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Panorama general de la vida
de los adolescentes
La mayor generación de adolescentes registrada en la historia—más
de 1.200 millones de personas—se está preparando a ingresar a la
adultez en un mundo en rápido cambio. Su nivel educacional, su
estado de salud, su disposición a asumir papeles y responsabilidades
de adultos y el apoyo que reciben de sus familias, sus comunidades
y sus gobiernos, determinarán su propio futuro y el futuro de sus
países.
Casi la mitad de los habitantes del mundo tienen menos de
25 años de edad: se trata de la mayor generación de jóvenes jamás
registrada en la historia. El informe El Estado de la Población Mundial
2003 examina los retos y los riesgos que enfrenta esta generación
y que influyen directamente sobre su bienestar físico, emocional y
mental. Actualmente, millones de adolescentes y jóvenes enfrentan
perspectivas de matrimonios precoces, procreación temprana y
educación incompleta, además de la amenaza
del VIH/SIDA. De todas las nuevas infecciones
con el VIH, la mitad ocurre en personas de 15 a
24 años de edad. En el informe se destaca que al
aumentar los conocimientos, las oportunidades,
las opciones y la participación de los jóvenes, se
posibilitará que tengan vidas saludables y
productivas, de modo de poder contribuir
plenamente a sus comunidades y a un mundo
más estable y próspero.
Los adolescentes y jóvenes de hoy tienen
diversas experiencias, habida cuenta de las diferentes
realidades políticas, económicas, sociales
y culturales existentes en sus comunidades. No obstante, hay en
las vidas de todos ellos un factor común: la esperanza de un futuro
mejor. Esta esperanza es reforzada por los Objetivos de Desarrollo
del Milenio, acordados por los líderes mundiales en el año 2000 a
fin de reducir la extrema pobreza y el hambre, frenar la propagación
del VIH/SIDA, reducir la mortalidad de madres y niños,
asegurar la educación primaria universal y mejorar el desarrollo
sostenible, antes de 2015.
Dentro del marco de derechos humanos establecido y aceptado
por la comunidad mundial, ciertos derechos son particularmente
pertinentes a los adolescentes y los jóvenes, así como a las oportunidades
y los riesgos que ellos enfrentan, inclusive el derecho a la
igualdad de género y los derechos a la educación y la salud, incluidos
servicios de salud reproductiva y sexual e información al respecto,
de manera apropiada a su edad, a su capacidad y a sus circunstancias.
Las acciones encaminadas a asegurar la vigencia de esos
derechos pueden tener beneficios prácticos de enorme magnitud:
aumentar los medios de acción de las personas y asegurar su bienestar,
contrarrestar la pandemia de VIH/SIDA, reducir la pobreza y
mejorar las perspectivas de progreso social y económico. Abordar
esos retos es una urgente prioridad de desarrollo.
Las inversiones en los jóvenes arrojarán grandes utilidades
durante varias generaciones en el futuro. Por otra parte, la inacción
redundará en enormes costos para las personas, las sociedades y el
mundo en general.
En todas las regiones, hay necesidad de entablar diálogos positivos
a fin de que padres, madres, familias, comunidades y gobiernos,
comprendan mejor las complejas y delicadas situaciones que enfrentan
los adolescentes y los jóvenes. El informe examina diversos factores,
entre ellos, las cambiantes estructuras de la familia, la evolución
de las condiciones de vida, la rápida transformación
de las normas y comportamientos
sexuales, el aumento del número de huérfanos
y niños de la calle, los efectos de la urbanización
y la migración, los conflictos armados, la
falta de educación y empleo y el continuo costo
de la discriminación y la violencia por motivos
de género.
Los jóvenes, mujeres y varones, necesitan
orientación, y al mismo tiempo, también necesitan
relaciones e instituciones de apoyo que
respondan a sus esperanzas y preocupaciones.
Al emprender acciones concertadas e integrales
para abordar los retos que enfrentan los adolescentes y los jóvenes,
los gobiernos pueden dar cumplimiento a sus compromisos y alcanzar
las metas internacionales de desarrollo, además de otorgar más
esperanzas a la mayor generación de jóvenes que jamás haya existido
en el mundo.
El UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas, está colaborando
con una amplia gama de aliados y con los propios jóvenes
para abordar las necesidades de los adolescentes y los jóvenes de
maneras culturalmente sensibles, impulsadas localmente y acordes
con las normas internacionales de derechos humanos.
