El estado de la población mundial 2001 El estado de la población mundial 2001
Capítulo 2: Tendencias del medio ambiente

United Nations Population Fund

El agua y la población

El agua tal vez sea el recurso que define los límites del desarrollo sostenible. No hay sustituto para el agua y el equilibrio entre las demandas de la humanidad y la cantidad disponible ya es precario1.

Sólo un 2,5% de toda el agua existente en el planeta es agua dulce—imprescindible para la mayoría de los usos humanos—y sólo un 0,5% es agua subterránea o superficial accesible. Las cantidades de agua de lluvia varían mucho en todo el mundo. En algunos sectores del África septentrional y del Asia occidental llueve muy poco.


Thomas Raupach, Still Pictures
Reciclaje de refrigeradores en Alemania. Los países más ricos del mundo, donde reside un 20% de la población mundial, tienen un 86% del consumo privado.

El ingreso guarda relación con la disponibilidad de agua entre países y dentro de un mismo país. Las regiones más desarrolladas, en promedio, tienen precipitaciones pluviales en promedio sustancialmente mayores que las regiones en desarrollo y las menos adelantadas2. Además, los países más ricos pueden sufragar en mejores condiciones las inversiones necesarias para construir depósitos y represas y aplicar otras tecnologías a fin de captar el agua dulce que se escurre y el agua subterránea disponible.

En los últimos 70 años se ha triplicado la población mundial y el uso del agua se ha multiplicado por seis, como resultado del desarrollo industrial y del mayor uso del riego. Más recientemente, el uso de agua per cápita se ha estabilizado, de modo que el consumo total de agua está aumentando a un ritmo aproximadamente igual al del aumento de la población. Se ha calculado que para satisfacer las necesidades de agua de 77 millones de personas que se agregan cada año a la población mundial se requiere una cantidad de agua aproximadamente igual al caudal del río Rin. Pero la cantidad de agua dulce disponible no ha cambiado.

En todo el mundo, se utiliza cada año un 54% del agua dulce disponible. Si el consumo por persona permaneciera invariable, hacia 2025 se podría estar utilizando un 70% del total, solamente en función del aumento de la población. Si el consumo per cápita en todos los países del mundo llegara al nivel de los países más desarrollados, hacia 2025 podríamos estar consumiendo un 90% del agua disponible.

En esas extrapolaciones se supone que no habría cambios en la eficiencia de la utilización del agua. No obstante, se ha estimado que algunas tecnologías de relativamente bajo costo podrían duplicar la productividad agrícola por unidad de agua disponible3. En los últimos 50 años, los países industrializados han aumentado sustancialmente la eficiencia del uso de agua con fines industriales y agrícolas. Muchas de esas mismas tecnologías — por ejemplo, el riego por goteo en lugar del riego con grandes caudales—están cada vez más disponibles en los países en desarrollo, pero es preciso abordar los problemas de costo y las barreras culturales (por ejemplo, la difusión educacional para facilitar el cambio en el comportamiento).

Disponibilidad de agua

Los países se caracterizan como sujetos a estrés hídrico o escasez de agua, en función de la cantidad de agua disponible4. Los países sometidos a estrés hídrico tienen menos de 1.700 metros cúbicos de agua disponibles por persona y por año. En esas circustancias, con frecuencia se carece transitoriamente de agua en determinados lugares y es preciso efectuar difíciles opciones entre los usos del agua para consumo personal, agricultura o industria. Los países donde escasea el agua disponen de menos de 1.000 metros cúbicos por año. A este nivel, tal vez no haya agua suficiente para proporcionar alimentos en cantidad adecuada5, se obstaculice el desarrollo económico y aparezcan graves dificultades medioambientales.

Recursos de agua per cápita, por subregión, 2000

En el año 2000, había 508 millones de residentes en 31 países sometidos a estrés hídrico o escasez de agua. Hacia 2025, se calcula que 3.000 millones de personas están viviendo en 48 de esos países6. El número de personas que viven en condiciones de escasez se duplicará y el de quienes residen en países sometidos a estrés hídrico se multiplicará por seis.

Para algunos propósitos, las cuencas fluviales son unidades más apropiadas que los países para analizar las corrientes de agua. Muchas de las principales cuencas fluviales del mundo abarcan más de un país. Actualmente, 2.300 millones de personas viven en cuencas fluviales que al menos están sometidas a estrés hídrico; 1.700 millones viven en cuencas donde hay escasez de agua. Hacia 2025, esas cantidades serán 3.500 millones y 2.400 millones, respectivamente.

Necesidades de consumo doméstico

Según el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, "el acceso a agua apta para el consumo es una necesidad humana fundamental y, en consecuencia, un derecho humano básico"7.

Los expertos han establecido el nivel de la necesidad básica de agua (BWR)—50 litros per cápita y por día: para consumo de agua de beber, saneamiento, higiene personal, cocción de alimentos y necesidades de cocina—y han exhortado a que se reconozca que éste es el estándar para la medición del derecho al agua apta para el consumo8.

Los países usan diferentes métodos para recolectar agua con fines de uso doméstico y aún no se han establecido estándares uniformes para determinar la calidad. Las estimaciones de que se dispone por países indican que 61 países, que en 2000 tenían entre todos una población de 2.100 millones de personas, estaban utilizando una cantidad de agua inferior a la necesidad diaria básica. Hacia 2050, 4.200 millones de personas (más del 45% del total mundial) estarán viviendo en países donde la población estará por debajo de la norma de BWR.

En este estandar mínimo no se toman en cuenta otros usos necesarios del agua, para la agricultura, la protección de los ecosistemas y la industria. Un estándar de consumo de 100 litros por persona y por día reflejaría esas necesidades adicionales; en 2000, había en 80 países 3.750 millones de personas por debajo de este nivel. La población de esos países aumentará hasta 6.400 millones hacia 2050.

En muchas partes del mundo, las mujeres tienen la principal responsabilidad en la recolección de agua para sus familias y destinan una cantidad de tiempo hasta cinco veces superior a la que destinan los hombres a esos fines. Cuanto más distante está la fuente de agua, tanto mayor es la carga que pesa sobre las mujeres.

Tanto la distancia como la fuente afectan la cantidad de agua utilizada por cada hogar. Por ejemplo, cuando la fuente es un grifo público que dista más de un kilómetro de la vivienda, típicamente el uso es inferior a diez litros por día; cuando el grifo público está más cercano, el consumo de agua puede aumentar hasta duplicarse y puede ser considerablemente mayor en los hogares que tienen conexión al agua corriente.

Uso insostenible del agua

Muchos países usan medios insostenibles para satisfacer sus necesidades de agua. Si la cantidad de agua que se extrae es superior a la que se repone mediante procesos naturales, el exceso se "sustrae" esencialmente de las reservas, las cuales pueden ser acuíferos locales de formación reciente o, en casos extremos9, fuentes antiguas de "paleoaguas" subterráneas. La napa freática en algunas ciudades de China, América Latina y el Asia meridional está descendiendo a razón de más de un metro por año.

La agricultura y la industria desvían grandes cantidades de agua, con efectos a veces desastrosos. El ejemplo mejor conocido es del Mar Aral, que ha sido destruido al desviar con fines de riego las aguas que lo alimentaban. Durante el decenio de 1990, el Río Amarillo, en China, estuvo seco en su lecho desde la boca del río hasta 600 kilómetros aguas arriba; en 1997, estuvo seco durante un período sin precedentes de 226 días10. Recientemente, el Río Grande, en la frontera entre los Estados Unidos y México, acumuló un banco de arena en su boca, lo cual pone de manifiesto la pérdida de su caudal.

La construcción de represas en gran escala es ahora más lenta, particularmente en los países más desarrollados, puesto que se están poniendo de manifiesto sus desventajas: perturbación del medio ambiente, desplazamiento de poblaciones que habían estado asentadas durante mucho tiempo, pérdida de tierras agrícolas, acumulación de légamo y restricción del agua en zonas aguas abajo y a veces, del agua que se escurre hacia otros países. Siguen construyéndose proyectos de represa en gran escala en Turquía, China y la India.

