UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2003
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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2003: panorama general de la vida de los adolescentes
State of World Population
Sections
panorama general de la vida de los adolescentes
desigualdad de género y salud reproductiva
el vih/sida y los adolescentes
promoción de comportamientos más saludables
satisfacción de las necesidades en materia de servicios de salud reproductiva
programas integrales para adolescentes
asignar prioridad a los adolescentes
Notas
Fuentes Para los Recuadros
Indicadores
Gráficos y Cuadro

Panorama general de la vida de los adolescentes

Introducción
¿Por qué es importante la salud reproductiva?
Salud reproductiva de los adolescentes y pobreza
Un mundo cambiante
Educación y empleo
Asegurar un futuro mejor: Inversiones en la juventud

Un mundo cambiante

Los adolescentes están heredando un mundo en rápida evolución, plasmado cada vez más por influencias mundiales, entre ellas:

  • La mundialización del intercambio comercial, las inversiones y las relaciones económicas.
  • Los medios de comunicación de masas y el desarrollo de una cultura de jóvenes.
  • Las modalidades de gobernabilidad y la exclusión de ciertos grupos sociales.
  • La descentralización de la adopción de decisiones.
  • La cambiante naturaleza del trabajo, que requiere nuevas aptitudes y capacidades.
  • La urbanización y la migración.
  • Las enfermedades nuevas y que están reapareciendo, particularmente el VIH/SIDA.
  • Las cambiantes estructuras de la familia y la dispersión de los miembros de la familia.
  • El comercio en drogas ilícitas y la trata de seres humanos.
  • Los conflictos y las conmociones sociales.

Los cambios políticos, sociales y económicos y los problemas sociales resultantes están afectando las relaciones entre los progenitores y los hijos, la forma en que se considera la autoridad paterna y las instituciones que sirven a los adolescentes. Hay una enorme diversidad en las circunstancias en que se encuentran los jóvenes, entre distintos países y dentro de un mismo país. A continuación se consideran algunos de esos aspectos.

CAMBIOS EN LAS FAMILIAS Y LAS CONDICIONES DE VIDA En muchos ámbitos, tradicionalmente las relaciones entre los niños y sus progenitores han sido sólo un componente de una red de relaciones en la familia ampliada. Pero la migración, los nuevos valores y conceptos, la pobreza, la dispersión familiar y los efectos del VIH/SIDA han reducido la dependencia respecto de la familia ampliada, particularmente en las ciudades. Esto ha acrecentado las demandas a que están sujetos los progenitores, pero privándolos al mismo tiempo de los sistemas de apoyo.

Muchos jóvenes están viviendo sin uno o ambos progenitores y muchos también no puedan depender de sus familias para que los apoyen. Un análisis de los datos de encuestas para países seleccionados realizadas a fines del decenio de 1990(12) indica las proporciones de jóvenes adolescentes de entre 10 y 14 años de edad que no viven con su padre o su madre, la cual osciló entre 3% en Jordania y 13% en Nicaragua y hasta más del 20% en algunos países africanos, y además indicó que la cantidad de niñas que se encontraban en esta situación era mayor que la de varones. Los niños que vivían con un progenitor (en la mayoría de los países, con mayor frecuencia la madre y no el padre) iban desde menos del 10% en Jordania hasta el 32% en Nicaragua. Si bien escasean los datos sobre las diferencias entre zonas urbanas y rurales, en Etiopía el 60% de los adolescentes campesinos vivían con ambos progenitores, en comparación con el 41% de las niñas y el 47% de los varones en las zonas urbanas.

HUÉRFANOS Y NIÑOS DE LA CALLE La pérdida de uno o de ambos progenitores cambia profundamente la vida de los adolescentes, obligándolos a transformarse en jefe de familia o a vivir en las calles. La pobreza y los conflictos políticos y étnicos exacerban la situación.

