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Panorama General
La comunidad internacional se ha comprometido a alcanzar una
ambiciosa meta: reducir a la mitad antes de 2015 el número de
personas que viven en absoluta pobreza. Para conquistar los ocho
Objetivos de Desarrollo del Milenio (véase el recuadro en la página
siguiente), los líderes mundiales han aprobado varios objetivos
específicos y detallados para: la esperanza de vida (una manera de
medir la salud), la educación, la vivienda, la igualdad de género,
el grado de apertura del intercambio comercial y la protección al
medio ambiente.
En los nuevos objetivos se reconoce que la pobreza atañe a la
dignidad, la oportunidad y la posibilidad de optar, así como al
ingreso. Escapar a la pobreza no es una acción puramente individual.
Depende del apoyo de las instituciones - la familia, el Estado,
la sociedad civil, el sector privado, la comunidad local y las organizaciones
culturales - así como del ámbito político, económico y social
que éstas crean y el apoyo y las oportunidades que proporcionan.
Las más ambiciosas acciones realizadas en la historia humana
para la consecución del bienestar del ser humano deberían servir de
inspiración, pero la inspiración debe estar respaldada por algunos
conocimientos prácticos.
La primera condición de éxito es el respeto a la soberanía
nacional: cada país decidirá cuáles son sus propias necesidades. La
cultura y la historia nacionales, y los decenios de experiencia con
la cooperación internacional, fundamentarán y conformarán
las acciones.
En segundo lugar, los Objetivos de Desarrollo del Milenio se
refuerzan recíprocamente. Todos son prioritarios y es preciso
procurarlos al mismo tiempo. Dichos objetivos coinciden con las
recomendaciones de las conferencias mundiales celebradas en el
decenio de 1990, cuyos análisis y planes de acción siguen vigor.
En tercer lugar, las acciones en procura de metas específicas no
excluyen las acciones en otros ámbitos, y es posible que las requieran:
mitigación de la deuda, regímenes de intercambio comercial y
disposiciones relativas a las inversiones, así como asistencia para
el desarrollo.
Finalmente, para lograr éxito se requiere el compromiso de
todos los países y de los sectores privado y público.
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LOS PROGRAMAS DE PLANIFICACIÓN DE LA FAMILIA DAN BUENOS RESULTADOS |
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Los programas de planificación
de la familia y la asistencia en materia
de población propician menores tasas de
fecundidad. Puede atribuirse a esos programas
casi un tercio de la declinación
mundial de las tasas de fecundidad entre
1972 y 1994. Esa contribución se sumó a
las de la educación, la proporción de la
mano de obra agrícola con respecto a la
fuerza laboral total, el PIB per cápita, la proporción
de población residente en zonas
urbanas, los niveles de nutrición y el período
transcurrido. Los efectos de los programas
sobre las tasas de fecundidad fueron
particularmente fuertes en Asia (adonde es
posible atribuirles más de dos tercios de
la declinación), fueron intermedios en
América Latina y los Estados árabes y fueron
débiles en África.
Los efectos sobre la fecundidad no
deseada fueron aún más patentes. Según
algunos análisis, se debe a los programas
de población de un 40% a un 50% del
cambio. Esos programas reducen la fecundidad
no deseada al proporcionar acceso a
servicios de salud reproductiva e involucrando
a las organizaciones no gubernamentales
(ONG) y al sector privado. El
acceso universal a los servicios posibilitaría
que las mujeres y sus compañeros tuvieran
sólo el número de hijos que desean tener.
Las comparaciones entre países indican
que solamente la ausencia de acceso universal
causa una diferencia de hasta un
tercio en la tasa de utilización de métodos
anticonceptivos modernos.
Las actividades de educación, información
y comunicación son importantes para
el éxito de los programas de población. na
mejor información hace posible y aceptable
que las comunidades y las familias hablen
de todo tipo de cuestiones relativas a la
salud reproductiva y actúen al respecto:
cómo reducir las tasas de defunción de
madres, menores de un año y niños en
general y prevenir los alumbramientos no
planificados; cómo alentar el intercambio
de ideas y la adopción conjunta de decisiones
por las mujeres y sus compañeros;
cómo liberar a las mujeres para que puedan
tener una más amplia participación social;
y cómo reducir el estigma del VIH y
enfrentar la amenaza que representa esta
enfermedad.
La continuación del progreso depende
de que continúen las inversiones, tanto
nacionales como internacionales. A partir
de 1969, el Fondo de Población de las
Naciones nidas (UNFPA) ha sido la mayor
fuente multilateral de asistencia en materia
de población, pues ha aportado unos
6.000 millones de dólares a programas
de población. Fuentes
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En la series de grandes conferencias internacionales del decenio
de 1990 se elaboró una agenda de acción social contra la pobreza,
centrada en las personas individuales, hombres y mujeres. Los
propósitos principales son lograr mejoras en la salud y la educación,
con carácter de metas personales y, al mismo tiempo, como
bienes públicos.
