UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004
Back to Main Menu
HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004: Introducción
State of World Population
Sections
Introducción
Población y pobreza
Población y medio ambiente
Migración y urbanización
Igualdad de género y habilitación de la mujer
Salud sexual y reproductiva y planificación de la familia
Salud materna
Prevención del VIH/SIDA
Adolescentes y jóvenes
Salud reproductiva para comunidades en crisis
Prioridades para la acción
Notas
Fuentes Para los Recuadros
Indicadores
Gráficos y Cuadro

Introducción

Dar prioridad a los seres humanos
De la palabra a la acción
Los países informan sobre el progreso
Apropiación nacional y cultura
Nacimiento de un nuevo consenso mundial
Efectos de amplios alcances
Es largo el camino por recorrer
El camino hacia adelante

Nacimiento de un nuevo consenso mundial

UN ENTENDIMIENTO EN EVOLUCIÓN(2). El consenso de El Cairo se centró en la salud reproductiva y los derechos reproductivos y fue consecuencia de más de 25 años de experiencia con programas de población y crecientes entendimientos internacionales acerca del desarrollo y los derechos humanos. En 1969, cuando comenzaron las operaciones del UNFPA, no había en vigor un acuerdo sobre población entre los Estados Miembros de las Naciones Unidas; hacia 1994, el UNFPA tenía programas en 140 países.

Cuando se celebró la primera Conferencia Mundial de Población (Bucarest, 1974), un numeroso grupo de países, entre ellos la mayoría de los de América Latina, de África de idioma francés y de partes de Asia, eran ambivalentes acerca de las actividades de población, salvo en lo relativo a recopilación de datos y salud maternoinfantil. Veinte años después, casi todos los países apoyaron toda la gama de actividades de salud reproductiva, inclusive la planificación voluntaria de la familia, la maternidad sin riesgo, la prevención del VIH/SIDA, la protección contra las infecciones de transmisión sexual y el tratamiento de éstas.

LA PLANIFICACIÓN DE LA FAMILIA COMO DERECHO HUMANO. La Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos (Teherán, 1968) fue el primer foro internacional que convino en que los padres y madres tienen “el derecho humano básico de determinar libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos”.

En la conferencia de Bucarest se afirmó que la planificación de la familia es un derecho fundamental de “todas las parejas e individuos”. Pero sus deliberaciones acerca de reducir las altas tasas de fecundidad en los países en desarrollo no estuvieron explícitamente basadas en los derechos de la mujer. En 1974, el Plan de Acción Mundial sobre Población, una laboriosa solución de transacción, sólo mencionó una vez a la mujer.

Un año después, en la primera Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer (México D.F.) se convino en que el derecho a la planificación de la familia es imprescindible para la igualdad de género.

En 1984, la Conferencia Internacional de Población, celebrada también en México D.F., acordó que los hombres deben compartir la responsabilidad de la planificación de la familia y la crianza de los hijos “a fin de proporcionar a las mujeres la libertad de participar plenamente en la vida de la sociedad”, un objetivo integral para el logro de “los objetivos de desarrollo, inclusive los relativos a la política de población”.

La Conferencia de 1984 también señaló a la atención las “grandes necesidades insatisfechas de planificación de la familia” entre las parejas que querían limitar o espaciar la procreación pero carecían de acceso a anticonceptivos y señaló que esas necesidades aumentarían pronunciadamente a medida que fuera aumentando en el decenio siguiente el número de parejas en edad de procrear.

En 1992, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo determinó que el rápido crecimiento de la población es un grave obstáculo para el desarrollo sostenible. Pero no se llegó a ningún consenso sobre las acciones necesarias para abordar ese crecimiento, debido en parte a la persistente falta de confianza en los programas de planificación de la familia.

Este estancamiento se superó en El Cairo, al vincular los objetivos de desarrollo con los derechos humanos y el adelanto de la mujer.

DERECHOS REPRODUCTIVOS. Durante los dos decenios anteriores a 1994, varios foros internacionales habían marcado nuevos rumbos en la ampliación de los derechos humanos, inclusive los derechos al desarrollo y la salud, los derechos de la mujer y los derechos a la adopción de decisiones en cuestiones de procreación. La CIPD aunó todos esos aspectos y elaboró un nuevo concepto de derechos reproductivos.