Calidad del agua

Las estimaciones cuantitativas de la disponibilidad o el consumo de agua no reflejan cabalmente el problema de las necesidades de agua. La calidad del agua disponible está lejos de ser adecuada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa de que hay unos 1.100 millones de personas que carecen de acceso a agua no contaminada (en cualquier cantidad)11. Entre 2.400 y 3.000 millones de personas carecen de acceso a servicios sanitarios.

Esas deficiencias son más pronunciadas en las zonas rurales, donde un 29% de los residentes carecen de acceso a agua no contaminada y un 62%, a sistemas de saneamiento.

El crecimiento rápido y no planificado de la población en las zonas urbanas y en torno a ellas está abrumando su capacidad para satisfacer las necesidades de agua. Por primera vez, las estadísticas oficiales reflejan una disminución en la cobertura, en comparación con las estimaciones anteriores: las estimaciones actuales indican que al menos un 6% de los habitantes urbanos carecen de agua apta para el consumo y un 14% carecen de saneamiento, pero estas cifras evidentemente no acusan el problema en su totalidad.

La calidad del agua está especialmente vinculada a su disponibilidad y a las decisiones acerca de uso del suelo, producción industrial y agrícola y eliminación de residuos. En los países en desarrollo, entre 90% y 95% de los desagües cloacales y un 70% de los residuos industriales se vierten sin depurar en las aguas superficiales, donde contaminan las existencias de agua utilizable.

Los sistemas naturales purifican el agua circulante, cuando la cantidad disponible es suficiente. Cuando el agua se hace cada vez más escasa, en general también empeora su calidad. Otros factores que también afectan la calidad son el uso intensivo del suelo y el desarrollo industrial. En muchos países industrializados los fertilizantes, los plaguicidas, los residuos que se escurren de las tierras, y la lluvia ácida proveniente de la contaminación atmosférica requieren procedimientos de depuración y filtración onerosos y con alto consumo de energía para poder restaurar una calidad aceptable. Restaurar las pautas naturales de escurrimiento hacia los sistemas fluviales, ordenar el riego, el uso de productos químicos y los residuos animales, y limitar la contaminación industrial del aire son medidas de importancia vital para mejorar la sostenibilidad general y la calidad del abastecimiento de agua.

Nuevos retos

La agricultura utiliza dos tercios del agua dulce disponible. En los últimos decenios, el aumento de los ingresos en muchos países ha conducido a un aumento del consumo de carne, que requiere sustanciales insumos adicionales de cereales y agua12.

La competición para obtener suministros cada vez más escasos de agua incrementa la probabilidad de que estallen conflictos internacionales (tanto económicos como militares) a raíz de la calidad del agua y las instalaciones para encauzarla13. Hay más de 200 sistemas fluviales que atraviesan fronteras nacionales. Hay 13 ríos y lagos importantes compartidos por 100 países.

Los futuros efectos del calentamiento mundial sobre la disponibilidad de agua y, por ende, la sostenibilidad de los asentamientos humanos, son cuestiones sujetas a un alto grado de incertidumbre. Las pautas de lluvias, incluidas la intensidad y la oportunidad de las tormentas y la tasa de evaporación, probablemente han de cambiar pronunciadamente a medida que se vaya elevando la temperatura.

Las soluciones puramente tecnológicas a la escasez de agua probablemente tendrán efectos limitados. Actualmente, la desalación del agua de mar provee menos del 1% del agua que consumen los seres humanos. Probablemente, esta proporción aumente pero sólo es viable en países suficientemente ricos como para absorber los costos—actualmente, los Estados productores de petróleo del Asia occidental—que no necesitan transportar el agua a grandes distancias. El acarreo del agua dulce en bolsas plásticas de gran tamaño arrastradas por embarcaciones ha tenido algún valor en el Mediterráneo oriental pero, al igual que en el caso de la desalación, es de escasa utilidad para los países sin litoral o las poblaciones ubicadas tierra adentro, y su escala es limitada.

Otras propuestas más ambiciosas, como el transporte de icebergs, son hasta la fecha poco viables. La recolección de grandes cantidades de agua de lluvia que cae sobre los océanos puede ser factible, pero podrían surgir problemas debido a los efectos de la luz y el calor reflejados por las láminas de plástico. También es muy posible que el transporte de esa agua hasta las poblaciones necesitadas plantee problemas insuperables. Al igual que en tantas otras esferas, la tecnología no bastará para salvar la situación: se necesitarán decisiones políticas y sociales, que tal vez ahora sean difíciles pero que, a no dudarlo, serán aún más difíciles cuando las poblaciones aumenten y lo propio ocurra con sus demandas respecto de un mismo recurso invariable.

La alimentación del mundo del futuro

La degradación del medio ambiente, el crecimiento de la población, el excesivo estrés sobre la agricultura y la inadecuada distribución de alimentos a escala internacional suscitan la pregunta: ¿habrá en el futuro alimentos suficientes?

Porcentaje de población insuficientemente nutrida, por subregión, 1996-1998

Tierras de cultivo per cápita, por subregión, 1996-1998

Hay 2.000 millones de personas que carecen de seguridad alimentaria, según la definición al respecto de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO): una "situación en que todas las personas tienen en todo momento acceso a alimentos nutritivos y no contaminados, para mantener una vida saludable y activa"14.

En muchos países, en los últimos años el crecimiento demográfico ha sido superior al de la producción alimentaria15. Entre 1990 y 1997, la cosecha mundial de cereales aumentó un 1% anual, proporción inferior a la tasa media de crecimiento de la población, de 1,6% en el mundo en desarrollo16. Entre 1985 y 1995, la producción alimentaria estuvo retrasada respecto del crecimiento de la población en 64 de los 105 países en desarrollo estudiados por la FAO17. Entre las principales regiones del mundo, la de África fue la que estuvo en peor situación; en 31 de 46 países africanos, disminuyó la producción de alimentos por persona18.

La cantidad media de tierras cultivadas con cereales por persona disminuyó hasta casi la mitad entre 1950 y 1996: de 0,23 hectárea a 0,12 hectárea. Hacia 2030, cuando según las proyecciones, la población mundial llegará al menos a 8.000 millones, habrá sólo 0,08 hectárea de tierra cultivada con cereales por persona19. En los países en desarrollo, en 1992 había aproximadamente 0,2 hectárea de tierra arable por persona; hacia 2050, esta proporción podría disminuir hasta aproximadamente 0,1 hectárea per cápita20.

Según el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), en 2020 los agricultores deberán producir un 40% más de cereales que en 1999. La mayor parte de estos aumentos deberán lograrse mediante aumentos del rendimiento de tierras existentes y no mediante el cultivo de nuevas tierras21.

Los países no están afectados en la misma medida. Australia, Europa y América del Norte tienen grandes excedentes de alimentos para la exportación22. Sus poblaciones están creciendo lentamente, o no crecen en absoluto, y no está aumentando el consumo per cápita.

Probablemente, esos países están en condiciones de ampliar considerablemente la producción de alimentos respecto de los niveles actuales, aun cuando recientes acontecimientos han puesto en tela de juicio la sostenibilidad a largo plazo de las prácticas de cultivo intensivas. Entre los acontecimientos que recibieron mayor publicidad son las erupciones de la "enfermedad de las vacas locas" (encefalopatía espongiforme bovina) y la fiebre aftosa; pero también hay gran pre-ocupación acerca del envenenamiento con salmonela causado por huevos y pollos y el contagio con cepas mutantes y resistentes a las drogas de E.coli presente en carnes y aguas contaminadas; todos esos acontecimientos pueden atribuirse hasta cierto punto al deseo de maximizar el producto agrícola y reducir los costos23.

También hay una acalorada controversia con respecto a las modificaciones genéticas de cultivos alimentarios y animales. Aun cuando no se ha demostrado que las modificaciones genéticas sean directamente nocivas para los seres humanos, la práctica conlleva riesgos, inclusive efectos sociales, que aún no han sido cabalmente evaluados. Un informe del Gobierno de Gran Bretaña ha suscitado temores de que las modificaciones genéticas puedan amenazar la diversidad biológica24.

Otro grupo de países no puede obtener alimentos suficientes de sus propias tierras para sus poblaciones pero puede salvar el déficit mediante importaciones. Entre esos países figuran el Japón, Singapur, Chile y los Estados productores de petróleo del Golfo Árabe.

