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asignar prioridad a los adolescentes
Las cuestiones relativas a los jóvenes son parte de una compleja
trama de cambios sociales y económicos y es menester abordarlas de
manera multidimensional e intersectorial. La pobreza y las pautas
desiguales de crecimiento económico—impulsadas y obstaculizadas
de diversas maneras por las fuerzas de la mundialización—contribuyen
en muchos lugares a altas tasas de desempleo de los jóvenes.
La ampliación de los estudios escolares durante varios decenios ha
proporcionado oportunidades y retos para una fuerza laboral en
dinámico cambio.
Las novedades epidemiológicas y nutricionales han acarreado
adelantos en la salud de los jóvenes; hay nuevas enfermedades,
entre ellas infecciones de transmisión sexual y el VIH/SIDA, que
plantean retos. La cambiante dinámica de la población altera la
prioridad relativa que los encargados de formular políticas asignan
a diferentes grupos de edades en sus presupuestos y sus planes.
Esto complica la cuestión de abordar los años de adolescencia y
transición, hasta ahora descuidados.
La evaluación de la importancia de las inversiones en la juventud
se complica por varios factores:
- Muchas intervenciones tardan mucho tiempo antes de
producir efectos.
- Las inversiones en diferentes ámbitos operan de manera
sinérgica, de modo que puede ser difícil detectar las causas
e individualizar las prioridades.
- Por razones prácticas y éticas, los diseños alternativos de
programas experimentales que podrían posibilitar la comparación
entre diferentes enfoques raramente se aplican a
muchas esferas de intervención social (inclusive programas
comunitarios y de salud reproductiva).
- Diversas poblaciones de jóvenes difieren pronunciadamente
entre sí; las estrategias deben adecuarse a sus situaciones
vitales (casados o solteros, escolarizados o que no concurren a
la escuela, empleados o no, con familias intactas o no, etc.) y
a las expectativas culturales; no hay enfoques indistintamente
válidos en todas las situaciones. Lo que es válido en un ámbito
o para un subgrupo de jóvenes, puede ser menos eficaz en
otro, aun cuando se sepa que los costos de la inacción son
considerables(31).
También es difícil estimar los costos reales de los programas(32)
y sus diversos beneficios (particularmente, aquellos que no se
limitan a mejorar la productividad). Un factor que complica la
situación para los encargados de formular políticas es que tal
vez las inversiones redunden en beneficios diferentes para los
hombres y las mujeres. Por ejemplo, es posible que los jóvenes
varones se beneficien más que las jóvenes mujeres con programas
relativos al consumo de tabaco o alcohol y a las toxicomanías. Las
inversiones en salud reproductiva benefician más directamente a
las mujeres.
Como hemos visto en el Capítulo 1 (Cuadro 3), la trama de relaciones
entre causas y efectos de los resultados negativos que afectan
a los adolescentes es compleja y los factores se refuerzan mutuamente.
Para quebrar los círculos viciosos que capturan a algunos
jóvenes y reemplazarlos con círculos virtuosos de apoyo mutuo
y positivo, a menudo es menester combinar las intervenciones
programáticas.
No obstante, las investigaciones en diferentes ámbitos
proporcionan importantes informaciones acerca del valor de las
inversiones en los jóvenes, en lo concerniente a sus consecuencias
económicas.
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30 |
AMPLIACIÓN DE LOS MEDIOS DE ACCIÓN DE LAS JÓVENES
EN BANGLADESH |
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Shahina Akter, de 20 años de edad, es una entre unas 1.100 jóvenes que han finalizado cursos de capacitación
ofrecidos como parte de un proyecto que apoya el UNFPA en
Bangladesh, y que han pasado a iniciar sus propias empresas. El propósito
del proyecto es mitigar la pobreza, proporcionando capacitación
práctica y préstamos para pequeñas empresas, según el criterio pionero
del Banco Grameen.
La comunidad de Shahina, Bibir Bazar, decidió concentrarse en la
confección de ropa, el tejido de cestas, y la cría de aves y ganado.
Explica: “Ingresé al club cuando estaba en la escuela secundaria y
durante seis meses aprendí a confeccionar vestidos y chales”. El proyecto
también apoya otras actividades de desarrollo comunitario y una
pequeña clínica, en que se ofrecen servicios básicos de salud, incluidos
los de salud reproductiva y planificación de la familia.
