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LOS POBRES HACEN OÍR SU VOZ |
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El proyecto apoyado por el Banco
Mundial, Voices of the Poor (Voces de los
Pobres), ilustra vívidamente la manera en
que los pobres vinculan la pobreza con las
altas tasas de fecundidad y la desigualdad
de género.
Desde Ghana: "Los pobres, hombres y
mujeres, en todas las comunidades visitadas
... consideran que la falta de dinero, el
desempleo y el número excesivo de hijos
son las causas principales de la pobreza.
Otras causas mencionadas en la mayoría
de las comunidades aluden al bajo rendimiento
de los cultivos, la infertilidad de los
suelos, las enfermedades y la mala salud. ...
[Al enumerar] los efectos de la pobreza,
cada una de las comunidades mencionó la
mala salud o la muerte prematura ... En
cinco comunidades, se considera que la
prostitución es una consecuencia. Los
pobres suelen referirse a sus familias
numerosas y al estrés que esto puede agregar
sobre los escasos recursos y las
relaciones sociales. En casi todas [las descripciones
de] las causas de la pobreza,
tanto las mujeres como los hombres han
incluido alumbramientos no planificados,
ausencia de la planificación de la familia o
número excesivo de hijos".
Desde Malawi: "Los participantes en un
estudio sobre dos asentamientos urbanos
... dicen que algunos hogares son más prósperos
debido a que ahora disponen de más
métodos de planificación de la familia. Según
una mujer pobre en Chemusa, en el pasado,
las personas no utilizaban métodos de planificación
de la familia y así tenían más
hijos ... y en casi todos los casos era difícil
presupuestar correctamente los gastos".
Desde Jamaica: "na mujer … habla en
nombre de muchas otras cuando explica
que toda mujer debe tener sus propios
medios económicos, de modo de no sentirse
desvalida ... Muchas mujeres reconocen
su impulso hacia la independencia financiera
y expresan su apreciación por la mayor
libertad que acarrea tener un ingreso ...
Otras mujeres aconsejan tener vivienda
propia y finanzas propias, para no verse
obligadas a permanecer en parejas abusivas
... na mujer en Cassava Piece señala
que muchas mujeres trabajan ahora para
no verse obligadas a tolerar la necedad de
los hombres. En algunas comunidades
urbanas, las mujeres mencionan que disponen
de mayor libertad para escoger
métodos de planificación de la familia". Fuentes
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Con frecuencia, la reforma de los servicios de salud va acompañada
de descentralización, para que los servicios locales puedan
responder a las necesidades locales. La eficacia de la reforma depende
de que se garantice la financiación - proporcionando más recursos
y aprovechando mejor los fondos disponibles - y que se cuente con
el apoyo del gobierno central a los servicios que no pueden suministrarse
localmente.
Los sistemas de salud se focalizan en el tratamiento y la cura,
de modo que es necesario adoptar medidas específicas para propiciar
los servicios preventivos, como los de salud reproductiva. Las
alianzas con las ONG y con las entidades del sector privado pueden
ser productivas.
Los sistemas descentralizados pueden prestar mayor atención
a la falta de equidad en la prestación de servicios de salud. Pueden
utilizarse cargos asequibles para los usuarios de servicios, a fin de
mejorar la calidad de la atención, pero los pobres no pueden sufragar
pagos de ningún monto. Esos pagos han significado que millones de
pobres, particularmente mujeres y niños, renuncien a la atención
que necesitan.
En el Capítulo 5 se consideran las cuestiones de salud.
VIH/SIDA para agravar el impacto de la pandemia, que es la principal
causa de defunción en África, donde hay 28 millones de personas
que viven con el VIH/SIDA. De los 40 millones de personas actualmente
infectadas, todas, salvo 1,5 millón, viven en países en
desarrollo. La propagación de la enfermedad se está acelerando
en Europa oriental y el Asia central y cada día va en aumento la
amenaza en la India y China.
La pobreza, la desigualdad y la mundialización se combinan
En 2001, perdieron la vida a causa del SIDA 3 millones de
personas, del total de 22 millones de vidas que la enfermedad se ha
cobrado. Las defunciones a causa del SIDA han dejado a 13,4 millones
de niños sin uno o ambos progenitores; estos niños constituyen
un tercio del total de huérfanos. Para los pobres, esta situación
significa que deben depender cada vez más de la generación de los
abuelos, pero los ancianos a menudo no están en condiciones de
abrirse paso en esas circunstancias. Va en aumento el número de
niños pobres que carecen de todo tipo de apoyo familiar.
