UNFPAEl Estado de la Poblacion Mundial 2002
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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2002: Pobreza y Educación
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Pobreza y Educación

Panorama General
Diferencias en el Acceso a la Enseñanza y el Nivel de Educación, en Función de la Riqueza
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Utilidades Para los Pobres de las Inversiones en Educación
Alcanzar los Objetivos de la CIPD

Diferencias en el Acceso a la Enseñanza y el Nivel de Educación, en Función de la Riqueza

En casi todos los países en desarrollo, hay diferencias entre grupos con diferente nivel de riqueza en lo que atañe a la matriculación escolar y el nivel educacional, pero las diferencias varían ampliamente de un país a otro. En casi todos los países, los niños de 6 a 14 años de edad procedentes del quintil de hogares más ricos tienen probabilidades mucho mayores de estar matriculados en la escuela que los niños del 40% de hogares más pobres.

Las diferencias entre ricos y pobres son particularmente grandes (más de 45 puntos porcentuales) en varios países del África Occidental: Benin, Burkina Faso, Malí y el Senegal; y también en Marruecos y el Pakistán. En cambio, en Kenya, Malawi, Kazajstán y Uzbekistán se registran diferencias pequeñas.

Las mediciones del nivel de educación también muestran discrepancias en función de la riqueza que varían de un país a otro. Por ejemplo, en la India la discrepancia (en este caso, en la mediana del número de años de escolarización de jóvenes de 15 a 19 años de edad) entre el quintil más rico y el 40% más pobre es de 10 años, mientras que en Tanzanía es de sólo dos años (2).

En muchos países, la mayoría de los niños procedentes de los hogares más pobres no han recibido ninguna educación. Un estudio reciente de 35 países en el África Occidental y Central y en el Asia Meridional mostró que en 10 países, la mitad o más de los jóvenes de 15 a19 años de edad de hogares pobres nunca completaron el primer grado (3).

Hace mucho tiempo que se llegó a un acuerdo internacional con respecto a que la educación primaria debía ser universal a principios del siglo XXI. Las discrepancias en la asistencia a la escuela y el nivel educacional en función del nivel de riqueza entrañan que los pobres distan mucho más de alcanzar dicha meta que los demás.

Muchos países alcanzarían la meta si elevaran la matriculación entre los pobres. Por ejemplo, en Colombia, Filipinas y el Perú, más del 70% de del déficit para alcanzar la educación primaria universal corresponde a los niños pobres (4). Hay sólo unos pocos países en desarrollo donde los ricos no han alcanzado ya la educación primaria universal (véase el Gráfico 11).

Gráfico 11: Disparidades en la matriculación escolar en función del nivel de riqueza
Porcentaje de niños de 6 a 14 años de edad matriculados en escuelas, en el quintil más pobre y el quintil más rico de los hogares

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RAZONES PARA LA DISCREPANCIA ¿Por qué entre los pobres son más bajas las tasas de matriculación y peores los niveles educacionales? Esta situación es consecuencia tanto de la oferta como de la demanda. En primer lugar, los niños pobres tienen más dificultades en llegar a la escuela. Las escuelas tienden a estar concentradas en las ciudades y en zonas donde residen los hogares en mejor posición económica. Por ejemplo, en Guinea, el promedio del tiempo necesario para llegar a la escuela primaria más cercana es de 47 minutos en zonas rurales, pero sólo de 19 minutos en zonas urbanas (5).

Pero, en la mayoría de los países, la proximidad física de la escuela no es la cuestión fundamental (6). En muchos lugares, han aumentado en los últimos decenios los gastos en educación, pero si al invertir en esos aumentos no se presta especial atención a las necesidades de los pobres, tal vez se refuercen las disparidades dimanadas del nivel de riqueza, en lugar de reducirlas.

