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asignar prioridad a los adolescentes
Hay un consenso internacional, consolidado por la Convención sobre
los Derechos del Niño y la CIPD, acerca de que los jóvenes deben
disfrutar de los derechos humanos básicos, cuyo ejercicio es su
prerrogativa. Esto proporciona una firme base para programas que
abordan cuestiones de salud reproductiva y sexual de los adolescentes.
Los planificadores de programas en este tema, al igual que en
otras esferas de desarrollo, están adoptando cada vez más un enfoque
programático basado en los derechos humanos, que destaca las
obligaciones de los Estados de posibilitar que los individuos disfruten
de sus derechos; este criterio se aparta de otros tradicionales
que tienden a destacar las necesidades de poblaciones vulnerables,
sin tomar en cuenta plenamente sus capacidades y derechos, ni las
estrategias para ampliar sus medios de acción.
Un enfoque del desarrollo basado en los derechos humanos
reconoce que las personas, a menudo que van teniendo acceso a la
información pertinente, los conocimientos prácticos y las oportunidades,
comienzan a estar facultadas para actuar por cuenta propia
y disfrutar de sus derechos humanos. Para los adolescentes, esto
entraña medidas progresivas a fin de eliminar las barreras a la
vigencia de sus derechos reproductivos y su salud reproductiva,
prevenir y castigar la conculcación de sus derechos y adoptar
medidas concretas para la vigencia de dichos derechos.
Entre las actividades que promueven los derechos de los jóvenes
cabe mencionar:
- Incorporar la educación sobre los derechos humanos en las
políticas educacionales, la educación sobre sexualidad para
adolescentes dentro y fuera de las escuelas, los programas
de capacitación y la difusión comunitaria(9).
- Movilizar el compromiso público y político en pro de políticas
que aborden cuestiones postergadas atinentes a los derechos
reproductivos, entre ellas el matrimonio precoz y forzado, la
violencia sexual, la responsabilidad masculina y el derecho a
disponer de servicios de salud sexual y reproductiva y de
información al respecto(10).
- Instaurar políticas y programas nacionales y locales para la
juventud que destaquen la igualdad de género y los derechos
de los jóvenes en cuestiones de salud sexual y reproductiva,
además de especificar medidas a adoptar y asignar fondos
para su puesta en práctica(11).
- Velar por la participación de organizaciones no gubernamentales,
de derechos humanos, de mujeres y de jóvenes en los
procesos de formulación de políticas, leyes y programas de
salud reproductiva(12).
- Fortalecer las capacidades de los grupos de jóvenes para que
participen en todas las etapas de la programación, facilitando
su contribución al debate legislativo y sobre políticas, así
como a la ejecución eficaz de los programas(13).
- Crear coaliciones que promuevan reformas jurídicas, medidas
de aplicación de las leyes y revisiones legislativas a fin de
salvaguardar los derechos de los adolescentes, especialmente
en esferas críticas como la violencia, el matrimonio, la
educación y la salud reproductiva.
- Velar por la participación de los jóvenes en todas esas
actividades.
El éxito dependerá de integrar tales acciones en marcos nacionales
más amplios para la mitigación de la pobreza en los países
en desarrollo y el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
(véase el recuadro), inclusive procesos de reforma, entre ellos las
resultantes de los Documentos de Estrategia para la Reducción de
la Pobreza (PRSP) y los Enfoques Sectoriales (SWAP) para la reforma
del sector de salud. Con frecuencia, esos planes nacionales no
reflejan los acuerdos internacionales relativos a los derechos y
las necesidades de los jóvenes.
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OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO |
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En el año 2000, 189 gobiernos suscribieron los Objetivos de Desarrollo
del Milenio (MDG), que en su mayoría deberían alcanzarse antes de
2015, estableciendo el progreso con respecto a los niveles registrados
en 1990:
- Erradicar la extrema pobreza y el hambre.
- Lograr la educación primaria universal.
- Promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer.
- Reducir la mortalidad de niños.
- Mejorar la salud materna.
- Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades.
- Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.
- Fomentar una alianza mundial para el desarrollo
Como manifestó en 2002 el Secretario General de las Naciones
Unidas, Kofi Annan : “Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en particular
la erradicación de la pobreza y el hambre, no pueden alcanzarse si
no se abordan decididamente las cuestiones de población y salud
reproductiva; y esto significa intensificar los esfuerzos de promoción de
los derechos de la mujer y aumentar las inversiones en educación y
salud, inclusive la salud reproductiva y la planificación de la familia”.Fuentes
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Los indicadores preparados para la medición del adelanto hacia
los Objetivos de Desarrollo del Milenio se refieren a los jóvenes,
como importante subgrupo de población cuya salud y cuyo bienestar
deberían ser monitoreados. Pero algunos promotores de la juventud
se han desalentado por la ausencia de metas en que se reconozcan
concretamente las necesidades especiales de este grupo de edades,
comúnmente marginado.
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