Más de la mitad de la población mundial y la mayoría de los habitantes del mundo en desarrollo—incluidos casi todos los pobladores de países de África al sur del Sahara—viven en "países de bajos ingresos y con déficit alimentarios", según la FAO25.

Los países de bajos ingresos y con déficit alimentarios no producen lo suficiente para alimentar a sus propias poblaciones y no pueden importar suficientes alimentos para salvar la diferencia. Según estimaciones de la FAO de 1999, en esos países casi 800 millones de personas están crónicamente desnutridas26.

Problemas de los países donde hay déficit alimentarios

En muchos países de bajos ingresos que padecen déficit alimentarios, se está deteriorando la capacidad de producir alimentos debido a la degradación de los suelos, la escasez crónica de agua, las políticas agrícolas inapropiadas y el rápido crecimiento de la población27. Se ha pronosticado que la diferencia entre la producción de cereales y la demanda del mercado en el Asia meridional ha de aumentar desde un millón de toneladas métricas en 1990 hasta 24 millones en 2020 y en África al sur del Sahara, desde 9 millones hasta 27 millones de toneladas métricas. En esas regiones donde escasean los cereales, la diferencia entre lo que se produce y lo que se necesita aumentará aún más, a menos que se reduzca sustancialmente la pobreza28.

Los países de bajos ingresos con déficit alimentarios enfrentan las siguientes limitaciones para lograr la seguridad alimentaria:

  • Limitadas tierras cultivables. El aumento en la producción alimentaria existentes29. En teoría, podría aumentarse en un 40% la superficie de las tierras cultivables, es decir, podrían agregarse 2.000 millones de hectáreas, pero la mayor parte de las tierras no cultivadas son marginales, la calidad de los suelos es deficiente y las precipitaciones pluviales o bien son insuficientes o bien son excesivas. Para que esas tierras puedan incorporarse a la producción sería necesario establecer onerosos sistemas de riego y ordenamiento del agua y adoptar medidas en gran escala para el enriquecimiento de los suelos. Gran parte de estas tierras son actualmente arboladas y la tala podría tener consecuencias imprevisibles en materia de erosión, degradación y cambio del clima local, entre otras.

  • Menor tamaño de los establecimientos agrícolas familiares. Uno de los efectos del rápido crecimiento de la población es la disminución del tamaño de los establecimientos agrícolas familiares. En la mayoría de los países en desarrollo, en los últimos cuatro decenios se ha reducido a la mitad el tamaño de las pequeñas explotaciones familiares, puesto que las tierras se dividen en trozos cada vez más pequeños para cada nueva generación de herederos, cuyo número va aumentando. Por ejemplo, en 57 países en desarrollo estudiados por la FAO a comienzos del decenio de 1990, más de la mitad de todos los establecimientos agrícolas tenían menos de una hectárea, superficie que no basta para alimentar a una familia rural media que tiene entre 4 y 6 hijos. En la India, tres quintos de todos los establecimientos agrícolas tienen menos de una hectárea30.

  • Degradación de los suelos. La degradación entre moderada y grave de los suelos afecta a casi 2.000 millones de hectáreas de tierras de cultivo y de pastoreo; esa superficie es mayor que las de los Estados Unidos y México combinadas31. Cuando se explotan excesivamente los suelos y éstos quedan expuestos a la intemperie, el viento y el agua, que son los principales agentes de degradación de los suelos, los erosionan con facilidad. Los sistemas defectuosos de riego y avenamiento pueden inutilizar las tierras debido a las aguas estancadas y la salinación (véase infra). El uso erróneo de fertilizantes, herbicidas y plaguicidas también contribuye a la degradación de los suelos.

Cada año la erosión de los suelos y otras formas de degradación de las tierras se cobran entre cinco millones y siete millones de hectáreas de tierras cultivables32. En Kazakstán, por ejemplo, el Instituto de Ordenamiento de los Suelos ha calculado que hacia 2025 el país habrá perdido casi la mitad de sus tierras cultivables debido a la erosión y la degradación de los suelos33. A escala mundial, la degradación de los suelos amenaza los medios de vida de al menos 1.000 millones de agricultores y ganaderos, la mayoría de ellos ubicados en países pobres34.

Recuadro 3: Los aspectos positivos y negativos de la acuicultura

  • Escasez de agua y degradación. (Véase la sección supra). El agua de riego para la agricultura representa casi un 70% de toda el agua extraída cada año para el uso humano, a escala mundial. Cuando hay escasez de agua, los agricultores suelen tropezar con dificultades para mantener el suministro alimentario. En el estado de Uttar Pradesh (India), por ejemplo, el número de aldeas donde hay escasez de agua aumentó espectacularmente desde 17.000 hasta 70.000 en dos decenios, lo cual hizo desaparecer los cultivos35.

Los conflictos dentro de un mismo país también son fuente de creciente preocupación para los gobiernos nacionales. Al parecer, en China se están intensificando los conflictos suscitados por el agua. En agosto de 2000, seis personas perdieron la vida cuando funcionarios del Condado de Luhe, Provincia de Guangdong, dinamitaron un canal de agua para que un condado vecino (Puding) pudiera recibir agua del Río Amarrillo, según lo estipulado en un dictamen judicial. Los agricultores de ambos condados dependen del agua del río para el riego de sus cultivos. Dado que la disponibilidad de tierras está cada vez más limitada y que el nivel de contaminación es cada vez mayor, los rendimientos (y los ingresos) están disminuyendo pronunciadamente36.

  • Problemas de riego. El suministro de alimentos está amenazado no sólo por la escasez de agua en sí misma, sino también por las prácticas ineficaces de riego. Si bien sólo un 17% de todas las tierras de cultivo tienen riego, esas tierras producen un tercio del total mundial de suministros alimentarios37. Menos de la mitad de toda el agua extraída con fines de riego llega realmente a los cultivos. El resto se filtra al escurrirse por canales que carecen de revestimiento o tuberías defectuosas, o se evapora antes de llegar a los campos38.

Los sistemas de riego mal planificados y deficientemente construidos han reducido los rendimientos de la mitad de todas las tierras de riego, según una estimación efectuada en 1995 por la FAO39. Los dos problemas principales son la salinidad y el anegamiento de los cultivos. La FAO estima que la acumulación de sal en los suelos ha dañado gravemente a entre 25 millones y 30 millones de hectáreas, de los 255 millones de hectáreas de riego existentes en todo el mundo40. Otros 80 millones de hectáreas están afectados por una combinación de salinidad y anegamiento41. Cada año, en promedio, se retiran de la producción aproximadamente 1,5 millón de hectáreas de tierras de riego, debido solamente a la acumulación de sal, y esa superficie es la mitad de las tierras que se agregan a la producción42. Dados esos problemas, es posible que las tierras de cultivo de regadío del mundo estén disminuyendo, en momentos en que deberían estar aumentando a fin de satisfacer la creciente demanda de alimentos, según el Instituto Internacional de Ordenamiento del Riego43.

  • Desperdicio. Hay enormes cantidades de alimentos que se pierden todos los años debido a las ratas o a los insectos, la avería de los alimentos y las pérdidas durante el transporte. En China, por ejemplo, se estima que un 25% de los cereales cosechados se desperdician debido a que las ratas u otras plagas consumen una gran parte. De manera similar, según el Gobierno vietnamita, entre el 13% y el 16% del arroz y un 20% de las verduras cosechadas en Viet Nam se pierden debido a condiciones y prácticas de preservación deficientes44.

El valor de la diversidad genética

Tras 10.000 años de agricultura sedentaria y del descubrimiento de unas 50.000 variedades de plantas comestibles, sólo 15 cultivos proporcionan un 90% del consumo de energía alimentaria. De ellos, tres—arroz, trigo y maíz—son los alimentos fundamentales de 4.000 millones de personas45. Es peligroso depender de unos pocos cultivos debido a que las enfermedades pueden proliferar rápidamente en los monicultivos, como ocurrió con la cosecha de patatas en Irlanda en el decenio de 1840, a raíz de lo cual murió de inanición un quinto de la población del país46.

