UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2002
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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2002: Panorama General
State of World Population
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Población, Pobreza y Objetivos Mundiales de Desarrollo: El Camino Hacia Adelante
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Panorama General

Introducción
La Población, el Desarrollo y los Objetivos de Desarrollo del Milenio
Otras Cuestiones Fundamentales
Cómo Alcannzar los Objetivos de Erradicación de la Pobreza

Introducción

Atacar la pobreza directamente - como cuestión de derechos humanos, a fin de acelerar el desarrollo y reducir la desigualdad dentro de un mismo país y entre distintos países - ha pasado a ser una urgente prioridad mundial. Los líderes mundiales han convenido en diversas nuevas iniciativas, entre ellas los Objetivos de Desarrollo del Milenio (MDG) de las Naciones Unidas. Este año, el informe El Estado de la Población Mundial contribuye al debate y orienta las acciones.

El número de personas (3.000 millones) que viven con 2 dólares al día, o menos1 (1) es igual a la suma de todas las personas agregadas a la población mundial a partir de 1960. Obviamente, no hay entre ambas cantidades una relación directa, pero cuando se debate la pobreza y la manera de eliminarla, no es posible dejar de lado la cuestión de la población.

  • Las tasas de fecundidad y de crecimiento de la población son más altas en los países más pobres. Muy probablemente, los países menos adelantados triplicarán su población hacia 2050, pues pasarán de 600 millones en 1995 a 1.800 millones. (2).
  • Las estructuras de edades de la población tienen efectos sobre el desarrollo: una alta proporción de familiares a cargo menores de edad frena el crecimiento económico.
  • El crecimiento urbano es más acelerado cuando las poblaciones son pobres. Muchos de los nuevos migrantes urbanos son muy pobres y llegan a las ciudades impulsados por el deterioro del medio ambiente, las penurias o la esperanza de mejorar su situación económica.

Con frecuencia, el desarrollo ha dejado de lado a las personas más pobres e incluso ha agravado las desventajas que ellas padecen. Los pobres necesitan acciones directas que los incorporen en el proceso de desarrollo y creen las condiciones para que puedan escapar de la pobreza.

1 INCERTIDUMBRE ECONÓMICA

La situación económica mundial plantea retos al progreso hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En términos generales, en el decenio de 1990 el producto interno bruto (PIB) per cápita de los países en desarrollo aumentó a razón de 1,6% anual, pero esos exiguos adelantos se distribuyeron de manera desigual. En el decenio de 1990, el aumento del PIB per cápita en los países más pobres fue más lento que en el decenio anterior.

Los países con ingresos medianos-bajos también tuvieron en el decenio de 1990 un desempeño económico inferior al del decenio anterior. En los países en transición y las economías en desarrollo de Europa y Asia central, en realidad, la situación económica declinó en el decenio de 1990. El aumento del PIB per cápita en los países de bajos ingresos en esta región fue en 1999-2000 de 2,2% anual. Se registraron tasas regionales similares en América Latina y el Caribe, el Asia meridional, el Oriente Medio y el África septentrional. En los países de África al sur del Sahara el rendimiento económico per cápita sólo aumentó en 0,6%. Si bien en el decenio de 1990 disminuyó en general la extrema pobreza de ingreso, gran parte de esa disminución se debió a los progresos logrados en unos pocos países asiáticos.

Este nuevo decenio comenzó con una incertidumbre aún mayor. Las recientes reducciones mundiales en el intercambio comercial, la contracción económica generalizada y las nuevas crisis bancarias y financieras, como las que están afectando al Brasil y la Argentina, plantean retos al crecimiento económico.

El crecimiento económico no basta por sí mismo para asegurar el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Es preciso que cualquier adelanto logrado se encauce hacia la reducción de la pobreza. Fuentes

Ya en 1994, los países del mundo convinieron en que la labor en materia de población y desarrollo es fundamental para aquellos propósitos. La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD), celebrada en 1994, abordó las cuestiones de población y salud reproductiva dentro de un amplio marco de desarrollo, destacando la necesidad de incorporar diversos temas de población - entre ellos, crecimiento, ubicación, estructura de edades, desplazamientos y dinámica en evolución - al abordar las cuestiones del desarrollo sostenible. La CIPD aprobó importantes objetivos, entre ellos, mejorar la salud reproductiva y lograr la educación universal y la igualdad de género, todo ello dentro del marco de los derechos humanos (3). La labor hacia esas metas se acopla sin solución de continuidad con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y refuerza el progreso hacia éstos.

La labor para alcanzar los objetivos de población contribuye a reducir la pobreza de diversas maneras; dos de las más importantes son:

  • El crecimiento más lento de la población ha favorecido el crecimiento económico general en países en desarrollo(4). A partir de 1970, los países en desarrollo donde las tasas de fecundidad y de crecimiento demográfico son más bajas han registrado mayor productividad, más alto nivel de ahorro y mayor cantidad de inversiones productivas. Los ingresos, medición habitual de la pobreza, han aumentado en todos los sectores sociales.
  • El nivel de ingresos en sí mismo no refleja cabalmente la situación. Los países en desarrollo que han obtenido mejores resultados también han hecho inversiones en servicios para la atención universal de la salud, incluidos los de salud reproductiva, y en educación. Han avanzado en cuanto a reducir la desigualdad de género y eliminar los obstáculos que se oponen a la participación de la mujer en la sociedad en general. Esas inversiones sociales promueven los derechos humanos, mejoran el bienestar de las personas, contribuyen a acortar las distancias entre los pobres y los que están en situación más desahogada y reducen las desventajas a que están sometidos los pobres. Los propios pobres miden la calidad de sus vidas según esos criterios.

En el Capítulo 2 se consideran diferentes maneras de describir y medir la pobreza.


LA OPORTUNIDAD DEMOGRÁFICA Las inversiones sociales contribuyen a la conquista de la meta de un crecimiento más lento de la población. Mejorar la atención de la salud, la educación y las oportunidades de que disponen las mujeres es una cuestión de derechos humanos; empodera a las mujeres y también redunda, en general, en familias más pequeñas. Al cabo de una generación, esta reducción de las tasas de fecundidad crea una oportunidad demográfica, un período durante el cual un grupo grande de personas en edad activa mantiene a relativamente pocos familiares a cargo, ancianos y niños . Esta oportunidad demográfica sin par debería ser aprovechada por los países para efectuar inversiones en el crecimiento económico. Dicha oportunidad se crea por única vez y no por mucho tiempo. Al cabo de la generación siguiente se habrá cerrado nuevamente, a medida que, nuevamente, las poblaciones vayan envejeciendo y vaya aumentando el número de familiares a cargo.

El aprovechamiento de la oportunidad demográfica ha aportado un tercio del crecimiento económico anual de los "tigres" del Asia oriental. México, el Brasil y algunos otros países también han aprovechado su oportunidad demográfica, pero otros no lo han hecho. Los países más pobres todavía distan mucho de abrir esa oportunidad demográfica, pero las inversiones que realicen ahora salvaguardarán el futuro; y también protegerán el presente. Salvarán vidas de mujeres y protegerán a sus familias; facultarán a las mujeres para que asuman el control de sus propias vidas.

Las pruebas recogidas también sugieren que las ventajas económicas de una tasa de fecundidad que va decreciendo cambian la distribución de la riqueza en beneficio de los pobres. En el Capítulo 3 se consideran los efectos a macroescala de la población sobre el desarrollo.

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