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Pobreza y Educación
EFECTOS DE LA EDUCACIÓN DE PADRES Y MADRES SOBRE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
Muchos estudios han mostrado que
la educación de los progenitores guarda relación con el nivel educacional
de sus hijos y que la educación de la madre suele ser más
influyente que la del padre
(33). La mayor influencia de una madre
educada en las negociaciones en el hogar puede facilitar que obtenga
más recursos para sus hijos. Las madres educadas tienen más probabilidades
de incorporarse a la fuerza laboral, lo cual posibilita que
sufraguen algunos de los costos de la enseñanza, y tal vez esas
madres se percaten mejor de las ventajas de la escolarización. Y las
madres educadas, que en promedio tienen menor cantidad de hijos,
pueden dedicar más atención a cada uno de los niños.
Además de tener menor cantidad de hijos, las madres educadas
tienen menos probabilidades de tener alumbramientos inoportunos
o no deseados. Esto repercute en la escolarización, debido a que los
padres y madres pobres a menudo deben escoger cuál entre sus hijos
recibirá educación. Al tener muchos hermanos y hermanas, tal vez
se reduzcan las posibilidades de educación de un niño, cuando los
costos son un factor
(34), aun cuando en África al Sur del Sahara las
redes de familias ampliadas reducen ese efecto al distribuir los
costos entre sus miembros
(35). En unos pocos países, los hijos no
deseados tienen un nivel educacional notablemente más bajo que
el de los hijos deseados
(36).
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ALFABETIZACIÓN DE INDÍGENAS POBRES |
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En los departamentos de
Chuquisaca y Potosí (Bolivia), un 70% de las
mujeres indígenas son analfabetas. En esa
región rural pobre las mujeres también padecen
las más altas tasas del país en cuanto a
la mortalidad derivada de la maternidad.
Un proyecto innovador que cuenta con
el apoyo del UNFPA aborda ambas cuestiones,
proporcionando alfabetización
simultánea en el idioma quechua indígena
y en español, además de información sobre
salud reproductiva, seguro de salud y
maternidad sin riesgo.
Entre 1999 y 2002, más de 100.000
mujeres y hombres aprendieron a leer y
escribir. Un equipo técnico capacitó a más
de 100 instructores quienes, a su vez, capacitaron
a 3.500 maestros alfabetizadores.
Cada maestro enseñó a 25 estudiantes,
tres veces por semana durante ocho
meses. Los hombres y las mujeres se reunieron
por separado para garantizar que
todos pudieran expresarse libremente.
Una participante dijo: "aprendí cómo
mantener mi higiene y la de mi hogar, cómo
planificar con mi esposo cuántos hijos
vamos a tener, cómo obtener reconocimientos
médicos durante el embarazo y
cómo acudir al centro de salud para los
reconocimientos médicos. Ojalá se nos
hubiera enseñado esto antes, pues así no
hubiéramos tenido tantos hijos."
El proyecto, realizado por el
Viceministerio de Educación Alternativa y
financiado por la Fundación para las
Naciones Unidas, fue promovido mediante
actos locales, programas de radiodifusión y
grupos comunitarios. Se coordinaron las
actividades con ONG locales. En 2000, el
programa recibió de la UNESCO el Premio
de Alfabetización Malcolm Adiseshiah.
Los participantes han tomado conocimiento
de la disponibilidad de servicios de
salud que pueden salvar vidas. En la zona de
un proyecto, como resultado de éste se
duplicó en un lapso de dos años el número
de partos atendidos por personal capacitado.
"Antes no conocíamos esas cosas", dijo
Modesta Hinojosa. "Nos paseábamos con
nuestros grandes abdómenes guiando a las
ovejas, plantando con nuestros esposos,
acarreando a los niñitos. No había ningún
centro de salud; las mujeres fallecían y
nadie decía nada. Gracias a Dios, ahora
tenemos mejor información y cuidaremos
mejor de nuestra salud".
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EFECTO SOBRE LA SALUD REPRODUCTIVA Y LA SALUD INFANTIL Hay numerosas pruebas acerca de los beneficios de la escolarización,
en particular de las mujeres, en lo concerniente a la salud, la nutrición,
la supervivencia infantil y la menor fecundidad. Por ejemplo,
las tasas de inmunización de hijos de madres educadas son sistemáticamente
superiores a las de los hijos de madres carentes de
educación, incluso cuando se excluyen otros factores asociados
(37). Puede atribuirse a los adelantos en la educación de la mujer, según
se estima, un 43% de la reducción en la malnutrición infantil entre
1970 y 1995; ese factor tiene una influencia muy superior a la de
cualquier otro
(38). Y el nivel nutricional de los niños, a su vez,
está relacionado con su nivel cognoscitivo y con la matriculación
escolar temprana
(39).
No se han establecido firmemente las relaciones de causalidad
entre escolarización y niveles de salud reproductiva y salud infantil,
pero poca duda cabe de que la educación alienta a las mujeres y
posibilita que comprendan y utilicen la información, incorporen
normas y efectúen opciones conducentes a mejores resultados para
sí mismas y sus hijos
(40).
La educación también está fuertemente vinculada con la mejor
salud reproductiva de la mujer. Numerosos estudios han mostrado
que las mujeres educadas tienen más probabilidades de recibir atención
prenatal adecuada y asistencia de personal capacitado en el
parto y de utilizar anticonceptivos para evitar alumbramientos no
deseados e inoportunos. Las mujeres educadas también tienden a
iniciar más tardíamente las actividades sexuales, a contraer matrimonio
más tarde, a comenzar a procrear más tarde y a tener menos
hijos que las mujeres carentes de educación
(41). La relación entre
educación y esos eventos en el ciclo de vida es recíproca; las
niñas que contraen matrimonio precozmente y comienzan a tener
hijos es poco probable que asistan a la escuela, mientras que las
que concurren a la escuela tienen menos probabilidades de iniciar
un hogar.
En muchos países, la educación masculina tiende a ejercer menos
influencia que la educación femenina sobre la salud reproductiva y
las pautas de formación de la familia, pero los efectos son siempre
positivos y refuerzan los efectos de la educación femenina, aunque
no los sustituyen
(42).
BENEFICIOS ECONÓMICOS Las inversiones en la educación y la
salud de los pobres incrementan la productividad, el ingreso y el
crecimiento económico. Los programas contra la pobreza en diferentes
sectores se influyen recíprocamente. Una mejor educación
de los trabajadores redunda en mejor salud e ingresos más altos;
al mejorar la salud de los trabajadores, aumenta su potencial para
obtener ingresos.
Hay pruebas incontestables de que el nivel de educación en un
país tiene efectos beneficiosos sobre el crecimiento económico. Y la
desigualdad en la distribución de la educación frena el crecimiento,
sea cual fuere el nivel educacional absoluto
(43). La desigualdad educacional
también reduce el ingreso per cápita en muchos países
(44). El ámbito de las políticas económicas afecta esta relación: las inversiones
en educación tienen mayores efectos sobre el crecimiento de
las economías, las cuales proporcionan mejores perspectivas para
que los trabajadores aprovechen su educación y sus aptitudes.
Los hogares con bajos niveles educacionales son sumamente
vulnerables a la mala salud y la discapacidad, a las oscilaciones en
los precios y los créditos y a los desastres naturales y medioambientales.
La educación contribuye a amortiguar estos choques,
posibilitando más seguridad en el empleo, más altos ingresos y mejor
acceso a los bienes económicos y el crédito. Las personas educadas
disfrutan por lo general de mejor salud que las carentes de educación,
incluso cuando el nivel de ingreso es similar
(45).
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