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promoción de comportamientos
más saludables
Los programas educacionales sobre salud sexual y reproductiva han
experimentado diversos cambios en los últimos decenios, muchos de
ellos atinentes a las dificultades para abordar cuestiones sexuales.
El tema se ha denominado en algunos casos educación sobre la procreación
y la crianza de los hijos (especialmente para adolescentes
embarazadas), educación sobre la vida en familia (que a veces ha
omitido completamente los aspectos de sexualidad), educación sobre
población (con una amplia gama de contenidos y enfoques) o, más
recientemente, planificación para la vida o adquisición de aptitudes
para la vida (que puede o no incluir cuestiones de sexualidad).
Después de la CIPD se ha reconocido que las cuestiones de
sexualidad, salud reproductiva, aptitudes para la vida y planificación
para la vida son todas componentes clave de la educación sobre
salud reproductiva. Las cuestiones de género, ausentes en muchas
de las programaciones anteriores, ahora también reciben atención
prioritaria.
También han cambiado los métodos de instrucción, desde un
enfoque didáctico hacia otro que hace mayor hincapié en la participación
de los estudiantes y la adquisición de aptitudes,
particularmente aptitudes de comunicación.
Sobre la base de un examen de los programas de educación
sobre sexualidad impartidos en los Estados Unidos, un experto llegó
a la conclusión de que los programas escolares tienen más éxito
cuando proporcionan un mensaje claro y coherente basado en
información fidedigna; se centran en reducir los comportamientos
sexuales conducentes al embarazo no deseado y la infección; son
específicos para determinadas edades y determinadas culturas; se
basan en un marco teórico que comprobadamente cambia los comportamientos
en cuanto a la salud; utilizan métodos didácticos con
participación de los estudiantes; tratan de desarrollar aptitudes y
abordan presiones sociales; y motivan y capacitan a los maestros
para que participen(10).
Es necesario que los maestros estén preparados para abordar los
delicados temas concernientes a la transmisión del VIH. Un estudio
de programas sobre el SIDA impartidos en escuelas de Botswana,
Malawi y Uganda comprobó que la falta de tiempo, de recursos y
de capacitación de los docentes entorpecía la educación basada en
programas escolares y menoscababa el asesoramiento y la educación
de jóvenes por otros jóvenes(11). Un estudio realizado en Colombia
comprobó que “a menudo, los maestros no están preparados para
hablar con los adolescentes de cuestiones de sexualidad”(12). En la
evaluación de un eficaz programa educacional sobre el SIDA, que
ahora es obligatorio en Zimbabwe, se comprobó que los redactores
de los programas de estudios y los maestros necesitaban más capacitación
en técnicas de participación(13).
Un estudio realizado en 2000 sobre México, Sudáfrica y Tailandia
comprobó que es mucho lo que a los estudiantes les queda por aprender
con respecto al VIH y las relaciones sexuales menos riesgosas(14).
El estudio sobre Colombia comprobó que “los jóvenes suelen estar
deficientemente informados con respecto a su propia sexualidad y
salud, inclusive cuestiones relativas a la anticoncepción, la planificación
de la familia y el VIH/SIDA”(15).
No obstante, en un reciente estudio realizado en 107 países
se comprobó que en 44 no se incluía la educación sobre el SIDA
en los currículos escolares(16).
La educación sobre la sexualidad tiene un gran potencial para
llegar a grandes públicos, al menos en países donde hay una alta
proporción de jóvenes que asisten a la escuela. Un reto de gran
magnitud es ampliar el uso de enfoques y currículos que han sido
ensayados con éxito en pequeña escala.
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15 |
CÓMO LAS ESCUELAS PUEDEN REDUCIR LA INFECCIÓN
CON EL VIH |
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SEn estudios sobre México, Sudáfrica y Tailandia se han detectado algunas características fundamentales de programas
escolares exitosos sobre el VIH/SIDA:
- Los maestros deben estar preparados para estudiantes cuyas
experiencias sexuales son muy diferentes, desde los que nunca
han tenido relaciones sexuales hasta los que se han visto sometidos
a relaciones sexuales forzadas.