En lo concerniente a la salud, la reciente iniciativa sobre salud
y macroeconomía recientemente emprendida por la Organización
Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial apoya firmemente
esa agenda, focalizando la atención en la lucha contra el paludismo,
la tuberculosis y el VIH/SIDA, así como otras enfermedades infecciosas
y medioambientales (5).
En lo tocante a la población, en 1994 la CIPD hizo suya la amplia
definición positiva de salud propuesta por la OMS, de "un estado
general de bienestar físico, mental y social" y no de "mera ausencia
de enfermedades o dolencias" (6),
y convino en que el derecho humano
a la salud incluye la salud reproductiva. La Conferencia también
hizo suyas las metas de educación universal y de eliminación de la
brecha de género en la educación. El consenso internacional, anterior
y posterior a la CIPD, reconoce explícitamente la importancia
de las tendencias demográficas - crecimiento de la población, ubicación
y desplazamientos de ésta, estructura de edades, y tasas de
fecundidad y mortalidad - sobre todos los aspectos del desarrollo.
Se ha prestado creciente atención a los lugares donde hay grandes
poblaciones de refugiados o personas desplazadas. Los desastres
naturales, los conflictos y los disturbios sociales han dejado a millones
de personas fuera del alcance de instituciones o sistemas de
gobernabilidad en funcionamiento. Las situaciones de emergencia
pueden ser a corto o largo plazo. Al aportar servicios inmediatos,
sumados a acciones duraderas para el desarrollo y a medios de
reasentar definitivamente a esas poblaciones, se aporta una importante
contribución a la lucha contra la pobreza. El progreso hacia
los Objetivos de Desarrollo del Milenio debe incluir a las personas
que están en situación tan desesperada.
El acuerdo internacional sobre las cuestiones de población ha
sido afirmado y repetido (7)
tan a menudo que se suele dar por sentado
su impacto demográfico. Los encargados de formular políticas incorporan
sin titubeos en sus planes hipótesis demográficas, por
ejemplo, acerca de la declinación de la fecundidad. Pero los buenos
resultados demográficos dependen de contar con buenas políticas,
basadas en datos de buena calidad. El éxito de las acciones depende
por sobre todo de empoderar a cada individuo y cada pareja para
que efectúen opciones libres.
LA SALUD REPRODUCTIVA, LA PLANIFICACIÓN DE LA FAMILIA Y LAS ACCIONES EN MATERIA DE LA POBLACIÓN PROMUEVEN LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO |
Objetivo 1: Erradicar la extrema pobreza y el hambre
- La planificación voluntaria de la familia puede ayudar a la gente a tener el
número de hijos, grande o pequeño, que desea y a decidir cuándo tenerlos.
- La reducción de las tasas de fecundidad abre la "oportunidad demográfica"
de acelerar el desarrollo social y económico.
- Las familias numerosas diluyen los bienes de los hogares más pobres. Los
alumbramientos no planificados agravan la pobreza de los hogares.
- Las familias más pequeñas posibilitan mayores inversiones en la salud y la
educación de cada niño.
- La mejora de los datos sobre las personas y sus necesidades promoverá la formulación
de políticas y la focalización de los programas de desarrollo, además
de mejorar la rendición de cuentas.
- La migración dentro de un mismo país y entre distintos países puede ser beneficiosa
y plantea retos tanto en el lugar de origen como en el lugar de destino.
Las políticas adecuadas pueden contribuir a maximizar los beneficios a las
comunidades y las personas pobres.
- Un mejor espaciamiento de los hijos reduce la competición para obtener
alimentos dentro del hogar y mejora la nutrición infantil.
Objetivo 2: Lograr la educación primaria universak
- Los intentos de llegar a la educación universal han dejado rezagados a los
niños pobres.
Cuando hay grandes cantidades de hijos en las familias pobres, algunos hijos
no reciben educación. Para otros, es posible que la educación quede demorada,
interrumpida o abreviada.
En las familias pobres, lo probable es que las niñas, más que los niños varones,
queden privadas de educación.
La continuación de la educación depende de que se eviten los embarazos
no deseados. La iniciación precoz de la actividad sexual aumenta el riesgo de
abandono escolar. En África al sur del Sahara, entre 8% y 25% de las tasas
de abandono escolar son resultado del embarazo.
El matrimonio precoz interrumpe la educación de las niñas.
Objetivo 3: Promover la igualdad género y el empoderamiento de la mujer
- El progreso hacia la igualdad de género comienza con los indicadores comunes
de alfabetización y educación. Continúa con la atención de la salud, incluido el
control personal y voluntario de la propia fecundidad. Es importante que las
familias y las sociedades acepten la más amplia participación de la mujer y
eliminen los obstáculos que la impiden.