Los derechos reproductivos abarcan en general el derecho a la salud reproductiva y sexual a lo largo del ciclo vital; la autodeterminación en cuestiones reproductivas, inclusive el derecho a escoger libremente el cónyuge y disponer de la información y los medios para determinar el número y el espaciamiento de los propios hijos y el momento de su nacimiento; igualdad y equidad de la mujer y el hombre en todas las esferas de la vida; y seguridad sexual y reproductiva, inclusive la protección contra la violencia y la coacción sexuales(3). Esos derechos se explicitaron en diversos tratados y convenciones sobre derechos humanos y en acuerdos y consensos internacionales.

En el período previo a la CIPD, se movilizaron los proponentes de derechos reproductivos en los gobiernos y la sociedad civil, en particular los grupos de mujeres, a fin de velar por que esos conceptos fundamentaran el nuevo plan de acción para abordar las cuestiones de población y desarrollo.

En la Encuesta Mundial realizada en 2003 por el UNFPA se comprobó que después de la CIPD, 131 países habían cambiado sus políticas o leyes nacionales o introducido cambios institucionales para reconocer los derechos reproductivos. Por ejemplo, Sudáfrica y Venezuela incorporan en sus respectivas constituciones los derechos reproductivos como derechos humanos fundamentales. La Comisión de Derechos Humanos de la India adoptó una declaración sobre derechos reproductivos y ordenó a los gobiernos de los estados que los promovieran y protegieran.(4)

En el Ecuador, Etiopía, Ghana, Kenya y Liberia, entre otros países, varias organizaciones no gubernamentales (ONG), entre ellas organizaciones de abogadas, promueven y monitorean las acciones gubernamentales en apoyo de los derechos reproductivos.

DERECHOS REPRODUCTIVOS EN LA CIPD

[L]os derechos reproductivos abarcan ciertos derechos humanos que ya están reconocidos en las leyes nacionales, en los documentos internacionales sobre derechos humanos y en otros documentos pertinentes de las Naciones Unidas aprobados por consenso. Esos derechos se basan en el reconocimiento del derecho básico de todas las parejas e individuos a decidir libre y responsablemente el número de hijos, el espaciamiento de los nacimientos y el intervalo entre éstos, y a disponer de la información y de los medios para ello, y el derecho a alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y reproductiva. También incluye su derecho a adoptar decisiones relativas a la reproducción sin sufrir discriminación, coacciones ni violencia, de conformidad con lo establecido en los documentos de derechos humanos. En ejercicio de este derecho, las parejas y los individuos deben tener en cuenta las necesidades de sus hijos nacidos y futuros y sus obligaciones con la comunidad. La promoción del ejercicio responsable de esos derechos de todos debe ser la base primordial de las políticas y programas estatales y comunitarios en la esfera de la salud reproductiva, incluida la planificación de la familia.

—Programa de Acción de la CIPD, párrafo 7.3

SOLUCIÓN DE TRANSACCIÓN CON RESPECTO AL ABORTO. Durante las prolongadas reuniones preparatorias se llegó a un amplio acuerdo sobre la mayoría de los componentes del Programa de Acción. Pero en la conferencia de El Cairo propiamente dicha, un amplio desacuerdo acerca de la manera de abordar el problema del aborto amenazó con bloquear el consenso.

Después de un prolongado debate, se llegó a una solución de transacción. En 1984, en la Conferencia Internacional de Población, se había convenido en que nunca debía promoverse el aborto como medio de planificación de la familia, que debía ayudarse a las mujeres a evitar el aborto mediante un mayor acceso a los métodos de planificación de la familia y que quienes se veían obligadas a recurrir al aborto necesitaban un trato humanitario y un asesoramiento psicosocial. En el Programa de Acción de 1994 se reafirmaron esos acuerdos. Se reconoció que el aborto realizado en malas condiciones(5) es un problema de salud pública de gran magnitud y se agregó que las mujeres debían tener acceso a servicios de calidad para el tratamiento de las complicaciones del aborto. Los gobiernos convinieron en que la política relativa al aborto incumbe a cada país; cuando el aborto no es contrario a la ley, debería realizarse en condiciones de seguridad.

En 1995, en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing, se confirmó el Programa de Acción de El Cairo y los derechos reproductivos como cuestiones fundamentales del programa de promoción de la igualdad de género. En Beijing se amplió el concepto de seguridad sexual y se especificó que “los derechos humanos de las mujeres incluyen su derecho a tener control y decidir libre y responsablemente sobre cuestiones relativas a su sexualidad, inclusive la salud sexual y reproductiva, libres de coacción, discriminación o violencia”.

 Back to top PreviousNext 
      |      Main Menu      |      Press Kit      |      Charts & Graphs      |      Indicators   |