Inteligente, ambiciosa y dotada del sentido de los negocios,
Shahina pidió un pequeño préstamo y al poco tiempo había captado a
otras 20 jóvenes para su empresa de confección de ropa. Vende sus
productos a tiendas en la cercana ciudad de Comilla y obtiene buenas
utilidades. También capacita a otras jóvenes en la confección de ropa.
Dice con orgullo: “A mi clase nadie deja de asistir”.
Como resultado del proyecto, han aumentado considerablemente
los ingresos en la aldea y las mujeres tienen ahora gravitación económica,
pueden regular su fecundidad y comienzan a tener hijos más tarde,
tienen menor cantidad y estos son más saludables, en comparación
con otras mujeres en ámbitos menos propicios.
Los pobladores locales dicen que el proyecto elevó la edad media al
contraer matrimonio en Bibi Bazar, desde entre 17 y 19 años hasta aproximadamente
24. Se ha abandonado por completo el antiguo sistema
de la dote. “En esta aldea”, explica Shahina, “las niñas llegan al matrimonio
con sus propias "dotes”, que han ganado ellas mismas. Acá
estamos en un plano de mayor igualdad con los hombres”.
Shahina dice que si no se hubiera realizado este proyecto, ella “probablemente
se habría casado antes de los 19 años, ya tendría un hijo y
seguiría siendo pobre y estando malnutrida”.Fuentes
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COSTOS DEL EMBARAZO PRECOZ Un tema fundamental de las
intervenciones es prevenir el embarazo no deseado de las jóvenes
y promover el aplazamiento de la procreación.
Se ha estimado el costo de un embarazo en la adolescencia, en
comparación con un embarazo después de los 20 años de edad(33),
considerando los siguientes factores:
- Menores ingresos de la madre a lo largo de toda su vida (a
consecuencia del abandono escolar precoz, la necesidad de
atender a los hijos que afecta las posibilidades de educación
y empleo y la menor experiencia laboral); en gran medida,
costos privados.
- Menor ingreso impositivo (debido al menor ingreso de las
madres o a los menores ingresos por impuestos al consumo).
- Costo de las necesidades de subsistencia de los hijos (con
frecuencia, los embarazos precoces suponen un menor apoyo
de los padres de las criaturas).
- Mayores costos de atención de la salud (las complicaciones
son más probables en los embarazos precoces y entrañan
gastos de salud ulteriores más elevados para el niño; posteriormente,
esos costos afectan los beneficios a terceros que
habrían sido posibles si los embarazos se hubieran evitado
o aplazado).
- Costos adicionales necesarios para niños en situación desventajosa
(inclusive los efectos intergeneracionales de la menor
educación, la mayor asunción de riesgos, la pobreza y los
gastos concomitantes).
- Mayores gastos de apoyo social (a consecuencia de la demanda
de hogares de guarda, programas de nutrición infantil, programas
alimentarios y viviendas subsidiadas por el gobierno).
- Costos de la exclusión social (pues el apoyo de la familia y la
comunidad a las madres solteras es escaso y esas madres son
excluidas de las oportunidades).
Los costos sociales nacionales varían en función de las tasas
existentes de alumbramiento en la adolescencia, los salarios locales
y la cuantía de los gastos sociales(34). Hay dos componentes: costos
financieros (y gastos directos) y costos económicos (costos de oportunidad
de usos alternativos de los recursos y efectos marginales
sobre otros gastos)(35).
Las estimaciones correspondientes a siete países del Caribe de
los costos financieros agregados ascienden a 3,6 millones de dólares
anuales. Las estimaciones de los costos económicos totales ascienden
a 8,5 millones de dólares anuales. Esos costos, tanto financieros
como económicos, superan apreciablemente los costos de aplazar
los alumbramientos hasta que las jóvenes tengan mayor edad. Los
costos financieros directos oscilan entre 28 dólares y 262 dólares
por alumbramiento y por año, en función del lugar. Los costos
económicos anuales oscilan entre 33 dólares y 363 dólares por alumbramiento.
El costo anual de evitar un alumbramiento utilizando
métodos de planificación de la familia es de sólo unos 17 dólares.