Hasta el momento, a causa del SIDA han quedado huérfanos al menos 13 millones de niños menores de 15 años. Según los pronósticos, antes de 2010 se duplicará con creces la cantidad total de niños que han quedado huérfanos a causa de la epidemia a partir de sus comienzos(13). Antes del comienzo del SIDA, un 2% de los niños de países en desarrollo era huérfanos. Actualmente, en diez países de África al Sur del Sahara—Botswana, Burundi, Lesotho, Malawi, Mozambique, la República Centroafricana, Rwanda, Swazilandia, Zambia y Zimbabwe—más del 15% de los niños menores de 15 años han quedado huérfanos(14).

Hay muchas otras razones para que los adolescentes busquen refugio en las calles. Los hogares y las familias se desintegran debido a la guerra o a situaciones de emergencia civil(15). Los niños pueden ser empujados a abandonar su hogar debido a la extrema pobreza, la violencia o las toxicomanías en la familia, o a conflictos con sus parientes. Los niños tal vez escapen de malos tratos físicos o mentales, del fracaso escolar, de los problemas de salud mental o de comportamiento, del aburrimiento, de la falta de oportunidades o de las relaciones insatisfactorias con otros jóvenes(16).

Las estimaciones mundiales del número de niños de la calle varían desde 100 millones, con la mitad de ellos en América Latina(17), hasta 250 millones(18). Esas cantidades están aumentando rápidamente y las cantidades de niños de corta edad que viven en las calles son superiores a las registradas nunca antes(19).

En Filipinas, por ejemplo, se informó en 1991 de que había 220.859 niños de la calle; en 1999, había 1,5 millón(20). En los países en desarrollo, los niños de la calle pueden tener sólo 8 años, mientras que en los países desarrollados suelen ser mayores de 12 años(21). En Asia, los niños de la calle muy probablemente serán varones y no niñas. Las niñas son menos visibles en la calle, posiblemente debido a que es menor el número de las que se marchan de sus hogares o son abandonadas por sus familias; o debido a que las niñas son recogidas más rápidamente por las autoridades o que se las confina y explota.

4 TRABAJO CON JÓVENES QUE VIVEN EN LAS CALLES

El grupo El Caracol en México trabaja con niños de la calle de 15 a 23 años de edad. Los educadores callejeros entablan relaciones con los jóvenes; les enseñan acerca del VIH/SIDA, las toxicomanías y otros problemas sanitarios y sociales; y después colaboran con los jóvenes para determinar cuáles son sus necesidades. El Caracol dirige un restaurante, una imprenta y una granja para cría de conejos, donde los jóvenes trabajan como pasantes y aprendices. Un programa de transición proporciona considerable libertad y responsabilidad. El personal trabaja con los jóvenes para que estos creen nuevas identidades, ayudándolos a abandonar la autodefinición de “niños de la calle”.

En Nepal, el Plan de Bienestar de la Infancia trabaja en la zona de tugurios de Pokhara y proporciona a los niños de la calle una clínica y un centro de enseñanza de oficios y reintegración. Comenzó en 2002 con ex toxicómanos y niñas que habían sido objeto de trata. Los estudiantes reciben enseñanza de oficios durante tres años y también estudian matemáticas, ciencias, inglés y nepalí. El programa fomenta la autoestima, ofrece capacitación en primeros auxilios y bienestar social para que los jóvenes de la calle adquieran independencia y proporciona servicios constantes de asesoramiento psicosocial a los jóvenes que han experimentado traumas psicológicos.Fuentes

Debido a sus precarias circunstancias residenciales y económicas y a su falta de acceso a las instituciones de servicios sociales, los jóvenes sin hogar suelen estar malnutridos, tener salud deficiente y ser toxicómanos y susceptibles al abuso sexual y al VIH/SIDA(22). Los adolescentes sin hogar, considerados por lo general “demasiados mayores” para ser candidatos a la adopción, figuran entre los grupos más postergados en lo concerniente a acciones de rehabilitación o estrategias de prevención del VIH(23). Los jóvenes de la calle, a menudo percibidos como una amenaza a la sociedad, son objeto de violencia, tanto por parte de los agentes encargados de la aplicación de la ley como del “vigilantismo”.

