UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2003
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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2003: promoción de comportamientos más saludables
State of World Population
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promoción de comportamientos más saludables

Dónde obtienen información los adolescentes
Educación en las escuelas sobre sexualidad
Educación y asesoramiento de jóvenes por otros jóvenes
Llegar a los jóvenes que no asisten a la escuela
Medios de difusión de masas, entretenimiento y deportes

Educación en las escuelas sobre sexualidad

Los programas educacionales sobre salud sexual y reproductiva han experimentado diversos cambios en los últimos decenios, muchos de ellos atinentes a las dificultades para abordar cuestiones sexuales. El tema se ha denominado en algunos casos educación sobre la procreación y la crianza de los hijos (especialmente para adolescentes embarazadas), educación sobre la vida en familia (que a veces ha omitido completamente los aspectos de sexualidad), educación sobre población (con una amplia gama de contenidos y enfoques) o, más recientemente, planificación para la vida o adquisición de aptitudes para la vida (que puede o no incluir cuestiones de sexualidad).

Después de la CIPD se ha reconocido que las cuestiones de sexualidad, salud reproductiva, aptitudes para la vida y planificación para la vida son todas componentes clave de la educación sobre salud reproductiva. Las cuestiones de género, ausentes en muchas de las programaciones anteriores, ahora también reciben atención prioritaria.

También han cambiado los métodos de instrucción, desde un enfoque didáctico hacia otro que hace mayor hincapié en la participación de los estudiantes y la adquisición de aptitudes, particularmente aptitudes de comunicación.

Sobre la base de un examen de los programas de educación sobre sexualidad impartidos en los Estados Unidos, un experto llegó a la conclusión de que los programas escolares tienen más éxito cuando proporcionan un mensaje claro y coherente basado en información fidedigna; se centran en reducir los comportamientos sexuales conducentes al embarazo no deseado y la infección; son específicos para determinadas edades y determinadas culturas; se basan en un marco teórico que comprobadamente cambia los comportamientos en cuanto a la salud; utilizan métodos didácticos con participación de los estudiantes; tratan de desarrollar aptitudes y abordan presiones sociales; y motivan y capacitan a los maestros para que participen(10).

Es necesario que los maestros estén preparados para abordar los delicados temas concernientes a la transmisión del VIH. Un estudio de programas sobre el SIDA impartidos en escuelas de Botswana, Malawi y Uganda comprobó que la falta de tiempo, de recursos y de capacitación de los docentes entorpecía la educación basada en programas escolares y menoscababa el asesoramiento y la educación de jóvenes por otros jóvenes(11). Un estudio realizado en Colombia comprobó que “a menudo, los maestros no están preparados para hablar con los adolescentes de cuestiones de sexualidad”(12). En la evaluación de un eficaz programa educacional sobre el SIDA, que ahora es obligatorio en Zimbabwe, se comprobó que los redactores de los programas de estudios y los maestros necesitaban más capacitación en técnicas de participación(13).

Un estudio realizado en 2000 sobre México, Sudáfrica y Tailandia comprobó que es mucho lo que a los estudiantes les queda por aprender con respecto al VIH y las relaciones sexuales menos riesgosas(14). El estudio sobre Colombia comprobó que “los jóvenes suelen estar deficientemente informados con respecto a su propia sexualidad y salud, inclusive cuestiones relativas a la anticoncepción, la planificación de la familia y el VIH/SIDA”(15).

No obstante, en un reciente estudio realizado en 107 países se comprobó que en 44 no se incluía la educación sobre el SIDA en los currículos escolares(16).

La educación sobre la sexualidad tiene un gran potencial para llegar a grandes públicos, al menos en países donde hay una alta proporción de jóvenes que asisten a la escuela. Un reto de gran magnitud es ampliar el uso de enfoques y currículos que han sido ensayados con éxito en pequeña escala.

