UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2003
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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2003: desigualdad de género y salud reproductiva
State of World Population
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panorama general de la vida de los adolescentes
desigualdad de género y salud reproductiva
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satisfacción de las necesidades en materia de servicios de salud reproductiva
programas integrales para adolescentes
asignar prioridad a los adolescentes
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Fuentes Para los Recuadros
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Gráficos y Cuadro

desigualdad de género y salud reproductiva

Matrimonio precoz y en la infancia
Cambio de normas, arduos retos
Apoyo de los progenitores y de la familia
Violencia sexual y trata de personas
Corte genital femenino

Cambio de normas, arduos retos

En varias regiones del mundo, está aumentando la edad al contraer matrimonio, pero está disminuyendo la edad en que los jóvenes llegan a la madurez sexual(36), y en la vida de los jóvenes el comienzo de la actividad sexual es más temprano, con lo cual se alarga el lapso en que corre riesgos la salud de las jóvenes y los jóvenes.

En la mayoría de los ámbitos, las normas sociales de género conforman las primeras experiencias sexuales de varones y mujeres. Las jóvenes a menudo son objeto de presión o coacción para que se avengan a tener comportamientos sexuales riesgosos, mientras que se alienta a los varones a asumir esos riesgos; de modo que es posible que los varones esperen que sus compañeras accedan a esas conductas o, de lo contrario, las hagan objeto de intimidación o violencia. Las experiencias sexuales tempranas suelen estar asociadas con otros comportamientos riesgosos, entre ellos el consumo de alcohol y drogas o cigarrillos, particularmente en el caso de los varones.

Para muchas niñas, las primeras experiencias sexuales van acompañadas de coacción(37). Cuanto más joven sea la niña y cuanto mayor sea la diferencia de edad entre ella y el varón, tanto mayor será la probabilidad de que se entable una relación de explotación.

En muchas partes del mundo persisten las normas de género desiguales, en que se suele alentar a los jóvenes varones a que amplíen sus experiencias sexuales y, al mismo tiempo, se insta a las jóvenes a abstenerse. En algunos lugares, el equilibrio puede estar muy distorsionado y puede haber demandas muy intensas para que la mujer conserve su castidad y, al mismo tiempo, poca o ninguna exigencia de que los varones hagan gala de autocontrol sexual o traten a sus compañeras con respeto. Esas expectativas diferentes son nocivas para los jóvenes, tanto varones como mujeres, y obstan al establecimiento de relaciones saludables, responsables y equitativas.

Varios estudios realizados en 21 países indican que la primera experiencia sexual de más de un tercio de los adolescentes varones es con una trabajadora del sexo. Los adolescentes sexualmente activos manifiestan que tienen relaciones sexuales con diversas compañeras, entre ellas sus novias, sus conocidas y trabajadoras del sexo(38). Por lo general, las jóvenes mujeres tienen actividad sexual dentro del marco del noviazgo piensan que esas actividades son un medio de fortalecer la relación. Debido a su falta de poder, su temor a la violencia y su noción del “deber conyugal”, muchas jóvenes no pueden hablar con sus esposos acerca de si sus relaciones sexuales son o no oportunas.

Con frecuencia, las desiguales normas de género, inclusive las expectativas de pasividad femenina, reducen la posibilidad de que las jóvenes efectúen opciones racionales acerca de su salud sexual. Otro factor que también puede limitar sus opciones es el temor a perder a su compañero sexual. En estudios realizados en los Estados Unidos se llegó a la conclusión de que entre las niñas abandonadas después de su iniciación sexual, la depresión resultante es tan intensa como la causada por la muerte de un miembro de la familia(39).

En todas las culturas, el comportamiento sexual de los varones refleja y afirma la identidad masculina. Pero los conceptos culturales de identidad varían. Las cambiantes condiciones sociales y culturales (por ejemplo, el mayor nivel de educación, la naturaleza en evolución del trabajo, el acceso a los medios de difusión de masas, la ampliación de los medios de acción de la mujer, las transformaciones de los valores de una generación a otra, el aumento de las uniones no oficializadas, la reducción de los papeles de la familia ampliada, los crecientes costos de la crianza de niños, la urbanización y la migración internacional) están redefiniendo algunos conceptos aceptados de la masculinidad y de las relaciones entre hombres y mujeres, haciendo un mayor hincapié en la responsabilidad.

10 COMPORTAMIENTOS ACORDES CON EL GÉNERO

Las investigaciones realizadas en Sudáfrica mediante “grupos focales” comprobaron que las normas de género limitan el poder de negociación de las jóvenes para protegerse durante los encuentros sexuales. “Las normas sociales dominantes sobre la masculinidad presentaban a los varones como héroes conquistadores y machos que asumían riesgos en cuestiones sexuales”, mientras que las jóvenes mujeres estaban predispuestas a “responder con pasividad o con una fútil resistencia a las embestidas masculinas”.

Las adolescentes tienden a afirmar que la razón por la que tienen actividad sexual es para cimentar una relación con la persona de quien están enamoradas. Cuando las niñas insisten en el uso de condones, esto puede perturbar la relación. Cuando los jóvenes varones tratan de iniciar relaciones sexuales con las jóvenes, pueden valerse de esa emoción para persuadirlas.