La FAO estima que, a partir de 1900, se han perdido unas tres cuartas partes de la diversidad genética de los cultivos agrícolas internos47. Sin la constante aportación de nuevos genes silvestres, los especialistas en genética no pueden seguir mejorando los cultivos básicos. Las plantas obtenidas por selección (de cultivos) deben ser vigorizadas cada cino a 15 años a fin de que tengan mayor resistencia contra las enfermedades y los insectos y adquieren nuevos rasgos que mejoran el rendimiento, como la mayor tolerancia a las sequías o a los suelos salinos. La manera más eficaz de lograrlo es mezclar las variedades internas con variedades silvestres.

Los técnicos en fitogenética están alarmados frente a la continua erosión genética de las especies silvestres de cereales y de otras plantas cultivadas. La deforestación tropical, la rápida urbanización, la destrucción de zonas pantanosas de importancia vital y el cultivo excesivo de las tierras áridas han destruido inumerables habitat de progenitores silvestres de cultivos internos48. A menos que se interrumpa o se frene sustancialmente la tasa de pérdida genética de las plantas, hacia 2025 podrán haberse perdido unas 60.000 especies vegetales—aproximadamente, un cuarto del total mundial—, según el Centro Internacional de Investigaciones Agrícolas en Zonas Áridas (ICARDA)49.

La revolución en el consumo de carne

Para muchos países de bajos ingresos con déficit alimentario, para alimentar a una creciente población es necesario extraer más cantidad de alimentos de la misma superficie de tierra. El geógrafo canadiense Vaclav Smil estimó que la cantidad mínima de tierra necesaria para una dieta vegetariana de una persona, sin utilizar ningún agregado químico artificial, es 0,07 hectárea, un poco menos que un cuarto de acre. Sobre esta base, la organización Population Action International estimó que actualmente 420 millones de personas viven en países en desarrollo donde hay escasez de tierras. Si siguieran disminuyendo la fecundidad y el crecimiento de la población de los países en desarrollo, hacia 2025 esa cantidad podría llegar a 560 millones; de lo contrario, podría haber 1.040 millones50.

Según el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), "en el mundo en desarrollo está ocurriendo una revolución ganadera impulsada por la demanda, con profundas consecuencias para la agricultura mundial, la salud, los medios de vida y el medio ambiente del planeta"51. Según el Instituto, la demanda de carne en el mundo en desarrollo se ha duplicar entre 1995 y 2020 para llegar a 190 millones de toneladas métricas. Según se prevé, la demanda de carne en el mundo en desarrollo aumentará mucho más rápidamente que la de cereales: cerca del 3% anual para la carne, en comparación con 1,8% para los cereales. Considerada per cápita, la demanda de carne aumentará en 40% en el período 1995 a 2020.

Esto significa que la demanda de cereales para alimentar al ganado se duplicará en los países en desarrollo en la próxima generación. Según las proyecciones, hacia 2020 los cereales para forraje llegarán a casi 450 millones de toneladas métricas. Dada esta tendencia, que está en curso en gran parte de Asia, la demanda de maíz aumentará mucho más rápidamente que la de cualquier otro cereal, en 2,35% anual en los próximos 20 años y casi dos tercios de este aumento de la demanda corresponden al alimento para el ganado.

En China, el aumento de los ingresos y el cambio de las dietas ha redundado en una desmesurada demanda de carne, en particular, aves y cerdos. En los próximos dos decenios aumentará la demanda total de carne y esto agravará las presiones sobre los productores de cereales. Para producir un kilogramo de carne se consumen entre 4 y 5 kilogramos de cereales forrajeros52.

Adelanto hacia la seguridad alimentaria

El logro de la seguridad alimentaria—velar por que todos tengan acceso a alimentos suficientes para mantenerse en buena salud—requiere la adopción de medidas para aumentar la producción de alimentos y, al mismo tiempo, proteger al medio ambiente. Si el crecimiento de la población en los países pobres fuera más lento, se dispondría de más tiempo para lograr una producción alimentaria sostenible. Las acciones que promueven un crecimiento más lento de la población, especialmente la ampliación de los medios de acción de la mujer, también obran en pro de proteger la base de recursos naturales de la cual depende el aumento de la producción alimentaria.

Aumento de la producción alimentaria. Para dar lugar a casi 8.000 millones de personas que, según se prevé, han de poblar el planeta hacia 2025, y mejorar sus dietas, será preciso que el mundo duplique la producción alimentaria en comparación con los niveles actuales53. En los últimos años, hubo algunos acontecimientos con buenas perspectivas, entre ellos, una nueva variante de arroz mejorado capaz de aumentar el rendimiento en un 25%54, variedades mejoradas de maíz que podrían aumentar el rendimiento en hasta un 40% y podrían cultivarse en tierras marginales55 y una nueva variedad de patata, resistente a los hongos56.

La experiencia recogida en el decenio de 1960 con la Revolución Verde indica que los adelantos tecnológicos y las fuerzas del mercado pueden lograr pronunciados aumentos de la producción de alimentos, pero no necesariamente resuelven los problemas de seguridad alimentaria. Por ejemplo, las nuevas variedades de alto rendimiento necesitan fertilizantes y plaguicidas especializados. Esos insumos aumentan el rendimiento pero hay pruebas cada vez más irrefutables de que perturban el equilibrio ecológico y crean nuevas enfermedades y mayores problemas con las plagas, con lo cual se necesitan otros insumos. En las zonas de bajos ingresos, tales insumos representan un gasto considerable, con lo cual el éxito pasa a ser privativo de las grandes empresas que tienen considerables reservas en efectivo para inversiones. Los agricultores en más pequeña escala tal vez no tengan tanto éxito e incluso se vean obligados a vender sus tierras y transformarse en peones con ingresos inciertos.

Como lo señalaron Amartya Sen y otros autores, los problemas de escasez de alimentos suelen no ser absolutos, sino que dependen del nivel de ingresos. Durante las épocas de hambre generalizada, muchas veces los pobres han sido víctimas de inanición cuando se disponía ampliamente de alimentos que ellos no podían sufragar. Es preciso contar con mecanismos sociales para evitar el hambre, entre ellos una gobernabilidad general responsable, un control local de la producción y el suministro de alimentos, y existencias de emergencia para asegurar que los precios sean equitativos.

Protección del medio ambiente. La protección del medio ambiente mejora el potencial de producción alimentaria de un país57. Para lograr la seguridad alimentaria, es menester que los países contrarresten la tendencia actual a la degradación de los recursos de tierra y agua. Entre las acciones concretas cabe mencionar la gestión local, incluida la reforma de la propiedad de la tierra y un examen cuidadoso del uso del suelo, especialmente cuando se trata de cultivos comerciales que requieren una intensa aplicación de fertilizantes y un riego de gran volumen. Pueden procurarse sistemas de compensación entre diferentes tipos de usos del suelo, por ejemplo, entre construir represas para aumentar el abastecimiento de agua, con lo cual se pierden tierras de cultivo para dar lugar a los embalses, o entre mayores rendimientos y costos medioambientales. Para encontrar un equilibrio correcto es necesario que todas las partes interesadas intercambien ideas al respecto de manera cuidadosa y responsable.

Un problema que se presenta con frecuencia es que se proponen usos alternativos de los recursos de tierras y aguas en comunidades remotas y dispersas que poseen poco poder político. Es necesario proteger los intreses de esas comunidades; en muchos casos, representan más que intereses locales, y es preciso ponderar la situación cuidadosamente. Esas zonas remotas pueden ser importantes fuentes de cuencas hídricas o pueden contener bosques que albergan diversidad genética. La simple posibilidad de aumentar la producción alimentaria a corto plazo tal vez sea menos importante que un cálculo más complejo a largo plazo en que se tomen en cuenta esos factores.

Las voces locales deberían ser a menudo las de las mujeres que soportan la mayor responsabilidad de proveer alimentos, agua y combustibles para la familia. En la mayoría de los países con déficit alimentario, las facultades de las mujeres para el ordenamiento de recursos locales de tierras y agua no guardan proporción con su responsabilidad. Entre las acciones para aumentar los medios de acción de las mujeres al respecto figuran la provisión de atención de la salud y de educación, que también otorgarán a las mujeres control sobre otros aspectos de sus vidas, entre ellos su fecundidad y el número de sus hijos.