- Las estrategias para negociar las relaciones sexuales o negarse a
ellas deben tomar en cuenta la naturaleza intermitente de tales
relaciones entre los adolescentes.
- Los cursos deben examinar la presión que los jóvenes ejercen
sobre otros jóvenes para que tengan relaciones sexuales y las
normas relativas a la masculinidad, la feminidad y la autoestima./LI>
- Es necesario que los programas traten del uso de condones, de
modo que los jóvenes que comienzan a tener relaciones sexuales
puedan protegerse a sí mismos y confiar en que están utilizando
los condones correctamente.
- Es preciso que los estudiantes aprendan a determinar con exactitud
cuál es su riesgo personal de infección.
- Es menester que los maestros y los planificadores de currículos
reconozcan que los estudiantes poseen algunas nociones correctas
acerca del VIH/SIDA, pero tienen conceptos erróneos sobre
otros aspectos, o los desconocen.
- Es necesario que los programas hablen de las personas que viven
con el VIH y el SIDA.
Fuentes
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Un concepto erróneo común entre padres, madres y líderes
comunitarios es que al impartir educación sobre la sexualidad se
propiciará que los jóvenes inicien actividades sexuales precoces.
Las evaluaciones han demostrado que esos temores carecen de
fundamento. En los dos análisis más exhaustivos de estudios
sobre programas impartidos en las escuelas, la OMS y la Campaña
Nacional Estadounidense para Prevenir el Embarazo en la
Adolescencia llegaron a la conclusión de que los programas de
educación sobre la sexualidad no promueven una mayor actividad
sexual de los jóvenes ni conducen a que ésta aumente(17). En el estudio
estadounidense también se comprobó que los programas sobre el
VIH tenían mayores probabilidades de conducir a reducir el número
de parejas sexuales y aumentar el uso de condones.
No obstante, continúa el debate, particularmente en los Estados
Unidos, acerca de las virtudes de ceñirse a promover la abstinencia
como único medio de prevenir el embarazo no deseado y las
infecciones de transmisión sexual, en lugar del otro criterio,
proporcionar una información más completa sobre la prevención.
EL ABC DE LA PREVENCIÓN DEL VIH/SIDA Para contrarrestar la
pandemia será necesario aplicar diversos enfoques que incorporen
tanto prevención como tratamiento. Los costos de la prevención—
financieros, sociales y personales—son muy inferiores a los costos
del tratamiento. Un enfoque cada vez más popular en África es el
enfoque “ABC”: abstenerse (Abstain) de las relaciones sexuales (o en
el caso de los jóvenes, aplazar la iniciación de las relaciones sexuales);
ser fiel (Be faithful) a una pareja no infectada (o reducir el número
de parejas sexuales); y utilizar correcta y sistemáticamente el condón
(use Condoms). Un cuarto componente del mensaje, “D”, se refiere a
la reducción de los efectos nocivos en zonas donde prevalece el uso
de drogas (Drug use)(o bien por vía endovenosa o bien el uso de
bebidas alcohólicas con fines de recreación). Algunos también se
refieren al enfoque ABC+, que incluye el mensaje de recurrir a la
detección y el tratamiento de las infecciones de transmisión sexual
(las cuales incrementan el riesgo de transmisión del VIH cuando
se entablan relaciones sexuales sin protección).
Las pruebas indican que muchos jóvenes están cambiando sus
comportamientos a medida que van cobrando mayor conciencia
acerca del VIH/SIDA y la manera de evitarlo. En Uganda se ha reducido
la prevalencia del VIH debido, en gran parte, a que los jóvenes
aplazan ahora su primera relación sexual y tienen menor cantidad
de parejas sexuales que hace algunos años, y a que quienes tienen
relaciones sexuales riesgosas probablemente están más inclinados
a utilizar condones.