URBANIZACIÓN Y MIGRACIÓN Las zonas urbanas están cambiando, los pequeños poblados se están transformando en ciudades y las grandes ciudades siguen ampliándose. La urbanización es una influencia especialmente importante en los países menos adelantados. Las personas migran en respuesta a las oportunidades, las privaciones económicas o las emergencias medioambientales, lo cual refleja a la vez la insuficiencia de las inversiones en desarrollo rural y la deficiente gestión de los recursos(24).

La experiencia urbana de los jóvenes simultáneamente les ofrece oportunidades y los expone a riesgos. En cada uno de los aspectos de sus vidas, los adolescentes migrantes siguen siendo un grupo sumamente vulnerable y a menudo inaccesible.

Los jóvenes tal vez se desplacen con sus familias o por cuenta propia, en busca de trabajo o de educación. La información sobre las razones por las cuales migran los adolescentes es muy escasa y es mucho lo que debe inferirse a partir de otros datos. Por ejemplo, los datos obtenidos en el Togo correspondientes a 1998 indican que un 34% de las niñas de 10 a 14 años de edad vivían en ciudades, en comparación con el 28% de los niños varones y que las diferencias aumentaban para el grupo de 15 a 19 años de edad: 44% las niñas y 34% los varones(25). Esto sugiere que en las ciudades en el Togo ofrecen—o parecen ofrecer—mejores oportunidades educacionales y económicas para las niñas (Cuadro 1). Se registraron patrones similares en Bolivia y Filipinas.

Cuadro 1: Porcentaje de adolescentes que viven en ciudades, desglosados por sexo y por edades, países seleccionados

Niñas Varones
  10-14 15-19 10-14 15-19
Chad (1996-1997) 22 23 23 29
Togo (1998) 34 44 28 34
Bolivia (1998) 61 75 60 69
Nicaragua (1998) 58 62 55 60
Filipinas (1998) 45 57 45 51
Kirguistán (1997) 26 29 25 26
Fuente: The Population Council.

La experiencia de los migrantes desde zonas rurales hacia las ciudades varía considerablemente. En muchos países en desarrollo, las tareas domésticas son una de las principales fuentes de ingresos para las niñas y las jóvenes en zonas urbanas. En Bangladesh, las labores textiles en las ciudades han ofrecido a las jóvenes migrantes oportunidades insólitas de obtener ingresos, ahorrar para su dote y aplazar el matrimonio; en su mayoría, sus experiencias han sido muy positivas(26). En cambio, en Nigeria las jóvenes aprendizas de sastre son muy vulnerables al abuso sexual debido a su posición subordinada en el trabajo y su separación de sus familias(27).

Con frecuencia, las jóvenes migran a las ciudades o al extranjero para vivir con las familias de sus esposos. Tal vez no se trate de una opción libre, especialmente cuando la mujer es pobre o huérfana(28).

En Tailandia, las personas de 15 a 19 años de edad constituyen la mayor proporción de los migrantes; manifiestan que tropiezan con dificultades en las ciudades, pues cuentan con pocos adultos que puedan ayudarlas con sus problemas(29).

Un estudio sobre migrantes internacionales que regresan a México de los Estados Unidos (donde, según se estima, trabajan 8 millones de mexicanos) comprobó que un 24% de ellos eran menores de 25 años(30). Un 80% de esos jóvenes encontraron trabajo en los Estados Unidos; en el grupo de 12 a 17 años de edad, casi todos en la industria o los servicios.

LOS NIÑOS Y LA GUERRA En el decenio de 1990, debido a los conflictos perdieron la vida casi dos millones de niños y seis millones resultaron gravemente lesionados o permanentemente discapacitados (31). En 2000, según se estima, 300.000 niños soldados participaron en 30 conflictos en todo el mundo(32).

Cada día hay 5.000 niños que pasan a ser refugiados y de cada 230 habitantes del mundo, uno es un niño o un adolescente obligado a huir de su hogar(33). Después de más de dos decenios de guerra en el Afganistán, centenares de miles de adolescentes están refugiados en el Pakistán; la pobreza de la familia y la falta de acceso a la educación han impulsado a esos jóvenes a trabajar como tejedores de alfombras, recolectores de basuras, obreros en fábricas de ladrillos, sirvientes domésticos, e incluso vendedores de drogas(34).