Incluso los países más pobres pueden salvaguardar su base de recursos—en particular, los suelos superficiales y las fuentes de agua dulce—, mejorar la capacidad de producción de las tierras, aumentar el rendimiento agrícola y esperar que se alcance la seguridad alimentaria en el futuro. Por otra parte, para lograr esto es preciso contar con una administración pública responsable en que se equilibren muchos intereses, se asuma un compromiso en pro de la seguridad alimentaria, se realicen acciones bien fundamentadas y se cuente con la cooperación de la comunidad internacional.

Las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático

El anhídrido carbónico y otros "gases de efecto invernadero" atrapan el calor en la atmósfera y elevan las temperaturas medias en la superficie del planeta. Entre 1990 y 2000, las emisiones de anhídrido carbónico se multiplicaron por 12, desde 534 toneladas métricas anuales en 1900 hasta 6.590 toneladas métricas en 199758.

En el mismo período, la población humana casi se cuadruplicó, pues pasó de 1.600 millones a 6.100 millones y consumió paulatinamente mayores cantidades de combustibles fósiles: petróleo, gas y carbón. La expansión de los terrenos cultivados, la destrucción de bosques y la mayor producción de algunos productos químicos también incrementan la aportación de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Es poco probable que la población humana hubiera podido jamás llegar a su magnitud actual si no hubiera contado con la energía que proporcionan los combustibles fósiles. A su vez, las necesidades de la población en aumento han ofrecido un mercado cada vez mayor a la exploración y la producción de dichos combustibles59.

Emisiones mundiales de CO2, 1995-1997

Emisiones mundiales de CO2 según diferentes hipótesis sobre población y tecnología, 1990-2100

El cambio climático tendrá graves efectos. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambios Climáticos (IPCC) estima que en los próximos 100 años, la atmósfera terrestre se calentará unos 5,8 grados centígrados, a una velocidad no igualada en los últimos 10.000 años60. Según las proyecciones futuras de "la mejor estimación" del IPCC, hacia 2100 el nivel del mar aumentará aproximadamente medio metro (con un margen de variación de entre 15 centímetros y 95 centímetros), aumento sustancialmente mayor que el ocurrido en el último siglo61.

Entre los efectos humanos y ecológicos del aumento del nivel de los océanos figuran el aumento de las inundaciones, la erosión de zonas costeras, la salinación de acuíferos y la pérdida de tierras de cultivo costeras, marismas y espacio vital. También es posible que aumenten la intensidad y la frecuencia de los huracanes y otros peligros climáticos, incrementando los riesgos que corren las crecientes poblaciones radicadas en las zonas costeras62.

El aumento de las temperaturas de la superficie terrestre y los cambios en la magnitud, la intensidad y la distribución geográfica de las precipitaciones pluviales podrían muy bien reconformar el mapa de los recursos renovables del mundo. Afecten o no esos cambios climáticos la cuantía neta de la producción agrícola del mundo, hay una certeza casi completa de que desplazarán la productividad entre distintas regiones y distintos países, así como dentro de un mismo país63.

Por ejemplo, según recientes proyecciones, aun cuando tal vez no disminuya el total de la producción agrícola en los Estados Unidos, algunas regiones del país probablemente sufrirán mucho en comparación con otras, como resultado de los cambios en los regímenes de precipitaciones y temperaturas64. Las políticas relativas al cambio climático deben abordar el cambiante destino regional y nacional, así como los efectos económicos y biológicos en todo el mundo65.

El calentamiento climático también plantea una amenaza de gran magnitud a la salud pública. La redistribución de las precipitaciones pluviales aumentaría pronunciadamente el número de personas que viven en regiones sometidas a un extremo estrés hídrico, problema agravado por el aumento de la población66 . También se ampliaría el alcance geográfico de enfermedades tropicales sensibles a las temperaturas, como el paludismo y el dengue67. El aumento de las temperaturas medias repercute en olas de calor más prolongadas e intensas, con el aumento correlativo de los problemas de salud causados por el calor.

Los efectos combinados del crecimiento demográfico y el cambio climático podrían causar escasez de recursos regionales, lo cual a su vez podría redundar en la explotación de zonas medioambientalmente delicadas como las laderas empinadas, las llanuras inundables, las zonas costeras y los pantanos68. También es posible que esas condiciones causen un aumento de los refugiados del medio ambiente, de la migración económica internacional y de los problemas sociopolíticos concomitantes69. Las políticas relativas al clima y al medio ambiente deberían abordar la distribución geográfica y el desplazamiento de las personas en el siglo XXI, así como sus cantidades absolutas70.

Recuadro 4: La equidad y las acciones sobre el medio ambiente

Recuadro 5: El hielo derretido confirma que está en curso el calentamiento

La población y las políticas climáticas

A partir de 1970, el promedio de emisiones per cápita de anhídrido carbónico se ha mantenido relativamente estable, de modo que a escala mundial, el aumento de las emisiones industriales en los últimos tres decenios tiene una estrecha correlación con el crecimiento de la población71. En consecuencia, las tendencias de la población y las políticas al respecto han desempeñado en el pasado un papel fundamental en la trayectoria de las emisiones y podrían tener una gravitasión incluso mayor en el futuro72.

El Protocolo de la Convención Marco sobre el Cambio Climático suscrito en Kyoto en 1997, de ser ratificado, comprometería a 38 países enumerados en el "anexo B" (en términos generales, los países industrializados) a reducir sus emisiones nacionales de gases de not del efecto invernadero en un promedio de 5,2% entre 1990 y el período 2008-2012 (en lo sucesivo 2010)73. El Protocolo no establece publicaciones concretas de limitadas emisiones para los países en desarrollo (no enumerados en el anexo B), basándose en el principio de que son los países industrializados los que han contribuido más a crear el problema y que estos, por ende, tienen la obligación de adoptar las primeras medidas74.

En el Protocolo de Kyoto no se menciona la población, pero los factores de población desempeñarán un papel de gran entidad en el éxito o el fracaso del Protocolo y en las futuras políticas climáticas. El Protocolo fija límites a las emisiones nacionales; esos límites no se ajustarán en función del aumento o la disminución de la población debidos a las variaciones de la fecundidad o la migración entre 1990 y 201075. Dado que los aumentos de la población, especialmente en las economías más desarrolladas, redundan en mayor cantidad de viviendas, automóviles y otros bienes de consumo, los países donde hay aumento demográfico y crecimiento económico están en situación comparativamente desventajosa al aplicar las fórmulas de límites por países del Protocolo de Kyoto76.

Recuadro 6: El Protocolo de Kyoto enfrenta un futuro incierto

Según se prevé, después de 2012 han de continuar o se han de agravar las divergencias demográficas entre los principales países enumerados en el anexo B. Por ejemplo, según las proyecciones, la población de los Estados Unidos ha de aumentar desde 255 millones en 1990 hasta 397 millones en 2050 (proyección mediana), lo cual constituye un aumento del 56%77. En cambio, se prevé que en el mismo período Alemania ha de experimentar una disminución de su población desde 79 millones hasta 71 millones, o sea un 10%, mientras que la población de la Federación de Rusia ha de descender de 148 millones a 104 millones, lo cual representa una disminución del 30%.

Las proyecciones de población para el mundo en desarrollo (países no incluidos en el anexo B) varían aún más espectacularmente. Por ejemplo, las proyecciones de la población del Pakistán entre 1990 y 2050 arrojan aumentos desde 119 millones hasta 344 millones (189%), mientras que las proyecciones para Corea del Sur arrojan un aumento de sólo entre 43 millones y 51,6 millones (20%) en el mismo período.

En lo concerniente a los países desarrollados (incluidos en el anexo B) en su conjunto, las emisiones per cápita se han mantenido relativamente estacionarias a partir de 1970, oscilando alrededor de tres toneladas métricas por persona. En 1950, las emisiones medias per cápita de países en desarrollo (no incluidos en el anexo B) eran de sólo 0,1 tonelada métrica, pero hacia 1996 se habían multiplicado por seis para llegar a 0,59 tonelada métrica y siguen aumentando (véase el gráfico 5)78. Las emisiones per cápita de países en desarrollo siguen siendo muy inferiores a las de los países desarrollados, pero entre 1950 y 1996, la proporción disminuyó desde 1:17 a 1:5. Se prevé que esta tendencia ha de continuar79.

