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Resumen
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Resumen

(No debe darse a conocer antes del 3 de deciembre de 2002)

Introducción
Múltiples Dimensiones de la Pobreza
Macroeconomía, Pobreza, Población y Desarrollo
Pobreza y Género
Mala Salud y Pobreza
VIH/SIDA y Pobreza
Pobreza y Educación
Objetivos de Población, Pobreza y Desarrollo Mundial: El Camino Hacia Adelante

Objetivos de Población, Pobreza y Desarrollo Mundial: El Camino Hacia Adelante

El logro de muchos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio depende en parte de la disponibilidad universal de servicios de planificación de la familia y otros servicios de salud reproductiva y salud sexual.

Recomendaciones para la Acción

Los requerimientos esenciales son dirigir la asistencia directamente hacia los pobres, reducir sus costos y darles voz con respecto a las políticas y los programas que los afectan. Es preciso que los gobiernos, las comunidades, el sector privado y la comunidad internacional cooperen más estrechamente. Los donantes deberían alentar las alianzas entre los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales (ONG). Debería prestarse particular atención a incorporar las opiniones de los pobres en el diseño, la realización y el monitoreo de los programas.

Los servicios de salud reproductiva —planificación de la familia, prevención de las infecciones de transmisión sexual y el VIH/SIDA, atención durante el embarazo y el parto y alumbramiento en condiciones de seguridad— son más eficaces cuando forman parte de un conjunto de servicios integrados. La eficiencia de la reforma del sector de salud depende de que se garanticen e incrementen los recursos, se aprovechen mejor los disponibles y se preste apoyo desde las instancias centrales para proteger servicios que no pueden ofrecerse localmente.

Se necesitan medidas concretas de protección de servicios preventivos como los de salud reproductiva. Los pobres no pueden sufragar los cargos al usuario, que han privado a millones de pobres, particularmente mujeres y niños, de la atención necesaria.

En 1994, los países participantes de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) se comprometieron a alcanzar la meta del acceso universal a los servicios de salud reproductiva antes de 2015. Esta meta sigue siendo prioritaria para la comunidad internacional. A fin de conquistar dicha meta es preciso establecer medidas mínimas de seguridad social —servicios gratuitos, atención subsidiada, planes de seguros y honorarios variables y acordes con la capacidad de pago— para asegurar que los pobres reciban atención de la salud reproductiva.

El programa de la CIPD contribuye a encuadrar la cuestión de la financiación de la salud en función de las necesidades y el empoderamiento de los clientes. Lo que debe preguntarse frente a cualquier iniciativa en materia de políticas es ¿perjudicará a los pobres? ¿discriminará contra la mujer?

Cuando se presta mayor atención a la mitigación de la pobreza se asegura que los beneficios de los programas lleguen directamente a los pobres. Entre los grupos con servicios insuficientes figuran los pobres rurales y urbanos, los migrantes, los refugiados y personas desplazadas, así como los adolescentes.

Al aplicar enfoques integrados que abarcan la satisfacción de diferentes necesidades se faculta a las personas a escoger su propio rumbo para liberarse de la pobreza. Los planes de microcrédito figuran entre los medios más eficaces y a menudo abarcan otros servicios, como los de alfabetización y planificación de la familia.

Los países necesitan mejorar sus sistemas de recopilación y manejo de datos para monitorear el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Los países más pobres necesitan asistencia externa al respecto. El UNFPA está colaborando con otros organismos aliados del sistema de las Naciones Unidas, las instituciones financieras internacionales, donantes bilaterales y fundaciones para fortalecer la capacidad de monitoreo de los países.

Desde 1969, el UNFPA ha sido la mayor fuente multilateral de asistencia en materia de población; ha aportado casi 6.000 millones de dólares a programas de población y salud reproductiva.

En la CIPD, los países convinieron en que un tercio de los importes necesarios para programas básicos de salud reproductiva y población en 2000 (17.000 millones de dólares anuales), es decir, 5.700 millones de dólares, sería aportado por la comunidad internacional; dos tercios, o sea 11.400 millones de dólares, serían aportados por los países en desarrollo y otros países necesitados de asistencia.

En el año 2000, el gasto ascendió a un total de 10.900 millones de dólares, vale decir, hubo un déficit de 6.100 millones. Los países donantes aportaron 2.600 millones de dólares, menos de un cuarto (24%) del total de los gastos y menos de la mitad (46%) de los importes que habían prometido. Los países en desarrollo aportaron 8.300 millones de dólares, un 76% del total de los gastos y un 73% de los importes prometidos.

Las metas internacionales de reducción de la pobreza y mejor calidad de la vida ofrecen una visión noble. Para alcanzar y proteger esas metas, será necesario a la vez centrarse en ellas y ser sensibles al contexto. El acceso universal a servicios de salud reproductiva, la educación universal y el empoderamiento de la mujer son metas por derecho propio, pero también son condiciones para eliminar la pobreza.

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