En 1998, en la República Democrática del Congo y en el Afganistán, niños de 13 y más años de edad fueron reclutados por la fuerza para el servicio militar(35). En 1999, las fuerzas armadas de Angola rodearon y capturaron a grupos de jóvenes en los mercados callejeros. En Myanmar, se informa de que el ejército ha impuesto la conscripción forzada de niños menores en las escuelas. En El Salvador, Etiopía y Uganda, una tercera parte de todos los niños soldados eran niñas.

5 SIERRA LEONA: LA RECONSTRUCCIÓN POSTERIOR A LA GUERRA Y LOS ADOLESCENTES

Varios años después de la guerra civil en Sierra Leona, hay aún innumerables jóvenes y adolescentes, especialmente niñas, empobrecidos, huérfanos y con frecuencia sexualmente explotados y excluidos de las acciones de reconstrucción, según una investigación realizada en 2002 en que la Comisión de Mujeres para las Mujeres y los Niños Refugiados empleó adolescentes como principales investigadores y encuestados.

Durante el conflicto, finalizado en 1999, los jóvenes que combatían en facciones antagónicas pasaron a ser a la vez perpetradores y víctimas de la violencia. Los caudillos prometieron a los jóvenes que se alistaban en las fuerzas militares una porción de los recursos de diamantes de Sierra Leona, pero posteriormente denegaron la paga prometida a los soldados adolescentes e infringieron continuamente sus derechos humanos. Al comenzar la reconstrucción posterior a la guerra, se excluyó a los adolescentes de la formulación de políticas, con lo cual quedaron desempleados, sin educación y sin acceso a la atención médica.

Sierra Leona carece de clínicas costeables y acogedoras para los jóvenes y la educación sobre salud es inalcanzable para la mayoría de ellos. Muchos jóvenes expresan que no creen en las infecciones de transmisión sexual ni en el VIH/SIDA.

Muchos adolescentes huérfanos participan en actividades delictivas, en la vida en las calles y en el uso de drogas. Con frecuencia, las niñas y las jóvenes son obligadas a contraer matrimonio precozmente o recurren a la industria del sexo, debido a presiones económicas o de sus progenitores, lo cual las sujeta más a traumas físicos, mentales y sexuales—y al riesgo de las infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA—, como ocurrió durante la guerra, cuando la violación era común. Las recientes iniciativas para contrarrestar la violencia por motivos de género no se han puesto en práctica ni entraron en vigor. La desconfianza de los adolescentes con respecto a los adultos y al Gobierno, sumada a la exclusión de los jóvenes por los adultos en las tareas de reconstrucción, ha obstaculizado el proceso de integración y mantenimiento de la paz.

Diversos organismos de bienestar de la infancia ofrecen asistencia a la reconstrucción de Sierra Leona y protegen los derechos del niño, pero su apoyo es fragmentario y suele haber competición para obtener recursos destinados a la asistencia a grupos vulnerables. Los múltiples departamentos gubernamentales que se ocupan de diferentes aspectos del bienestar de los niños no están coordinados entre sí. Las organizaciones de jóvenes carecen de recursos para avanzar hacia la formulación de políticas.

El estudio conducido por los jóvenes recomendó la introducción de cambios en las políticas y los marcos jurídicos nacionales, a fin de proteger mejor a los niños, los adolescentes y los jóvenes, involucrando al mismo tiempo a los jóvenes en la formulación de políticas, su aplicación y su puesta en práctica. El estudio menciona la preocupación primordial de los adolescentes por la falta de educación y exhorta a que se preste mayor atención a la educación y la enseñanza de oficios; destaca que la igualdad de género y los servicios de salud reproductiva son imprescindibles y exhorta a adoptar medidas para reducir la violencia sexual y física y proporcionar a las mujeres oportunidades educacionales. Fuentes

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