Recuadro 7: Acuerdos internacionales sobre la población y el medio ambiente

Una razón por la cual la diferencia está disminuyendo es que, a medida que disminuye el número de hijos en los países en desarrollo, como ya ha sucedido en los Estados Unidos y otros países desarrollados, los hogares van reduciendo su tamaño y se pierden notables economías de escala en el uso de energía. En 1990, el tamaño medio del hogar en los países desarrollados y en desarrollo era de 2,7 y 4,8 personas, respectivamente. Según las proyecciones de un estudio, hacia 2050 las proporciones podían ser de sólo 2,6 a 3,480. El envejecimiento de la población también tiene notables consecuencias para el tamaño de los hogares y las emisiones de gases de invernadero per cápita81.

En 1995, el 20% de la población del mundo que vivía en los países con mayor proporción per cápita de emisiones de anhídrido carbónico producidas por combustibles fósiles aportó el 63% del total de emisiones mundiales. El 20% de la población mundial con emisiones per cápita más bajas aportó sólo un 2% del total de las emisiones de anhídrido carbónico82.

Según las proyecciones, casi todo el crecimiento adicional de la población ha de ocurrir en países en desarrollo (con la notable excepción de los Estados Unidos)83. Las emisiones de países en desarrollo serán el factor principal a comienzos del siglo XXI y será necesario que todo futuro tratado sobre el cambio climático mundial tome en cuenta esta futura realidad demográfica84. Es preciso reducir las emisiones per cápita en los países desarrollados, pero también en países en desarrollo como China y México.

Los bosques, el hábitat y la diversidad biológica

Actualmente, los seres humanos utilizan o se apoderan de una proporción estimada entre 39% y 50% o más de la producción biológica del planeta, mediante la agricultura, la silvicultura y otras actividades85. Desde que finalizó la última glaciación, ha desaparecido la mitad de los bosques del mundo y sólo un 22% de la cubierta forestal originaria subsiste en grandes zonas ininterrumpidas donde no hay una influencia humana sustancial86. En los últimos decenios, las tasas de deforestación han llegado a los niveles más altos jamás alcanzados en la historia, en momentos en que también ha llegado al máximo el crecimiento de la población.

En los últimos 40 años, la zona forestada per cápita a escala mundial ha disminuido en más del 50%, desde un promedio mundial de 1,2 hectárea hasta menos de 0,6 hectárea por persona. Esto se debe tanto a la disminución de la superficie arbolada como al aumento de la población y amenaza el bienestar de las personas y de los bosques de que éstas dependen. La pérdida proporcional de bosques (la cantidad perdida en relación con la cantidad que subsiste) ha sido más grande en Asia, y le siguen África y América Latina. Esas continuas pérdidas han sido contrarrestadas parcialmente (en un 10%) por un aumento relativamente pequeño en plantaciones de bosques y reposición de árboles en algunos países desarrollados87.

Los bosques tropicales contienen, según se estima, un 50% de la diversidad biológica que aún queda en el mundo (especies vegetales y animales)88. De continuar las aceleradas tasas actuales de deforestación, y si no se hace nada al respecto, sería posible que en los próximos 50 años desapareciera el último bosque tropical primario89. Debido a que la destrucción de los hábitat es la causa principal de la extinción de especies, lo probable es que la pérdida de bosques tropicales conduzca a una declinación sustancial e irreversible de la diversidad biológica mundial90.

La biomasa (tanto superficial como subterránea) de los bosques tropicales constituye un sumidero de carbono de gran magnitud en el ecosistema mundial. Después de la quema de combustibles fósiles, la deforestación tropical es la fuente más importante por orden de magnitud de anhídrido carbónico, el principal gas de efecto invernadero. Sólo un 8% de los bosques tropicales que aún susbsisten están bien protegidos jurídicamente y con frecuencia, esa protección no redunda en una protección en la práctica91.

Las organizaciones internacionales de desarrollo y conservación han promovido "proyectos integrados de conservación y desarrollo" como estrategia para los países en desarrollo donde las personas dependen de los recursos de tierra y bióticos dentro de las reservas92. Los parques tropicales han sido bastante eficaces para reducir la tala (deforestación) en comparación con zonas circundantes donde no hay un ordenamiento93. No obstante, su grado de éxito en cuanto a reducir la velocidad de la deforestación troplical ha sido desigual o deficiente, debido en parte a que esos proyectos pueden atraer mayores cantidades de personas hacia los bosques que aún subsisten94.

Recuadro 8: Protección de los "puntos neurálgicos" para la diversidad biológica

El crecimiento y la densidad de la población humana y otras variables demográficas, así como sus efectos sobre la deforestación, son factores de importancia crítica pero que no se han estudiado lo suficiente en ese contexto95. Muchos de los países que poseen las mayores masas de bosques tropicales que aún subsisten son también los que tienen más altas tasas de crecimiento demográfico (2% a 4% anual)96. La continua migración humana, tanto nacional como internacional, es otro factor de importancia crítica que afecta los bosques, los hábitat y la diversidad biológica.

Investigaciones realizadas recientemente en Centroamérica indican que la densidad de las poblaciones humanas y la pérdida de la cubierta forestal están estrechamente correlacionadas a nivel local, de distrito y nacional y, a lo largo del tiempo, también dentro y fuera de las reservas protegidas y sometidas a ordenamiento97.

Recuadro 9: Ecoturismo: ¿beneficio o expansión incontrolada?

Las pruebas recogidas hasta la fecha sugieren que las reservas que poseen cubiertas de árboles tropicales esencialmente ininterrumpidas sólo pueden ser eficaces cuando pueden mantenerse muy bajas densidades de la población humana (una a dos personas por kilómetro cuadrado)98. Lamentablemente, en las reservas forestales de países en desarrollo y cerca de ellas, el crecimiento de la población y las tasas de fecundidad suelen ser muy altos, mientras que en esas zonas, con frecuencia rurales y aisladas, suele haber poco acceso a servicios de salud reproductiva y las tasas de prevalencia del uso de anticonceptivos suelen ser bajas99.

La silvicultura sostenible y otros enfoques del desarrollo sostenible tienen algunas buenas perspectivas en cuanto a reducir la destrucción de los hábitat y la pérdida de especies. Sin embargo, los aumentos de las poblaciones humanas previstas por las proyecciones para los próximos decenios, particularmente en los trópicos, inevitablemente obligarán a efectuar opciones muy difíciles entre el uso de la tierra para preservar los bosques, los hábitat y la diversidad biológica, y los usos humanos como la producción de alimentos y combustibles.

Tendencias regionales del medio ambiente

A continuación se presentan aspectos destacados de las principales tendencias del medio ambiente en Asia, África y América Latina, según lo informada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en su informe Global Environmental Outlook 2000 (GEO-2000)100.

Asia y el pacífico

Asia, que posee 29,5% de la superficie terrestre del planeta, cuenta con un 60% de la población mundial. Las altas densidades de población y la pobreza generalizada están causando enorme estrés en el medio ambiente. Los principales problemas se indican a continuación101.

Degradación de las tierras: Al menos 1.300 millones de personas (39% de la población de la región) viven en zonas propensas a la sequía y la desertificación. Ya se han convertido en desiertos más de 350 millones de hectáreas. Un 20% de las tierras con vegetación de Asia (aproximadamente, 550 millones de hectáreas) están afectadas por la degradación de los suelos. En la India, el Irán y el Pakistán, la erosión hídrica y eólica está contribuyendo en gran medida a la degradación de los suelos. En la India, un 27% de los suelos han sido afectados por grave erosión. China, la India y el Pakistán sufren la salnación de las tierras a consecuencia de excesiva extracción de aguas subterráneas con destino al riego. La excesiva utilización de productos químicos agrícolas también causa la degradación de los suelos en muchos países de esta región.

Deforestación: La cubierta forestal ha estado retrocediendo rápidamente en todo el continente del Asia, debido en gran medida a la explotación insostenible de las reservas de madera y a la expansión agrícola incontrolada. Seis países (China, Filipinas, Indonesia, Malasia, Myanmar y Tailandia) sufren las tres cuartas partes de la deforestación reciente en la región. Muchos bosques, como los de la cuenca del río Mekong, han sido talados a punto tal que se ha reducido críticamente su calidad. La tala ilegal intensifica la presión sobre los recursos forestales de varios países asiáticos. La tala para obtener leña, los sistemas de riego, los proyecto de energía hidroeléctrica, la urbanización, el desarrollo de la infraestructura, los desastres naturales y los incendios también contribuyen a la deforestación. Las guerras destruyeron gran parte de la cubierta forestal en Viet Nam y la RDP Lao, mientras que los incendios forestales fueron un factor de gran magnitud en Indonesia. La adopción de políticas sostenibles de ordenamiento forestal y agrícola ha frenado el agotamiento de los bosques en Tailandia, Viet Nam y Camboya.

