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Las Mujeres y la Desigualdad de Género
Hace 20 años, cuando comenzaba la epidemia del VIH/SIDA, era
infrecuente que una mujer se contagiara. Hacia 1997, en todo el
mundo, un 41% de todos los adultos con reacción serológica positiva
al VIH eran mujeres. En 2001, el porcentaje era casi 50% y en África
al Sur del Sahara era 58%. (29).
Los encargados de formular políticas reconocen ahora que las
mujeres se contagian debido a su condición de mujeres. En 2001,
el Primer Ministro de Mozambique, Dr. Pascoal Mocumbi, informó
de que la tasa global de infección entre niñas y mujeres jóvenes en
su país era el doble de la de los varones de su misma edad: "Esto no
se debe a que las niñas sean promiscuas, sino a que casi tres de cada
cinco ya están casadas al cumplir 18 años, un 40% de ellas con
hombres mucho mayores y con más experiencia sexual, que pueden
exponer a sus esposas al contagio con el VIH/SIDA. Para esas niñas
novias, la abstinencia no es una opción. Las que tratan de negociar
el uso de condones suelen tropezar con violencia o rechazo".
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¿PREJUICIO EN LA NUTRICIÓN INFANTIL? |
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¿Hay desigualdad
de género en la alimentación de la niñez? Las
pruebas son desiguales. Hay un prejuicio contra las niñas en el
Asia Meridional (y también algunas partes de China), pero
está disminuyendo. Las Encuestas Demográficas y de Salud en
40 países en desarrollo no arrojan resultados nutricionales
apreciablemente mejores para los niños varones, salvo en
Bangladesh y Nepal. Fuentes
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PROMOCIÓN DE LA SALUD, LA NUTRICIÓN, LA EDUCACIÓN Y LA AUTOESTIMA |
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PROGRESA (Programa Nacional de
Educación, Salud y Alimentación) ha educado a mujeres mexicanas
en cuestiones de salud y nutrición, les ha proporcionado
nuevos espacios en los que comunicarse con otras mujeres, ha
educado a las niñas para mejorar su condición en el futuro y ha
aumentado su autoconfianza y su autoestima. El programa
comenzó en 1997 a escala nacional para combatir la extrema
pobreza en las zonas rurales de México.
Con un presupuesto de 500 millones de dólares, PROGRESA
proporciona asistencia monetaria, suplementos nutricionales,
subsidios educacionales y un conjunto básico de servicios de
salud a las familias pobres, durante al menos tres años consecutivos.
na de sus innovaciones es proporcionar dinero directamente
a las mujeres, colocando los recursos adicionales bajo
el control de ellas y otorgándoles mayor libertad de movimiento.
Fuentes
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El Dr. Mocumbi opina que no será posible ninguna acción eficaz
contra la pandemia hasta que los líderes de países de África al Sur
del Sahara reconozcan que la principal manera en que se propaga el
SIDA es mediante relaciones heterosexuales riesgosas. Dijo que esto
no es sólo un problema de salud, puesto que "a diferencia de las
enfermedades mortales contagiosas que hemos enfrentado más a
menudo en el pasado, el VIH/SIDA se transmite por vía de la relación
humana más íntima y privada y debido a la violencia sexual y las
relaciones sexuales comerciales; la enfermedad prolifera debido a
la pobreza y la desigualdad de la mujer"(30).
FACTORES SOCIALES Y DE RIESGO La desigualdad de género priva
a las mujeres de la posibilidad de negarse a las prácticas riesgosas,
propicia las relaciones sexuales bajo coacción y la violencia sexual,
mantiene a las mujeres ignorantes de la prevención, las relega al
último lugar cuando se trata de recibir tratamientos que salvan
vidas, y les impone la abrumadora carga de cuidar a los enfermos
y moribundos.
"Las mujeres son en esta pandemia realmente las personas más
vulnerables… . A menos que aumente mucho la igualdad de género,
en los nuevos contagios las mujeres serán las más numerosas",
como expresó a un periodista a fines de 2001 Stephen Lewis,
Enviado Especial del Secretario General de las Naciones Unidas,
Kofi Annan, para el VIH/SIDA en África (31).
Los papeles de género definidos socialmente determinan las
diferencias entre hombres y mujeres en cuanto al acceso a los recursos
productivos y la adopción de decisiones. Hay variaciones entre
distintas sociedades, pero según Lewis, sea cual fuere la superestructura,
las bases siempre incorporan un desigual equilibrio de
poder de las relaciones de género que favorece a los hombres. Dice
que, por ende, la realidad es que en todo el mundo hay millones de
mujeres sojuzgadas sexualmente y obligadas a entablar relaciones
sexuales riesgosas, sin condones, pues "carecen de posibilidades de
negarse y del derecho a negociar las relaciones sexuales".
