El estado de la población mundial 2001 El estado de la población mundial 2001
Capítulo 6: Acciones para lograr un desarrollo sostenible y equitativo

United Nations Population Fund

Un nuevo consenso

En un momento dado, se interpretó que "desarrollo" significaba la mejora de los indicadores económicos, entre ellos el producto bruto nacional a consecuencia de las inversiones, la asistencia y otras acciones económicas, efectuadas de gran medida por los países desarrollados. Las preocupaciones como el bienestar de los individuos, la condición de la mujer, la salud de los niños y el estado del medio ambiente eran consideradas secundarias.


Jorgen Schytte, Still Pictures
Mauritania. Un nómade tuareg planta un gajo como parte de un proyecto de reforestación.

En cambio, actualmente la comunidad internacional reconoce que el desarrollo económico, el estado del medio ambiente, la salud de hombres, mujeres y niños y la condición de la mujer son todos factores intricadamente relacionados entre sí. El desarrollo requiere introducir mejoras en las vidas de los individuos, por lo general por ellos mismos, y la condición de la mujer determina poderosamente el nivel de desarrollo. Para que mejore la condición de la mujer, es preciso que ésta tenga acceso a servicios de buena calidad de salud reproductiva.

Ese entendimiento se ha expresado en documentos de consenso que fueron negociados en diversas conferencias mundiales convocadas en el decenio de 1990. Esas conferencias trataron del medio ambiente y el desarrollo en 1992, de la población y el desarrollo en 1994 y, en 1995, del desarrollo social y de los derechos de la mujer. Los acuerdos a los que se llegó por consenso se basan en una serie de tratados internacionales de derechos humanos, a comenzar con la Declaración Universal de Derechos Humanos (véase el Apéndice).

Acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente

Los países han concertado más de 30 acuerdos multilaterales relativos al medio ambiente y a la base de recursos naturales. Podría justificarse que el más eficaz de esos acuerdos fue el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono, aprobado en 1987, que estipula la eliminación paulatina de la manufactura y la utilización de hidroclorofluorocarburos gaseosos (HCFC). Después de celebrar acuerdos sobre detalles adicionales, dos tercios de los países están bien encaminados para alcanzar las metas negociadas. Si continuaran los progresos logrados hasta ahora, en un lapso de 50 años podrían repararse los daños que han causado dichos HCFC gaseosos a la capa de ozono atmosférico del planeta.

En otros acuerdos se ha tratado del manejo de residuos peligrosos, la contaminación causada por el petróleo, la desertificación, las especies que corren peligro, el comercio de marfil, las focas explotadas por sus pieles, las pesquerías, el atún y las ballenas, entre otros temas. El acuerdo más reciente (suscrito por 127 países en mayo de 2001 y cuya ratificación está pendiente), trata de eliminar o reglamentar la producción y utilización de 12 contaminantes orgánicos que persisten en el medio ambiente.

Esos acuerdos han tenido algún grado de éxito cuando se movilizó el apoyo técnico y financiero, se aplicaron estrictamente las disposiciones, no se aprovecharon las escapatorias y se hizo gala de una firme voluntad política. No obstante, en muchos de los acuerdos no se ha considerado debidamente la manera en que las tendencias demográficas afectarán su aplicación o cuáles son las medidas necesarias para facultar a los pobladores locales, particularmente las mujeres, y hacerlos participar en la búsqueda de soluciones.

Iniciativas que vinculan la población y el medio ambiente

En todo el mundo, hay diversas organizaciones que realizan actividades relativas a cuestiones tanto de población como de medio ambiente, incorporando información y servicios de salud reproductiva a acciones existentes de protección del medio ambiente, por ejemplo, o incluyendo la educación sobre el medio ambiente en los programas de salud reproductiva o de educación sobre población. Los investigadores están tratando de encontrar las conexiones de diversas variables: estrés medioambiental, fecundidad, migración, estado de salud y nivel de educación de la mujer, y efectos de atracción y de repulsión ejercidos por las decisiones económicas, por ejemplo. Son cada vez más importantes las alianzas y la colaboración entre gobiernos, organizaciones no gubernamentales internacionales y locales, organismos internacionales de desarrollo y, en algunos casos, entidades del sector privado.

Recuadro 13: Río+10

África

Burkina Faso, con la asistencia del FNUAP, ha creado un programa a fin de aumentar la conciencia sobre cuestiones de sustentabilidad, incluida la educación sobre población, en el personal de las escuelas, y ha capacitado a 1.000 maestros de escuelas secundarias en el uso de currículos sobre sostenibilidad en dichas escuelas. Una escuela ha construido un estanque para la cría de peces, ha plantado árboles y ha establecido una huerta que produce para el mercado, además de crear un proyecto para medir los niveles de contaminación en las aguas regionales e informar al público y a las autoridades sobre sus comprobaciones1.

En Kenya, la organización World Neighbors está colaborando con agricultores y comités de desarrollo comunitario de las aldeas a fin de aumentar los conocimientos sobre la planificación de la familia y aumentar su utilización, prevenir las enfermedades de transmisión sexual y mejorar la seguridad alimentaria mediante la capacitación en la selección de semillas, la conservación de suelos y otros aspectos de la producción agrícola. World Neighbors ha ayudado a una comunidad a establecer una farmacia, promover el crecimiento y la conservación de árboles frutales autóctonos y establecer un banco de cereales de la comunidad2.

