Estado de la Población Mundial 2000 Artículo periodístico

United Nations Population Fund

Para lograr la igualdad de género se necesita el apoyo de los hombres

La paternidad responsable puede promover la igualdad de género y mejorar el bienestar de las familias.

Los hombres, en su mayoría, tienden a pensar que las cuestiones de género son "asunto de mujeres", pero los activistas que luchan por los derechos de la mujer están centrando su atención cada vez más en los hombres. Se va cobrando cada vez mayor conciencia de que para lograr la igualdad de género es menester contar con la participación masculina. Esto es especialmente cierto en lo tocante a la salud reproductiva y los derechos reproductivos, dado que las relaciones entre hombres y mujeres son naturalmente el centro medular del cambio.

"La igualdad entre hombres y mujeres es de incumbencia de la sociedad en general, pero comienza en la familia", se afirma en un nuevo informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), donde se asevera que los hombres tienen un papel fundamental que desempeñar para poner fin a la discriminación por motivos de género y a la violencia contra las mujeres y las niñas, así como para mejorar la salud reproductiva.

En el informe Estado de la Población Mundial 2000 se afirma que las definiciones rígidas de masculinidad impiden que muchos hombres asuman responsabilidad y participen más activamente en su propia salud reproductiva y en la de sus compañeras. Los estereotipos "machistas" motivan que algunos hombres piensen que no es "propio de un hombre" compartir responsabilidades con la mujer, participar en las cuestiones del hogar, inclusive la planificación de la familia, o ni siquiera expresar emociones. Los varones jóvenes que creen firmemente en los estereotipos masculinos tienen mayor número de compañeras sexuales, un menor nivel de intimidad y una más baja tasa de utilización de condones. Asimismo, asumen menos responsabilidad en cuanto a prevenir el embarazo y están más convencidos de que un embarazo valida su virilidad.

En un estudio realizado en el Brasil se comprobó que si las niñas trataban de obtener información acerca de la sexualidad, corrían riesgo de que se las considerara de conducta liviana, mientras que los varones corrían riesgo de que los demás jóvenes de la misma edad los ridiculizaran si querían abstenerse de tener relaciones sexuales o limitarse a una compañera. Tales actitudes van en detrimento de las acciones a escala mundial en pro de la planificación de la familia y la prevención del SIDA.

Las nociones estereotipadas de la masculinidad restringen las opciones de los hombres y la libertad de las mujeres. Según el informe, los hombres que no pueden satisfacer las expectativas de ser poderosos y competentes pueden responder refugiándose en la pasividad o la toxicomanía, en la jactancia exagerada y la conducta temeraria, o recurriendo a la violencia contra quienes son aún más débiles que ellos. Un estudio realizado en Filipinas comprobó que la menor prevalencia de la violencia doméstica se daba en hogares donde los cónyuges se comunicaban entre sí y compartían la responsabilidad de las decisiones. Allí donde no se adoptaban las decisiones conjuntamente, un 25% de las parejas manifestaron que el esposo había golpeado a la mujer. Cuando las decisiones se adoptaban conjuntamente, la incidencia de la violencia doméstica era del 6%.

Muchos esposos y esposas no hablan entre sí de la planificación de la familia. En un estudio realizado en ocho países se comprobó que algunas mujeres que usan anticonceptivos lo ocultan a sus esposos, pues temen la desaprobación de éstos. Los estudios de ese tipo han movido a los expertos en planificación de la familia y a las mujeres activistas a formular proyectos que aborden la desigualdad de género y la dinámica del poder dentro de la pareja. Ya hay algunos proyectos que están produciendo resultados positivos.

En Nicaragua, por ejemplo, después de participar en seminarios prácticos para "desaprender el machismo" y mejorar la comunicación, tanto los hombres como las mujeres afirmaron que había aumentado sustancialmente la responsabilidad de los hombres en cuestiones sexuales, mientras que dos tercios de los hombres y la mayoría de las mujeres manifestaron que había disminuido el nivel de violencia en los hombres.