Esas estimaciones no incluyen los ingresos perdidos de los hijos
en etapas ulteriores de sus vidas, puesto que son más difíciles de
estimar. (Por razones similares, se omite una amplia gama de
costos sociales). Detallados estudios realizados en Barbados, Chile,
Guatemala y México sugieren que la procreación precoz va acompañada
de efectos económicos negativos, en particular para los
pobres(36). Las adolescentes que dan a luz tienen más probabilidades
de terminar siendo pobres que las que tienen hijos más tarde; esto
se observa incluso cuando las mujeres comparadas coinciden en
otros aspectos importantes.
La procreación precoz se correlaciona con más altas tasas de
fecundidad, más cortos intervalos entre alumbramientos, menor
cantidad de familias nucleares tradicionales(37) y la transmisión a los
propios hijos de la preferencia por familias numerosas(38). Esos efectos
no son meramente transitorios. Persisten tanto más tiempo
cuanto más pobre sea inicialmente la adolescente. Tales efectos
pueden reducirse si se imparte mayor educación y se aumenta el
ingreso, pero hay grandes obstáculos para lograrlo. Entre las adolescentes
pobres (a diferencia de las que están en posición económica
más desahogada), la procreación redunda en menores sueldos
mensuales; y los efectos sobre la nutrición de los niños sólo se
ponen de manifiesto entre los pobres.
Es necesario que las políticas sociales aborden la información
y los servicios necesarios para prevenir la procreación precoz no
deseada y aumentar el acceso a la educación, las oportunidades de
obtener ingresos, los servicios de calidad de salud reproductiva y
la educación al respecto de las madres jóvenes pobres.
COSTO DEL VIH/SIDA Cada año, más del 50% de los nuevos casos de
VIH/SIDA ocurren entre personas de 15 a 24 años de edad. De ellas,
la proporción correspondiente a personas de 15 a 19 años de edad
se está estudiando pero es difícil de especificar(39). Los costos de la
pandemia, expresados en función del desarrollo interrumpido,
la pérdida del producto agrícola, la pérdida de educación, los costos
excesivos de capacitación para subsanar las pérdidas de personal,
la sobrecarga de los establecimientos de salud y el tratamiento
(cuando se dispone de él) y la atención, entre otros, son enormes.
La Comisión de Macroeconomía y Salud estimó que en un país
pobre, los beneficios de evitar una infección con el VIH/SIDA
ascienden a 34.600 dólares, cuando el ingreso medio es de 1.000
dólares anuales(40).
Se ha estimado que la eficacia en función de los costos de
prevenir el VIH/SIDA, tema central de la lucha del UNFPA contra
la epidemia, es 28 veces superior a la de la terapia antirretrovirus
sumamente activa (HAART)(41). Naturalmente, en un enfoque
integral del VIH/SIDA se reconocen los efectos sinérgicos entre
prevención y tratamiento (por ejemplo, la HAART reduce la carga
viral y, por ende, la probabilidad de transmisión) y será necesario
encontrar un equilibrio entre las acciones que abordan los efectos
sobre la salud y las que afectan los contextos sociales e interinstitucionales
que colocan a la gente en situación de riesgo(42). Es necesario
efectuar estudios locales detallados para determinar los costos y
beneficios particulares de programas específicos formulados en
respuesta a condiciones locales.
Se dispone de pocos estudios sobre las utilidades que arrojan
las acciones de prevención del VIH/SIDA. Un análisis detallado
en Honduras, donde son bajas las estimaciones de prevalencia
del VIH/SIDA (alrededor de 0,1%), se calculó la relación
beneficio/costo de un programa educacional para adolescentes
basado en las escuelas y se comprobó que los beneficios posibilitaban
recuperar menos de la mitad de los costos(43). No obstante, los beneficios
varían en proporción directa con el nivel de prevalencia.
Cuando la prevalencia es del 1% (momento en que es mucho más
frecuente que los encargados de formular políticas se percaten de
la situación e instituyan programas), las utilidades serán de cinco
dólares por cada dólar invertido. En países donde la prevalencia
es del 20%, la proporción aumentaría pronunciadamente hasta
99 dólares por cada dólar invertido. Los beneficios exactos dependen
de los niveles de cobertura y del diseño y la realización de
los programas.
