|
Panorama general de la vida
de los adolescentes
Para reducir la pobreza es preciso avanzar hacia la satisfacción de
las necesidades de los adolescentes en materia de salud reproductiva.
La educación es la clave para discontinuar la transmisión de la
pobreza de una generación a la siguiente. Pero, los estudios indican
que los pobres tienen más probabilidades de no finalizar sus cursos
escolares(5). En consecuencia, se ven privados de educación sobre
salud reproductiva y sexualidad, que se imparte en los grados
superiores, y no saben dónde encontrar información sobre salud.
Las jóvenes más pobres probablemente se casarán antes(6). En el
20% más acaudalado de la población, el matrimonio antes de los
18 años es relativamente raro (menos del 30%, en países donde el
promedio nacional supera el 50%). En Nigeria, casi un 80% de las
jóvenes más pobres ya están casadas al cumplir 18 años, mientras
que el porcentaje para los grupos más ricos es de sólo 22%.
Las diferencias en las tasas de fecundidad de las adolescentes
son consecuencia de muchos factores, entre ellos las oportunidades
disponibles en la vida, el acceso a los servicios, las actitudes de los
encargados de prestar servicios, las expectativas socioculturales,
las desigualdades de género, las aspiraciones educacionales y los
niveles económicos. En muchos países, las diferencias de fecundidad
entre los estratos más pobres y los más ricos figuran entre las
mayores en comparación con los restantes indicadores de salud(7).
La procreación precoz en las familias pobres perpetúa el ciclo de
pobreza, de una generación a la siguiente.
Por lo general, en la actualidad el uso de anticonceptivos entre
los adolescentes es bajo, pero va en aumento en los estratos económicos
más altos. Entre los jóvenes más pobres, menos del 5%
utilizan anticonceptivos modernos. La falta de equidad en el acceso
a la planificación de la familia fomenta la probabilidad de los alumbramientos
no deseados o inoportunos. (Véase el Capítulo 2).
Cuando las jóvenes más pobres dan a luz, tienen menores probabilidades
de ser atendidas por personal capacitado. Las jóvenes más
ricas tienen probabilidades entre dos y ocho veces superiores de que
sus alumbramientos sean atendidos por un profesional médico. La
atención de personal capacitado es importante para la salud de la madre
y del niño, particularmente cuando hay complicaciones del parto.
Cuanto más joven es la madre, tanto mayores son las posibilidades
de que padezca complicaciones del embarazo y el parto. Además, las
pobres tienen menor acceso a los servicios de atención de la salud,
pese a que corren mayores riesgos en el embarazo y el parto.
El VIH/SIDA es una enfermedad correlacionada con la pobreza.
Las mujeres pobres son las que están en peores condiciones de negociar
condiciones menos riesgosas para las relaciones sexuales y quienes más
probablemente se verán impulsadas a aceptar un compañero en la
esperanza de obtener beneficios materiales. Esta vulnerabilidad social
se agrava por la falta de información. Lo probable es que las mujeres
pobres no sepan que el VIH/SIDA se transmite por vía sexual.
POBREZA Y CRECIMIENTO ECONÓMICO En el año 2000 se estimaba
que en todo el mundo, el número de jóvenes que sobrevivían
con menos de un dólar diario era de 238 millones, casi la cuarta
parte (22,5%) del total de la población de jóvenes(8). Hay unos
462 millones de jóvenes que viven con menos de 2 dólares diarios.
El Asia meridional es la región donde hay mayor concentración de jóvenes que viven en extrema pobreza (106 millones), seguida por
África al Sur del Sahara (60 millones), la región de Asia oriental y
el Pacífico (51 millones) y América Latina y el Caribe (15 millones).
Un 77% de los 238 millones de jóvenes que viven en extrema
pobreza residen en 11 países de gran magnitud: la India, China,
Nigeria, el Pakistán, Bangladesh, la República Democrática del
Congo, Viet Nam, el Brasil, Etiopía, Indonesia y México. La pobreza
en la juventud también tiene una estrecha correlación con el nivel
de la deuda nacional.
|
3 |
EL CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN
E N LOS PAÍSES MÁS POBRES ES
MÁS LENTO, PERO SIGUE SIENDO ALTO |
|
Según las proyecciones más recientes de las
Naciones Unidas, las menores tasas de fecundidad
y las tasas superiores a las previstas de
mortalidad causada por el SIDA se están combinando
para frenar el crecimiento de la población
mundial. Pero en el informe World Population
Prospects: The 2002 Revision se indica que en los
países más pobres del mundo, la población sigue
creciendo rápidamente.
La población mundial, actualmente de 6.300
millones de personas, aumentará hasta llegar,
según se estima, a 8.900 millones de personas
hacia 2050. Casi todo el aumento de 2.600
millones ocurrirá en los países en desarrollo de
África, Asia y América Latina.