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DEFINICIONES DE JÓVENES |
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Los términos “adolescentes”,
“jóvenes” y “personas jóvenes” se utilizan de manera diferente en distintas sociedades. Esas categorías están asociadas—cuando se
las reconoce como tales—a diferentes papeles, responsabilidades y
edades, en función del contexto local.
Como se detalla en el presente informe, algunos acontecimientos
fundamentales en la vida—matrimonio, iniciación sexual (primera relación
sexual), empleo, procreación, aceptación en organizaciones de
adultos, participación política—ocurren en diferentes momentos en
distintas sociedades y dentro de una misma sociedad.
En este informe se utilizan definiciones comúnmente empleadas en
diferentes contextos demográficos, normativos y sociales:
- Adolescentes: 10 a 19 años de edad (primera adolescencia, 10 a
14 años; segunda adolescencia, 15 a 19 años).
- Jóvenes: 15 a 24 años de edad.
- Personas jóvenes: 10 a 24 años de edad.
Los programas y políticas nacionales suelen efectuar distinciones
diferentes. En la India, por ejemplo, la política relativa a la juventud
comprende las personas de hasta 35 años. En Jamaica, los programas
de salud reproductiva para adolescentes tienen objetivos y estrategias
diferentes para edades diferentes (pues se reconoce que los intereses,
las aptitudes y las necesidades en la primera adolescencia no son los
mismos que para los adolescentes de más edad). En muchos países,
los materiales de educación sobre salud se adaptan a los diferentes
grados escolares.
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La adolescencia es un proceso de crecimiento. Orientar a los
niños a medida que van avanzando hacia la adultez no es y nunca
ha sido una tarea exclusivamente a cargo de padres y madres. En
las comunidades rurales tradicionales, la transición está regida por
la familia ampliada y los sistemas jerárquicos y de respeto establecidos.
Pero en todos los países en desarrollo, las certidumbres de la
tradición rural están cediendo el paso a la vida urbana, con sus
oportunidades y riesgos, sus libertades individuales y sus demandas
sociales más complejas y marcos de apoyo más elaborados.
En los ámbitos urbanos en rápido cambio, los jóvenes obtienen
de los demás jóvenes, y cada vez más, de los medios de difusión de
masas, la mayor parte de su información acerca del mundo que los
rodea, de lo que han de esperar y de la manera de comportarse,.
La tensión entre padres y madres, que tienden a percibir a los
adolescentes como niños necesitados de protección, y el mundo
exterior, que impone a los adolescentes demandas como si fueran
adultos, refleja el dilema central de la adolescencia moderna.
El período entre 10 y 19 años de edad está colmado de transiciones
vitales. La manera y el momento en que los jóvenes experimentan
esas transiciones varían en gran medida, en función de sus circunstancias.
A los 10 años de edad, en la mayoría de las sociedades la
expectativa es que los niños vivan en su hogar, asistan a la escuela,
aun no hayan llegado a la pubertad, sean solteros y nunca hayan
trabajado. Antes de cumplir 20 años, muchos adolescentes ya se han
marchado de la escuela y de su hogar. Han comenzado a tener actividad
sexual, se han casado y han ingresado en la fuerza laboral (1).
Si bien escasean las investigaciones comparativas, en lo concerniente
a los adolescentes, las diferencias entre distintas sociedades
y dentro de una misma sociedad son más pronunciadas y las generalizaciones
tal vez menos útiles, que en lo tocante a otros grupos de
edades; algunas sociedades apenas reconocen la prolongada transición
hacia la adultez; en otras, la adolescencia parecería abarcar
desde los últimos años de la infancia hasta etapas posteriores a los
20 años.
Además, los conocimientos sistemáticos acerca de los adolescentes
son aún más escasos que para otros grupos de edades y esa escasez es
incluso mayor con respecto a la primera adolescencia, entre los 10 y
los 14 años, que para la etapa posterior, de los 15 a los 19 años
de edad.
Si bien la información sobre los jóvenes está comenzando a
ser un poco más abundante(2), escasean los datos fidedignos sobre las
influencias más fuertes en sus vidas: los demás jóvenes, sus familias
y sus comunidades.
Es necesario que los encargados de formular políticas, las comunidades
y las familias establezcan políticas, programas y sistemas de
orientación, de modo que tantos jóvenes como sea posible dispongan
de los recursos que necesitan para contribuir a sus sociedades.
Gráfico 1: Desglose demográfico de la población mundial de adolescentes, millones
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Fuente: División de Población de las Naciones Unidas |
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