En Madagascar, uno de los 25 "focos neurálgicos de diversidad biológica" de todo el mundo, las organizaciones Conservation International, Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Wildlife Conservation Society, CARE International y UNESCO han participado en la realización de proyectos integrados de conservación y desarrollo en torno al Parque Nacional de Andohahela, en asociación con una organización no gubernamental regional, Action santé organisation secours (ASOS). Se está prestando apoyo a los servicios de planificación de la familia y educación al respecto, a las clínicas de salud de base comunitaria y a las unidades móviles que prestan servicios de salud, además de apoyar el ordenamiento de recursos forestales e hídricos, el ecoturismo, la apicultura, la capacitación en mejores métodos de producción de arroz y la educación medioambiental. El proyecto también ha capacitado a educadores y agentes de conservación a fin de que vinculen los mensajes sobre planificación de la familia y medio ambiente. En reemplazo del mensaje anterior, que el crecimiento demográfico menoscaba la conservación, los educadores destacan ahora que el espaciamiento de los alumbramientos es importante para la salud: un vínculo más pertinente a cada mujer y a las comunidades3.

El WWF también ha establecido una alianza regional más amplia con la ASOS y ha ayudado a esta última a prestar servicios de atención primaria de la salud y planificación de la familia, además de difundir mensajes sobre el medio ambiente, en zonas de la Región Ecológica Forestal de Spiny, al sur del país, donde hay grandes presiones de población y una considerable deforestación. Otra iniciativa del WWF, utilizando tecnología del Sistema de observación mundial, ha combinado los datos de población nacionales con los datos ecológicos a fin de determinar para el bosque de Spiny cuáles son los vínculos entre crecimiento, densidad y distribución (rural/urbana) de la población y magnitud de la cubierta forestal4. Esta labor confirmó que hay una relación entre las bajas tasas de alfabetización femenina y la altas tasas de crecimiento demográfico, así como entre las altas densidades de ganado y las grandes pérdidas de fecundidad de los suelos. Dichos estudios también contribuyeron a determinar cuáles son las zonas que probablemente han de padecer altas tasas de deforestación, habida cuenta de las pautas de migración y producción de maíz.

En la República Unida de Tanzanía, el Jane Goodall Institute está trabajando para poner coto a la deforestación y la erosión de los suelos y satisfacer las necesidaes locales en materia de salud, educación y empleo en las aldeas circundantes al Parque Nacional de Gombe, donde hay un alto crecimiento demográfico y poco desarrollo económico. El Instituto está enseñando a las mujeres a administrar más eficazmente sus hogares y los recursos y a ser mejores empresarias, y además proporciona educación sobre conservación a escuelas y aldeas y capacita a las mujeres en la plantación y el ordenamiento de árboles frutales y palmeras (hay actualmente viveros en 27 aldeas), estableciendo parcelas arboladas que reducen las distancias a recorrer por las mujeres para recoger leña y ofrece apoyo técnico para prácticas agrícolas sostenibles. En cooperación con las autoridades sanitarias regionales, en las aldeas que circundan el Parque Nacional de Gombe se ofrece atención preventiva de la salud, servicios de planificación de la familia y educación sobre el VIH/SIDA y además, un programa de microcréditos proporciona préstamos a las mujeres para que inicien pequeñas empresas ecológicamente sostenibles5.

Asia

En las laderas meridionales del Himalaya en Nepal, el proyecto Tamakoshi Sewa Samiti ofrece servicios de salud reproductiva y asesoramiento al respecto, servicios medioambientales y un programa de microcrédito y otras actividades generadores de ingresos, incluido el cultivo y la venta de verduras en 25 aldeas. Se han creado más de 25 sistemas de distribución de agua potable y se han plantado más de 200.000 árboles. En las encuestas realizadas en 1996 y 1998 se comprobó que en la zona la mortalidad de menores de un año es de 19 por cada 1.000 nacidos vivos, en comparación con 79 a escala del país. También es menor la mortalidad de menores de cinco años: 38 por 1.000 en la zona del proyecto y 118 en todo el país. Además, la prevalencia del uso de anticonceptivos es mayor: 36,2% en las aldeas atendidas, en comparación con 26,5% en las zonas rurales de Nepal6.

América latina

En el Ecuador, CEMOPLAF, una organización no gubernamental ecuatoriana, con el apoyo de una organización estadounidense, World Neighbors, ha agregado servicios de salud reproductiva y planificación de la familia a las acciones de ordenamiento agrícola y de los recursos en 20 comunidades rurales indígenas pobres, donde las viviendas están construidas en laderas empinadas, lo cual dificulta la prestación de los servicios. Como resultado, se ha duplicado el número de agricultores que han adoptado prácticas de conservación de los suelos, para llegar al 50%; y ha aumentado el uso de anticonceptivos modernos, desde el 12% hasta el 41%; un 65% de las usuarios de los servicios de gestión agrícola que ofrece el proyecto son mujeres7.

En la reserva de la Bioesfera Maya, en la zona septentrional de Guatemala, la organización Conservation International está trabajando para satisfacer las necesidades de servicios de salud reproductiva e información al respecto en 16 comunidades donde la tasa de fecundidad es casi un 40% superior del promedio nacional. El proyecto Remedios, comenzado en 1998, ha capacitado a 45 parteras de la comunidad y 16 promotoras regionales de salud en cuestiones de salud reproductiva, entre ellas la atención del parto, la planificación de la familia y la prevencíón de las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH. En cada comunidad se están estableciendo programas de distribución comunitaria de anticonceptivos. Los materiales educacionales incorporan las tradiciones de las poblaciones indígenas y mestizas de la región8.

