UNFPAEl Estado de la Poblacion Mundial 2002
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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2002: Las Mujeres y la Desigualdad de Género
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Las Mujeres y la Desigualdad de Género

Panorama General
Medición de la Desigualdad de Género
Falta de Equidad Económica
VIH, Pobreza y Desigualdad de Género

Medición de la Desigualdad de Género


La medición de las diferencias en el ingreso o el consumo es el método usual para determinar el grado de pobreza, pero por lo general los indicadores no se recopilan ni presentan de manera sensible a las cuestiones de género.

Las cifras indican cuál es la proporción de la población con ingreso insuficiente, pero no expresan cuántas de esas personas son mujeres y cuántas son hombres.

El grado de poder, el nivel de nutrición y salud, y la utilización del tiempo, pueden ser más importantes que el ingreso como indicadores de las diferencias en el bienestar de mujeres y hombres. Algunos indicadores sociales, en especial las tasas de mortalidad de adultos y de menores de un año, pueden diferir más ampliamente en función del ingreso cuando se trata de mujeres que cuando se trata de hombres (2).

INDICADORES DE POBREZA Al intentar construir un indicador de la pobreza sensible a las cuestiones de género se ha comparado la incidencia de la pobreza de ingreso o la pobreza de consumo entre hogares cuyas jefas son mujeres y cuyos jefes son hombres (3). La comparación es difícil debido a las diferencias en las metodologías utilizadas, pero en un análisis se puso de manifiesto que en 38 de 61 estudios de ese tipo se comprobó que los hogares cuyas jefas son mujeres predominan entre los pobres (4).

Una comprobación más llamativa es que hay una cantidad desproporcionadamente mayor de mujeres que viven en la pobreza en hogares cuyos jefes son hombres y una cantidad relativamente menor de varones que viven en la pobreza en hogares cuyas jefas son mujeres. Dado que los hogares cuyas jefas son mujeres representan una pequeña proporción de la población, su contribución a las cantidades agregativas de la pobreza es pequeña, en comparación con el total de mujeres que viven en la pobreza.

Este enfoque presenta muchos problemas, dado que hay grandes variaciones en las definiciones de mujer como jefa de hogar y en las justificaciones de dichas definiciones (5). Un útil indicador alternativo, que es sensible a las cuestiones de género, es el índice de pobreza de género, es decir, el número de mujeres por cada 100 hombres en el quintil más pobre de la población, o de mujeres que viven por debajo del límite de pobreza. Los datos de comienzos del decenio de 1990 muestran que este índice varía ampliamente, desde 93 en Nepal hasta 130 en Bangladesh y que llega a 190 en Botswana (6).

INDICADORES SOCIALES Un índice de desigualdad de género en el hogar utiliza datos de 40 países en desarrollo (7) y cuatro mediciones: si la mujer trabaja para obtener ingresos en efectivo; cuál es la edad de la mujer al contraer matrimonio por primera vez; cuál es la diferencia entre la edad de la mujer y la de su compañero; y cuál es la diferencia en los años de educación de ambos.

Un índice de desigualdad de género en la sociedad también se compone de cuatro mediciones: diferencia en el peso para cada edad entre niñas y niños varones menores de cinco años; porcentaje de niñas, respecto del total de niños menores de cinco años; diferencia, ajustada por edades, en la inmunización de niñas y niños varones menores de cinco años; y diferencia en los años de educación entre hombres adultos y mujeres adultas.

Este índice muestra que la tendencia es que las mujeres tengan menos educación que sus esposos; la diferencia es mayor en el Asia Meridional y más pequeña en América Latina. En el Asia Meridional, las mujeres contraen matrimonio a edad más temprana y en América Latina, unos años más tarde. Las diferencias en las cantidades preferidas de hijas e hijos varones por región son, de manera similar, mayores en el Asia Meridional y más pequeñas en América Latina. Además, en el Asia Meridional se trata a los niños varones más preferencialmente con respecto a la atención preventiva de la salud y esto sugiere que la preferencia por el hijo varón tal vez sea mayor en los países donde la condición de la mujer es más baja.

DERECHOS HUMANOS Los datos de diversos estudios sobre derechos políticos, étnicos y de género correspondientes a más de 100 países en 1985 y 1990 (8) proporcionan índices relativos a los derechos humanos, con una calificación desde uno (patrones sistemáticos de conculcación de los derechos) hasta cuatro (respeto sin trabas por las libertades y los derechos). De los 40 índices sobre derechos recolectados, varios atañen a la igualdad de género en los derechos: igualdad política y jurídica, igualdad social y económica e igualdad en los procedimientos relativos al matrimonio y al divorcio.

Esos índices muestran que a partir de 1985, en casi todas las regiones hubo tendencias hacia la igualdad de género, pero que las mujeres siguen en posición desventajosa en comparación con los hombres, en lo concerniente a sus derechos básicos y a su consecuente condición. En lo tocante a los derechos políticos y jurídicos, las calificaciones de todas las regiones en desarrollo oscilan entre dos (conculcaciones frecuentes) y tres (infracciones ocasionales).

11 EMPODERAMIENTO DE LAS MUJERES POBRES EN EL IRÁN

El programa de asistencia del UNFPA en el Irán se centra en cinco de las zonas remotas de más difícil acceso y donde son mayores las privaciones y más bajos los indicadores de salud y educación: las provincias de Sistán y Baluchestán, Bushehr, Golestán y Kordestán; y el poblado de Islamshahr en los suburbios de Teherán.

El Fondo está cooperando con el Centro para la Participación de la Mujer en la introducción en varias aldeas de un plan piloto para la generación de ingresos en beneficio de mujeres pobres. tilizando un mecanismo de fondo rotatorio, las mujeres jefas de hogar han recibido préstamos para la cría de animales, el tejido de alfombras, la confección de ropa y la pesca.

Otra iniciativa, un proyecto conjunto con la Organización Movimiento para la Alfabetización, combina la alfabetización y el desarrollo de aptitudes con la educación sobre salud reproductiva. Tras finalizar los cursos de capacitación, las mujeres reciben capital generador para iniciar las actividades en las que han sido capacitadas. Fuentes

En general, las mujeres disponen de menos igualdad de derechos sociales y económicos que de derechos jurídicos y políticos, especialmente en el Asia Meridional y en África al Sur del Sahara. Las excepciones se registran en Europa Oriental y en el Asia Central, así como en el Asia Oriental y el Pacífico.

Finalmente, las desigualdades de género presentan mayores variaciones entre distintas regiones con respecto a los derechos en el matrimonio y el divorcio. Las mujeres de Europa Oriental y del Asia Central son las que disfrutan de una mayor igualdad relativa mientras que las del Asia Meridional, África al Sur del Sahara, el Oriente Medio y el África Septentrional son las que tienen menos igualdad relativa.

Esas mediciones muestran el vínculo entre la desigualdad de género y la salud reproductiva de la mujer, así como la salud y la nutrición de sus hijos. En Egipto, las calificaciones más altas en cuanto a adopción de decisiones y libertad de movimiento van asociadas a una mayor utilización de anticonceptivos (9),y el empoderamiento de la mujer contribuye a la supervivencia de los niños menores de un año y a su completa inmunización.

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