En “grupos focales” realizados en el Senegal, los jóvenes de 14 a 16 años de edad convinieron en que las expectativas acerca de las relaciones se caracterizaban por la falta de respeto. Los varones sospechaban que las niñas estaban interesadas primordialmente en el dinero y otras cuestiones materiales y tanto los varones como las niñas manifestaron que cuando éstas se niegan a tener relaciones sexuales corren riesgo de ser golpeadas o violadas.

El Instituto Promundo de Río de Janeiro investigó los factores que conducen a algunos jóvenes varones a conducirse con las mujeres más correctamente que otros. Los varones partidarios de la “equidad de género” trataban de entablar relaciones sobre la base de la igualdad y la intimidad, y no de la conquista sexual, se oponían a la violencia contra la mujer, querían compartir la responsabilidad en la crianza de los hijos y querían asumir responsabilidad por la salud reproductiva. A raíz de esta investigación, se formuló un programa para promover una masculinidad saludable entre los varones adolescentes, mediante actividades encaminadas a crear conciencia sobre la violencia contra la mujer y promover la buena salud. Fuentes

NOVIAZGO Y RELACIONES Están cambiando los patrones de las relaciones entre jóvenes varones y jóvenes mujeres(40). Al aumentar la edad en que se contrae matrimonio, aumenta la oportunidad de entablar amistades, noviazgos y relaciones más serias entre jóvenes varones y mujeres. La prevalencia de esas pautas varía en diferentes ámbitos y contextos sociales.

En algunos ámbitos es común, aun cuando irregular, que la mayoría de los jóvenes salgan con parejas, pero el contenido de la relación varía. La intensidad de la relación varía en función de la edad: los estudiantes universitarios suelen entablar relaciones más estrechas. Para la gran mayoría de los jóvenes (particularmente en el Asia oriental y occidental) tales relaciones no incluyen la actividad sexual.

Es frecuente la supervisión de las relaciones de adolescentes por parte de padres y madres, pero hay grandes minorías—con predominio de varones más que de mujeres—que establecen relaciones sin permiso. Investigaciones realizadas recientemente en los Estados Unidos(41) indican que al menos la quinta parte de los jóvenes adolescentes tienen actividad sexual, a menudo a espaldas de sus progenitores. El conocimiento por parte de los adultos de las experiencias sexuales de sus hijos suele ser limitado.

En los ámbitos donde los valores reinantes imponen la abstinencia prematrimonial, hay mayor tendencia a no impartir a los jóvenes información sobre salud sexual y reproductiva y a no debatir esas políticas.

COMIENZO PRECOZ DE LA ACTIVIDAD SEXUAL Va en aumento la iniciación sexual fuera del matrimonio, particularmente para los varones. Los adolescentes, tanto varones como niñas, que tienen actividad sexual, suelen comenzar con escasos conocimientos sobre la sexualidad, la salud reproductiva, las prácticas sexuales menos riesgosas o sus derechos individuales a negarse y abstenerse de la actividad sexual.

En Filipinas, el Perú, Tailandia y Viet Nam, los jóvenes, tanto varones como niñas, tienen tendencia a considerar que las relaciones sexuales prematrimoniales son más aceptables para los varones que para las mujeres(42). La tendencia es a que los jóvenes varones comiencen a tener relaciones sexuales al menos dos o tres años antes que las jóvenes; y en algunas partes del mundo, esto ocurre en el marco de ritos de iniciación sexual o con una trabajadora del sexo(43).

En el Brasil, Etiopía, el Gabón, Haití, Kenya, Letonia, Malawi, Nicaragua y Polonia, más de una cuarta parte de los varones de 15 a 19 años de edad entrevistados afirmaron que su primera relación sexual había ocurrido antes de cumplir 15 años(44). En América Latina y el Caribe, la edad media del primer encuentro sexual para los varones es más temprana que para las niñas, y oscila desde 12,7 años para los varones y 15,6 para las niñas en Jamaica hasta 16,0 años para los varones y 17,9 años para las niñas en Chile(45).

Un estudio a fondo puso de manifiesto dos patrones en las primeras experiencias sexuales de los jóvenes varones, conclusiones que son paralelas a las de otras investigaciones(46). El primer patrón, calificado de “impulsivo”, ocurría a edad temprana (15 o menos años), y la motivación del niño era la curiosidad, la “necesidad física” o la presión de otros jóvenes de la misma edad. Por lo general ocurría en un hotel o en un prostíbulo, con una trabajadora del sexo. En caso de utilizar anticonceptivos, se empleaban condones. La segunda pauta, calificada de “ocasional”, correspondía a una primera experiencia sexual del varón con una amiga o una conocida casual en diversas ubicaciones, a menudo espontáneamente y sin emplear anticonceptivos.

En el caso de las niñas adolescentes, la actividad sexual prematrimonial varía considerablemente en diferentes regiones: menos del 12% en Asia, hasta una cuarta parte en América Latina y aproximadamente la mitad en África al Sur del Sahara.

