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el vih/sida y los adolescentes
El enfoque “ABC”, abstinencia, fidelidad y condones (según se
detalla en el Capítulo 4) es comprobadamente eficaz. La comercialización
social combina investigaciones de mercado y técnicas de
propaganda para la promoción de la salud por conducto de los
medios de difusión de masas, los jóvenes que persuaden a otros
jóvenes y las acciones comunitarias. Por lo general, el producto
comercializado es el condón, a menudo con un mensaje de “doble
protección” para ayudar a los adolescentes a protegerse contra el
embarazo y las infecciones de transmisión sexual, inclusive el VIH.
Casi todos los lugares donde se congregan los jóvenes y pasan tiempo,
escuelas, lugares de trabajo o discotecas, ofrecen posibilidades de
proporcionar información y distribuir condones.
La comercialización social, al igual que los mensajes en medios
de difusión de masas, pueden orientarse hacia determinados grupos.
En Indonesia, una eficaz campaña para aumentar el uso de condones
entre las trabajadoras comerciales del sexo combino la prensa escrita,
acciones en bares y universidades, asesoramiento psicológico sobre
la negociación de condones y educación de los propietarios de prostíbulos.
Como resultado, aumentó la proporción de las trabajadoras
del sexo que utilizan condones, desde 36% hasta 48%(32).
El programa Comercialización Social para la Salud Sexual de
los Adolescentes (SMASH), realizado por la organización Population
Services International, evaluó las actividades en zonas urbanas de
Botswana, el Camerún, Guinea y Sudáfrica. Se aprovecharon las
escuelas, los medios de difusión de masas, los clubes de jóvenes y
las acciones de jóvenes ante otros jóvenes para crear conciencia
y promover prácticas sexuales menos riesgosas, especialmente el
uso de condones, por los jóvenes.
Si bien esas actividades lograron crear conciencia sobre los
beneficios de los comportamientos de protección, inclusive la abstinencia
y el uso de condones, y reducir las barreras que obstan al uso
de condones, tuvieron menos éxito en cuanto al cambio en los comportamientos.
Esas acciones fueron más eficaces entre las jóvenes
mujeres que entre los jóvenes varones, lo cual sugiere que es preciso
llegar a uno y otro grupo por medios diferentes(33).
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LLEGAR A LOS JÓVENES MEDIANTE LA COMERCIALIZACIÓN
SOCIAL |
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La evaluación de la comercialización social de condones entre los jóvenes de cuatro países africanos, en virtud del
programa SMASH comprobó que:
- Para lograr cambios en el comportamiento de los adolescentes
puede ser necesario desplegar intensos esfuerzos durante períodos
de al menos dos a tres años.
- Los programas son más eficaces cuando incluyen una cuidadosa
combinación de promoción en los medios de difusión y comunicación
cara a cara.
- Los varones y las mujeres tienen diferentes preocupaciones en
cuanto a la salud sexual, que se deben abordar de manera diferente.
- Es preciso formular cuidadosas estrategias de comunicación
para reducir el estigma asociado con el uso de condones.
- Es menester que los jóvenes participen en el diseño de los programas,
pero tal vez necesiten orientación para mantener su
focalización en cuestiones de importancia crítica.Fuentes
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Sobre la base de las experiencias adquiridas con el programa
SMASH en el Camerún, en el año 2000 se inició en ese país otro programa
de comercialización social. En la primera etapa se emprendió
una campaña en los medios de difusión de masas, con programas
radiofónicos que recibían llamados de los radioescuchas, un periódico,
jóvenes educadores de otros jóvenes y una radionovela para
promover el uso sistemático de condones, particularmente con
parejas sexuales constantes. En la etapa actual, se alienta a los
padres y madres a conversar con sus hijos acerca de la prevención
del VIH/SIDA, se faculta a las niñas para que negocien la abstinencia
o la utilización de condones, y se destaca la importancia de utilizar
sistemáticamente condones con la misma pareja(34).
Hay muchas actitudes negativas y a menudo erróneas con respecto
al uso de condones. Algunos jóvenes no piensan que el condón
garantice la protección contra el embarazo no deseado, y ni siquiera
contra el VIH. Según un estudio realizado en Kenya, sólo 35% de los
estudiantes urbanos y 56% de los estudiantes rurales expresaron
confianza en la eficacia de los condones(35). Un estudio realizado en
Botswana comprobó que un 76% de los jóvenes varones estaban convencidos de que los condones suelen deslizarse y descolocarse(36). Otro
estudio realizado en Botswana indicó que algunos jóvenes piensan
que los condones propagan la infección(37). En Suriname también se
comprobó que las percepciones negativas con respecto al uso de condones
eran un grave obstáculo para las actividades de prevención(38).
En Sudáfrica, jóvenes varones en un “grupo focal” afirmaron que
no se atrevían a comprar condones en farmacias y clínicas, pues el
personal expresaba disgusto frente a la actividad sexual de los jóvenes.
Esos jóvenes afirmaron que querrían obtener condones en galerías de
juegos, servicios sanitarios públicos, clubes nocturnos, negocios de venta
de música, cafés de la Internet y máquinas automáticas; y que preferirían
que los vendedores fueran otros jóvenes y no adultos. Algunos
también expresaron su incomodidad al utilizar condones debido a la
falta de experiencia y parecían más preocupados por mantener su
imagen que por el riesgo de las relaciones sexuales sin protección(39).
Pese a esos factores adversos, la evaluación llegó a la conclusión
de que: “Los enfoques de comercialización social orientados a los
jóvenes parecerían tener buenas posibilidades de promover el uso
de condones en escala relativamente grande y de lograr la aceptación
social del uso regular de condones. Las acciones en los medios de
difusión deberían combinarse con las de farmacias y otros negocios
del sector privado que los jóvenes prefieren por razones de confidencialidad
y comodidad y deberían combinarse con capacitación a
fin de que esos servicios fueran más acogedores para los jóvenes”(40).
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