UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2003
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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2003: panorama general de la vida de los adolescentes
State of World Population
Sections
panorama general de la vida de los adolescentes
desigualdad de género y salud reproductiva
el vih/sida y los adolescentes
promoción de comportamientos más saludables
satisfacción de las necesidades en materia de servicios de salud reproductiva
programas integrales para adolescentes
asignar prioridad a los adolescentes
Notas
Fuentes Para los Recuadros
Indicadores
Gráficos y Cuadro

Panorama general de la vida de los adolescentes

Introducción
¿Por qué es importante la salud reproductiva?
Salud reproductiva de los adolescentes y pobreza
Un mundo cambiante
Educación y empleo
Asegurar un futuro mejor: Inversiones en la juventud

Salud reproductiva de los adolescentes y pobreza

Para reducir la pobreza es preciso avanzar hacia la satisfacción de las necesidades de los adolescentes en materia de salud reproductiva.

La educación es la clave para discontinuar la transmisión de la pobreza de una generación a la siguiente. Pero, los estudios indican que los pobres tienen más probabilidades de no finalizar sus cursos escolares(5). En consecuencia, se ven privados de educación sobre salud reproductiva y sexualidad, que se imparte en los grados superiores, y no saben dónde encontrar información sobre salud.

Las jóvenes más pobres probablemente se casarán antes(6). En el 20% más acaudalado de la población, el matrimonio antes de los 18 años es relativamente raro (menos del 30%, en países donde el promedio nacional supera el 50%). En Nigeria, casi un 80% de las jóvenes más pobres ya están casadas al cumplir 18 años, mientras que el porcentaje para los grupos más ricos es de sólo 22%.

Las diferencias en las tasas de fecundidad de las adolescentes son consecuencia de muchos factores, entre ellos las oportunidades disponibles en la vida, el acceso a los servicios, las actitudes de los encargados de prestar servicios, las expectativas socioculturales, las desigualdades de género, las aspiraciones educacionales y los niveles económicos. En muchos países, las diferencias de fecundidad entre los estratos más pobres y los más ricos figuran entre las mayores en comparación con los restantes indicadores de salud(7). La procreación precoz en las familias pobres perpetúa el ciclo de pobreza, de una generación a la siguiente.

Por lo general, en la actualidad el uso de anticonceptivos entre los adolescentes es bajo, pero va en aumento en los estratos económicos más altos. Entre los jóvenes más pobres, menos del 5% utilizan anticonceptivos modernos. La falta de equidad en el acceso a la planificación de la familia fomenta la probabilidad de los alumbramientos no deseados o inoportunos. (Véase el Capítulo 2).

Cuando las jóvenes más pobres dan a luz, tienen menores probabilidades de ser atendidas por personal capacitado. Las jóvenes más ricas tienen probabilidades entre dos y ocho veces superiores de que sus alumbramientos sean atendidos por un profesional médico. La atención de personal capacitado es importante para la salud de la madre y del niño, particularmente cuando hay complicaciones del parto. Cuanto más joven es la madre, tanto mayores son las posibilidades de que padezca complicaciones del embarazo y el parto. Además, las pobres tienen menor acceso a los servicios de atención de la salud, pese a que corren mayores riesgos en el embarazo y el parto.

El VIH/SIDA es una enfermedad correlacionada con la pobreza. Las mujeres pobres son las que están en peores condiciones de negociar condiciones menos riesgosas para las relaciones sexuales y quienes más probablemente se verán impulsadas a aceptar un compañero en la esperanza de obtener beneficios materiales. Esta vulnerabilidad social se agrava por la falta de información. Lo probable es que las mujeres pobres no sepan que el VIH/SIDA se transmite por vía sexual.

POBREZA Y CRECIMIENTO ECONÓMICO En el año 2000 se estimaba que en todo el mundo, el número de jóvenes que sobrevivían con menos de un dólar diario era de 238 millones, casi la cuarta parte (22,5%) del total de la población de jóvenes(8). Hay unos 462 millones de jóvenes que viven con menos de 2 dólares diarios. El Asia meridional es la región donde hay mayor concentración de jóvenes que viven en extrema pobreza (106 millones), seguida por África al Sur del Sahara (60 millones), la región de Asia oriental y el Pacífico (51 millones) y América Latina y el Caribe (15 millones).

Un 77% de los 238 millones de jóvenes que viven en extrema pobreza residen en 11 países de gran magnitud: la India, China, Nigeria, el Pakistán, Bangladesh, la República Democrática del Congo, Viet Nam, el Brasil, Etiopía, Indonesia y México. La pobreza en la juventud también tiene una estrecha correlación con el nivel de la deuda nacional.

3 EL CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN E N LOS PAÍSES MÁS POBRES ES MÁS LENTO, PERO SIGUE SIENDO ALTO

Según las proyecciones más recientes de las Naciones Unidas, las menores tasas de fecundidad y las tasas superiores a las previstas de mortalidad causada por el SIDA se están combinando para frenar el crecimiento de la población mundial. Pero en el informe World Population Prospects: The 2002 Revision se indica que en los países más pobres del mundo, la población sigue creciendo rápidamente.