En el Estado de Guanajuato, México, el Centro para los Adolescentes de San Miguel de Allende, organización no gubernamental que trata de mejorar la salud reproductiva de los adolescentes, dirige un hospital de maternidad y atención de la salud comunitaria en beneficio de pacientes de bajos ingresos y también ofrece anticonceptivos y asesoramiento sobre planificación de la familia a las comunidades rurales. Se ha integrado el asesoramiento de jóvenes por otros jóvenes en la escuela con el ordenamiento del medio ambiente y la educación al respecto—incluida la construcción de cocinas de alto rendimiento energético y de letrinas, la reforestación y la preparación de hierbas medicinales—9. En 17 estados mexicanos, el Instituto Mexicano del Seguro Social, organismo gubernamental, ofrece en sus clínicas de atención integral de la salud reproductiva demostraciones sobre cultivo de hierbas y verduras, uso de cocinas a leña con alto rendimiento energético, preparación de estercoleros y otras tecnologías ecológicamente racionales11.

América del norte

El World Wildlife Fund (nombre del Fondo Mundial para la Naturaleza en los Estados Unidos) está tratando de mitigar los efectos del crecimiento acelerado en Nashville (Tennessee), y Birmingham (Alabama), sobre los ecosistemas fluviales11. Inmediatamente después de la sequía que en el verano de 2000 hubo agotado porciones del río Cahaba, fuente de agua de beber para Birmingham y sus suburbios en acelerado crecimiento, el WWF comenzó a patrocinar un estudio de los niveles de nutrientes en el río y la manera en que estos afectan las especies acuáticas amenazadas y en peligro, incluidos los peces y los mejillones.

Debido a la sequía se impuso un estricto racionamiento del agua y esto concentró más altos niveles de nutrientes en el río Cahaba, lo cual devastó las especies propias de ese río. Los más altos niveles de nutrientes fueron consecuencia de normas de calidad del agua poco rigurosas establecidas por el estado de Alabama y al deficiente diseño de las centrales de depuración de residuos cloacales.

Los resultados se utilizarán para instar a Alabama a que elabore políticas y normas sobre los niveles de nutrientes que minimizarán los efectos del crecimiento de las poblaciones humanas sobre el ecosistema del río Cahaba. El WWF también se ha asociado con un grupo de conservación con sede en Tennnessee a fin de establecer normas voluntarias y prácticas del mejor ordenamiento que pueden utilizar los contratistas para proteger la diversidad biológica de las aguas, reduciendo los sedimentos que ingresan a los cursos de agua debido a la construcción de nuevas viviendas, negocios y caminos.

Recursos y asistencia técnica necesarios

Como se destacó en 1994 en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD), los esfuerzos para hacer más lento el crecimiento de la población, reducir la pobreza, lograr el progreso económico, mejorar la protección del medio ambiente y reducir los patrones insostenibles de consumo y producción se refuerzan mutuamente12. En consecuencia, la movilización de los recursos necesarios para la aplicación del Programa de Acción de la CIPD es una acción fundamental para proteger el medio ambiente y promover los derechos de la mujer y el desarrollo sostenible.

Recuadro 14: Asegurar la disponibilidad de suministros de salud reproductiva

En la CIPD se estimó la cuantía de los recursos anuales necesarios para poner en práctica un conjunto básico de programas de población y salud reproductiva en los países en desarrollo.

Según se ha estimado, los programas de salud reproductiva y planificación de la familia necesitarían 15.200 millones de dólares anuales en 2000 y ese importe aumentaría hasta 19.900 millones de dólares en 2015. También se estimó que para algunas acciones de prevención del VIH/SIDA se necesitarían 1.300 millones de dólares en 2000 y 1.500 millones de dólares en 2010 y 2015. Los cálculos para la investigación básica y el análisis de datos y de política arrojaron un promedio de más de 400 millones de dólares anuales entre 2000 y 2015 (con amplias variaciones en relación con el momento de realizarse censos).

Según se estimó, las necesidades totales serían de 17.000 millones de dólares en 2000 y 21.700 millones de dólares en 2015. Se esperaba que hasta dos tercios de esos costos sería sufragados por los propios países en desarrollo y el resto procedería de la asistencia internacional para el desarrollo.

Estas estimaciones incluyeron algunas acciones de prevención del VIH/SIDA; se reconoció que se necesitaban recursos adicionales, incluidos fondos para el tratamiento y la atención de las personas que viven con el VIH. No obstante, la epidemia se ha propagado con mayor velocidad y hasta regiones más lejanas que lo previsto en la CIPD, de modo que se necesitarán recursos muy superiores para mitigar los efectos de la pandemia.

Otras necesidades de recursos para salud reproductiva siguen siendo de gran magnitud. La mortalidad derivada de la maternidad no ha disminuido con la velocidad propuesta en la CIPD. Poco menos de la mitad de todos los alumbramientos no cuentan con la asistencia de personal capacitado. Se necesitan fondos para proporcionar transporte en casos difíciles y atender emergencias obstétricas. También se reconoce la necesidad de asignar mayor prioridad a los programas de salud sexual y salud reproductiva de los adolescentes, así como a incorporar a los hombres como clientes y aliados que proporcionen apoyo para la atención de la salud reproductiva.

Las estimaciones de los recursos necesarios para ampliar los servicios de salud reproductiva reflejan las proyecciones de aumentos en la demanda de anticonceptivos, sobre la base de las crecientes cantidades de personas en edad de procrear y las continuas reducciones en las necesidades insatisfechas: la cantidad de mujeres y de parejas que desean aplazar o prevenir un embarazo pero no están utilizando anticonceptivos13. Durante el examen al cabo de cinco años de la ejecución del Programa de Acción de la CIPD, se fijó una nueva meta: eliminación hacia 2015 de las necesidades insatisfechas. Para lograrlo será necesario contar con mayores recursos y con la cooperación nacional e internacional.

