UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2003
Back to Main Menu
HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2003: asignar prioridad a los adolescentes
State of World Population
Sections
panorama general de la vida de los adolescentes
desigualdad de género y salud reproductiva
el vih/sida y los adolescentes
promoción de comportamientos más saludables
satisfacción de las necesidades en materia de servicios de salud reproductiva
programas integrales para adolescentes
asignar prioridad a los adolescentes
Notas
Fuentes Para los Recuadros
Indicadores
Gráficos y Cuadro

asignar prioridad a los adolescentes

Ámbito normativo
Programas basados en los derechos humanos
Movilización del apoyo comunitario
Participación de los jóvenes en la programación
Recursos
Costos de la inacción

Costos de la inacción

Las cuestiones relativas a los jóvenes son parte de una compleja trama de cambios sociales y económicos y es menester abordarlas de manera multidimensional e intersectorial. La pobreza y las pautas desiguales de crecimiento económico—impulsadas y obstaculizadas de diversas maneras por las fuerzas de la mundialización—contribuyen en muchos lugares a altas tasas de desempleo de los jóvenes. La ampliación de los estudios escolares durante varios decenios ha proporcionado oportunidades y retos para una fuerza laboral en dinámico cambio.

Las novedades epidemiológicas y nutricionales han acarreado adelantos en la salud de los jóvenes; hay nuevas enfermedades, entre ellas infecciones de transmisión sexual y el VIH/SIDA, que plantean retos. La cambiante dinámica de la población altera la prioridad relativa que los encargados de formular políticas asignan a diferentes grupos de edades en sus presupuestos y sus planes. Esto complica la cuestión de abordar los años de adolescencia y transición, hasta ahora descuidados.

La evaluación de la importancia de las inversiones en la juventud se complica por varios factores:

  • Muchas intervenciones tardan mucho tiempo antes de producir efectos.
  • Las inversiones en diferentes ámbitos operan de manera sinérgica, de modo que puede ser difícil detectar las causas e individualizar las prioridades.
  • Por razones prácticas y éticas, los diseños alternativos de programas experimentales que podrían posibilitar la comparación entre diferentes enfoques raramente se aplican a muchas esferas de intervención social (inclusive programas comunitarios y de salud reproductiva).
  • Diversas poblaciones de jóvenes difieren pronunciadamente entre sí; las estrategias deben adecuarse a sus situaciones vitales (casados o solteros, escolarizados o que no concurren a la escuela, empleados o no, con familias intactas o no, etc.) y a las expectativas culturales; no hay enfoques indistintamente válidos en todas las situaciones. Lo que es válido en un ámbito o para un subgrupo de jóvenes, puede ser menos eficaz en otro, aun cuando se sepa que los costos de la inacción son considerables(31).

También es difícil estimar los costos reales de los programas(32) y sus diversos beneficios (particularmente, aquellos que no se limitan a mejorar la productividad). Un factor que complica la situación para los encargados de formular políticas es que tal vez las inversiones redunden en beneficios diferentes para los hombres y las mujeres. Por ejemplo, es posible que los jóvenes varones se beneficien más que las jóvenes mujeres con programas relativos al consumo de tabaco o alcohol y a las toxicomanías. Las inversiones en salud reproductiva benefician más directamente a las mujeres.

Como hemos visto en el Capítulo 1 (Cuadro 3), la trama de relaciones entre causas y efectos de los resultados negativos que afectan a los adolescentes es compleja y los factores se refuerzan mutuamente. Para quebrar los círculos viciosos que capturan a algunos jóvenes y reemplazarlos con círculos virtuosos de apoyo mutuo y positivo, a menudo es menester combinar las intervenciones programáticas.

No obstante, las investigaciones en diferentes ámbitos proporcionan importantes informaciones acerca del valor de las inversiones en los jóvenes, en lo concerniente a sus consecuencias económicas.

30 AMPLIACIÓN DE LOS MEDIOS DE ACCIÓN DE LAS JÓVENES EN BANGLADESH

Shahina Akter, de 20 años de edad, es una entre unas 1.100 jóvenes que han finalizado cursos de capacitación ofrecidos como parte de un proyecto que apoya el UNFPA en Bangladesh, y que han pasado a iniciar sus propias empresas. El propósito del proyecto es mitigar la pobreza, proporcionando capacitación práctica y préstamos para pequeñas empresas, según el criterio pionero del Banco Grameen.