El mensaje ABC(D) es directo, pero las normas sociales, culturales
y de género obstaculizan su aplicación en algunos lugares. En muchos
casos, las jóvenes carecen de libertad para optar por abstenerse de las
relaciones sexuales o negociar el uso de condones con sus parejas(18).
Cada componente del mensaje ABC debe presentarse de manera
integral y equilibrada. Al promover exclusivamente la abstinencia
se hace caso omiso de la probabilidad de que algunos jóvenes entablen
relaciones sexuales riesgosas, por ejemplo, varones adolescentes que
visitan a prostitutas, o jóvenes, tanto varones como mujeres, que no
reconocen su propio riesgo de infección y tienen múltiples parejas
sexuales. Al promover el uso del condón afirmando que proporciona
una protección del 100% tal vez se estaría alentando involuntariamente
el comportamiento de alto riesgo(19).
LOGROS PROGRAMÁTICOS En Namibia, las niñas que participaron
en un curso escolar titulado “Yo escojo mi futuro” tenían mayores
probabilidades de seguir siendo vírgenes doce meses después de
finalizado el programa que las niñas que no participaron(20).
En Mongolia, con apoyo del UNFPA, el Gobierno adoptó una
decisión normativa explícita de apoyar la educación universal sobre
sexualidad, comenzando cada año en el tercer grado y destacando
como fundamental el concepto de género(21). Actualmente, un 60%
de las escuelas secundarias imparten ese curso. La retroinformación
por parte de maestros y estudiantes es sumamente positiva, aun
cuando unos y otros expresan una misma preocupación: que se
dispone de muy poco tiempo para el estudio de ese currículo(22).
En 1993, antes de la CIPD, Colombia estableció la educación
obligatoria sobre sexualidad en todas las escuelas primarias y secundarias.
Si bien el programa se ha resentido a consecuencia de la
escasez de fondos y las demoras en la formación de maestros, actualmente
la mayoría de las escuelas están utilizando ese currículo(23).
En virtud de un programa impartido en las escuelas, entre 1997 y
1999 aumentaron los conocimientos sobre el VIH/SIDA y cambiaron
las actitudes de 8.000 jóvenes(24). Sobre la base de esa experiencia, el
Ministerio de Salud, Educación y Bienestar de la Familia, colaborando
con varias ONG, ha elaborado instrumentos nacionales para la
educación sobre sexualidad.
En Sudáfrica, los Departamentos Nacionales de Educación y
Salud han comenzado a impartir en las escuelas secundarias públicas
capacitación sobre “aptitudes para la vida”(25). En México, se ensayó
en las escuelas secundarias una variante de este enfoque, titulado
“Planeando tu vida”; posteriormente, padres, madres, maestros y
estudiantes se manifestaron a favor de su inclusión en el currículo
oficial. Los estudiantes aprendieron acerca de los anticonceptivos
pero no hubo un mayor aplazamiento del inicio de las actividades
sexuales, en comparación con quienes no habían participado. Los
estudiantes sexualmente activos que siguieron el curso probablemente
utilizaban anticonceptivos más que quienes no han participado(26).
Un proyecto del UNFPA en los Territorios Palestinos Ocupados
combinó las acciones en las escuelas con otras actividades comunitarias
e integró las cuestiones de salud reproductiva y género en los
currículos escolares, la educación de adultos y los programas de
educación de jóvenes. Los maestros y supervisores se convirtieron
en promotores en la comunidad y los líderes de la juventud suscitaron
intercambios de ideas sobre temas anteriormente restringidos(27).
En países donde la educación sobre sexualidad no es obligatoria,
con frecuencia se emprenden proyectos piloto. En seis escuelas
primarias y secundarias de Río de Janeiro y Recife, BEMFAM
(Asociación de Planificación de la Familia del Brasil) contribuyó
a incorporar la educación sobre sexualidad y la prevención de
las infecciones de transmisión sexual y el VIH en los currículos,
inclusive el asesoramiento in situ y la remisión a clínicas. Como
resultado, aumentó el uso de condones y el número de estudiantes
que sabían dónde podían obtener servicios de salud reproductiva.