La eliminación de las necesidades insatisfechas requiere más que proporcionar acceso físico a los servicios. Muchas mujeres no utilizan anticonceptivos debido a que temen los efectos secundarios de los métodos disponibles, o debido a preocupaciones culturales relativas a ciertos métodos (por ejemplo, cambio en el flujo menstrual) o temor a incurrir en la desaprobación de sus cónyuges o de sus comunidades. Para abordar esas preocupaciones será necesario efectuar inversiones de modo que se disponga universalmente de una amplia gama de opciones en cuanto a los métodos anticonceptivos, se apoyen la investigación a fin de reducir los efectos secundarios de los métodos existentes y se imparta una mejor capacitación a los asesores.

Determinación de los costos de la inacción

Los recursos disponibles para programas de población y salud reproductiva son muy inferiores a los 17.000 millones de dólares que, según la CIPD, se iban a necesitar en 2000. Si bien los países en desarrollo están aportando la mayor parte de la porción que les corresponde, las contribuciones de los donantes internacionales son inferiores a la mitad de los 5.700 millones de dólares establecidos como meta para el año 2000.

Los déficit de recursos destinados a cuestiones de población también han comenzado a afectar las acciones de investigación y recopilación de datos, que los países necesitan para determinar los efectos de las políticas de desarrollo, monitorear los adelantos y asignar prioridades a la programación.

El déficit de recursos ya está poniendo de manifiesto sus efectos: las disminuciones en las tasas de fecundidad han sido más lentas que lo que habría podido esperarse si mayor cantidad de parejas e individuos hubieran podido tener el número de hijos que desean. Los costos de aplazar la acción aumentarán rápidamente a lo largo del tiempo.

Beneficios medioambientales de las inversiones en población

Los programas que abordan cuestiones de población, ampliación de los medios de acción de la mujer, erradicación de la pobreza y protección del medio ambiente tienen beneficios importantes; se ha adelantado en cuanto a la cuantificación de algunos de esos beneficios. Los encargados de formular políticas necesitan información sobre las utilidades de sus inversiones en esos programas, a fin de fijar prioridades para la asignación de recursos.

Los beneficios medioambientales de las políticas y las inversiones en el sector social no pueden pronosticarse con mucha precisión debido a la dificultad de prever las consecuencias demográficas, sociales y económicas de una política dada y su interacción con otros factores. Por ejemplo, se sabe que una mejor educación femenina está estrechamente vinculada con diversos beneficios sociales y económicos, pero es difícil determinar concretamente de qué manera la educación puede cambiar la participación de las mujeres en la fuerza laboral o las tasas de crecimiento económico.

La investigación en esa esfera se ha centrado mayormente en políticas que tienden a reducir la tasa de fecundidad, según las cuales se considera que la resultante tasa más lenta de crecimiento de la población alivia el estrés que imponen los seres humanos al medio ambiente. Algunos estudios han tratado de estimar los efectos medioambientales adicionales de cada alumbramiento y sus descendientes. Otros han cortejado los efectos medioambientales previstos con futuras hipótesis demográficas divergentes.

"Efectos externos" medioambientales de tener hijos

Un "efecto externo" es el costo o el beneficio que representa para toda la sociedad una acción realizada por un individuo. El concepto se aplica comúnmente a la actividad económica. Por ejemplo, si una fábrica contamina un río y el propietario no se responsabiliza de ella, el costo medioambiental para la sociedad es un "efecto externo" de la decisión del propietario acerca de cuánto producir, y en consecuencia, cuánta contaminación se generar.

Los efectos externos también pueden ser positivos. Por ejemplo, las inversiones en investigación y desarrollo en una industria pueden beneficiar a otras industrias. Si los inversionistas no pueden cosechar esos beneficios, la situación conducirá a una insuficiencia en las inversiones en investigación y desarrollo. Los efectos externos son una guía útil para la formulación de políticas; en los ejemplos aquí utilizados, podrían fundamentar la aplicación de un impuesto sobre la contaminación para la realización de inversiones públicas en la investigación.

El concepto de efectos externos también puede aplicarse a tener hijos14. El nacimiento de otro hijo redunda en costos y beneficios para la sociedad, que exceden los considerados por los progenitores. Entre los posibles beneficios externos figuran una mayor base impositiva futura a fin de contribuir a sufragar las pensiones públicas a la vejez o compartir los costos de bienes como los de defensa nacional, que son relativamente independientes del tamaño de la población. Los costos externos podrían incluir los gastos públicos adicionales en educación o atención de la salud, o la reducción del valor per cápita de los bienes nacionales, como las existencias de peces o los derechos a la explotación minera.

En varios estudios recientes se han estimado los efectos externos medioambientales de la procreación, y todos ellos han utilizado el cambio climático mundial como ejemplo ilustrativo. Si bien los resultados varían ampliamente, en general indican que, además de otros efectos positivos sobre el desarrollo, los beneficios medioambientales de las políticas conducentes a menores tasas de fecundidad pueden equipararse a los costos de dichas políticas.

Las actividades de cada persona y de su prole crean emisiones de gases de efecto invernadero debido al uso directo o indirecto de la energía y de las tierras. Cada nacimiento evitado—a igualdad de todos los demás factores—puede reducir de dos maneras el costo del cambio climático para la sociedad. En primer lugar, puede disminuir el total de emisiones de gases de efecto invernadero, reduciendo la magnitud del futuro cambio climático y el consecuente daño a la sociedad. En segundo lugar, las poblaciones más pequeñas deberían facilitar el cumplimiento de los límites para las emisiones, como los previstos para los países industrializados por el Protocolo de Kyoto de la Convención Marco sobre el Cambio Climático.