Agotamiento de los recursos hídricos: La utilización de agua dulce con fines agrícolas en Asia representa un porcentaje superior al de cualquier otra parte del mundo y en el futuro, la carencia de agua dulce será el principal factor limitante del aumento de la producción alimentaria. Las represas y el riego basado en la extracción de aguas subterráneas han perturbado el ciclo hidrológico natural, han rebajado el nivel de los ríos, han agotado los pantanos y acuíferos y han aumentado la proporción de sal en las tierras agrícolas. Debido al agua contaminada y al deficiente saneamiento, hay cada año más de 500.000 defunciones de niños menores de un año. Los ríos asiáticos continen una proporción de bacterias de excrementos humanos tres veces superior al promedio mundial. Uno de cada tres asiáticos carece de acceso a agua de beber no contaminada, con frecuencia debido a la contaminación de las reservas de agua subterráneas y superficiales con los desagües cloacales y los residuos industriales. Un estudio de 15 ciudades japonesas mostró por ejemplo, que los solventes con cloro utilizados por la industria han contaminado un 30% de todas las existencias de aguas subterráneas. Los productos químicos agrícolas son una creciente fuente de contaminación del agua, a medida que los nitratos se van escurriendo hacia los depósitos de agua dulce. En muchas zonas, la intrusión del agua salada también amenaza las existencias de agua; en Madrás (India), por ejemplo, el avance del agua salada ha inutilizado muchos pozos de riego a distancias de hasta 10 kilómetros de la costa.

Agotamiento de la diversidad biológica: Indonesia, la India y China figuran entre los países donde están más amenazadas las especies de mamíferos y peces, según Unión Mundial para la Naturaleza (IUCN)102. Indonesia es el país que cuenta con mayor cantidad de mamíferos amenazados (135 especies), y le sigue la India (80) y China (72). Filipinas tiene mayor cantidad de especies de aves amenazadas que cualquier otro país del mundo.

Calidad del aire y emisiones de carbono: La contaminación atmosférica está invadiendo el medio ambiente de la región y causando defunciones. En China, por ejemplo, el humo y las partículas microscópicas resultantes de la quema de carbón causan cada año más de 50.000 muertes prematuras y 400.000 nuevos casos de bronquitis crónica. Las emisiones de anhídrido carbónico, que son de gran magnitud en China y el Japón, aumentaron en el período 1975-1995 a una velocidad de 2,6% anual, dos veces superior al promedio mundial.

Urbanización: Asia tiene 160 de las 369 ciudades del mundo con más de 750.000 habitantes. Con frecuencia, el aumento de las poblaciones ha sido más acelerada que el desarrollo de infraestructuras urbanas y en muchas ciudades van en aumento los tugurios y los asentamientos de precaristas. En Colombo, por ejemplo, un 50% de la población urbana reside en tugurios y zonas de ocupantes sin título. La población urbana de la región, que actualmente representa un 35% del total de la población, aumentó entre 1990 y 1995 a razón del 3,2% anual, en comparación con el 0,8% anual de aumento de la población rural. En la mayoría de los países, lo probable es que las poblaciones urbanas se tripliquen en los próximos 40 años. Para China solamente se prevé que hacia 2025 habrá 832 millones de residentes urbanos.

En el informe GEO-2000 se indica que algunos gobiernos están ahora adoptando medidas para conciliar los intereses del comercio con los del medio ambiente mediante políticas especiales, acuerdos sobre normas para los productos, aplicación del principio de que "quien contamina paga" y cumplimiento de normas de salud y sanitarias para la exportación de alimentos.

África

La densidad de población de África, de 249 personas por cada mil hectáreas, está muy por debajo del promedio mundial, de 442. No obstante, gran parte del total de la destrucción del medio ambiente natural está ocurriendo en esa región. La pobreza es una de las principales causas y las principales consecuencias. Los desastres naturales, entre ellos tormentas, inundaciones y sequías, son frecuentes y sumamente destructivos. Debido al calentamiento mundial, tal vez África tenga aún mayor aridez en el futuro; esto podría perturbar gravemente los ecosistemas naturales y transformar la seguridad alimentaria en un problema de grandes proporciones. La pobreza generalizada, el VIH/SIDA y las enfermedades transmitidas por el agua y los insectos siguen siendo problemas críticos para la región. A continuación se reseñan los principales problemas del medio ambiente103.

Degradación de los suelos: La degradación de los suelos es una preocupación de gran magnitud en África, donde hay 500 millones de hectáreas afectadas, inclusive un 65% de las tierras agrícolas. Si la degradación continuara al ritmo actual, tal vez en un lapso de 40 años podrían reducirse a la mitad los rendimientos de los cultivos. En el África meridional, el pastoreo excesivo de ganado es una de las causas principales de la degradación de los suelos. Grandes sectores del África septentrional está sufriendo procesos de desertificación a causa de una combinación de pastoreo excesivo, irregularidad de las lluvias y sequía. En el África occidental y central, el aumento de las poblaciones y el desplazamiento de la agricultura han dañado grandes porciones de tierras.

Deforestación: Si bien África cuenta todavía con un 17% de la cubierta forestal del mundo, se están degradando sostenidamente los bosques debido al crecimiento de la población, las sequías, la expansión de la agricultura, la extracción de leña, la explotación comercial, los incendios de bosques, las guerras civiles y la inestabilidad política. En el período 1990-1995, África perdió su cubierta forestal a una velocidad sin precedentes, del 0,7% anual. Las prácticas agrícolas insostenibles, como el desplazamiento de los cultivos y las técnicas de tala y artiga en el África meridional y central contribuyeron a esa situación, y lo propio ocurrió con la tala comercial, la exploración en busca de petróleo y las actividades mineras. De la población del continente, un 90% depende de la leña y la biomasa de otro tipo para obtener energía. Entre 1970 y 1994 se duplicaron la producción y el consumo de leña y carbón que, según se prevé, han de aumentar en otro 5% hacia 2010.

Agotamiento de los recursos de agua: Si bien África utiliza sólo un 4% de sus recursos renovables de agua dulce y algunos países poseen abundantes lagos y ríos, los países que están en regiones áridas dependen de limitadas reservas de aguas subterráneas. Ya hay en África 14 países afectados por estrés hídrico. Hacia 2025, puede preverse que otros 11 países han de enfrentar las mismas condiciones. Las perspectivas son particularmente malas para el África septentrional. Según se prevé, la demanda de agua ha de aumentar al menos un 3% anual hasta 2020, a medida que las poblaciones vayan aumentando y las economías vayan desarrollándose. La contaminación de las aguas superficiales es un problema cada vez mayor, con graves consecuencias para la salud pública.

Urbanización: Actualmente, la tasa de crecimiento anual de la población urbana de África es la mayor del mundo, pues es superior al 4%. En el decenio de 1960, un 20% de la población vivía en zonas urbanas; la proporción llegó a 35% en 1995. La infraestructura urbana está deficientemente desarrollada y se están ampliando las zonas periurbanas, a menudo en ausencia de servicios y equipamiento. Gran parte de la población urbana vive en ciudades de tamaño mediano que carecen del dinamismo económico de las ciudades de más magnitud.

Agotamiento de la diversidad biológica: Hay en África más de 50.000 epecies vegetales conocidas, 1.000 especies de mamíferos y 1.500 especies de aves. Este patrimonio de diversidad biológica corre riesgos en todas las subregiones.

Emisiones de carbono: Las emisiones de gases de efecto invernadero en Áfrico son todavía de poca magnitud. La región aporta sólo 3,5% del total mundial de emisiones de anhídrido carbónico y se prevé que hacia 2010, esta proporción habrá aumentado hasta sólo 3,8%.