Tradicionalmente, los programas de salud reproductiva orientados a los hombres se han concentrado en el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual, que afectan a muchos hombres y redundan en millones de casos de infecundidad en todo el mundo. Pero los hombres también padecen otros graves problemas de salud, entre ellos, impotencia, cáncer de próstata, disfunción sexual y tendencia a la violencia. Las expectativas no razonables acerca de la capacidad masculina para soportar el dolor pueden motivar que los hombres aplacen el solicitar atención médica y esto puede tener consecuencias devastadoras cuando una enfermedad grave se detecta demasiado tarde.

Es frecuente que los hombres sean refractarios a acudir a clínicas públicas, puesto que éstas son consideradas "lugares de mujeres". Los estudios indican que al crear espacios separados para los hombres, aun cuando sólo se trate de una entrada y sala de espera por separado dentro de un mismo establecimiento, así puede lograrse que los hombres acudan a la clínica y utilicen los servicios de salud reproductiva.

En el informe se afirma que los hombres pueden promover la igualdad de género y mejorar el bienestar de sus familias si protegen la salud de sus compañeras y apoyan las opciones de éstas, cuidando su propia salud reproductiva, adoptando una posición contraria a la violencia por motivos de género, practicando una procreación responsable y promoviendo la educación femenina y la participación de la mujer en la sociedad.

Si los hombres adquieren conocimientos acerca de los problemas de salud de la mujer, esto puede ayudarlos a proteger a sus madres y a sus hijitas en sus propias familias. En el informe de las Naciones Unidas se afirma que, al impartir información a los hombres acerca de la salud reproductiva, la maternidad y el cuidado de los niños, se logra que brinden "mayor apoyo al embarazo sin riesgo, el parto en buenas condiciones y el amamantamiento". En un estudio realizado en Egipto se comprobó que los hombres estaban muy expuestos a aprender lo que podían hacer para ayudar a sus esposas después de un aborto espontáneo y que también estaban dispuestos a adquirir conocimientos acerca de la salud reproductiva. Según se informa, un proyecto realizado en Malí, que capacitó a hombres para que distribuyeran anticonceptivos y proporcionaran información sobre higiene sexual, intensificó el interés de los hombres en la salud de madres y niños y en los anticonceptivos modernos.

En la actualidad, sólo una cuarta parte de todos los anticonceptivos utilizados está constituida por métodos que requieren o la acción o la cooperación de los hombres, inclusive condones, vasectomía, método del ritmo y método del retiro. En el último decenio, ha ido disminuyendo sostenidamente el uso de anticonceptivos masculinos, con una reducción del 11% respecto de 1987.

Si bien la vasectomía entraña menos riesgos y menor invasión del cuerpo que ligadura de trompas en la mujer, es mucho menos frecuente que ésta. Muchos hombres se muestran aprensivos con respecto al procedimiento porque piensan que es permanente y temen que menoscabe su virilidad, aun cuando una vasectomía no tiene efectos médicos sobre el desempeño sexual. Según se informa, un proyecto realizado en México ha intensificado en un 25% la aceptación de la vasectomía recurriendo a que hombres que ya se han sometido al procedimiento conversen con quienes están considerando la posibilidad de someterse a él. En el informe se afirma que en Turquía, las parejas que recibieron asesoramiento después de un aborto han ido escogiendo cada vez más la opción de la vasectomía.

Las acciones encaminadas a involucrar a los hombres en los programas de salud reproductiva están "cobrando impulso", según el informe, en el que se advierte que no deben desviarse los escasos recursos de las actividades orientadas a la mujer, como lo temen algunos grupos de mujeres. En el informe se llega a la conclusión de que "la mayor participación de los hombres en las decisiones sobre salud reproductiva debería redundar en un aumento, y no en una disminución, de las facultades de la mujer".

El informe Estado de la Población Mundial 2000 es producido por el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la mayor fuente multilateral mundial de asistencia en materia de población.

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