Para lograr niveles incluso más altos de beneficios privados
y sociales, se necesitarían sistemas coordinados de actividades
preventivas orientadas al cambio en los comportamientos, inclusive
las realizadas fuera de las escuelas, la difusión en grupos de alto
riesgo y la prevención de la transmisión de la madre al hijo. Si se
efectuaran análisis que incluyan los beneficios adicionales de programas
de información sobre salud reproductiva (no limitados a los
que se relacionan estrictamente con la incidencia del VIH/SIDA)
aumentarían aún más los beneficios esperados.
En los Estados Unidos, otros estudios sobre los beneficios de
acciones preventivas de comportamientos sexuales riesgosos han
demostrado que tales beneficios son de magnitud apreciable. Un
programa de prevención del VIH, de las infecciones de transmisión
sexual y del embarazo, con base en escuelas, estimó que las utilidades
eran de 2,65 dólares por cada dólar gastado. Un segundo estudio
sobre prevención del comportamiento sexual sin protección comprobó
ahorros de 5,10 dólares en los recursos que de otro modo se
habrían gastado para subsanar los problemas resultantes(44). Otro
estudio comprobó que las utilidades eran de 5 dólares por cada dólar
gastado agregando la prevención del comportamiento sexual riesgoso
a un proyecto de salud cuyo objetivo era combatir
el consumo de tabaco y las toxicomanías(45).
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31 |
LECCIONES PARA EL FUTURO |
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Los programas que abordan cuestiones de salud sexual y reproductiva han avanzado considerablemente
después de 1994, cuando se celebró la CIPD.
Actualmente, se ha acumulado una experiencia suficiente para orientar
la planificación de programas y determinar cuáles son las tareas fundamentales
para el futuro. Algunas de las lecciones aprendidas:
- Es preciso que los encargados de formar políticas, los líderes
gubernamentales y los dirigentes de la sociedad civil participen
en la formulación de políticas y programas positivos.
- Es necesario contar con el apoyo comunitario a fin de acrecentar
la aceptación y el uso de servicios acogedores para los jóvenes.
- Para la pertinencia, la apropiación y la efectiva utilización de los
programas, es imprescindible contar con la participación de los
jóvenes y la alianza entre jóvenes y adultos.
- Es preciso que la conciencia sobre las cuestiones de género y la
equidad de género forme parte integrante de la programación.
- El aumento de la edad legal para contraer matrimonio, con el
apoyo de la movilización social para su puesta en práctica, será
una de las actividades necesarias para ayudar a los jóvenes varones
y mujeres—a cumplir mejor con sus obligaciones familiares,
económicas y sociales.
- Es preciso abordar la prevención del alumbramiento demasiado
precoz y de las infecciones de transmisión sexual y el VIH, junto
con programas educacionales y de formación en el servicio,
haciendo hincapié en las prácticas sexuales de menor riesgo y la
doble protección.
Algunas necesidades fundamentales a las que deberá prestarse
atención en el futuro:
- Es preciso recopilar sistemáticamente información básica acerca
de los programas, incluidos los datos sobre costos, y difundir esa
información de modo que todos puedan aprender de experiencias
diversas.
- Es menester aumentar la escala de los programas básicos, como
los de educación sobre la sexualidad y establecimiento de servicios
acogedores para los jóvenes, especialmente si se cuenta con
una infraestructura sobre la cual basarse.
- Es menester formular y ensayar mejores modelos programáticos
para llegar a los jóvenes que no asisten a la escuela.
- Es necesario poner a prueba modelos para la programación en
sociedades tradicionales.
- Es necesario fortalecer las acciones de documentación y
evaluación.
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COSTO DE LOS PROGRAMAS EDUCACIONALES Las estimaciones
de recursos adicionales necesarios para mejorar la calidad y la
cobertura en la educación básica ascienden a 30.000 millones de
dólares anuales(46). Los beneficios de los programas educacionales son
múltiples y sustanciales. Los estudios nacionales detallados producen
estimaciones relativas a aspectos particulares de sus programas.
Se ha estimado que un programa de becas en Colombia arroja beneficios
de 3,31 dólares por cada dólar gastado(47). Se ha estimado que
un programa de educación básica y alfabetización de adultos,
también en Colombia, produce 19,90 dólares en beneficios por
cada dólar de costo(48). Esos niveles de utilidades están sumamente
supeditados a las inversiones que se efectúen en varios otros sectores
de desarrollo (inclusive silvicultura, riego, cría de ganado y diversos
programas agrícolas).