Las estimaciones de los costos climáticos que acarrea la procreación oscilan desde varios centenares hasta varios miles de dólares por cada alumbramiento15. Los valores dependen de una amplia gama de factores. Por ejemplo, un alumbramiento en un país en desarrollo, donde las emisiones de gases de efecto invernadero per cápita son relativamente bajas, tiene, en promedio, un efecto menor que un nacimiento en un país industrializado, donde las emisiones per cápita son mayores. Por ejemplo, un nacimiento en África puede suscitar costos climáticos de aproximadamente 100 dólares, mientras que un nacimiento en los Estados Unidos podría suscitar costos de aproximadamente 4.000 dólares16.

Dado que los futuros costos de un nuevo nacimiento están distribuidos a lo largo del tiempo—decenios, o incluso siglos—, los analistas deben decidir cómo avaluar los futuros costos en comparación con los costos actuales. En general, los costos futuros son descontados, pero no hay acuerdo sobre cuál es la tasa de descuento apropiada. Un estudio17 comprobó que si se utiliza una tasa típica de descuento del 3% anual (que reduce el costo para cada generación sucesiva en casi la mitad), el efecto externo de un nacimiento en las regiones en desarrollo sería de unos 300 dólares. No obstante, si los costos se avaluaran por igual todos los años, hacia el año 2100 el efecto externo total sería superior a 4.000 dólares.

Otras hipótesis que afectan los resultados son los requisitos de reducción de las emisiones en el futuro, el costo de reducir las emisiones y las proyecciones del crecimiento de la población. Pese a esas incertidumbres, es evidente que los costos de un nacimiento adicional serán sustanciales. Una razón es que para estabilizar la concentración atmosférica de los gases de efecto invernadero se requerirá eventualmente la introducción de reducciones pronunciadas y costosas en las emisiones18, mientras que un tamaño más pequeño de la futura población inevitablemente reducirá la necesidad de introducir reducciones más onerosas.

En comparación, cuando se convierten los costos de los programas sociales en costos estimados por cada alumbramiento evitado, en general arrojan resultados del orden de varios cientos de dólares, o menos. Por ejemplo, según una estimación19, el costo de los programas de educación en los países en desarrollo es inferior a 200 dólares por cada nacimiento evitado. Las estimaciones para programas de planificación voluntario de la familia oscilan entre 30 dólares y 330 dólares por cada nacimiento evitado20.

Expresar los costos programáticos en términos de número de nacimientos no entraña que su principal objetivo sea, o deba ser, la reducción de las tasas de fecundidad21. Esa hipótesis simplemente proporciona un medio de comparar los costos de un componente de fácil medición de los programas integrales de salud reproductiva con posibles beneficios medioambientales. Si bien en esas estimaciones hay una considerable incertidumbre, al parecer los costos, a lo sumo, son en líneas generales los mismo, y posiblemente inferiores, que los posibles beneficios relacionados con el clima.

El cambio climático se presta a los estudios de efectos externos en materia de población debido a que se efectúa en el largo plazo, a que los efectos de las emisiones son independientes de su origen geográfico y a que durante dos decenios se han estado preparando al respecto modelos integrados que abarcan aspectos económicos y medioambientales. Otras cuestiones medioambientales dependen en mucho mayor medida de particularidades regionales. Por ejemplo, los efectos de la contaminación atmosférica dependen en alto grado de las condiciones climáticas locales, de la presencia de otros contaminantes en el aire y de las características de los ecosistemas circundantes y de las poblaciones humanas.

Hipótesis futuras alternativas

Varios estudios han analizado los probables efectos de las políticas relativas a la población sobre el cambio climático, comparando hipótesis futuras alternativas. También en este caso se ha prestado atención a las consecuencias demográficas de las políticas de población, en lugar de las consecuencias económicas y sociales generales. Se han utilizado modelos de la utilización de la energía y las emisiones de gases de efecto invernadero a fin de comparar los probables resultados de hipótesis futuras alternativas sobre la población. Esos estudios también indican que las políticas que redundan en una transición demográfica más rápida probablemente han de reducir apreciablemente las emisiones de gases de efecto invernadero en el largo plazo.

Recuadro 15: Disminución de la mortalidad y decisiones sobre la procreación

Algunos análisis comienzan con un conjunto de hipótesis futuras alternativas para cuatro factores generales que, en su conjunto, determinan las emisiones de anhídrido carbónico: población, producto económico por persona, cantidad de energía necesarias para producir una unidad de producto económico y cantidad de carbono liberado por unidad de energía utilizada. Se consideran las hipótesis centrales de "mejores suposiciones" para los tres últimos factores junto con una gama de hipótesis futuras de población a fin de calcular la magnitud de la diferencia en el total de emisiones de carbono causada por la variación en la magnitud de la población. Seguidamente, se compara este resultado con análisis similares de sensibilidad a otras variables.

Los estudios de este tipo invariablemente llegan a la conclusión de que las emisiones son más sensibles a las hipótesis acerca del aumento del producto per cápita, junto con otros factores, como el contenido en carbono de la energía en los países industrializados. Se ha comprobado que la población es un importante factor contribuyente a las emisiones, en períodos futuros de 50 años o más22.

Los resultados dependen de cuán diferentes sean las hipótesis futuras alternativas respecto de las suposiciones centrales. Si se supone que es poco probable que la población difiera sustancialmente de las proyecciones medianas, en ese caso no parecería que las emisiones fueran sensibles a la población.

Por otra parte, a igualdad de otras variables, cuando se consideran proyecciones alternativas de población tal vez se dejen de lado importantes interacciones entre la demografía, las condiciones económicas y el desarrollo tecnológico. En particular, un crecimiento más lento de la población tal vez estimule el crecimiento económico y conduzca a mayores emisiones, que contrarrestarían las reducciones pronosticadas al utilizar un análisis simple de población y emisiones.