La División de Población de las Naciones
Unidas revisa sus proyecciones cada dos años y
la proyección realizada en 2002 para la población
en 2050 es inferior en 400 millones a la
realizada en 2000. La mitad de la disminución
se debe al aumento que arrojan las proyecciones
de defunciones a causa del SIDA (278 millones hacia 2050); el resto es el resultado de las menores
tasas de fecundidad y el menor tamaño de la
familia.
El informe de las Naciones Unidas indica que
las inversiones en programas de salud reproductiva,
incluidos los de planificación de la familia,
han contribuido a reducir la fecundidad de los
países en desarrollo, desde seis hijos por mujer
en 1960 hasta aproximadamente tres en la
actualidad. Para que haya mayores disminuciones
en la tasa de fecundidad sería preciso que las
parejas en todo el mundo pudieran plasmar su
deseo de tener familias más pequeñas.
Tiene importancia crítica que se efectúen
inversiones sostenidas. La División de Población
señala que si las mujeres, en promedio, tuvieran
medio niño más que lo indicado en su hipótesis
“más probable” la población mundial podría llegar
a 10.600 millones de personas hacia 2050.
El número sin precedentes de adolescentes
que están hoy vivos—1.200 millones, lo cual
refleja las altas tasas de fecundidad de la generación
anterior—asegura que continúe el
crecimiento de la población durante varios decenios,
incluso cuando las familias sean más pequeñas. Si bien la proporción de adolescentes
en el total de población disminuirá a lo largo del
tiempo, las cantidades totales se mantendrán en
el tramo de 1.200 millones a 1.300 millones a lo
largo de los próximos 50 años. Por consiguiente,
la clave de contrarrestar el impulso al crecimiento
de la población reside en posibilitar que las jóvenes
aplacen la procreación y espacien más los
alumbramientos.
En los países más pobres, las tasas de crecimiento
de la población y las tasas de fecundidad
están disminuyendo mucho más lentamente que en
otros países. Según se prevé, los 49 países menos
adelantados pasarán de 168 millones de habitantes
en la actualidad hasta 1.700 millones hacia
2050, y su proporción respecto de la población
mundial de adolescentes aumentará desde 14%
hasta 25,6%. Esa proporción para África al Sur
del Sahara aumentará desde 14% hasta 24,6%.
Las mayores cantidades de defunciones a
causa del SIDA que arrojan las proyecciones son
consecuencia de una evaluación más a fondo de
la gravedad de la epidemia en cada país, y denota
la urgente necesidad de aumentar el gasto en la
prevención y el tratamiento del VIH/SIDA.Fuentes
|
|
|
UNA OPORTUNIDAD Si bien el crecimiento de la población y la
persistente pobreza en los países en desarrollo están engarzadas en
un círculo vicioso, la gran cantidad de jóvenes que están vivos hoy
ofrece una singular oportunidad económica. A medida que van disminuyendo
las tasas de fecundidad, va aumentando la cantidad de
población en edad activa (15 a 60 años de edad) en comparación con
los grupos “dependientes” (0 a 15 y 60 y más años de edad). Así se
abre una “oportunidad demográfica”(9). Si se realizaran inversiones
apropiadas en salud y educación y se adoptaran políticas económicas
y criterios de gobernabilidad propicios, los países podrían
movilizar el potencial de sus jóvenes e impulsar una transformación
económica y social. La oportunidad demográfica llegará a su
fin a medida que las poblaciones vayan avanzando en edad y que
aumente nuevamente la tasa de dependencia.
Algunos países, como Tailandia y la República de Corea, ya han
aprovechado su “oportunidad demográfica”, efectuando inversiones
en programas sociales para lograr un espectacular crecimiento
económico. Actualmente, esa oportunidad se está abriendo para un
gran grupo de países, donde las tasas de fecundidad han disminuido
pronunciadamente en los dos últimos decenios. Para los países
menos adelantados, donde son más altas las tasas de fecundidad y
más lentas las disminuciones, la oportunidad no se abrirá hasta
después de 2050 (Gráfico 1)(10).
Dentro de un mismo país, las oportunidades varían considerablemente;
los niveles de dependencia son más elevados en las
familias pobres y las tasas de fecundidad son mayores(11). La persistencia
de las altas tasas de fecundidad en los hogares pobres socava
las perspectivas de desarrollo. Para aprovechar la oportunidad
demográfica es preciso efectuar inversiones en salud (inclusive la
salud reproductiva) y en educación para las familias más pobres.
En muchas regiones y países serán los adolescentes
de hoy quienes formarán parte de la población activa cuando el
dividendo demográfico llegue a su máximo. Las inversiones en su
salud, su educación y sus aptitudes y el establecimiento de un
marco normativo propicio para el crecimiento económico y social
deberían ser cuestiones prioritarias y de importancia crítica.
En los países menos adelantados se necesitarán inversiones aún
mayores para mejorar la calidad de la vida y la gobernabilidad
y acelerar la transición demográfica, de modo de abrir cuanto
antes y lo más ampliamente posible esa oportunidad. 
|