15 CÓMO LAS ESCUELAS PUEDEN REDUCIR LA INFECCIÓN CON EL VIH

SEn estudios sobre México, Sudáfrica y Tailandia se han detectado algunas características fundamentales de programas escolares exitosos sobre el VIH/SIDA:

  • Los maestros deben estar preparados para estudiantes cuyas experiencias sexuales son muy diferentes, desde los que nunca han tenido relaciones sexuales hasta los que se han visto sometidos a relaciones sexuales forzadas.
  • Las estrategias para negociar las relaciones sexuales o negarse a ellas deben tomar en cuenta la naturaleza intermitente de tales relaciones entre los adolescentes.
  • Los cursos deben examinar la presión que los jóvenes ejercen sobre otros jóvenes para que tengan relaciones sexuales y las normas relativas a la masculinidad, la feminidad y la autoestima./LI>
  • Es necesario que los programas traten del uso de condones, de modo que los jóvenes que comienzan a tener relaciones sexuales puedan protegerse a sí mismos y confiar en que están utilizando los condones correctamente.
  • Es preciso que los estudiantes aprendan a determinar con exactitud cuál es su riesgo personal de infección.
  • Es menester que los maestros y los planificadores de currículos reconozcan que los estudiantes poseen algunas nociones correctas acerca del VIH/SIDA, pero tienen conceptos erróneos sobre otros aspectos, o los desconocen.
  • Es necesario que los programas hablen de las personas que viven con el VIH y el SIDA.
Fuentes

Un concepto erróneo común entre padres, madres y líderes comunitarios es que al impartir educación sobre la sexualidad se propiciará que los jóvenes inicien actividades sexuales precoces. Las evaluaciones han demostrado que esos temores carecen de fundamento. En los dos análisis más exhaustivos de estudios sobre programas impartidos en las escuelas, la OMS y la Campaña Nacional Estadounidense para Prevenir el Embarazo en la Adolescencia llegaron a la conclusión de que los programas de educación sobre la sexualidad no promueven una mayor actividad sexual de los jóvenes ni conducen a que ésta aumente(17). En el estudio estadounidense también se comprobó que los programas sobre el VIH tenían mayores probabilidades de conducir a reducir el número de parejas sexuales y aumentar el uso de condones.

No obstante, continúa el debate, particularmente en los Estados Unidos, acerca de las virtudes de ceñirse a promover la abstinencia como único medio de prevenir el embarazo no deseado y las infecciones de transmisión sexual, en lugar del otro criterio, proporcionar una información más completa sobre la prevención.

EL ABC DE LA PREVENCIÓN DEL VIH/SIDA Para contrarrestar la pandemia será necesario aplicar diversos enfoques que incorporen tanto prevención como tratamiento. Los costos de la prevención— financieros, sociales y personales—son muy inferiores a los costos del tratamiento. Un enfoque cada vez más popular en África es el enfoque “ABC”: abstenerse (Abstain) de las relaciones sexuales (o en el caso de los jóvenes, aplazar la iniciación de las relaciones sexuales); ser fiel (Be faithful) a una pareja no infectada (o reducir el número de parejas sexuales); y utilizar correcta y sistemáticamente el condón (use Condoms). Un cuarto componente del mensaje, “D”, se refiere a la reducción de los efectos nocivos en zonas donde prevalece el uso de drogas (Drug use)(o bien por vía endovenosa o bien el uso de bebidas alcohólicas con fines de recreación). Algunos también se refieren al enfoque ABC+, que incluye el mensaje de recurrir a la detección y el tratamiento de las infecciones de transmisión sexual (las cuales incrementan el riesgo de transmisión del VIH cuando se entablan relaciones sexuales sin protección).

Las pruebas indican que muchos jóvenes están cambiando sus comportamientos a medida que van cobrando mayor conciencia acerca del VIH/SIDA y la manera de evitarlo. En Uganda se ha reducido la prevalencia del VIH debido, en gran parte, a que los jóvenes aplazan ahora su primera relación sexual y tienen menor cantidad de parejas sexuales que hace algunos años, y a que quienes tienen relaciones sexuales riesgosas probablemente están más inclinados a utilizar condones.