Las inversiones en educación y salud, incluidos los servicios
de salud reproductiva, producen grandes utilidades. Los beneficios
son: más bajas tasas de fecundidad, reducción de los niveles de
infecciones de transmisión sexual, aumento de la edad al contraer
matrimonio, mayor capacidad para utilizar la información sobre
salud y nutrición, mayores aptitudes para la vida (con programas
de estudios apropiados), y mayor igualdad y equidad de género. Esos
numerosos resultados benefician directamente a los individuos, las
familias y los países. La desagregación de dichos componentes es
problemática, pero resulta claro que las conexiones directas e indirectas
por intermedio de la salud reproductiva son importantes,
tanto para la persona educada como para sus hijos. La educación
de las niñas produce mayores beneficios.
Actualmente hay más de 1.200 millones de adolescentes que
están llegando a la adultez. Su éxito y sus perspectivas de felicidad
dependen del apoyo, los ejemplos, la educación, las oportunidades
y los recursos que se les proporcionen. Es preciso facultar a los
adolescentes para que efectúen opciones responsables y saludables
y brindarles información y servicios. Las inversiones en el bienestar
de la mayor generación de jóvenes jamás presente en el mundo, y
las medidas para asegurar su participación, arrojarán beneficios a
lo largo de muchas generaciones en el futuro.
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32 |
CONSENSO MUNDIAL SOBRE LA SALUD REPRODUCTIVA
DE LOS ADOLESCENTES |
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En el examen al cabo de cinco años de la aplicación del Programa de Acción de la CIPD, la Asamblea
General de las Naciones Unidas exhortó a los gobiernos a satisfacer las
necesidades de los adolescentes en materia de “servicios adecuados,
concretos, comprensibles y de fácil acceso, para atender eficazmente
sus necesidades de salud genésica y sexual, inclusive educación, información
y asesoramiento sobre salud genésica y estrategias de fomento
de la salud”. El objetivo es que los adolescentes puedan “elegir opciones
y adoptar decisiones responsables y fundamentadas…a fin de,
entre otras cosas, reducir el número de embarazos de adolescentes”.
En el acuerdo, concertado en 1999, también se estipula
lo siguiente:
- Los gobiernos deben garantizar “que se imparta educación a los
padres o personas con responsabilidades jurídicas sobre suministro
de información acerca de la salud sexual y reproductiva y
que participen en esta tarea, en forma compatible con la evolución
de la capacidad de los adolescentes”.
- “Los adolescentes sexualmente activos necesitarán información,
asesoramiento y servicios especiales relacionados con la planificación
de la familia, al igual que prevención y tratamiento de las
enfermedades de transmisión sexual y el VIH/SIDA”.
- “Estos servicios deben proteger los derechos de los adolescentes
a la intimidad, la confidencialidad y el consentimiento fundamentado,
respetando los valores culturales y las creencias religiosas
y de conformidad con los acuerdos y convenciones internacionales
vigentes pertinentes”.
- “Las adolescentes embarazadas están especialmente expuestas
a riesgo y necesitarán apoyo especial de sus familias, los proveedores
de servicios de salud y la comunidad, durante el embarazo,
el parto y la primera etapa de vida del recién nacido. Este apoyo
debe permitir a dichas adolescentes proseguir su educación”.
- “Los países deben asegurarse de que los programas y las actitudes
de los proveedores de servicios de salud no restrinjan el
acceso de los adolescentes a servicios adecuados y la información
que necesiten, inclusive para la prevención y el tratamiento
de las enfermedades de transmisión sexual, el VIH/SIDA y la
violencia y el abuso sexuales”.
- Los gobiernos y los donantes “deberán garantizar que para 2005
por lo menos el 90% de los jóvenes de ambos sexos de 15 a 24
años de edad y para 2010 por lo menos el 95% de dichos jóvenes,
tengan acceso a la información, la educación y los servicios
necesarios para desarrollar los conocimientos indispensables a
efectos de reducir su vulnerabilidad a la infección con el VIH. Los
servicios deben incluir el acceso a métodos preventivos como los
preservativos femeninos y masculinos, las pruebas voluntarias, el
asesoramiento y las medidas complementarias”.
Fuentes
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