|
Introducción
El décimo aniversario de la CIPD es una oportunidad para
que los gobiernos y la comunidad internacional pasen revista
a las acciones de aplicación del Programa de Acción, renueven
sus compromisos y determinen cuáles son las prioridades y
los problemas que subsisten. Los exámenes regionales y las
respuestas a la Encuesta Mundial del UNFPA han confirmado
que muchos países lograron progresos apreciables y siguen
comprometidos decididamente a seguir adoptando medidas.
El Programa de Acción, gracias a su enfoque integral que
vincula población y desarrollo —inclusive la protección
medioambiental y la gestión del crecimiento urbano y
rural—, la igualdad de género, la salud reproductiva y los
derechos reproductivos, sigue ofreciendo un plan de campaña
esencial para las acciones de desarrollo en el próximo decenio.
Los recientes compromisos asumidos por las Naciones
Unidas y los donantes en pro de las estrategias de reducción
de la pobreza y los Objetivos de Desarrollo del Milenio
(inclusive medidas para reducir la mortalidad derivada de
la maternidad y contrarrestar la pandemia de VIH/SIDA)
ofrecen una real oportunidad de generar la voluntad política
y los mayores recursos que se necesitarán para llevar cabalmente
a la práctica el consenso de El Cairo.
El objetivo de la CIPD, de acceso universal a los servicios
de salud reproductiva hacia 2015, es una condición esencial
para conquistar la mayoría de los Objetivos de Desarrollo del
Milenio. Tiene importancia crítica velar por que no se descuiden
los recursos y las acciones necesarias para la salud
reproductiva al determinar las prioridades de financiación.
El apoyo de los donantes en este sector sólo alcanza la mitad de la cuantía acordada en la CIPD, y las necesidades siguen
en aumento.
Además, se necesitan recursos para programas integrados
y multisectoriales. Este enfoque, aspecto medular de la visión
de la CIPD, contrasta con los enfoques de programación sector
por sector (y dentro del sector de salud, enfermedad por
enfermedad) que ha facilitado la orientación de los Objetivos
de Desarrollo del Milenio.
Las inversiones en una mejor salud reproductiva han
demostrado ser muy redituables. Se necesita contar con
mayores recursos, en particular, a fin de ofrecer más servicios
voluntarios de planificación de la familia, ampliar el
acceso a la atención obstétrica de emergencia y otras intervenciones
en pro de la maternidad sin riesgo e intensificar
las acciones de prevención del VIH/SIDA, como parte de una
mayor respuesta a la pandemia. Se necesitan esfuerzos especiales
para llegar a los adolescentes y los jóvenes y a las
personas desplazadas por guerras y desastres naturales.
También es importante reforzar otras conclusiones fundamentales
de la CIPD: planes y políticas de desarrollo que
aborden la dinámica de la población y su vínculo con la salud
reproductiva, así como su efecto sobre las posibilidades de
desarrollo económico sostenible y reducción de la pobreza;
es preciso que las comunidades y los beneficiarios estén involucrados
en la formulación y evaluación de los programas y
es menester que las intervenciones se lleven a cabo en cooperación
con entidades de la sociedad civil, además de estar
dotadas de sensibilidad cultural.
Hace diez años, el Programa de Acción de la CIPD comenzó
señalando que el mundo se encontraba “en un momento
definitorio de la historia de la cooperación internacional”,
lo cual ofrecía una oportunidad sin par de promover el bienestar
de los seres humanos, vinculando el desarrollo con las
cuestiones de población, adelanto de la mujer y salud reproductiva.
Los retos actuales—entre ellos, problemas de
seguridad, continua propagación del VIH/SIDA y persistente
pobreza, en paralelo con una prosperidad sin precedentes—
tornan aún más imperativo llevar a la práctica al Programa
de Acción de El Cairo para poder plasmar en la realidad su
sueño de un futuro mejor.
|