La biología también actúa en perjuicio de la mujer: la fisiología
femenina es más vulnerable al VIH y otras enfermedades de
transmisión sexual. Las infecciones del aparato reproductor, que
predisponen al contagio con el VIH, se transmiten más fácilmente y
son menos detectables en las mujeres. Las raspaduras y abrasiones
vaginales sufridas durante relaciones sexuales violentas o bajo
coacción aumentan los riesgos.
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CRÉDITOS EN BENEFICIO DE LAS MUJERES EN BANGLADESH |
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Varias
ONG de Bangladesh focalizan el crédito en
las mujeres. El Banco Grameen y el Comité
de Adelanto Rural de Bangladesh (BRAC)
han mejorado la movilidad de la mujer, así
como su seguridad económica, su control
sobre el ingreso y los bienes, sus conocimientos
políticos y de las leyes y su
participación en protestas públicas y campañas
políticas.
Los programas acrecientan la demanda
de anticonceptivos y ayudan a las mujeres
a superar los obstáculos que se oponen a
su utilización. Tanto el Banco Grameen
como el BRAC cuentan con programas de
concienciación sobre la planificación de la
familia. Tener una familia pequeña es una
de las 16 decisiones que el Banco estipula
que las mujeres han de memorizar.
Ninguna de esas dos instituciones ha ofrecido
servicios de planificación de la familia
(aun cuando el BRAC recientemente
comenzó a proporcionar anticonceptivos a
algunos miembros), pero esto parecería ser
menos importante que el efecto de la
mayor autonomía económica sobre la
mujer: allí donde los servicios son ofrecidos
por otras fuentes, esa autonomía redunda
en un mayor uso de anticonceptivos.
Las mujeres se sienten empoderadas
por el crédito, pese al trabajo adicional que
éste entraña: se sienten más realizadas y
valoradas por los demás miembros de la
familia y la comunidad. El efecto sobre la
fecundidad parecería agregarse a los efectos
de los programas de planificación de la
familia y otros servicios de salud.
Los programas de microcrédito han
tenido efectos más poderosos cuando las
prestatarias son mujeres: ellas tienen efectos
pronunciados sobre siete de ocho
indicadores, a saber: escolarización de
niños varones; escolarización de niñas;
oferta laboral femenina; oferta laboral masculina;
gasto total del hogar; uso de
anticonceptivos; fecundidad; y valor de los
bienes de la mujer distintos de la tierra. En
cambio, cuando el prestatario es un hombre,
los efectos son apreciables en sólo tres
de los ocho indicadores. El consumo del
hogar aumenta en 18 taka por cada 100
taka prestados a una mujer y en 11 por cada
100 prestados a un hombre.Fuentes
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SE ESPERA DE LAS MUJERES IGNORANCIA SOBRE LAS RELACIONES SEXUALES En muchas sociedades, la cultura impone que
las "buenas" mujeres ignoren todo acerca de las relaciones sexuales
y sean pasivas en la interacción sexual. Esto dificulta que las mujeres
se informen acerca de cómo reducir los riesgos, y cuando están
informadas, les es aún más difícil negociar relaciones sexuales
menos riesgosas o el uso de condones (32).
Un estudio realizado en Zambia reveló que sólo un 11% de las mujeres entrevistadas pensaban
que una mujer casada podía solicitar que su marido utilizara un
condón, aun cuando supiera que había estando visitando prostitutas
y que probablemente estuviera infectado.
Las mujeres jóvenes son particularmente vulnerables y están
muy poco informadas. Encuestas realizadas en 17 países africanos
indicaron que más de la mitad de las niñas no conocían ninguna
manera de protegerse contra el VIH (33).
No obstante, hay muchas
pruebas de que las adolescentes tienen actividad sexual antes del
matrimonio, a juzgar por el número de ellas que abandonan la
escuela por estar embarazadas. El síndrome del "gavilán" (hombre
adulto que aprovecha la indefensión de las niñas), aun cuando es
más lo que se habla al respecto que lo que se ha comprobado, perjudica
a las jóvenes. Entre las adolescentes africanas de 15 a 19 años de
edad en algunas zonas urbanas, se considera que las tasas de
contagio son entre cinco y seis veces superiores a las de los varones
de la misma edad (34).
Las estrictas normas de virginidad y fidelidad aplicadas a las
mujeres (pero no a los hombres), así como la "vergüenza" que impide
hablar francamente de cuestiones sexuales, dificultan mucho que
las mujeres acudan en busca de protección o tratamiento, o incluso
de información, acerca de enfermedades de transmisión sexual,
especialmente el VIH/SIDA.
ESTIGMA La familia del esposo y la comunidad en general tal
vez culpen a su viuda de su muerte y pueden negarse a aportar el
acostumbrado apoyo para ella y sus hijos. Tal vez la ley permita que
la mujer herede las tierras y los bienes de su esposo, pero las
normas locales consuetudinarias cancelan ese derecho en la práctica.