La comunidad de Shahina, Bibir Bazar, decidió concentrarse en la confección de ropa, el tejido de cestas, y la cría de aves y ganado. Explica: “Ingresé al club cuando estaba en la escuela secundaria y durante seis meses aprendí a confeccionar vestidos y chales”. El proyecto también apoya otras actividades de desarrollo comunitario y una pequeña clínica, en que se ofrecen servicios básicos de salud, incluidos los de salud reproductiva y planificación de la familia.

Inteligente, ambiciosa y dotada del sentido de los negocios, Shahina pidió un pequeño préstamo y al poco tiempo había captado a otras 20 jóvenes para su empresa de confección de ropa. Vende sus productos a tiendas en la cercana ciudad de Comilla y obtiene buenas utilidades. También capacita a otras jóvenes en la confección de ropa. Dice con orgullo: “A mi clase nadie deja de asistir”.

Como resultado del proyecto, han aumentado considerablemente los ingresos en la aldea y las mujeres tienen ahora gravitación económica, pueden regular su fecundidad y comienzan a tener hijos más tarde, tienen menor cantidad y estos son más saludables, en comparación con otras mujeres en ámbitos menos propicios.

Los pobladores locales dicen que el proyecto elevó la edad media al contraer matrimonio en Bibi Bazar, desde entre 17 y 19 años hasta aproximadamente 24. Se ha abandonado por completo el antiguo sistema de la dote. “En esta aldea”, explica Shahina, “las niñas llegan al matrimonio con sus propias "dotes”, que han ganado ellas mismas. Acá estamos en un plano de mayor igualdad con los hombres”.

Shahina dice que si no se hubiera realizado este proyecto, ella “probablemente se habría casado antes de los 19 años, ya tendría un hijo y seguiría siendo pobre y estando malnutrida”.Fuentes

COSTOS DEL EMBARAZO PRECOZ Un tema fundamental de las intervenciones es prevenir el embarazo no deseado de las jóvenes y promover el aplazamiento de la procreación.

Se ha estimado el costo de un embarazo en la adolescencia, en comparación con un embarazo después de los 20 años de edad(33), considerando los siguientes factores:

  • Menores ingresos de la madre a lo largo de toda su vida (a consecuencia del abandono escolar precoz, la necesidad de atender a los hijos que afecta las posibilidades de educación y empleo y la menor experiencia laboral); en gran medida, costos privados.
  • Menor ingreso impositivo (debido al menor ingreso de las madres o a los menores ingresos por impuestos al consumo).
  • Costo de las necesidades de subsistencia de los hijos (con frecuencia, los embarazos precoces suponen un menor apoyo de los padres de las criaturas).
  • Mayores costos de atención de la salud (las complicaciones son más probables en los embarazos precoces y entrañan gastos de salud ulteriores más elevados para el niño; posteriormente, esos costos afectan los beneficios a terceros que habrían sido posibles si los embarazos se hubieran evitado o aplazado).
  • Costos adicionales necesarios para niños en situación desventajosa (inclusive los efectos intergeneracionales de la menor educación, la mayor asunción de riesgos, la pobreza y los gastos concomitantes).
  • Mayores gastos de apoyo social (a consecuencia de la demanda de hogares de guarda, programas de nutrición infantil, programas alimentarios y viviendas subsidiadas por el gobierno).
  • Costos de la exclusión social (pues el apoyo de la familia y la comunidad a las madres solteras es escaso y esas madres son excluidas de las oportunidades).

Los costos sociales nacionales varían en función de las tasas existentes de alumbramiento en la adolescencia, los salarios locales y la cuantía de los gastos sociales(34). Hay dos componentes: costos financieros (y gastos directos) y costos económicos (costos de oportunidad de usos alternativos de los recursos y efectos marginales sobre otros gastos)(35).

Las estimaciones correspondientes a siete países del Caribe de los costos financieros agregados ascienden a 3,6 millones de dólares anuales. Las estimaciones de los costos económicos totales ascienden a 8,5 millones de dólares anuales. Esos costos, tanto financieros como económicos, superan apreciablemente los costos de aplazar los alumbramientos hasta que las jóvenes tengan mayor edad. Los costos financieros directos oscilan entre 28 dólares y 262 dólares por alumbramiento y por año, en función del lugar. Los costos económicos anuales oscilan entre 33 dólares y 363 dólares por alumbramiento. El costo anual de evitar un alumbramiento utilizando métodos de planificación de la familia es de sólo unos 17 dólares.