No obstante, en un estudio23 que examinó los datos históricos sobre población, ingresos y emisiones se comprobó que, al mantenerse invariables las condiciones económicas y tecnológicas, al parecer el tamaño de la población tiene, en verdad, un efecto a grandes rasgos proporcional sobre las emisiones. Otros estudios han llegado a la conclusión de que la relación entre crecimiento de la población y crecimiento económico tendría que ser improbablemente fuerte para poder alterar las conclusiones básicas de análisis más simples24.

Cambios en las estructuras de edades

Son pocos los análisis que consideran los efectos del envejecimiento de la población sobre las futuras pautas de consumo y emisiones. A medida que las poblaciones van aumentando en edad, tiende a disminuir el tamaño medio de los hogares. Los hogares más pequeños utilizan más altas tasas de energía por persona que los hogares de mayor tamaño. Los modelos basados en cantidades de hogares arrojan en sus proyecciones totales más altos de emisiones de carbono que los modelos basados en cantidades de personas, en una medida del orden del 30% superior hacia 210025. Pero incluso esos estudios llegan a la conclusión de que una población que crece más lentamente conducirá a una reducción sustancial de las emisiones.

El envejecimiento también puede influir sobre las emisiones, al afectar el crecimiento económico. El consenso general es que la población que envejece impondrá considerables sobrecarga a los sistemas de atención de la salud y de pensiones públicas26. No obstante, los investigadores no han encontrado muchas pruebas de que una fuerza laboral que envejece sea menos productiva que otra más joven27.

Los análisis de recientes experiencias realizadas en Asia apoyan la opinión de que los cambios en la estructura de edades poden tener efectos considerables sobre el crecimiento económico28. Cuando la población activa debe mantener a muchos dependientes (niños y ancianos), quedan deprimidas las tasas de crecimiento económico y de ahorro. Cuando disminuye la fecundidad, los trabajadores tal vez tengan menos dependientes que mantener y esto crea un lapso de oportunidad durante el cual pueden aumentar los ahorros, estimulando el crecimiento económico, si el país cuenta con un ámbito económico e institucional que posibilite aprovechar la oportunidad29. A lo largo del tiempo, a medida que la población va envejeciendo, aumentará nuevamente la proporción entre dependientes y trabajadores, con lo cual cesarán las condiciones que pueden redundar en un dividendo económico.

En el Asia oriental, por ejemplo, la rápida declinación de la tasa de dependencia ocurrida a partir de 1975 probablemente haya contribuido sustancialmente al rápido crecimiento económico de la región30. Las más lentas disminuciones en las tasas de fecundidad y de dependencia en el Asia meridional y sudoriental han contribuido a que el crecimiento económico sea más moderado. En el Asia meridional y en América del Sur, en 2025 la actividad económica podría ser un 25% superior a la prevista según proyecciones que no toman en cuenta los efectos de la estructura de edades. En África al sur del Sahara, este "dividendo demográfico" podría llegar al 50%31. Las tasas de dependencia probablemente comenzarán a aumentar nuevamente en el Asia oriental en 2010 y en el Asia meridional y sudoriental hacia 2030, con la consecuente disminución de la tasa de crecimiento económico.

El hecho de que las políticas que tienden a reducir las tasas de fecundidad probablemente han de reducir sustancialmente los costos del cambio climático no signfiica que reducir la tasa de crecimiento de la población sea el medio más eficaz o más equitativo de mitigar el cambio climático. Las reducciones en las emisiones per cápita pueden lograrse por diversos medios y en general se consideran las medidas más importantes y directas para reducir futuras emisiones. No obstante, un crecimiento más lento de la población facilitaría la resolución del problema del clima y el aprovechamiento de esos beneficios a largo plazo requiere efectuar inversiones en políticas de población en un futuro inmediato32.

Recomendaciones para la acción

Se necesita efectuar inversiones adicionales para fomentar los efectos sinérgicos positivos entre las tendencias de la población, el medio ambiente y el desarrollo. A continuación se indican algunas acciones prioritarias

1. Poner en práctica el consenso mundial a que se llegó en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo.

En 1994, la CIPD llegó a un acuerdo sobre las acciones en materia de población y desarrollo: promover el desarrollo económico sostenible, garantizar los derechs humanos, incluido el derecho a la salud reproductiva, y proteger el medio ambiente del cual dependen todos los seres vivos. Las acciones para la plena aplicación de esos acuerdos darán impulso al desarrollo económico y social, el cual promoverá directa e indirectamente el desarrollo sostenible y mejorará la calidad de la vida de todos.

Al promover la participación social, económica y política de la mujer se promueven los derechos humanos y la equidad, se incrementan las inversiones en salud y educación, se fortalecen las instituciones de la sociedad civil, se promueve el crecimiento económico, se acelera la estabilización de la población mundial y se reducen las presiones sobre los recursos naturales. Asegurar la participación de la mujer en el diseño, la realización y la vigilancia de los programas tiene importancia crucial.

Es necesario ampliar el acceso a los servicios de salud reproductiva—incluidos los de planificación de la familia, maternidad sin riesgo y prevención de las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA—, particularmente en la frontera del desarrollo—incluidas las comunidades de migrantes, los asentamientos urbanos y periurbanos insuficientemente dotados de servicios, y los ecosistemas delicados—, donde históricamente han estado ausentes, y a grupos locales que realizan actividades en el ordenamiento del medio ambiente.

