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Pobreza y Educación
En casi todos los países en desarrollo, hay diferencias entre grupos
con diferente nivel de riqueza en lo que atañe a la matriculación
escolar y el nivel educacional, pero las diferencias varían ampliamente
de un país a otro. En casi todos los países, los niños de 6 a 14
años de edad procedentes del quintil de hogares más ricos tienen
probabilidades mucho mayores de estar matriculados en la escuela
que los niños del 40% de hogares más pobres.
Las diferencias entre ricos y pobres son particularmente grandes
(más de 45 puntos porcentuales) en varios países del África
Occidental: Benin, Burkina Faso, Malí y el Senegal; y también en
Marruecos y el Pakistán. En cambio, en Kenya, Malawi, Kazajstán
y Uzbekistán se registran diferencias pequeñas.
Las mediciones del nivel de educación también muestran discrepancias
en función de la riqueza que varían de un país a otro.
Por ejemplo, en la India la discrepancia (en este caso, en la mediana
del número de años de escolarización de jóvenes de 15 a 19 años
de edad) entre el quintil más rico y el 40% más pobre es de 10 años,
mientras que en Tanzanía es de sólo dos años
(2).
En muchos países, la mayoría de los niños procedentes de los
hogares más pobres no han recibido ninguna educación. Un estudio
reciente de 35 países en el África Occidental y Central y en el Asia
Meridional mostró que en 10 países, la mitad o más de los jóvenes
de 15 a19 años de edad de hogares pobres nunca completaron el
primer grado
(3).
Hace mucho tiempo que se llegó a un acuerdo internacional con
respecto a que la educación primaria debía ser universal a principios
del siglo XXI. Las discrepancias en la asistencia a la escuela y el
nivel educacional en función del nivel de riqueza entrañan que los
pobres distan mucho más de alcanzar dicha meta que los demás.
Muchos países alcanzarían la meta si elevaran la matriculación
entre los pobres. Por ejemplo, en Colombia, Filipinas y el Perú, más
del 70% de del déficit para alcanzar la educación primaria universal
corresponde a los niños pobres
(4). Hay sólo unos pocos países en
desarrollo donde los ricos no han alcanzado ya la educación
primaria universal (véase el Gráfico 11).
RAZONES PARA LA DISCREPANCIA ¿Por qué entre los pobres son
más bajas las tasas de matriculación y peores los niveles educacionales?
Esta situación es consecuencia tanto de la oferta como de la
demanda. En primer lugar, los niños pobres tienen más dificultades
en llegar a la escuela. Las escuelas tienden a estar concentradas en
las ciudades y en zonas donde residen los hogares en mejor posición
económica. Por ejemplo, en Guinea, el promedio del tiempo necesario
para llegar a la escuela primaria más cercana es de 47 minutos en
zonas rurales, pero sólo de 19 minutos en zonas urbanas
(5).
Pero, en la mayoría de los países, la proximidad física de la
escuela no es la cuestión fundamental
(6). En muchos lugares, han
aumentado en los últimos decenios los gastos en educación, pero
si al invertir en esos aumentos no se presta especial atención a las
necesidades de los pobres, tal vez se refuercen las disparidades
dimanadas del nivel de riqueza, en lugar de reducirlas.
Las pruebas recogidas en un variado grupo de países en desarrollo
indican que un gran porcentaje del gasto público en educación
sufraga acciones gubernamentales en beneficio de los ricos
(7). En
América Latina, las disparidades en el nivel educacional se han
atribuido a la ineficacia de las escuelas públicas, de las que dependen
los pobres, y una proporción relativamente baja del gasto se
destina a la educación primaria y secundaria, que es el tipo de
enseñanza que tiende a beneficiar más a los pobres
(8). Incluso cuando
los gobiernos asignan suficientes recursos en mejorar el acceso a
la educación para los pobres y la calidad de ésta, tal vez carezcan
de capacidad administrativa para prestar los servicios.
Las crisis, como las guerras, los conflictos civiles, la desintegración
económica y las epidemias perturban los servicios e impiden
la asistencia a la escuela. En la ex Yugoslavia y en países del Asia
Central, las tasas de matriculación en educación básica eran a fines
del decenio de 1990 muy inferiores a las existentes al principio del
mismo decenio. Esos problemas probablemente tendrán más efectos
sobre los pobres que sobre el resto de la población
(9).
La calidad de la enseñanza - inclusive currículos, libros de
texto, métodos didácticos, capacitación de docentes, proporción
entre alumnos y maestros y participación de padres y madres -
contribuye a determinar los resultados educacionales, e inclusive la
retención escolar, los niveles de aprendizaje y los resultados de los
tests
(10).
Por ejemplo, recientes investigaciones en Sudáfrica indican
que la proporción entre alumnos y maestros tiene marcados efectos sobre el número de años de educación que los estudiantes completan
(11). En Egipto, las tasas de abandono son atribuibles a diversos
factores de la calidad escolar y el ámbito de aprendizaje. Los niños
varones y las niñas responden a diferentes componentes del
ámbito escolar
(12).
En algunos países, la disminución de la fecundidad está reduciendo
la presión sobre los sistemas escolares públicos, lo cual da
oportunidad de aumentar la calidad sin necesariamente aumentar
los gastos.
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ALIMENTOS A CAMBIO DE EDUCACIÓN |
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El Programa de
alimentos a cambio de educación es una iniciativa del
Gobierno de Bangladesh para abordar la inseguridad alimentaria
de los hogares y el bajo nivel educacional femenino en las
familias más pobres. El programa, iniciado en 1993, abarca
unas 5.000 escuelas primarias de todo el país. Suministra
raciones alimentarias (trigo) que reemplazan la contribución
de los niños a los medios de vida de la familia y libera a los
alumnos para que asistan a la escuela.
La asistencia escolar ha aumentado, tanto entre las niñas
como entre los niños varones, pero ese aumento es de 10% a
15% superior en lo concerniente a las niñas. Además del efecto
de la educación sobre el empoderamiento de la mujer, hay
algunas pruebas de que ha influido en el aplazamiento del
matrimonio, con importantes repercusiones en las oportunidades
de la mujer en la vida.
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DEMANDA Y BENEFICIOS ESPERADOS La demanda de educación
depende de las ideas de la familia con respecto a los beneficios
que le reportará dicha educación, principalmente el ingreso que se
espera obtengan los hijos educados (pero también, mejor salud y
menos fecundidad)
(13). Según un estudio, se estima que, cuando hay
oportunidades para trabajadores educados, los ingresos pueden
aumentar en promedio un 10% por cada año adicional de asistencia
a la escuela
(14).
En algunos países, los beneficios esperados de la educación son
menores por diversas razones y esto reduce la demanda de educación
por parte de los pobres. En América Latina, esos factores
abarcan el costo de la educación, la baja calidad de las escuelas
públicas y la discriminación en el mercado laboral contra algunos
grupos étnicos, lingüísticos o raciales y contra las mujeres
(15).
En cambio, en el Asia oriental y en algunos países del Asia
meridional los beneficios de la educación se mantienen a un alto
nivel debido a las inversiones en capital físico, las mejoras en la
tecnología y las políticas comerciales que favorecen la exportación
y otras políticas beneficiosas, así como el apoyo que recibe la educación
dentro de las familias
(16).
Los programas que reducen el costo de la educación para los
pobres pueden estimular el aumento de la demanda. Por ejemplo, el
programa de PROGRESA en México, que aporta a las familias pobres
subsidios supeditados a que los niños asistan regularmente a la
escuela, ha reducido las tasas de abandono y mejorado la progresión
de un grado al siguiente
(17).
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