Esas estimaciones no incluyen los ingresos perdidos de los hijos en etapas ulteriores de sus vidas, puesto que son más difíciles de estimar. (Por razones similares, se omite una amplia gama de costos sociales). Detallados estudios realizados en Barbados, Chile, Guatemala y México sugieren que la procreación precoz va acompañada de efectos económicos negativos, en particular para los pobres(36). Las adolescentes que dan a luz tienen más probabilidades de terminar siendo pobres que las que tienen hijos más tarde; esto se observa incluso cuando las mujeres comparadas coinciden en otros aspectos importantes.

La procreación precoz se correlaciona con más altas tasas de fecundidad, más cortos intervalos entre alumbramientos, menor cantidad de familias nucleares tradicionales(37) y la transmisión a los propios hijos de la preferencia por familias numerosas(38). Esos efectos no son meramente transitorios. Persisten tanto más tiempo cuanto más pobre sea inicialmente la adolescente. Tales efectos pueden reducirse si se imparte mayor educación y se aumenta el ingreso, pero hay grandes obstáculos para lograrlo. Entre las adolescentes pobres (a diferencia de las que están en posición económica más desahogada), la procreación redunda en menores sueldos mensuales; y los efectos sobre la nutrición de los niños sólo se ponen de manifiesto entre los pobres.

Es necesario que las políticas sociales aborden la información y los servicios necesarios para prevenir la procreación precoz no deseada y aumentar el acceso a la educación, las oportunidades de obtener ingresos, los servicios de calidad de salud reproductiva y la educación al respecto de las madres jóvenes pobres.

COSTO DEL VIH/SIDA Cada año, más del 50% de los nuevos casos de VIH/SIDA ocurren entre personas de 15 a 24 años de edad. De ellas, la proporción correspondiente a personas de 15 a 19 años de edad se está estudiando pero es difícil de especificar(39). Los costos de la pandemia, expresados en función del desarrollo interrumpido, la pérdida del producto agrícola, la pérdida de educación, los costos excesivos de capacitación para subsanar las pérdidas de personal, la sobrecarga de los establecimientos de salud y el tratamiento (cuando se dispone de él) y la atención, entre otros, son enormes. La Comisión de Macroeconomía y Salud estimó que en un país pobre, los beneficios de evitar una infección con el VIH/SIDA ascienden a 34.600 dólares, cuando el ingreso medio es de 1.000 dólares anuales(40).

Se ha estimado que la eficacia en función de los costos de prevenir el VIH/SIDA, tema central de la lucha del UNFPA contra la epidemia, es 28 veces superior a la de la terapia antirretrovirus sumamente activa (HAART)(41). Naturalmente, en un enfoque integral del VIH/SIDA se reconocen los efectos sinérgicos entre prevención y tratamiento (por ejemplo, la HAART reduce la carga viral y, por ende, la probabilidad de transmisión) y será necesario encontrar un equilibrio entre las acciones que abordan los efectos sobre la salud y las que afectan los contextos sociales e interinstitucionales que colocan a la gente en situación de riesgo(42). Es necesario efectuar estudios locales detallados para determinar los costos y beneficios particulares de programas específicos formulados en respuesta a condiciones locales.

Se dispone de pocos estudios sobre las utilidades que arrojan las acciones de prevención del VIH/SIDA. Un análisis detallado en Honduras, donde son bajas las estimaciones de prevalencia del VIH/SIDA (alrededor de 0,1%), se calculó la relación beneficio/costo de un programa educacional para adolescentes basado en las escuelas y se comprobó que los beneficios posibilitaban recuperar menos de la mitad de los costos(43). No obstante, los beneficios varían en proporción directa con el nivel de prevalencia. Cuando la prevalencia es del 1% (momento en que es mucho más frecuente que los encargados de formular políticas se percaten de la situación e instituyan programas), las utilidades serán de cinco dólares por cada dólar invertido. En países donde la prevalencia es del 20%, la proporción aumentaría pronunciadamente hasta 99 dólares por cada dólar invertido. Los beneficios exactos dependen de los niveles de cobertura y del diseño y la realización de los programas.