En África al Sur del Sahara, en particular, las experiencias sexuales iniciales de las niñas probablemente ocurren con hombres considerablemente mayores, con frecuencia a cambio de dinero o regalos. Esas condiciones reducen pronunciadamente la posibilidad de que las niñas negocien una situación de menos riesgo y aumentan sus posibilidades de contagio con infecciones de transmisión sexual y VIH o de quedar embarazadas. Debido a que las relaciones sexuales entre personas de distintas generaciones están impulsadas en parte por la pobreza, y también se consideran una manera de elevar la condición social de la niña, a veces los padres y madres las alientan(47).

A medida que las parejas van avanzando hacia el matrimonio, en la mayoría de las relaciones es bien posible que haya actividad sexual prematrimonial, inclusive en ámbitos relativamente conservadores(48).

La falta de otras oportunidades, entre ellas empleo, deportes o actividades religiosas y culturales, tiende a aumentar la importancia central del comportamiento sexual en la autodefinición y la autoestima de los adolescentes.

EMBARAZO NO DESEADO Muchos jóvenes, varones y niñas, están comenzando su actividad sexual en etapas más tempranas de sus vidas. Al no escoger la abstinencia como una opción, una gran proporción de adolescentes y jóvenes necesitan tener acceso a métodos de planificación de la familia, a fin de evitar los embarazos no deseados(49).

Debido a sus limitados conocimientos y a que disponen de poca orientación, lo probable es que los adolescentes no adopten medidas para disminuir el riesgo en las relaciones sexuales ni usen anticonceptivos. En la mayoría de las experiencias sexuales precoces sigue siendo infrecuente el uso de anticonceptivos. Las jóvenes mujeres siguen informando acerca de menores tasas de uso que los varones, lo cual da pruebas del desequilibrio de poder en la negociación del uso de métodos de planificación de la familia con sus compañeros o de las restricciones en el acceso de las niñas a los servicios (debido a falta de información, a sentimientos de vergüenza, a las leyes en vigor, a las actitudes de los proveedores de servicios de salud y a las prácticas o costumbres sociales).

Los estudios comunitarios sugieren que entre 10% y 40% de las jóvenes solteras han tenido un embarazo no deseado. En estudios sobre mujeres próximas a contraer matrimonio, los más altos porcentajes corresponden a obreras de fábrica solteras, adolescentes que no asisten a la escuela y mujeres que acuden en procura de servicios de salud, pues más de un tercio entre ellas había tenido un embarazo no deseado(50).

La mayoría de los embarazos no deseados de jóvenes solteras terminan en aborto(51), lo cual plantea un grave problema de salud pública, dado que muchos—cuando no la mayoría—de esos abortos se realizan en malas condiciones y son practicados por personas que carecen de formación médica o en establecimientos donde no se satisfacen las normas mínimas de higiene y atención.

En estudios realizados en cuatro países de América Latina se comprobó que entre 10% y 14% de los embarazos entre mujeres jóvenes que nunca habían estado casadas terminaban en aborto; en otros cuatro países, los porcentajes eran iguales a la mitad. En los pocos países de Asia donde se han realizado estudios se comprobaron pautas diversas(52). En Kazakstán, donde históricamente se ha aceptado que se recurra al aborto en caso de embarazo no deseado, las tasas siguen siendo altas, de un 45%; en cambio, en Filipinas, el aborto es relativamente raro (un 7%) y predominan los alumbramientos después del matrimonio(53).

USO DE ANTICONCEPTIVOS En los países en desarrollo, sólo recientemente se ha comenzado a recopilar datos detallados sobre comportamientos sexuales prematrimoniales. En 13 países donde se cuenta con encuestas apropiadas acerca del momento en que ocurren diferentes comportamientos sexuales y reproductivos, se observan grandes diferencias en la edad de comienzo de la actividad sexual y en la proporción de actividad sexual protegida por anticonceptivos(54)

En los tres países asiáticos estudiados(55), era muy probable que las mujeres conservaran su virginidad hasta el matrimonio (en dos de los países, más del 95%), pero una vez comenzada la actividad sexual, sus posibilidades de protección mediante anticonceptivos eran muy bajas. Las tasas de virginidad prematrimonial en América Latina(56) variaban desde 58% (Colombia) hasta 90% (Nicaragua) y en África, desde 45% (Kenya) hasta 73% (Zimbabwe).

En los países de América Latina y África estudiados, más del 40% de los embarazos de mujeres solteras con actividad sexual culminaron con el nacimiento de niños vivos antes del matrimonio. El nacimiento de niños vivos poco después del matrimonio era común en todas las regiones. En sólo dos países de América Latina (Brasil y Colombia), más de la mitad de la actividad sexual entre la iniciación sexual y el matrimonio se realizó con protección de anticonceptivos. Lo más común era que entre dos tercios y tres cuartas partes de la actividad sexual se realizara sin protección.

A medida que las jóvenes parejas van estableciendo relaciones a largo plazo, son mayores las probabilidades de que utilicen anticonceptivos, pero tienden a utilizar métodos distintos de los condones, con lo cual disminuye su posibilidad de protegerse a sí mismos contra las infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH(57).

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