El estigma, sumado al temor, ha estimulado a muchedumbres
que quieren linchar a las mujeres cuando se descubre que han contraído
la enfermedad o, como en el caso de la joven activista
sudafricana Gugu Dhlamini, cuando la mujer revela valerosamente
que se ha contagiado con el VIH
(35). Para muchas mujeres inocentes y
sus hijos, las consecuencias han sido trágicas.
DEPENDENCIA ECONÓMICA La dependencia económica de la
mujer aumenta su vulnerabilidad al contagio con el VIH. Si bien las
mujeres son las productoras primordiales de alimentos en gran
parte de África, tal vez carezcan de derechos a las tierras que
trabajan o a los productos de su labor. La herencia tal vez dependa
de las prácticas locales y, en la práctica, tal vez las coloque a merced
de los parientes de su esposo.
Esta pobreza y dependencia económica imposibilita que muchas
mujeres o bien negocien los términos de su relación, o bien la
abandonen si ésta entraña riesgos. La pobreza y la dependencia
económica puede obligar a la mujer a soportar la violencia doméstica
habitual, que aumenta su posibilidad de contagiarse con el VIH/
SIDA y, al mismo tiempo, la disuade de acudir a los servicios de
salud para la detección y tratamiento de la enfermedad. Dado que
tienen pocas oportunidades de ganarse la vida independientemente
de los hombres, muchas mujeres se ven forzadas a utilizar las relaciones
sexuales para obtener recursos y con ello aumentan los
riesgos que corren ellas mismas y los hombres que así las usan.
ESTÁNDAR DOBLE El desequilibrio en las relaciones de poder
limita la libertad de las mujeres de otras maneras. Un estudio realizado
en 1999 en Tanzanía comprobó que si bien los hombres acudían
voluntariamente en busca de consejería y detección, sin consultar a
sus esposas, las mujeres se consideraban obligadas a consultar a sus
esposos (36).
Las encuestas iniciales en África están revelando que
cuando se dispone de terapias contra los retrovirus, los servicios
de salud discriminan a favor de los hombres.
Se espera que las mujeres sean virtuosas y fieles, cuiden a sus
esposos e hijos enfermos, apoyen a sus familias y atiendan a los
moribundos. No obstante, se les deniega apoyo para ellas mismas o
acceso a la información o el tratamiento que podrían salvar sus
vidas; y cuando mueren sus esposos, se las considera responsables.
La tragedia de la mujer se va transmitiendo a lo largo de las
generaciones. Las mujeres suelen descubrir que tienen reacción
serológica positiva al VIH sólo cuando visitan clínicas prenatales.
El riesgo de transmisión de la madre al hijo es alto, pero las mujeres
disponen de poco apoyo para reducir los riesgos: terapias contra
los retrovirus, consejería sobre los peligros alternativos del amamantamiento
y de los sucedáneos de la leche materna, o atención
o consejería continuas.
En los casos en que se ofreció tratamiento, éste duró con frecuencia
muy poco, sólo para prevenir el contagio del recién nacido,
y después se abandonó a la madre para que enfrentara la perspectiva
de su propia muerte y se preocupara por el destino de sus hijos
huérfanos. Los niños de corta edad cuyas madres mueren por cualquier
causa, corren riesgos mucho mayores de morir ellos mismos;
los riesgos que corren después de una defunción debida al SIDA tal
vez sean mayores debido al estigma y a la posibilidad de que ellos
mismos se hayan contagiado.
Las situaciones de conflicto, en que se utiliza la violación de las
mujeres como arma de guerra, han propagado la epidemia, pues el
virus se contagia cuando hay violencia sexual. Actualmente en
Rwanda, muchas mujeres violadas durante el genocidio están
muriendo a causa del SIDA, de modo que para ellas, prosigue el
genocidio.
ADOPTAR MEDIDAS, EMPODERAR A LA MUJER El empoderamiento
de la mujer es fundamental para combatir la epidemia,
prevenir su mayor proliferación y reducir la incidencia de nuevos
contagios. Es más urgente que nunca proteger y mejorar la salud de
la mujer, inclusive su salud reproductiva, y ofrecer la información
y los servicios para lograrlo; disminuir las discrepancias de género
en la educación y lograr la educación universal; mejorar el acceso
de la mujer a los recursos económicos; aumentar su participación
política; protegerla contra la violencia; y posibilitar el ejercicio de
sus derechos a la salud sexual, la salud reproductiva y la libre
determinación. Las metas abarcan alianzas reales en un plano de
igualdad con los hombres. Esas metas son ambiciosas, pero realistas,
y necesarias más que nunca.
La comunidad mundial ha elaborado un conjunto de planes
aptos para abordar la desigualdad. Sus recomendaciones figuran en
la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación
contra la mujer, el Programa de Acción de la CIPD y la
Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la
Mujer, así como las revisiones efectuadas cinco años después de la
celebración de dichas conferencias. Muchas de esas recomendaciones
están incluidas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
¿Acaso los países acelerarán la aplicación de esas recomendaciones?
Y ¿proporcionará la comunidad internacional los recursos necesarios
para llevarlas a la práctica? 
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