Para lograr niveles incluso más altos de beneficios privados y sociales, se necesitarían sistemas coordinados de actividades preventivas orientadas al cambio en los comportamientos, inclusive las realizadas fuera de las escuelas, la difusión en grupos de alto riesgo y la prevención de la transmisión de la madre al hijo. Si se efectuaran análisis que incluyan los beneficios adicionales de programas de información sobre salud reproductiva (no limitados a los que se relacionan estrictamente con la incidencia del VIH/SIDA) aumentarían aún más los beneficios esperados.

En los Estados Unidos, otros estudios sobre los beneficios de acciones preventivas de comportamientos sexuales riesgosos han demostrado que tales beneficios son de magnitud apreciable. Un programa de prevención del VIH, de las infecciones de transmisión sexual y del embarazo, con base en escuelas, estimó que las utilidades eran de 2,65 dólares por cada dólar gastado. Un segundo estudio sobre prevención del comportamiento sexual sin protección comprobó ahorros de 5,10 dólares en los recursos que de otro modo se habrían gastado para subsanar los problemas resultantes(44). Otro estudio comprobó que las utilidades eran de 5 dólares por cada dólar gastado agregando la prevención del comportamiento sexual riesgoso a un proyecto de salud cuyo objetivo era combatir el consumo de tabaco y las toxicomanías(45).

31 LECCIONES PARA EL FUTURO

Los programas que abordan cuestiones de salud sexual y reproductiva han avanzado considerablemente después de 1994, cuando se celebró la CIPD. Actualmente, se ha acumulado una experiencia suficiente para orientar la planificación de programas y determinar cuáles son las tareas fundamentales para el futuro. Algunas de las lecciones aprendidas:

  • Es preciso que los encargados de formar políticas, los líderes gubernamentales y los dirigentes de la sociedad civil participen en la formulación de políticas y programas positivos.
  • Es necesario contar con el apoyo comunitario a fin de acrecentar la aceptación y el uso de servicios acogedores para los jóvenes.
  • Para la pertinencia, la apropiación y la efectiva utilización de los programas, es imprescindible contar con la participación de los jóvenes y la alianza entre jóvenes y adultos.
  • Es preciso que la conciencia sobre las cuestiones de género y la equidad de género forme parte integrante de la programación.
  • El aumento de la edad legal para contraer matrimonio, con el apoyo de la movilización social para su puesta en práctica, será una de las actividades necesarias para ayudar a los jóvenes varones y mujeres—a cumplir mejor con sus obligaciones familiares, económicas y sociales.
  • Es preciso abordar la prevención del alumbramiento demasiado precoz y de las infecciones de transmisión sexual y el VIH, junto con programas educacionales y de formación en el servicio, haciendo hincapié en las prácticas sexuales de menor riesgo y la doble protección.

Algunas necesidades fundamentales a las que deberá prestarse atención en el futuro:

  • Es preciso recopilar sistemáticamente información básica acerca de los programas, incluidos los datos sobre costos, y difundir esa información de modo que todos puedan aprender de experiencias diversas.
  • Es menester aumentar la escala de los programas básicos, como los de educación sobre la sexualidad y establecimiento de servicios acogedores para los jóvenes, especialmente si se cuenta con una infraestructura sobre la cual basarse.
  • Es menester formular y ensayar mejores modelos programáticos para llegar a los jóvenes que no asisten a la escuela.
  • Es necesario poner a prueba modelos para la programación en sociedades tradicionales.
  • Es necesario fortalecer las acciones de documentación y evaluación.

COSTO DE LOS PROGRAMAS EDUCACIONALES Las estimaciones de recursos adicionales necesarios para mejorar la calidad y la cobertura en la educación básica ascienden a 30.000 millones de dólares anuales(46). Los beneficios de los programas educacionales son múltiples y sustanciales. Los estudios nacionales detallados producen estimaciones relativas a aspectos particulares de sus programas. Se ha estimado que un programa de becas en Colombia arroja beneficios de 3,31 dólares por cada dólar gastado(47). Se ha estimado que un programa de educación básica y alfabetización de adultos, también en Colombia, produce 19,90 dólares en beneficios por cada dólar de costo(48). Esos niveles de utilidades están sumamente supeditados a las inversiones que se efectúen en varios otros sectores de desarrollo (inclusive silvicultura, riego, cría de ganado y diversos programas agrícolas).