El mensaje ABC(D) es directo, pero las normas sociales, culturales y de género obstaculizan su aplicación en algunos lugares. En muchos casos, las jóvenes carecen de libertad para optar por abstenerse de las relaciones sexuales o negociar el uso de condones con sus parejas(18).

Cada componente del mensaje ABC debe presentarse de manera integral y equilibrada. Al promover exclusivamente la abstinencia se hace caso omiso de la probabilidad de que algunos jóvenes entablen relaciones sexuales riesgosas, por ejemplo, varones adolescentes que visitan a prostitutas, o jóvenes, tanto varones como mujeres, que no reconocen su propio riesgo de infección y tienen múltiples parejas sexuales. Al promover el uso del condón afirmando que proporciona una protección del 100% tal vez se estaría alentando involuntariamente el comportamiento de alto riesgo(19).

LOGROS PROGRAMÁTICOS En Namibia, las niñas que participaron en un curso escolar titulado “Yo escojo mi futuro” tenían mayores probabilidades de seguir siendo vírgenes doce meses después de finalizado el programa que las niñas que no participaron(20).

En Mongolia, con apoyo del UNFPA, el Gobierno adoptó una decisión normativa explícita de apoyar la educación universal sobre sexualidad, comenzando cada año en el tercer grado y destacando como fundamental el concepto de género(21). Actualmente, un 60% de las escuelas secundarias imparten ese curso. La retroinformación por parte de maestros y estudiantes es sumamente positiva, aun cuando unos y otros expresan una misma preocupación: que se dispone de muy poco tiempo para el estudio de ese currículo(22).

En 1993, antes de la CIPD, Colombia estableció la educación obligatoria sobre sexualidad en todas las escuelas primarias y secundarias. Si bien el programa se ha resentido a consecuencia de la escasez de fondos y las demoras en la formación de maestros, actualmente la mayoría de las escuelas están utilizando ese currículo(23). En virtud de un programa impartido en las escuelas, entre 1997 y 1999 aumentaron los conocimientos sobre el VIH/SIDA y cambiaron las actitudes de 8.000 jóvenes(24). Sobre la base de esa experiencia, el Ministerio de Salud, Educación y Bienestar de la Familia, colaborando con varias ONG, ha elaborado instrumentos nacionales para la educación sobre sexualidad.

En Sudáfrica, los Departamentos Nacionales de Educación y Salud han comenzado a impartir en las escuelas secundarias públicas capacitación sobre “aptitudes para la vida”(25). En México, se ensayó en las escuelas secundarias una variante de este enfoque, titulado “Planeando tu vida”; posteriormente, padres, madres, maestros y estudiantes se manifestaron a favor de su inclusión en el currículo oficial. Los estudiantes aprendieron acerca de los anticonceptivos pero no hubo un mayor aplazamiento del inicio de las actividades sexuales, en comparación con quienes no habían participado. Los estudiantes sexualmente activos que siguieron el curso probablemente utilizaban anticonceptivos más que quienes no han participado(26).

Un proyecto del UNFPA en los Territorios Palestinos Ocupados combinó las acciones en las escuelas con otras actividades comunitarias e integró las cuestiones de salud reproductiva y género en los currículos escolares, la educación de adultos y los programas de educación de jóvenes. Los maestros y supervisores se convirtieron en promotores en la comunidad y los líderes de la juventud suscitaron intercambios de ideas sobre temas anteriormente restringidos(27).