Al garantizar los derechos reproductivos y la salud reproductiva se consolidarán las acciones para proporcionar a las mujeres educación y oportunidades de empleo, lo cual benefiará tanto a las personas individualmente como a la sociedad. Las mujeres educadas disponen de más opciones—en cuanto al empleo, el matrimonio y la procreación—y tienen más control sobre sus vidas. También tienden a tener menor cantidad de hijos y los hijos que tienen disfrutan de mejor salud y están mejor educados, con lo cual se siembran gérmenes que perdurarán en las futuras generaciones33. De manera similar, al aumentar las oportunidades económicas de la mujer y su control sobre bienes como las tierras y el crédito se logra un adelanto fundamental hacia la equidad y la igualdad de género y se marca un claro rumbo hacia quebrar el ciclo de la pobreza, la alta fecundidad y la falta de poder que continua afligiendo a las mujeres en todo el mundo.

Recuadro 16: Valoración de los ecosistemas

Si se lograra un crecimiento más lento de la población, alcanzando las metas de la CIPD, también se ganaría un tiempo imprescindible para encontrar soluciones a los problemas del medio ambiente; por ejemplo, incorporar a la producción y poner a disposición de todos fuentes de energía menos destructivas que los combustibles fósiles y la leña resultante de la tala de bosques; ampliar los rendimientos de los cultivos de maneras sostenibles desde el punto de vista del medio ambiente; proporcionar agua no contaminada y saneamiento a todos quienes los necesitan, sin dañar la napa freática o los acuíferos subterráneos; desarrollar y compartir productos de consumo "verdes" que empleen menos materiales y produzcan menos residuos; y reducir las pautas de derroche en el consumo y elevar los niveles de consumo de miles de millones de personas cuyas necesidades básicas aún no están satisfecheas34. Un crecimiento más lento de la población también proporcionaría a los gobiernos y a la sociedad civil más tiempo para planificar a fin de responder a las necesidades de las futuras generaciones en materia de atención de la salud, educación, empleo, saneamiento y vivienda, además de un medio ambiente no contaminado35.

Y los efectos beneficiosos se multiplicarán y acelerarán si las acciones para lograr un más lento crecimiento demográfico se combinan con acciones directas en apoyo del medio ambiente, como la conservación de zonas clave de diversidad biológica; la mayor protección de las especies amenazadas; la promoción de la agricultura orgánica; la reducción del consumo excesivo de los individuos y las instituciones; las políticas que limitan la contaminación y el despilfarro, y el establecimiento de "impuestos verdes" y la eliminación de subsidios que destruyen el medio ambiente, entre otras medidas36.

2. Proporcionar incentivos para la difusión, el mayor desarrollo y la utilización de procesos de producción más sostenibles.

Ni los países industrializados ni los países en desarrollo aprovechan plenamente en la agricultura y en la industria las tecnologías "verdes" disponibles, que tienen menores efectos. La extracción de las riquezas minerales también va acompañada de la destrucción del medio ambiente, la cual reduce en parte su valor.

No existe una norma acordada para determinar los costos medioambiemtales, debido en parte a los largos períodos de que se trata y en parte a que los costos están distribuidos de manera difusa y compleja. La transición hacia tecnologías sostenibles se considera a menudo costosa y perturbadora y los beneficios se desvalorizan por ser lentos o inciertos. Incluso cuando es evidente que el costo medioambiental es superior a los costos de la transición, los países en desarrollo tropiezan con la escasez de recursos.

Al combinar los subsidios con normas para las industrias y las comunidades es posible multiplicar las señales económicas que ya promueven una producción menos contaminante y más eficiente. Muchos países en desarrollo y países en transición necesitan estructuras fiscales y políticas más fuertes para posibilitar la operación de este proceso. No obstante, en otros países las presiones competitivas ya están estimulando a los productores y los gobiernos para que promuevan políticas más respetuosas del medio ambiente. Es preciso poner fin a los subsidios que alientan el deterioro del medio ambiente.

Si se aportara a los países la información y la asistencia técnica necesarias para adoptar nuevas tecnologías, así se podría mejorar sustancialmente la salud, la productividad y la calidad del medio ambiente, a un costo relativamente bajo.

En los países desarrollados es preciso que los encargados de formular políticas y el público estén mejor informados acerca de los efectos locales y mundiales de sus tecnologías de producción y sus opciones en cuanto al consumo, así como acerca de los beneficios que se derivan de apoyar el desarrollo sostenible de los países en desarrollo.

Tanto los consumidores como los productores necesitan incentivos y opciones para avanzar hacia pautas de consumo sostenibles y menos nocivas para el medio ambiente37. Los bienes y servicios deberían producirse en armonía con los sistemas naturales (por ejemplo, productos fabricados con recursos naturales aprovechados sosteniblemente).

Se ha comprobado que establecer impuestos medioambientales—gravar la contaminación, la congestión y el agotamiento—son sumamente eficaces en países tanto industrializados como en desarrollo. Los impuestos a la contaminación del aire en Suecia, los cargos a los efluentes en Malasia y las tasas a los automóviles en Singapur están bien establecidos y son eficaces.

Los mayores beneficios se derivarían de un compromiso compartido entre los países del Norte y los del Sur en pro de un mundo sostenible en que los países industrializados aceptaran su parte de responsabilidad en el dilema consumo/medio ambiente y adoptaran medidas para mitigarlo, tanto en el propio país como en el extranjero, entablando alianzas con los países en desarrollo38.

Entre los principales componentes de esa iniciativa figurarían los siguientes39:

  • Asegurar niveles mínimos de consumo y servicios sociales básicos para todos, como explícito objetivo de políticas en todos los países.

