UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004
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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004: Salud reproductiva para comunidades en crisis
State of World Population
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Salud sexual y reproductiva y planificación de la familia
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Adolescentes y jóvenes
Salud reproductiva para comunidades en crisis
Prioridades para la acción
Notas
Fuentes Para los Recuadros
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Gráficos y Cuadro

Salud reproductiva para comunidades en crisis

Maternidad sin riesgo
Planificación de la familia
Violencia sexual y por motivos de género
VIH/SIDA y otras ITS
Salud reproductiva de los adolescentes
Adelantos y déficit

Uno de los logros más significativos después de la CIPD ha sido la atención mucho mayor que se ha prestado a las necesidades de salud reproductiva de poblaciones que han padecido conflictos armados y desastres naturales y, en consecuencia, han visto acrecentada su vulnerabilidad.

Hace un decenio, la asistencia humanitaria a las poblaciones afectadas por emergencias complejas se limitaba en general a proporcionar alimentos, agua y saneamiento, albergue y protección, además de atención primaria de la salud. En todo el mundo, hay más defunciones causadas por complicaciones del embarazo y el parto susceptibles de prevención que debido al hambre y la inanición, pero en la asistencia de emergencia raramente se incluyeron materiales básicos para el parto en condiciones de seguridad y la atención obstétrica de emergencia. El riesgo de embarazo no deseado e infección de transmisión sexual aumenta pronunciadamente en los campamentos de personas desplazadas, pero en esos ámbitos fueron escasos los agentes de asistencia humanitaria que proporcionaron servicios de planificación de la familia, tratamiento y asesoramiento psicosocial posterior a la violación, o ni siquiera condones (preservativos).

Esta situación comenzó a cambiar en 1994, debido a la CIPD, en cuyo Programa de Acción se abordó concretamente la necesidad de salud reproductiva de las personas desplazadas, y que por primera vez invitó a las mujeres refugiadas a expresarse en un foro internacional acerca de sus necesidades de salud reproductiva.

SALUD REPRODUCTIVA PARA PERSONAS DESPLAZADAS

Los inmigrantes y las personas desplazadas en muchas partes del mundo tienen un acceso limitado a la atención de la salud reproductiva y pueden estar expuestos a grandes riesgos para su salud y sus derechos reproductivos. Los servicios deben ser especialmente sensibles a las necesidades de cada mujer y cada adolescente y tener en cuenta su situación, muchas veces de impotencia, prestando particular atención a las que son víctimas de violencia sexual.

—Programa de Acción de la CIPD, párrafo 7.11

A mediados del decenio de 1990, el UNFPA, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la OMS y otros organismos aliados colaboraron en la preparación del Inter-agency Field Manual for Reproductive Health in Refugee Settings(1), (Manual interinstitucional de campaña para la salud reproductiva en situaciones de refugiados), y convinieron en un conjunto de normas mínimas de atención.

El UNFPA ha reunido materiales necesarios en situaciones de emergencia y ha preparado botiquines de salud reproductiva, integrados por 12 componentes, inclusive suministros para el parto aséptico y en condiciones de seguridad, el tratamiento de complicaciones obstétricas, la prevención y el tratamiento de las ITS, inclusive el VIH/SIDA, y la planificación de la familia. A partir de 1996, los organismos, las organizaciones y los gobiernos han pedido y utilizado los botiquines en más de 50 países y territorios.

LOS DERECHOS SE APLICAN A LAS SITUACIONES DE EMERGENCIA A MEDIDA QUE SE INTENSIFICAN LAS NECESIDADES. Las mujeres en edad de procrear constituyen un 25% de las decenas de millones de refugiados y personas internamente desplazadas a causa de guerras, hambre, persecución o desastres naturales. De esas mujeres, una de cada cinco probablemente esté embarazada. El descuido de la salud reproductiva en situaciones de emergencia tiene graves consecuencias, entre ellas embarazos no deseados, defunciones de madres y lactantes susceptibles de prevención y propagación de las ITS, incluido el VIH/SIDA.

La CIPD afirmó que el derecho a la salud reproductiva se aplica a todas las personas y en todo momento. Los programas de salud reproductiva eficaces salvaguardan los derechos humanos, entre ellos el derecho a la salud, el derecho a decidir libremente el número y el espaciamiento de los hijos, el derecho a la información y la educación y el derecho a la protección contra la violencia sexual y la coacción.