Las pruebas recogidas en un variado grupo de países en desarrollo indican que un gran porcentaje del gasto público en educación sufraga acciones gubernamentales en beneficio de los ricos (7). En América Latina, las disparidades en el nivel educacional se han atribuido a la ineficacia de las escuelas públicas, de las que dependen los pobres, y una proporción relativamente baja del gasto se destina a la educación primaria y secundaria, que es el tipo de enseñanza que tiende a beneficiar más a los pobres (8). Incluso cuando los gobiernos asignan suficientes recursos en mejorar el acceso a la educación para los pobres y la calidad de ésta, tal vez carezcan de capacidad administrativa para prestar los servicios.

Las crisis, como las guerras, los conflictos civiles, la desintegración económica y las epidemias perturban los servicios e impiden la asistencia a la escuela. En la ex Yugoslavia y en países del Asia Central, las tasas de matriculación en educación básica eran a fines del decenio de 1990 muy inferiores a las existentes al principio del mismo decenio. Esos problemas probablemente tendrán más efectos sobre los pobres que sobre el resto de la población (9).

La calidad de la enseñanza - inclusive currículos, libros de texto, métodos didácticos, capacitación de docentes, proporción entre alumnos y maestros y participación de padres y madres - contribuye a determinar los resultados educacionales, e inclusive la retención escolar, los niveles de aprendizaje y los resultados de los tests (10). Por ejemplo, recientes investigaciones en Sudáfrica indican que la proporción entre alumnos y maestros tiene marcados efectos sobre el número de años de educación que los estudiantes completan (11). En Egipto, las tasas de abandono son atribuibles a diversos factores de la calidad escolar y el ámbito de aprendizaje. Los niños varones y las niñas responden a diferentes componentes del ámbito escolar (12).

En algunos países, la disminución de la fecundidad está reduciendo la presión sobre los sistemas escolares públicos, lo cual da oportunidad de aumentar la calidad sin necesariamente aumentar los gastos.

21 ALIMENTOS A CAMBIO DE EDUCACIÓN

El Programa de alimentos a cambio de educación es una iniciativa del Gobierno de Bangladesh para abordar la inseguridad alimentaria de los hogares y el bajo nivel educacional femenino en las familias más pobres. El programa, iniciado en 1993, abarca unas 5.000 escuelas primarias de todo el país. Suministra raciones alimentarias (trigo) que reemplazan la contribución de los niños a los medios de vida de la familia y libera a los alumnos para que asistan a la escuela.

La asistencia escolar ha aumentado, tanto entre las niñas como entre los niños varones, pero ese aumento es de 10% a 15% superior en lo concerniente a las niñas. Además del efecto de la educación sobre el empoderamiento de la mujer, hay algunas pruebas de que ha influido en el aplazamiento del matrimonio, con importantes repercusiones en las oportunidades de la mujer en la vida.

DEMANDA Y BENEFICIOS ESPERADOS La demanda de educación depende de las ideas de la familia con respecto a los beneficios que le reportará dicha educación, principalmente el ingreso que se espera obtengan los hijos educados (pero también, mejor salud y menos fecundidad) (13). Según un estudio, se estima que, cuando hay oportunidades para trabajadores educados, los ingresos pueden aumentar en promedio un 10% por cada año adicional de asistencia a la escuela (14).

En algunos países, los beneficios esperados de la educación son menores por diversas razones y esto reduce la demanda de educación por parte de los pobres. En América Latina, esos factores abarcan el costo de la educación, la baja calidad de las escuelas públicas y la discriminación en el mercado laboral contra algunos grupos étnicos, lingüísticos o raciales y contra las mujeres (15).

En cambio, en el Asia oriental y en algunos países del Asia meridional los beneficios de la educación se mantienen a un alto nivel debido a las inversiones en capital físico, las mejoras en la tecnología y las políticas comerciales que favorecen la exportación y otras políticas beneficiosas, así como el apoyo que recibe la educación dentro de las familias (16).

Los programas que reducen el costo de la educación para los pobres pueden estimular el aumento de la demanda. Por ejemplo, el programa de PROGRESA en México, que aporta a las familias pobres subsidios supeditados a que los niños asistan regularmente a la escuela, ha reducido las tasas de abandono y mejorado la progresión de un grado al siguiente (17).

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