Las inversiones en educación y salud, incluidos los servicios de salud reproductiva, producen grandes utilidades. Los beneficios son: más bajas tasas de fecundidad, reducción de los niveles de infecciones de transmisión sexual, aumento de la edad al contraer matrimonio, mayor capacidad para utilizar la información sobre salud y nutrición, mayores aptitudes para la vida (con programas de estudios apropiados), y mayor igualdad y equidad de género. Esos numerosos resultados benefician directamente a los individuos, las familias y los países. La desagregación de dichos componentes es problemática, pero resulta claro que las conexiones directas e indirectas por intermedio de la salud reproductiva son importantes, tanto para la persona educada como para sus hijos. La educación de las niñas produce mayores beneficios.

Actualmente hay más de 1.200 millones de adolescentes que están llegando a la adultez. Su éxito y sus perspectivas de felicidad dependen del apoyo, los ejemplos, la educación, las oportunidades y los recursos que se les proporcionen. Es preciso facultar a los adolescentes para que efectúen opciones responsables y saludables y brindarles información y servicios. Las inversiones en el bienestar de la mayor generación de jóvenes jamás presente en el mundo, y las medidas para asegurar su participación, arrojarán beneficios a lo largo de muchas generaciones en el futuro.

32 CONSENSO MUNDIAL SOBRE LA SALUD REPRODUCTIVA DE LOS ADOLESCENTES

En el examen al cabo de cinco años de la aplicación del Programa de Acción de la CIPD, la Asamblea General de las Naciones Unidas exhortó a los gobiernos a satisfacer las necesidades de los adolescentes en materia de “servicios adecuados, concretos, comprensibles y de fácil acceso, para atender eficazmente sus necesidades de salud genésica y sexual, inclusive educación, información y asesoramiento sobre salud genésica y estrategias de fomento de la salud”. El objetivo es que los adolescentes puedan “elegir opciones y adoptar decisiones responsables y fundamentadas…a fin de, entre otras cosas, reducir el número de embarazos de adolescentes”.

En el acuerdo, concertado en 1999, también se estipula lo siguiente:

  • Los gobiernos deben garantizar “que se imparta educación a los padres o personas con responsabilidades jurídicas sobre suministro de información acerca de la salud sexual y reproductiva y que participen en esta tarea, en forma compatible con la evolución de la capacidad de los adolescentes”.
  • “Los adolescentes sexualmente activos necesitarán información, asesoramiento y servicios especiales relacionados con la planificación de la familia, al igual que prevención y tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual y el VIH/SIDA”.
  • “Estos servicios deben proteger los derechos de los adolescentes a la intimidad, la confidencialidad y el consentimiento fundamentado, respetando los valores culturales y las creencias religiosas y de conformidad con los acuerdos y convenciones internacionales vigentes pertinentes”.
  • “Las adolescentes embarazadas están especialmente expuestas a riesgo y necesitarán apoyo especial de sus familias, los proveedores de servicios de salud y la comunidad, durante el embarazo, el parto y la primera etapa de vida del recién nacido. Este apoyo debe permitir a dichas adolescentes proseguir su educación”.
  • “Los países deben asegurarse de que los programas y las actitudes de los proveedores de servicios de salud no restrinjan el acceso de los adolescentes a servicios adecuados y la información que necesiten, inclusive para la prevención y el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual, el VIH/SIDA y la violencia y el abuso sexuales”.
  • Los gobiernos y los donantes “deberán garantizar que para 2005 por lo menos el 90% de los jóvenes de ambos sexos de 15 a 24 años de edad y para 2010 por lo menos el 95% de dichos jóvenes, tengan acceso a la información, la educación y los servicios necesarios para desarrollar los conocimientos indispensables a efectos de reducir su vulnerabilidad a la infección con el VIH. Los servicios deben incluir el acceso a métodos preventivos como los preservativos femeninos y masculinos, las pruebas voluntarias, el asesoramiento y las medidas complementarias”.
Fuentes

 Back to top PreviousNext 
      |      Main Menu      |      Press Kit      |      Charts & Graphs      |      Indicators   |