- Las niñas y las mujeres necesitan ámbitos donde estén protegidas contra la violencia
por motivos de género, inclusive en el recorrido hacia la escuela y desde
ella, y dentro de la escuela misma.
Objetivo 4: Reducir la mortalidad en la infancia
- Las más altas tasas de mortalidad de niños menores de 1 año y de niños en
general corresponden a las madres más jóvenes y a los alumbramientos muy
próximos entre sí.
- Las altas tasas de fecundidad reducen la atención de la salud de los niños.
- Los hijos no deseados tienen más probabilidades de morir que los hijos
deseados.
- La muerte de la madre incrementa el riesgo de que sus hijos mueran.
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Objetivo 5: Mejorar la salud materna
- La atención durante el embarazo, el parto y el puerperio y la atención obstétrica
de emergencia salvan vidas de mujeres.
- El embarazo es más riesgoso en la temprana juventud. Cada año, más de
100.000 mujeres corren riesgo de fístula obstétrica y más de 2 millones de
mujeres ya padecen esas lesiones y están estigmatizadas.
- El riesgo a lo largo de toda la vida de una mujer de defunción y enfermedad
derivadas de la maternidad depende del número de sus embarazos y de las
condiciones de seguridad en que estos ocurran.
- La planificación de la familia salva vidas de mujeres. Reduce el número de
embarazos no deseados, abortos realizados en malas condiciones y defunciones
maternas. Al empoderar a la mujer, será posible que ésta haga frente a las
condiciones sociales que ponen en peligro su salud y su vida.
Objetivo 6: Combatir el VIH/SIDA, la tuberculosis, el paludismo y otras enfermedades
- La mitad de los nuevos contagios con el VIH ocurren entre los jóvenes. Para
prevenir la infección es preciso facultar a los jóvenes para que se protejan a sí
mismos contra las enfermedades de transmisión sexual. Esto abarca impartir
enseñanzas relativas a la abstinencia fuera del matrimonio, la fidelidad dentro
de éste y el comportamiento responsable en todas las circunstancias, incluso
el uso responsable de condones.
Es menester suministrar condones masculinos y femeninos, en respuesta a las
necesidades. Los países pobres necesitan sistemas que garanticen un suministro
adecuado de productos de salud reproductiva y también necesitan apoyo para
establecer y abastecer el sistema.
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Los programas integrados de salud reproductiva que satisfacen diversas necesidades
a lo largo de todo el ciclo de la vida alentarán el uso de los servicios de
salud y proporcionarán oportunidades adicionales de responder integralmente
a las necesidades de salud. Las cambiantes estructuras de edades impondrán
ajustes a largo plazo en los sistemas de salud.
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La pandemia tiene graves implicaciones para el logro de los demás objetivos,
en particular, 1 a 5.
Objetivo 7: Asegurar la sostenibilidad del medio ambiente
- El equilibrio entre el uso de los recursos y las necesidades ecológicas dependerá
decisivamente del crecimiento de la población, de la ubicación de ésta, de sus
movimientos, de los patrones de uso de los recursos y del manejo de los residuos.
El rápido crecimiento de las poblaciones rurales pobres impone un enorme
estrés al medio ambiente de distintas localidades. Los pobres necesitan tecnologías
a fin de conciliar sus demandas sobre los recursos; también necesitan
mejor educación y mejores servicios de salud, inclusive los de salud reproductiva,
para mejorar el bienestar y reducir las tasas de fecundidad. Las políticas apropiadas
reducirán la migración hacia las ciudades y promoverán un crecimiento
sostenible de la población rural.
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La mejora sostenible en las vidas de habitantes de barrios marginales y de tugurios
dependerá de las políticas que se adopten para abordar las altas tasas de
crecimiento urbano, resultantes de los aumentos vegetativos y las migraciones.
Objetivo 8: Fomentar una asociación mundial para el desarrollo
- Los programas de población y salud reproductiva han quedado rezagados en los
países menos adelantados, donde hay altos niveles de mortalidad y de fecundidad
no deseada. Esos países recogerán los máximos beneficios del aumento de
la asistencia internacional y la condonación de su deuda, además de destinar
recursos nacionales a la salud y la educación, y aprovecharlos eficazmente.
Dichos países necesitan medicamentos esenciales a precios asequibles para el
tratamiento del VIH/SIDA, el paludismo y la tuberculosis, y un suministro seguro
de anticonceptivos.
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Entre 2000 y 2015 casi 1.500 millones de jóvenes, varones y mujeres, se sumarán
al grupo de edades de 20 a 24 años. Esos jóvenes, y centenares de millones
de adolescentes, estarán buscando trabajo. Si encuentran empleo, impulsarán el
crecimiento; si no lo encuentran, intensificarán la inestabilidad política.
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