  • Desarrollar y utilizar tecnologías y métodos sostenibles desde el punto de vista del medio ambiente para los consumidores, tanto pobres como ricos, incluidos los productos con pocos efectos ambientales y las fuentes de energía no contaminantes (por ejemplo, energía solar y células combustibles de hidrógeno) en reemplazo de los combustibles fósiles40.

  • Promover conciencia acerca del contenido de los productos y sus efectos ecológicos y sociales, de modo que los consumidores puedan efectuar opciones bien fundamentadas acerca de lo que compran.

  • Fortalecer los acuerdos internacionales sobre el ordenamiento de los efectos mundiales del consumo, inclusive la ratificación de los acuerdos sobre el cambio climático y la diversidad biológica; y asegurar que se disponga de suficientes recursos para poner en práctica eficazmente dichos acuerdos.

Recuadro 17: Adelantos después de la CIPD

3. Mejorar la base de información para lograr prácticas más sostenibles en materia de población, desarrollo y medio ambiente.

Se podrían clarificar las prioridades de políticas cuando se han documentado las necesidades y están en claro los beneficios de determinadas acciones y los costos de la inacción. La información acerca de los recursos disponibles puede acelerar la puesta en práctica.

Al contar con mejor información acerca de los verdaderos costos ambientales de las actividades de desarrollo y los métodos de producción, además de incorporar algunos costos externalizados en los precios, se posibilitaría que los ejecutivos, los encargados de formular políticas y los consumidores adoptaran decisiones racionales desde el punto de vista económico y del medio ambiente. Podrían eliminarse los subsidios que protegen el uso destructivo o poco económico de los recursos y podrían promoverse los subsidios que propician la sostenibilidad41.

Por ejemplo, al proporcionar agua a bajo costo para las industrias, cuando éstas luego vierten las aguas contaminadas en el medio ambiente, se suscitan múltiples efectos negativos: los bajos precios alientan el despilfarro en el uso; los costos de la contaminación son sufragados por otras industrias que dependen del agua no contaminada y, en última instancia, por la comunidad en general, en forma de trastornos de salud; y los costos de la limpieza son transferidos a futuras generaciones.

Los análisis económicos de los programas de población y salud reproductiva han comprobado sistemáticamente que producen utilidades de magnitud apreciable. Es preciso mejorar esos análisis a fin de incluir las utilidades de una mejor educación, menores tasas de mortalidad de menores de un año, de niños en general y de madres, reducción de la pobreza y mayor participación económica y social de la mujer.

  • Es preciso desarrollar más las bases de datos para la planificación en materia de población y desarrollo. Dichas bases de datos deberían incluir indicadores de los niveles y la dinámica de la población, así como el uso, la disponibilidad y la distribución de los servicios médicos generales y de salud reproductiva, el abastecimiento de agua no contaminada, el saneamiento y la provisión de energía.

  • Es necesario involucrar a los miembros de la comunidad en la recopilación de datos locales sobre las condiciones del medio ambiente, la utilización de los recursos y la disponibilidad de servicios. Un beneficio de esas acciones sería incorporar las perspectivas locales al monitoreo de los programas.

Las Naciones Unidas están contribuyendo a establecer en todo el mundo bases de datos sobre las condiciones del medio ambiente. Se han adoptado indicadores para el monitoreo del equilibro entre el crecimiento de la población y el desarrollo, incluidos los efectos sobre el medio ambiente, como parte del procedimiento de la Evaluación Común sobre el País, de modo de mejorar la coordinación de la asistencia a los países en desarrollo.


Jorgen Schytte, Still Pictures
Cultivadores de diferentes variedades de arroz. Instituto Internacional de Investigaciones sobre el Arroz, Viet Nam.

Los programas regionales de monitoreo pueden medir los efectos del uso de los recursos y la contaminación a través de la fronteras nacionales. Es menester que los ministerios de población y medio ambiente, las organizaciones no gubernamentales y otros organismos intercambien información y mejoren la coordinación a fin de alcanzar sus metas comunes.

  • Se está utilizando cada vez más el Sistema Mundial de Información (GIS) a fin de monitorear los cambios en el uso del suelo, la disponibilidad de recursos y la distribución de las poblaciones. Si se aumentaran las inversiones en esas tecnologías, se podrían conocer mucho mejor las tendencias del medio ambiente, las zonas vulnerables y las relaciones entre la población y el medio ambiente.

  • Es necesario desarrollar más los métodos de confección de modelos sobre dinámica de la población y el medio ambiente, aprovechando las tecnologías electrónicas y de la información. El modelo Threshold 21 (T21), que recibe el apoyo parcial del FNUAP, ha llevado a los gobiernos a determinar importantes relaciones entre población y cuestiones económicas y del medio ambiente42.

Recuadro 18. Apoyo de los donantes al diagnóstico del medio ambiente

Los estudios sobre las opciones en materia de usos del suelo y los efectos sobre el medio ambiente también proporcionarán información para formular estrategias que mejoren la base de recursos43.

4. Poner en práctica las acciones internacionalmente convenidas a fin de reducir la pobreza y promover el desarrollo social.

Hay consenso mundial acerca de algunos componentes clave del proceso: alentar la participación local en la adopción de decisiones; abordar las preocupaciones relativas a la equidad, incluida la equidad de género y la discrepancia en los ingresos; y crear alianzas que incluyan a los sectores privado y público, las organizaciones no gubernamentales y otros representantes de la sociedad civil.

Las políticas de desarrollo rural pueden reducir la migración desde el campo hacia la ciudad y contribuyen a mitigar los efectos sobre el medio ambiente de los nuevos asentamientos urbanos. Si se introdujeran cambios en las políticas de tenencia de tierras sería posible asegurar la equidad, reducir las presiones sobre los recursos y la migración y limitar la habilitación de nuevas tierras para la agricultura.

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