación dirigida a los
hombres, y también recomendó una capacitación continua de
los jóvenes que educan a otros jóvenes y de los trabajadores
de la comunidad (3).
En situaciones de emergencia en todo el mundo, el
UNFPA ha aportado gratuitamente condones como primera
medida hacia la restauración de los servicios de planificación
de la familia. Cuando la situación de la seguridad lo permite,
el Fondo realiza diagnósticos rápidos de necesidades en materia
de planificación de la familia y con frecuencia está en
condiciones de proporcionar pertinente información de antecedentes
sobre la población, inclusive sus preferencias en
métodos de planificación de la familia. Al preparar programas
a mediano y más largo plazo, el UNFPA y sus copartícipes
tratan de involucrar a mujeres, hombres y adolescentes
de las poblaciones afectadas, para contribuir a que se dispensen
servicios de planificación de la familia apropiados,
sensibles a los factores culturales y eficaces.
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