Alimentos y agua: ¿Podremos satisfacer la creciente demanda?

A medida que tanto la población mundial como el consumo van aumentando, las prácticas y las políticas insostenibles están menoscabando los recursos naturales de los que todos dependemos y amenazando el bienestar de las personas y del planeta. El aumento de las presiones sobre las existencias de agua dulce, de tierras agrícolas y de peces suscita problemas sin precedentes, según un nuevo informe preparado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), en el que se afirma que lograr un equilibrio entre las necesidades de los seres humanos y las del medio ambiente es una urgente prioridad que merece mayor atención y mayores recursos.

En el informe El Estado de la Población Mundial 2001 se afirma que el equilibrio entre la demanda de agua dulce con destino a los seres humanos y la cantidad de agua disponible ya es precario. En los últimos 70 años, la población mundial se ha triplicado, pasando de 2.000 millones a 6.100 millones, mientras que el consumo de agua se ha multiplicado por seis. Según las proyecciones, la población mundial aumentará hasta llegar a 9.300 millones hacia 2050.

Según se estima, 508 millones de personas viven en 31 países que ya están experimentando estrés hídrico o escasez de agua y, según se prevé, la situación ha de empeorar en los próximos decenios. Se ha pronosticado que hacia 2025, 3.000 millones de personas vivirán en 48 países sujetos a estrés hídrico o escasez de agua.

Muchos países emplean medios insostenibles para satisfacer sus necesidades de agua. Algunos acuíferos locales se están agotando con mayor velocidad que la reposición de agua de lluvia. Bajo algunas ciudades de China, América Latina y el Asia meridional, las napas freáticas están descendiendo a razón de más de un metro por año.

Otro problema es la mala calidad del agua. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, hay más de 1.000 millones de personas que carecen de acceso a agua no contaminada. En los países en desarrollo, del 90% al 95% de las aguas cloacales y el 70% de los desechos industriales se vierten sin depuración previa en aguas superficiales, de modo que contaminan las existencias de agua utilizable. En muchos países industrializados, el escurrimiento de fertilizantes y plaguicidas y la lluvia ácida contaminan las existencias de agua; a fin de restaurar una calidad aceptable del agua es preciso recurrir a procedimientos de filtración y depuración onerosos y que consumen mucha energía.

En el informe se afirma que soluciones puramente tecnológicas para la escasez de agua, entre ellas la desalación del agua de mar y el transporte de icebergs, "probablemente han de tener resultados limitados". En cambio, en el informe se recomienda que los países restauren los cauces de escurrimiento de los sistemas fluviales, aumenten la eficiencia en el uso de agua—especialmente el agua de riego, que consume dos tercios del agua dulce disponible—, ordenen el uso de productos químicos y desechos animales, pongan coto a la contaminación del aire por las industrias e instituyan eficaces políticas de fijación de precios.

En lo concerniente al abastecimiento de alimentos, en el informe se indica que más de la mitad de la población mundial—la mayoría de quienes residen en el mundo en desarrollo—vive en países de bajos ingresos, que padecen déficit alimentarios, pues no producen suficientes alimentos para sus propias poblaciones y no pueden importar alimentos para salvar la diferencia. En los últimos años, en muchos países, especialmente en África, el crecimiento demográfico fue más acelerado que el de la producción alimentaria. Según se estima, ya hay en los países en desarrollo 2.000 millones de personas que carecen de seguridad alimentaria.

La degradación de los suelos, la escasez crónica de agua, las políticas agrícolas inapropiadas y el rápido crecimiento de la población están amenazando la capacidad de producción alimentaria de muchos países pobres. Según se prevé, la diferencia entre la producción y la demanda de cereales ha de aumentar pronunciadamente hacia 2020, para llegar a 24 millones de toneladas métricas en el Asia meridional y 27 millones de toneladas métricas en África al sur del Sahara.

Sólo 15 cultivos proporcionan un 90% de los alimentos consumidos en todo el mundo y de ellos, tres—arroz, trigo y maíz—son los alimentos básicos de 4.000 millones de personas. Por otra parte, los científicos están cada vez más preocupados acerca de la erosión genética, debido a que con frecuencia se utilizan cepas de semillas salvajes para mejorar los cultivos. A partir de 1900, se han perdido aproximadamente las tres cuartas partes de la diversidad genética de los cultivos agrícolas en los países, a raíz de la destrucción del medio ambiente. En el informe se afirma que, a menos que se interrumpa o se reduzca sustancialmente la velocidad de la pérdida, "sería posible que hacia 2025 se hubieran perdido unas 60.000 especies de plantas, aproximadamente un cuarto del total mundial".

Las existencias de peces oceánicos también están amenazadas. Según el informe, más de dos tercios de las existencias de peces marinos comerciales del mundo están explotadas hasta llegar a su plena capacidad, o explotadas excesivamente, o agotadas, o recuperándose lentamente.

El informe llega a la conclusión de que sólo si se duplica la producción alimentaria, se mejora la distribución y se protege el medio ambiente, será posible garantizar la seguridad alimentaria de los 8.000 millones de personas que habitarán el planeta en 2025. Según las conclusiones de la investigación, hacia 2020 los agricultores del mundo tendrán que haber aumentado en un 40% la producción de cereales para poder satisfacer el aumento en la demanda.

La mayor parte de este aumento previsto deberá lograrse mediante el aumento del rendimiento y no incorporando nuevas tierras de cultivo. Entre 1950 y 1996, la cantidad media de tierras de cultivo de cereales por persona disminuyó en casi la mitad y, según se prevé, ha de seguir disminuyendo a medida que vaya aumentando la población. Por otra parte, las nuevas variedades de cultivo de alto rendimiento requieren fertilizantes y plaguicidas especializados, los cuales pueden perturbar el equilibrio ecológico y crear nuevas enfermedades y problemas con nuevas plagas.

En el informe se recomienda que los países frenen el curso actual de degradación de tierras y aguas y protejan activamente su base de recursos, particularmente los suelos superficiales y las existencias de agua dulce. Para esto es menester una gobernabilidad responsable: equilibrar muchos intereses que compiten entre sí, promover la participación comunitaria y la gestión local, comprometerse en pro de la seguridad alimentaria y lograr la cooperación internacional.

Otra recomendación clave es incrementar el acceso a los servicios de educación y salud—incluidos los de salud reproductiva y planificación de la familia—a fin de mejorar los medios de vida y ampliar las oportunidades, en especial las de las mujeres; esto redundará en un crecimiento más lento de la población y reducirá las presiones sobre los recursos del planeta.

El FNUAP es la mayor fuente multilateral de asistencia a los países en desarrollo en materia de población.