Estado de la Población Mundial 2000 Artículo periodístico

United Nations Population Fund

En los países pobres, la falta de atención obstétrica equivale a negligencia

Una maestra cubana enseña cómo se utiliza un condón. Los jóvenes necesitan acceso a servicios de salud reproductiva e información al respecto.

Del medio millón de mujeres que cada año pierden la vida debido a complicaciones del embarazo y el parto, un 99% están en el mundo en desarrollo, según un nuevo informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), en que se afirma que la escasez de servicios adecuados de salud reproductiva en los países pobres es equiparable a una negligencia mortífera.

Cada año, hay 38 millones de mujeres de África, Asia y América Latina que no reciben ningún tipo de atención durante el embarazo y más de 52 millones de mujeres dan a luz a sus hijos sin la presencia de una enfermera, una partera o un médico, según el informe Estado de la Población Mundial 2000. Esta situación contrasta severamente con la existente en países ricos, como en los Estados Unidos, donde casi un 100% de los alumbramientos cuentan con atención profesional y donde la mortalidad derivada de la maternidad es sólo un recuerdo del pasado.

En el informe se afirma que la falta de atención obstétrica redunda en lesiones y enfermedades de millones de mujeres y también afecta a sus hijitos, pues contribuye a una cantidad de mortinatos y muertes de recién nacidos estimada en 8 millones por año.

En el informe se afirma que, si bien la atención durante el embarazo es importante, el principal medio de prevenir las defunciones de madres es ofrecer acceso a atención obstétrica de emergencia. Dicha atención, inclusive el tratamiento de hemorragias, infecciones, hipertensión y obstrucción del parto, a menudo está gravemente limitada en los países más pobres, en especial en las zonas rurales. En el informe se afirma: "un sistema de base comunitaria para garantizar el transporte rápido a un establecimiento médico tiene importancia crucial para salvar vidas de madres".

Un país que ha logrado notables progresos es Honduras, donde entre 1990 y 1997 disminuyeron espectacularmente las defunciones derivadas de la maternidad, según un estudio preparado para el Banco Mundial. El Gobierno, tras declarar que la reducción de la mortalidad derivada de la maternidad era una prioridad de salud pública, intensificó la atención obstétrica de emergencia en los establecimientos urbanos, rurales y de distrito y estableció dispensarios de maternidad en zonas remotas. Además, se imparte capacitación a las parteras y se las integra en el sistema de salud, lo cual redunda en mayor aceptación por la comunidad y mayor número de remisiones de emergencia a hospitales. En consecuencia, la tasa de mortalidad derivada de la maternidad se redujo a la mitad.

En diferentes partes del mundo, las comunidades se están organizando cada vez más para impedir que las madres mueran de parto. Por ejemplo, en Juaben (Ghana) se capacitó a las parteras para que salvaran vidas, se estableció un banco de sangre y se instaló una sala de operaciones de emergencia en un centro de salud de la comunidad. Después de esta mejora de los servicios, casi se triplicó el número de mujeres que acudieron a solicitar atención.

Según el informe, en muchos países de bajos ingresos, una eficaz atención posterior al aborto reduciría en hasta un quinto las tasas de mortalidad derivada de la maternidad. Se calcula que cada año, las mujeres se someten a unos 50 millones de abortos, de los cuales 20 millones se realizan en malas condiciones, lo cual redunda en 78 millones de defunciones y millones de lesiones. Según el informe, al menos un cuarto de todos los abortos realizados en malas condiciones corresponden a niñas de entre 15 y 19 años de edad.

Varios países, particularmente en África y América Latina, están ofreciendo atención posterior al aborto a fin de reducir los efectos sobre la salud de los abortos realizados en malas condiciones y están capacitando a las parteras para que ofrezcan tratamiento de emergencia.

En el informe se señala que, según se cree, "casi un tercio de todos los embarazos C 80 millones por año C son no deseados o inoportunos", y que se necesitan con urgencia mejores servicios de salud reproductiva, no sólo para reducir los embarazos no deseados, los abortos y las enfermedades de transmisión sexual, sino también para posibilitar que los hombres y las mujeres tengan vidas saludables y productivas y pueden efectuar sus propias opciones. Otra recomendación de importancia crucial, aparentemente simple, es que se intensifique la comunicación y la cooperación en la pareja. En el informe se afirma "las parejas y las familias que hablan de la planificación de la familia tienen mayores probabilidades de utilizar los servicios".

Los programas de salud reproductiva están abordando cada vez más los problemas de importancia crítica, como la sexualidad, los papeles de género y los desequilibrios de poder entre mujeres y hombres, en respuesta al creciente reconocimiento de que la desigualdad y los rígidos estereotipos de género son perjudiciales para la salud, en especial en la era del SIDA.

En 1994, en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, los gobiernos convinieron en que hacia el año 2015 debería haberse logrado el acceso universal a los servicios de salud reproductiva. También convinieron en que la potenciación del papel de la mujer y la igualdad de género tienen importancia crucial para la acciones de salud reproductiva y planificación de la familia. Pero del importe de asistencia internacional necesario para programas de salud reproductiva y población, estimado en 5.700 de dólares para el año 2000, actualmente sólo se aportan 2.100 millones de dólares anuales.

Número de palabras: 910

arriba