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Las Mujeres y la Desigualdad de Género
La medición de las diferencias en el ingreso o el consumo es el
método usual para determinar el grado de pobreza, pero por lo
general los indicadores no se recopilan ni presentan de manera
sensible a las cuestiones de género.
Las cifras indican cuál es la proporción de la población con
ingreso insuficiente, pero no expresan cuántas de esas personas
son mujeres y cuántas son hombres.
El grado de poder, el nivel de nutrición y salud, y la utilización
del tiempo, pueden ser más importantes que el ingreso como indicadores
de las diferencias en el bienestar de mujeres y hombres.
Algunos indicadores sociales, en especial las tasas de mortalidad de
adultos y de menores de un año, pueden diferir más ampliamente
en función del ingreso cuando se trata de mujeres que cuando se
trata de hombres (2).
INDICADORES DE POBREZA Al intentar construir un indicador
de la pobreza sensible a las cuestiones de género se ha comparado la
incidencia de la pobreza de ingreso o la pobreza de consumo entre
hogares cuyas jefas son mujeres y cuyos jefes son hombres (3).
La comparación es difícil debido a las diferencias en las metodologías
utilizadas, pero en un análisis se puso de manifiesto que en 38 de
61 estudios de ese tipo se comprobó que los hogares cuyas jefas son
mujeres predominan entre los pobres (4).
Una comprobación más llamativa es que hay una cantidad desproporcionadamente
mayor de mujeres que viven en la pobreza en
hogares cuyos jefes son hombres y una cantidad relativamente
menor de varones que viven en la pobreza en hogares cuyas jefas
son mujeres. Dado que los hogares cuyas jefas son mujeres representan
una pequeña proporción de la población, su contribución a las
cantidades agregativas de la pobreza es pequeña, en comparación
con el total de mujeres que viven en la pobreza.
Este enfoque presenta muchos problemas, dado que hay grandes
variaciones en las definiciones de mujer como jefa de hogar y en las
justificaciones de dichas definiciones (5).
Un útil indicador alternativo, que es sensible a las cuestiones de género, es el índice de pobreza de
género, es decir, el número de mujeres por cada 100 hombres en el
quintil más pobre de la población, o de mujeres que viven por debajo
del límite de pobreza. Los datos de comienzos del decenio de 1990
muestran que este índice varía ampliamente, desde 93 en Nepal
hasta 130 en Bangladesh y que llega a 190 en Botswana (6).
INDICADORES SOCIALES Un índice de desigualdad de género
en el hogar utiliza datos de 40 países en desarrollo (7)
y cuatro mediciones: si la mujer trabaja para obtener ingresos en efectivo; cuál es
la edad de la mujer al contraer matrimonio por primera vez; cuál es
la diferencia entre la edad de la mujer y la de su compañero; y cuál
es la diferencia en los años de educación de ambos.
Un índice de desigualdad de género en la sociedad también se
compone de cuatro mediciones: diferencia en el peso para cada edad
entre niñas y niños varones menores de cinco años; porcentaje de
niñas, respecto del total de niños menores de cinco años; diferencia,
ajustada por edades, en la inmunización de niñas y niños varones
menores de cinco años; y diferencia en los años de educación entre
hombres adultos y mujeres adultas.
Este índice muestra que la tendencia es que las mujeres tengan
menos educación que sus esposos; la diferencia es mayor en el
Asia Meridional y más pequeña en América Latina. En el Asia
Meridional, las mujeres contraen matrimonio a edad más temprana
y en América Latina, unos años más tarde. Las diferencias en las
cantidades preferidas de hijas e hijos varones por región son, de
manera similar, mayores en el Asia Meridional y más pequeñas en
América Latina. Además, en el Asia Meridional se trata a los niños
varones más preferencialmente con respecto a la atención preventiva
de la salud y esto sugiere que la preferencia por el hijo varón tal vez
sea mayor en los países donde la condición de la mujer es más baja.
DERECHOS HUMANOS Los datos de diversos estudios sobre
derechos políticos, étnicos y de género correspondientes a más de
100 países en 1985 y 1990 (8)
proporcionan índices relativos a los derechos
humanos, con una calificación desde uno (patrones
sistemáticos de conculcación de los derechos) hasta cuatro (respeto
sin trabas por las libertades y los derechos). De los 40 índices sobre
derechos recolectados, varios atañen a la igualdad de género en los
derechos: igualdad política y jurídica, igualdad social y económica e
igualdad en los procedimientos relativos al matrimonio y al divorcio.
Esos índices muestran que a partir de 1985, en casi todas las
regiones hubo tendencias hacia la igualdad de género, pero que las
mujeres siguen en posición desventajosa en comparación con los
hombres, en lo concerniente a sus derechos básicos y a su consecuente
condición. En lo tocante a los derechos políticos y jurídicos,
las calificaciones de todas las regiones en desarrollo oscilan entre
dos (conculcaciones frecuentes) y tres (infracciones ocasionales).
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EMPODERAMIENTO DE LAS MUJERES POBRES EN EL IRÁN |
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El programa de asistencia del UNFPA en el Irán se centra
en cinco de las zonas remotas de más difícil acceso y donde
son mayores las privaciones y más bajos los indicadores de
salud y educación: las provincias de Sistán y Baluchestán,
Bushehr, Golestán y Kordestán; y el poblado de Islamshahr en
los suburbios de Teherán.
El Fondo está cooperando con el Centro para la
Participación de la Mujer en la introducción en varias aldeas de
un plan piloto para la generación de ingresos en beneficio de
mujeres pobres. tilizando un mecanismo de fondo rotatorio,
las mujeres jefas de hogar han recibido préstamos para la cría
de animales, el tejido de alfombras, la confección de ropa y
la pesca.
Otra iniciativa, un proyecto conjunto con la Organización
Movimiento para la Alfabetización, combina la alfabetización y
el desarrollo de aptitudes con la educación sobre salud reproductiva.
Tras finalizar los cursos de capacitación, las mujeres
reciben capital generador para iniciar las actividades en las que
han sido capacitadas. Fuentes
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En general, las mujeres disponen de menos igualdad de derechos
sociales y económicos que de derechos jurídicos y políticos, especialmente
en el Asia Meridional y en África al Sur del Sahara. Las
excepciones se registran en Europa Oriental y en el Asia Central,
así como en el Asia Oriental y el Pacífico.
Finalmente, las desigualdades de género presentan mayores
variaciones entre distintas regiones con respecto a los derechos en
el matrimonio y el divorcio. Las mujeres de Europa Oriental y del
Asia Central son las que disfrutan de una mayor igualdad relativa
mientras que las del Asia Meridional, África al Sur del Sahara, el
Oriente Medio y el África Septentrional son las que tienen menos
igualdad relativa.
Esas mediciones muestran el vínculo entre la desigualdad de
género y la salud reproductiva de la mujer, así como la salud y la
nutrición de sus hijos. En Egipto, las calificaciones más altas en
cuanto a adopción de decisiones y libertad de movimiento van asociadas
a una mayor utilización de anticonceptivos (9),y el
empoderamiento de la mujer contribuye a la supervivencia de los
niños menores de un año y a su completa inmunización.
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