También mejoró la comunicación entre estudiantes y maestros
y entre hijos, padres y madres(28).
CAMBIOS JURÍDICOS Y NORMATIVOS Recientemente, varios
países han cambiado sus leyes o políticas, para apoyar los programas
impartidos en las escuelas:
- En 2000, el Gabón aprobó leyes que garantizan la provisión
de información y capacitación a niñas y niños varones sobre
temas de higiene, nutrición y prevención de las infecciones
de transmisión sexual(29).
- En 2002, Panamá aprobó una ley de orientación normativa
sobre las adolescentes embarazadas. Una disposición estipula
que el Ministerio de Salud ha de capacitar a los maestros y
proporcionarles información para que puedan asesorar a las
adolescentes embarazadas sobre cuestiones de salud sexual
y reproductiva(30).
- En 2001, China promulgó la Ley sobre población y planificación
de la familia, que establece la educación en las escuelas sobre
salud fisiológica, pubertad y salud sexual(31).
- En 2000, Honduras aprobó la Ley sobre igualdad de oportunidades
para la mujer, que estipula en parte que el Gobierno
incluya la educación sobre población en las escuelas, así como
la información sobre sexualidad, reproducción, prevención
de las infecciones de transmisión sexual y embarazos no
deseados(32).
INVOLUCRAR A PADRES Y MADRES Muchos padres y madres no
saben cómo comunicarse con sus hijos en cuestiones de salud sexual
y reproductiva, aun cuando preferirían poder hacerlo. A fines del
decenio de 1990, en una encuesta entre padres y madres mexicanos
se comprobó que un 87% apoyaban que en las escuelas se impartiera,
de manera apropiada a los distintos tramos de edades, la educación
sobre sexualidad(33). Se han efectuado comprobaciones similares en
otros países. No obstante, aun cuando demuestran su apoyo, los
padres y madres son ambivalentes y les preocupa que el contenido
de la educación sea apropiado a su cultura. Al involucrarlos en el
diseño y el monitoreo de esos programas, es posible mitigar esas
preocupaciones.
El UNFPA y otros organismos han formulado programas para
ayudar a padres y madres a comunicarse eficazmente con los
adolescentes en lo concerniente a la sexualidad. Family Care
International y la Federación Internacional de Planificación de la
Familia, Oficina para África, han producido materiales para facilitar
esa comunicación; se alienta a los jóvenes a dedicar todo el tiempo
necesario, a no permitir que el bochorno les impida comunicarse,
demostrar respeto por sus padres y madres y a aprender todo lo
que puedan de las experiencias de éstos(34).
ENSEÑANZA EXTRAESCOLAR Cuando la matriculación escolar
es baja o hay necesidades especiales, es posible impartir enseñanza
extraescolar adaptada a un determinado grupo. Por ejemplo, el
Comité para el Adelanto Rural de Bangladesh (BRAC) estableció
centros primarios extraescolares para niños campesinos de 10 a
15 años de edad que nunca habían asistido a la escuela, un 70% de
ellos, niñas. El programa prepara a los estudiantes para que posteriormente
se incorporen a las escuelas ordinarias. Se integran en el
currículo temas de salud reproductiva. Se hace especial hincapié en
involucrar a padres y madres(35). Al menos 350 escuelas han participado
en este programa, el cual también ha creado conciencia
sobre las necesidades de los adolescentes e influido sobre las
normas comunitarias(36).
En Egipto, la organización Nuevos Horizontes involucró a
líderes comunitarios, agentes de salud, líderes religiosos, padres
y madres en el diseño de un programa extraescolar para impartir
información esencial sobre aptitudes para la vida y salud reproductiva
a niñas y adolescentes de entre 9 y 20 años de edad. Desde 1995,
más de 100 ONG han ejecutado el programa en siete gobernaciones(37).
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