Maternidad sin riesgo

Incluso en las mejores circunstancias, el embarazo y el parto pueden entrañar peligros para la mujer. Los conflictos y los desastres naturales entrañan riesgos aún mayores para la mujer debido a la repentina pérdida de atención médica, agravada en muchos casos por situaciones de trauma, malnutrición, enfermedad o violencia.

Cuando en diciembre de 2003, un intenso terremoto afectó la localidad de Bam (República Islámica del Irán), más del 85% de la infraestructura de la zona afectada y más de la mitad de su personal de atención de la salud se perdieron en menos de un minuto. El trauma de la catástrofe redundó en que muchas embarazadas tuvieran alumbramientos prematuros o abortos espontáneos.

Recientemente, cuando las hostilidades en el Sudán obligaron a más de 100.000 refugiados a trasladarse al Chad, las embarazadas se vieron forzadas a dar a luz al costado de las carreteras y en medio del desierto. La falta de todos los artículos, hasta los más básicos para un parto sin contaminación y en condiciones de seguridad—jabón, una hojita de afeitar esterilizada para cortar el cordón umbilical y una lámina de plástico para acostarse en el suelo—condenó a muchas mujeres a infecciones mortales que dejaron huérfanos y en situación de riesgo a sus hijos (2).

Un estudio realizado en 2002 tras la guerra en el Afganistán, comprobó que las complicaciones del embarazo y el parto eran la principal causa de defunción entre las mujeres en edad de procrear. Sólo un 7% de las mujeres afganas que fallecieron en el parto habían recibido atención de personal de salud capacitado.

Al igual que lo que ocurre en ámbitos más estables, casi todas las mujeres que presentan complicaciones del embarazo pueden ser salvadas de la muerte y la discapacidad si reciben tratamiento a tiempo. En las primeras 72 horas de producirse el terremoto en Bam, el UNFPA ayudó al Ministerio de Salud y Educación Médica del Irán a adquirir suministros de modo que las embarazadas pudieran dar a luz sin riesgo en el hogar y también ayudó a establecer instalaciones temporales para la atención obstétrica de emergencia. En el Chad y en otros lugares donde hay poblaciones de refugiados, el UNFPA colabora con aliados locales para dispensar apoyo prenatal y crear un sistema de remisión de pacientes para la atención de emergencias obstétricas. Durante la etapa aguda de la crisis en el Afganistán, el UNFPA acudió con suministros y equipo de emergencia y también contribuyó posteriormente al desarrollo a más largo plazo, rehabilitando un hospital de maternidad y capacitando a agentes de salud, entre otras actividades.

Una reciente evaluación mundial efectuada por el Grupo Interinstitucional de Trabajo sobre salud genésica en situaciones de emergencia comprobó que actualmente, los lugares donde hay poblaciones de refugiados ofrecen al menos alguna combinación de atención prenatal, asistencia al parto, tratamiento de las emergencias obstétricas y atención del recién nacido y de la parturienta en el perpuerio. Se comprobó que los índices de mortalidad materna en los campamentos de refugiados de Kenya, el Pakistán y la República Unida de Tanzanía eran inferiores a los índices generales, tanto en el país de asilo como en los países de procedencia de los refugiados. Si bien algunos componentes de los servicios de salud materna—particularmente, la atención obstétrica de emergencia —siguen requiriendo un fortalecimiento mucho mayor, después de 1994 hubo un buen comienzo.

33 LOS EFECTOS DE LOS CONFLICTOS SOBRE LAS MUJERES Y LAS NIÑAS

Además de los efectos generales de la violencia y la falta de servicios de salud:

  • Las mujeres son particularmente vulnerables a las carencias de vitaminas y de hierro, especialmente a la anemia, que puede ser mortal para las embarazadas y sus hijitos.
  • Las mujeres sufren diversos problemas de salud reproductiva, desde la carencia de suministros sanitarios para la menstruación, hasta las complicaciones del embarazo que ponen en peligro sus vidas.
  • El estrés y las perturbaciones causados por la guerra suelen aumentar la violencia sexual y por motivos de género.
  • Las mujeres son principalmente responsables de atender a las personas vulnerables a la guerra: niños, enfermos y ancianos.
  • La vulnerabilidad de la mujer se agrava por la pérdida de hombres y adolescentes varones, las perturbaciones en la estructura social y otros factores propios de los conflictos.
Fuentes

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