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Pobreza y Educación
Un tema central de la Conferencia Internacional sobre la Población
y el Desarrollo, celebrada en 1994 en El Cairo, fue la promoción de
las oportunidades educacionales, especialmente para las mujeres,
como un medio de promover el desarrollo social y económico. Se
planteó como meta a 20 años el egreso universal de la educación
primaria completa para las mujeres y las niñas, y su mayor acceso a
la educación secundaria y superior.
Después de la conferencia, muchos gobiernos y organizaciones
no gubernamentales efectuaron mayores esfuerzos por ampliar el
acceso de los pobres, especialmente las mujeres pobres, a la educación.
Se ejecutaron programas que otorgaron subsidios, exenciones
o vales para abonar la matrícula escolar, promovieron la participación
de padres, madres y miembros de la comunidad, y ensayaron
una mayor provisión de enseñanza por el sector privado. Y la educación
cada vez está más fuertemente imbricada en los programas
de los sectores de salud y economía, a medida que va aumentando
el reconocimiento de esas relaciones intrínsecas entre sectores.
Durante el examen al cabo de cinco años de los adelantos
logrados después de la CIPD, se establecieron nuevas metas educacionales:
acceso universal a la educación primaria hacia 2015,
aumento hacia 2010 de la matriculación en escuelas primarias hasta
al menos el 90%, tanto para niños varones como para niñas, y
reducción a la mitad antes de 2015 de las tasas de analfabetismo
de mujeres y niñas, con respecto a las existentes en 1990. Se necesitarán
renovados esfuerzos, a nivel tanto internacional como
nacional, para conquistar esas metas; y es preciso prestar especial
atención a los pobres.

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