La población mundial, actualmente de 6.300 millones de personas, aumentará hasta llegar, según se estima, a 8.900 millones de personas hacia 2050. Casi todo el aumento de 2.600 millones ocurrirá en los países en desarrollo de África, Asia y América Latina.

La División de Población de las Naciones Unidas revisa sus proyecciones cada dos años y la proyección realizada en 2002 para la población en 2050 es inferior en 400 millones a la realizada en 2000. La mitad de la disminución se debe al aumento que arrojan las proyecciones de defunciones a causa del SIDA (278 millones hacia 2050); el resto es el resultado de las menores tasas de fecundidad y el menor tamaño de la familia.

El informe de las Naciones Unidas indica que las inversiones en programas de salud reproductiva, incluidos los de planificación de la familia, han contribuido a reducir la fecundidad de los países en desarrollo, desde seis hijos por mujer en 1960 hasta aproximadamente tres en la actualidad. Para que haya mayores disminuciones en la tasa de fecundidad sería preciso que las parejas en todo el mundo pudieran plasmar su deseo de tener familias más pequeñas.

Tiene importancia crítica que se efectúen inversiones sostenidas. La División de Población señala que si las mujeres, en promedio, tuvieran medio niño más que lo indicado en su hipótesis “más probable” la población mundial podría llegar a 10.600 millones de personas hacia 2050.

El número sin precedentes de adolescentes que están hoy vivos—1.200 millones, lo cual refleja las altas tasas de fecundidad de la generación anterior—asegura que continúe el crecimiento de la población durante varios decenios, incluso cuando las familias sean más pequeñas. Si bien la proporción de adolescentes en el total de población disminuirá a lo largo del tiempo, las cantidades totales se mantendrán en el tramo de 1.200 millones a 1.300 millones a lo largo de los próximos 50 años. Por consiguiente, la clave de contrarrestar el impulso al crecimiento de la población reside en posibilitar que las jóvenes aplacen la procreación y espacien más los alumbramientos.

En los países más pobres, las tasas de crecimiento de la población y las tasas de fecundidad están disminuyendo mucho más lentamente que en otros países. Según se prevé, los 49 países menos adelantados pasarán de 168 millones de habitantes en la actualidad hasta 1.700 millones hacia 2050, y su proporción respecto de la población mundial de adolescentes aumentará desde 14% hasta 25,6%. Esa proporción para África al Sur del Sahara aumentará desde 14% hasta 24,6%.

Las mayores cantidades de defunciones a causa del SIDA que arrojan las proyecciones son consecuencia de una evaluación más a fondo de la gravedad de la epidemia en cada país, y denota la urgente necesidad de aumentar el gasto en la prevención y el tratamiento del VIH/SIDA.Fuentes

UNA OPORTUNIDAD Si bien el crecimiento de la población y la persistente pobreza en los países en desarrollo están engarzadas en un círculo vicioso, la gran cantidad de jóvenes que están vivos hoy ofrece una singular oportunidad económica. A medida que van disminuyendo las tasas de fecundidad, va aumentando la cantidad de población en edad activa (15 a 60 años de edad) en comparación con los grupos “dependientes” (0 a 15 y 60 y más años de edad). Así se abre una “oportunidad demográfica”(9). Si se realizaran inversiones apropiadas en salud y educación y se adoptaran políticas económicas y criterios de gobernabilidad propicios, los países podrían movilizar el potencial de sus jóvenes e impulsar una transformación económica y social. La oportunidad demográfica llegará a su fin a medida que las poblaciones vayan avanzando en edad y que aumente nuevamente la tasa de dependencia.

Algunos países, como Tailandia y la República de Corea, ya han aprovechado su “oportunidad demográfica”, efectuando inversiones en programas sociales para lograr un espectacular crecimiento económico. Actualmente, esa oportunidad se está abriendo para un gran grupo de países, donde las tasas de fecundidad han disminuido pronunciadamente en los dos últimos decenios. Para los países menos adelantados, donde son más altas las tasas de fecundidad y más lentas las disminuciones, la oportunidad no se abrirá hasta después de 2050 (Gráfico 1)(10).

Gráfico 2: Oportunidad demográfica máxima, por región

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Dentro de un mismo país, las oportunidades varían considerablemente; los niveles de dependencia son más elevados en las familias pobres y las tasas de fecundidad son mayores(11). La persistencia de las altas tasas de fecundidad en los hogares pobres socava las perspectivas de desarrollo. Para aprovechar la oportunidad demográfica es preciso efectuar inversiones en salud (inclusive la salud reproductiva) y en educación para las familias más pobres.

En muchas regiones y países serán los adolescentes de hoy quienes formarán parte de la población activa cuando el dividendo demográfico llegue a su máximo. Las inversiones en su salud, su educación y sus aptitudes y el establecimiento de un marco normativo propicio para el crecimiento económico y social deberían ser cuestiones prioritarias y de importancia crítica. En los países menos adelantados se necesitarán inversiones aún mayores para mejorar la calidad de la vida y la gobernabilidad y acelerar la transición demográfica, de modo de abrir cuanto antes y lo más ampliamente posible esa oportunidad.

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