LA POBREZA PROPAGA EL VIH/SIDA El paludismo, la tuberculosis
y las enfermedades de transmisión sexual que predisponen
al contagio con el VIH son más comunes entre los pobres. Los
pobres tienen menos conocimientos sobre el VIH/SIDA y están
en peores condiciones de protegerse a sí mismos. Las mujeres
jóvenes son especialmente vulnerables y están especialmente
mal informadas: en un país africano, casi nueve de cada diez
adolescentes sexualmente activas no tenían ningún conocimiento
acerca del VIH/SIDA. El impacto del SIDA empobrece más a las
familias afectadas.
El VIH/SIDA es un desastre demográfico, social y económico.
Dado que mata a adultos predominantemente jóvenes, los países
más afectados están presenciando cómo se diezma a toda una generación
en edad productiva, con las consiguientes consecuencias:
tragedia personal, familias sumidas cada vez más en la pobreza,
comunidades amenazadas, debilitamiento de la trama social y
ahora, amenaza de crisis económica.
En los países más gravemente afectados, va en aumento el
número de funcionarios públicos y empleados del sector privado
que enferman. A causa de la pandemia, hacia 2020 la magnitud de
las economías podría ser de un 20 % a un 40% inferior a la esperada.
El deterioro de los servicios públicos, como los de educación y
salud, empeorará aún más la situación de los pobres. Los servicios
de salud ya están fuera del alcance de muchos entre los más pobres
debido al pago de honorarios por los servicios y otros gastos. La
educación puede proporcionar una "vacuna social", pero los sistemas
de educación y de salud se están desintegrando a medida que
van muriendo los maestros y los agentes de salud.
No hay signos de que la pandemia esté perdiendo terreno. En
cambio, está amenazando con arrasar a los países más populosos del
mundo: la India, China e Indonesia. Un eficaz liderazgo ha tenido a
raya el contagio en países como el Senegal, Tailandia y Uganda,
pero son numerosos los líderes a todos los niveles que aún no han
enfrentado la pandemia. Pese a numerosas declaraciones de apoyo,
los miembros de la comunidad internacional aún no han aportado
los recursos que necesitan los países pobres.
La enfermedad se propaga, casi en todos los casos, debido al
contacto sexual sin protección, predominantemente entre hombres
y mujeres. Aproximadamente un tercio de las madres contagiadas
transmiten la enfermedad a sus hijos en el útero. Las mujeres son
más vulnerables al contagio por razones fisiológicas y sociales y las
trabajadoras del sexo tienen probabilidades mucho mayores que la
población en general de contagiarse, aunque el comportamiento
sexual de los hombres es mayormente responsable de la propagación
de la enfermedad.
La mitad de todos los nuevos contagios con el VIH ocurren
entre jóvenes de 15 a 24 años y las jóvenes mujeres tienen muchas
más probabilidades de estar infectadas que los varones de su misma
edad, lo cual refleja su vulnerabilidad social. Los jóvenes ignoran
todo acerca de la enfermedad y sus efectos y tampoco saben cómo
protegerse contra el contagio. Muchas sociedades siguen considerando
que esta información no es apta para los jóvenes, pese a las
abundantes pruebas de que el ejercicio de responsabilidad sexual,
inclusive la abstinencia, depende, al menos en parte, de disponer
de información fidedigna y oportuna, y que los jóvenes utilizarán
de manera responsable la información sobre cuestiones sexuales y
los servicios al respecto (15).
Frenar la pandemia significa frenar la propagación del contagio.
La prevención requiere contar con información y servicios
adecuados, que deberían incluir el énfasis en la abstinencia fuera
del matrimonio y la fidelidad dentro de éste. Los tratamientos pueden
ser útiles, pero cualquier importe es excesivo para las personas
más pobres. Es preciso contar con suministros suficientes de condones
masculinos y femeninos y con la motivación de las personas
para usarlos. En la actualidad, sólo una persona de cada cinco tiene
acceso a la información y los servicios necesarios para protegerse
contra el contagio.
Las exhortaciones a "cambios en el comportamiento" no bastarán
para motivar a las personas y lograr que se protejan a sí mismas, ni
las facultará para que lo hagan. El VIH/SIDA acompaña la pobreza, es
propagado por la pobreza y, a su vez, produce pobreza. El contagio
cunde rápidamente entre los jóvenes que carecen de confianza en el
presente o de esperanzas para el futuro
(16).