En países donde la educación sobre sexualidad no es obligatoria, con frecuencia se emprenden proyectos piloto. En seis escuelas primarias y secundarias de Río de Janeiro y Recife, BEMFAM (Asociación de Planificación de la Familia del Brasil) contribuyó a incorporar la educación sobre sexualidad y la prevención de las infecciones de transmisión sexual y el VIH en los currículos, inclusive el asesoramiento in situ y la remisión a clínicas. Como resultado, aumentó el uso de condones y el número de estudiantes que sabían dónde podían obtener servicios de salud reproductiva. También mejoró la comunicación entre estudiantes y maestros y entre hijos, padres y madres(28).

CAMBIOS JURÍDICOS Y NORMATIVOS Recientemente, varios países han cambiado sus leyes o políticas, para apoyar los programas impartidos en las escuelas:

  • En 2000, el Gabón aprobó leyes que garantizan la provisión de información y capacitación a niñas y niños varones sobre temas de higiene, nutrición y prevención de las infecciones de transmisión sexual(29).
  • En 2002, Panamá aprobó una ley de orientación normativa sobre las adolescentes embarazadas. Una disposición estipula que el Ministerio de Salud ha de capacitar a los maestros y proporcionarles información para que puedan asesorar a las adolescentes embarazadas sobre cuestiones de salud sexual y reproductiva(30).
  • En 2001, China promulgó la Ley sobre población y planificación de la familia, que establece la educación en las escuelas sobre salud fisiológica, pubertad y salud sexual(31).
  • En 2000, Honduras aprobó la Ley sobre igualdad de oportunidades para la mujer, que estipula en parte que el Gobierno incluya la educación sobre población en las escuelas, así como la información sobre sexualidad, reproducción, prevención de las infecciones de transmisión sexual y embarazos no deseados(32).

INVOLUCRAR A PADRES Y MADRES Muchos padres y madres no saben cómo comunicarse con sus hijos en cuestiones de salud sexual y reproductiva, aun cuando preferirían poder hacerlo. A fines del decenio de 1990, en una encuesta entre padres y madres mexicanos se comprobó que un 87% apoyaban que en las escuelas se impartiera, de manera apropiada a los distintos tramos de edades, la educación sobre sexualidad(33). Se han efectuado comprobaciones similares en otros países. No obstante, aun cuando demuestran su apoyo, los padres y madres son ambivalentes y les preocupa que el contenido de la educación sea apropiado a su cultura. Al involucrarlos en el diseño y el monitoreo de esos programas, es posible mitigar esas preocupaciones.

El UNFPA y otros organismos han formulado programas para ayudar a padres y madres a comunicarse eficazmente con los adolescentes en lo concerniente a la sexualidad. Family Care International y la Federación Internacional de Planificación de la Familia, Oficina para África, han producido materiales para facilitar esa comunicación; se alienta a los jóvenes a dedicar todo el tiempo necesario, a no permitir que el bochorno les impida comunicarse, demostrar respeto por sus padres y madres y a aprender todo lo que puedan de las experiencias de éstos(34).

ENSEÑANZA EXTRAESCOLAR Cuando la matriculación escolar es baja o hay necesidades especiales, es posible impartir enseñanza extraescolar adaptada a un determinado grupo. Por ejemplo, el Comité para el Adelanto Rural de Bangladesh (BRAC) estableció centros primarios extraescolares para niños campesinos de 10 a 15 años de edad que nunca habían asistido a la escuela, un 70% de ellos, niñas. El programa prepara a los estudiantes para que posteriormente se incorporen a las escuelas ordinarias. Se integran en el currículo temas de salud reproductiva. Se hace especial hincapié en involucrar a padres y madres(35). Al menos 350 escuelas han participado en este programa, el cual también ha creado conciencia sobre las necesidades de los adolescentes e influido sobre las normas comunitarias(36).

En Egipto, la organización Nuevos Horizontes involucró a líderes comunitarios, agentes de salud, líderes religiosos, padres y madres en el diseño de un programa extraescolar para impartir información esencial sobre aptitudes para la vida y salud reproductiva a niñas y adolescentes de entre 9 y 20 años de edad. Desde 1995, más de 100 ONG han ejecutado el programa en siete gobernaciones(37).

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