América latina y el caribe

Entre los principales problemas medioambientales en América Latina y el Caribe figuran los siguientes104:

Degradación de los suelos: Según se estima, unos 300 millones de hectáreas de tierras han sido afectadas por la degradación de los suelos, mayormente como resultado de la erosión superficial y la utilización de productos químicos; y aproximadamente 100 millones de hectáreas se han degradado debido a la deforestación y 70 millones, debido al pastoreo excesivo.

Deforestación: América Latina, dotada de los bosques tropicales más espléndidos del mundo, es hoy centro de la atención mundial para lograr sostenibilidad. Casi la mitad de la región está cubierta todavía por bosques naturales, pero en el período 1990-1995 se perdió un 3% de la cubierta forestal. En el lapso 1988-1997, el Brasil perdió unos 15 millones de hectáreas de zonas boscosas, según el informe GEO-2000. Se considera que la expansión agrícola mediante prácticas tradicionales de tala y artiga es la causa principal de la deforestación y también contribuyen a ésta las técnicas agrícolas modernas, la tala, la minería, el desarrollo de la infraestructura, los incendios y la urbanización.

Agotamiento de los recursos hídricos: Aun cuando América Latina cuenta con sistemas de agua dulce de gran magnitud, casi dos tercios de la región se clasifican como zonas áridas o semiáridas. En algunas partes, se explotan los acuíferos con tasas insostenibles, al ir en aumento la demanda de agua para usos domésticos, industriales y agrícolas. La contaminación y el saneamiento siguen siendo problemas de gran magnitud. La región también es vulnerable a la descarga de productos químicos tóxicos en sus sistemas hídricos, debido a las intensas actividades mineras e industriales.

Urbanización: De la población de la región, casi un 75% ya está urbanizada, en grandes proporciones en megaciudades como México D.F. (16,5 millones), San Pablo (16 millones), Buenos Aires (12 millones) y Río de Janeiro (10 millones). Hay grandes cantidades de habitantes urbanos que viven en asentamientos de precaristas y villas de emergencia, entre ellos 4 millones de los 10,6 millones de residentes en Río de Janeiro.

Contaminación del aire y emisiones de carbono: La calidad del aire en la mayoría de las ciudades de gran magnitud constituye una amenaza para la salud humana. Se estima que en San Pablo y Río de Janeiro, la contaminación del aire causa cada año 4.000 muertes prematuras. La concentración media de ozono en México D.F. era en 1995 de aproximadamente 0,15 partes por millón, es decir, 10 veces superior a la concentración atmosférica natural. La causa principal de las emisiones de anhídrido carbónico es la deforestación. Corresponde a la región un 4,3% del total de las emisiones de anhídrido carbónico resultantes de procesos industriales, de los cuales, un 48,3% corresponde a cambios en el uso del suelo.

Agotamiento de la diversidad biológica: La pérdida de la cubierta forestal amenaza la diversidad biológica de la región. Actualmente hay ya más de 1.000 especies de vertebrados amenazadas de extinción. El número de especies de aves en peligro de extinción en el Brasil es el segundo del mundo (103 especies) y el Perú y Colombia ocupan el quinto lugar, con 64 especies cada uno. Más de la mitad de los mamíferos y las aves de la Argentina están amenazados de extinción.

Asia occidental

La densidad de población en el Asia occidental es muy inferior al promedio mundial. No obstante, la escasez y la degradación de los recursos de tierras y de aguas plantean amenazas cada vez mayores. La explotación de los recursos petroleros de la región ha redundado en grandes beneficios para algunos países, pero también ha entrañado costos de gran magnitud. La contaminación y el deficiente manejo de los residuos están causando la degradación del medio ambiente marino y costero. Entre los principales problemas del medio ambiente figuran los siguientes105:


Hartmut Swarzbach, Still Pictures
Expansión de obras en construcción en Shanghai. Hacia 2025, China tendrá más de 832 millones de residentes urbanos.

Degradación de los suelos: La degradación de los suelos es un grave problema de antigua data que se ha venido agravando en los últimos decenios. Casi un 96% de las tierras son vulnerables a la desertificación; casi las cuatro quintas partes son desiertos o están desertificadas. El aumento de la demanda de alimentos a causa del crecimiento de la población ha redundado en el pastoreo excesivo y el cultivo de cereales en tierras de pastoreo ubicadas en ecosistemas frágiles. Las leyes y decretos de protección de las tierras de pastoreo no han producido resultados apreciables. Las deficientes técnicas de riego también han causado la salinación de los suelos y del agotamiento de los nutrientes.

Deforestación: Gran parte de los bosques naturales que otrora cubrían gran parte de la región septentrional han sido talados hace mucho tiempo para dar lugar a asentamientos humanos, tierras de cultivo, tierras de pastoreo y producción de carbón, además de explotaciones de otro tipo. Los programas de reforestación han mantenido las zonas arboladas en sus niveles actuales durante los últimos dos decenios, pero el alto costo de las maderas importadas podría causar un aumento de las presiones para continuar la tala. La tala en laderas montañosas para destinarlas a la agricultura ha causado grave erosión de los suelos en Jordania, el Líbano, Siria y el Yemen.

Agotamiento de los recursos hídricos: El agua es un recurso precioso y limitado en la región, además de una causa potencial de graves conflictos nacionales; la lluvia es de poca magnitud y errática y hay un alto grado de evaporación. El rápido crecimiento de la población en relación con el desarrollo de los recursos hídricos, está reduciendo el uso de agua per cápita. La subregión de Mashriq106 cuenta con ríos que se originan por fuera y ríos cuyo caudal varía según las estaciones o son perennes.

En la Península Árabe hay escasa agua superficial pero mayores reservas de agua subterránea que en la subre-gión de Mashriq; no obstante, esas reservas se están extrayendo a una velocidad mayor que la de reposición. Los conflictos y las controversias con respecto a la asignación del agua han obstaculizado las mejoras en el uso de las aguas superficiales. La calidad del agua está afectada por el avance de las aguas salobres y la contaminación por desechos humanos industriales y plaguicidas. La contaminación de las aguas superficiales es un problema cada vez más grave, con graves consecuencias para la salud pública. Los costosos procedimientos de desalación y depuración de las aguas residuales mitigan, pero no resuelven, los problemas.

Se prevé que el calentamiento mundial no ha de reducir, sino que puede empeorar, los factores que constriñen el agua. Los pequeños aumentos que, según las proyecciones, habría en las precipitaciones pluviales podrían ser contrarrestados por las mayores temperaturas y la evaporación.

Urbanización: En algunos países, el crecimiento urbano se ha producido a una velocidad dos veces superior a la de el crecimiento total de la población. Más de dos tercios de la población reside en zonas urbanas (y niveles incluso más altos en los países del Golfo). Gran parte del crecimiento se ha concentrado en una pequeña cantidad de ciudades, donde se ubican la mayoría de las oportunidades y la infraestructura. Aun cuando se ha intentado la planificación del uso del suelo, son comunes el crecimiento físico caótico y el avance sobre las tierras agrícolas. Las zonas periurbanas están ampliándose, a menudo en ausencia de servicios y equipamiento planificados.

Agotamiento de la diversidad biológica: Los diversos ecosistemas de la región alojan a muchas especies en peligro de extinción. Los ecosistemas marinos (las plataformas de fango, los mangrales, las algas arborescentes y los arrecifes coralinos) experimentan un particular estrés. La diversidad biológica marina ha resultado dañada por la pesca excesiva, la contaminación y la destrucción de los hábitat. En todas las partes de la región se han establecido zonas protegidas, pero el agotamiento de los recursos hídricos, la salinación de los suelos y las plagas vegetales están produciendo grandes efectos sobre muchas especies endémidas de plantas y animales. También van en aumento los efectos de las filtraciones de petróleo y residuos hacia el Golfo Pérsico.

Emisiones de carbono: El desarrollo de la industria petrolera y al acelerado crecimiento demográfico e industrial han causado que algunos países pasen a consumir grandes cantidades de energía. Las emisiones atmosféricas de hidrocarburos, anhídrido carbónico y otros contaminantes han llegado a niveles alarmantes, particularmente en las ciudades más grandes. El sol que brilla durante todo el año y las altas temperaturas contribuyen a convertir los contaminantes primarios en ozono y sulfatos, que pueden ser más riesgosos para la salud y el medio ambiente.

Recuadro 10: Índice del planeta viviente

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