Las estrategias eficaces para contrarrestar la epidemia no deben
limitarse a la medicina y los servicios de salud, sino que deben
involucrar a la comunidad. Requieren estrechas consultas con las
personas a quienes tratan de prestar asistencia (17).
Es fundamentalmente necesario contar con líderes fuertes y comprometidos que
conduzcan mediante el ejemplo, además de la exhortación.
El Fondo Mundial para el SIDA, la Tuberculosis y el Paludismo
logrará mucho en la lucha contra la pandemia, si la comunidad
internacional proporciona los recursos necesarios.
El VIH/SIDA se considera en el Capítulo 6.
EDUCACIÓN Y POBREZA Ha mejorado el acceso a la educación
básica como derecho humano, pero es mucho lo que queda por
hacer. Los pobres se han beneficiado menos que quienes están en
situación más desahogada. El impulso por lograr educación primaria
universal ha dejado de lado a los niños pobres. En muchos países,
persisten las diferencias entre zonas urbanas y zonas rurales (18).
El contenido y la calidad de la educación, así como su nivel,
afectan las perspectivas de desarrollo de los niños. Las madres
educadas alientan y apoyan la educación de sus hijos
(19).
Conocen el valor de la educación y, al mismo tiempo, están en condiciones de
sufragarla. Los pobres no pueden permitirse suplementar con educación
privada la que ofrecen los inadecuados sistemas públicos.
El número de hermanos y hermanas puede afectar las oportunidades
de educación de un niño. Con frecuencia, las familias pobres
deben escoger cuáles entre sus hijos han de recibir educación. En
las familias ampliadas, los parientes a veces sufragan parte de los
costos, pero las familias suelen elegir a los varones y postergar a las
niñas, las que reciben escasa o ninguna educación. Es posible que
los padres y las madres estén preocupados acerca de la seguridad de
las niñas en la escuela o en el trayecto desde o hacia ésta. A medida
que las niñas van creciendo, el embarazo es siempre un riesgo.
Incluso sin esas presiones, la necesidad de ayudar a las madres en
sus múltiples tareas a menudo tiene precedencia con respecto a la
escolarización de las niñas. En muchos países, en los últimos decenios
se ha acortado la discrepancia de género en la educación
primaria, pero a veces esto sólo obedece a que los niños varones se
han ido retrasando.
Muchos niños no se benefician con una familia de dos progenitores.
Los más afortunados viven en familias monoparentales o en
hogares de guarda de parientes, pero hay grandes y crecientes
cantidades de niños abandonados, huérfanos (cada vez más debido
al VIH/SIDA) o vendidos a la esclavitud sexual. Sus vidas son
mayormente breves, dolorosas y desdichadas.
Para educar a los hijos de los pobres, especialmente a los que
están fuera del alcance de las familias, es preciso desplegar esfuerzos
especiales. La sociedad civil ayuda a llegar a los niños que no están
incorporados en el sistema escolar, pero en la mayoría de los países
en desarrollo, esos esfuerzos son fragmentarios. Se necesitan inversiones
de enorme magnitud en la educación tanto escolar como
extraescolar, dentro y fuera de las escuelas.
SALUD Y EDUCACIÓN Las madres educadas tienen hijos más
saludables. Poseen más conocimientos sobre la buena nutrición y
como tienen familias más pequeñas, en ellas hay menos competición
para obtener alimentos. A esa combinación puede atribuirse un 43%
de la reducción de la malnutrición infantil entre 1970 y 1995.
Las mujeres educadas tienen menor cantidad de hijos y menor
cantidad de alumbramientos no deseados o inoportunos, pero hay
otras influencias que convergen hacia el mismo fin. Las mujeres
educadas suelen proceder de familias educadas y poseen conocimientos
sobre la atención de la salud y la planificación de la
familia, además de utilizar los servicios. La educación puede estimular
el deseo de tener mejores servicios de salud y familias más
pequeñas, pero la educación no puede equipararse ni a una clínica
ni a un anticonceptivo. Las mujeres necesitan servicios para
plasmar sus aspiraciones y satisfacer sus necesidades.
Cuando tienen menor cantidad de hijos, las familias pueden
efectuar mayores inversiones en la educación de cada niño (20).
Los
hijos no deseados tendrán menos educación si los progenitores
deben sufragarla, como ocurre cada vez con mayor frecuencia (21).
En el Capítulo 7 se trata de la educación.
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