Estado de la Población Mundial 2000 Artículo periodístico

United Nations Population Fund

La violencia doméstica y sexual amenazan la salud reproductiva

Al menos una de cada tres mujeres ha sido apaleada, obligada a entablar relaciones sexuales bajo coacción o maltratada de alguna otra manera, por lo general por un compañero íntimo o un miembro de la familia, según un nuevo informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), en que se afirma que la violencia doméstica y sexual amenazan las acciones de planificación de la familia y la salud reproductiva de las mujeres en todo el mundo.

En el informe Estado de la Población Mundial 2000 se documenta la magnitud del problema y se afirma que la violencia por motivos de género constituye una amenaza a lo largo de toda la vida de centenares de millones de niñas y mujeres en todo el mundo. En el Asia meridional, donde los progenitores prefieren a los hijos varones, el problema comienza en el útero. Según se estima, hay más de 60 millones de niñas "desaparecidas", a raíz del aborto selectivo en función del sexo, el infanticidio y el abandono. Los llamados "asesinatos para restaurar la honra", los malos tratos en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la mutilación genital femenina, la violación y la trata de mujeres y niñas son otras variantes del problema.

En el informe se destacan relatos provenientes de artículos periodísticos, organizaciones de derechos humanos y muchas otras fuentes y se presenta la situación de mujeres que soportan injusticias horrorosas y anhelan que se las ayude y se elimine ese abuso.

Uno de los casos citados es el de una niña jordana de 12 años de edad a quien su padre mató a golpes con palos y cadenas metálicas, debido a que había salió a caminar sin permiso y, por consiguiente, había "deshonrado" a la familia. En Jordania, cada año hay entre 25 y 50 mujeres víctimas de los "asesinatos para restaurar la honra"; en el Pakistán, los asesinatos de ese tipo se cobran cada año las vidas de unas 1.000 mujeres.

Según el informe, muchas culturas aceptan o al menos, toleran un cierto grado de violencia contra la mujer. En algunas partes del mundo se considera que los hombres tienen derecho a disciplinar a sus esposas como les parezca mejor. Incluso las mismas mujeres a menudo consideran que algunos tipos de malos tratos físicos se justifican en ciertas circunstancias. En las zonas rurales de Egipto, un 80% de las mujeres encuestadas dijeron que las palizas eran comunes y a menudo justificadas, particularmente cuando la mujer se negaba a tener relaciones sexuales con su compañero.

En el informe se afirma que la justificación de la violencia dimana "de normas de género y opiniones distorsionadas acerca de los papeles y las responsabilidades de los hombres y las mujeres en las relaciones de pareja". En todo el mundo, los estudios han puesto de manifiesto una pauta general de hechos que desencadenan respuestas violentas, entre ellos: desobedecer al esposo, replicar, negarse a tener relaciones sexuales, no preparar las comidas a tiempo, no cuidar a los niños o al hogar, interrogar al hombre acerca del dinero o de otras mujeres, o trasladarse sin permiso del hombre.

Los investigadores han comprobado que las mujeres maltratadas suelen no utilizar los servicios de planificación de la familia, aun cuando estos estén fácilmente disponibles, pues temen las represalias por parte de sus esposos. En un estudio realizado en Ghana, casi la mitad de todas las mujeres y el 43% de los hombres dijeron que se justificaba que un hombre apaleara a su esposa si ésta utilizaba anticonceptivos sin el expreso consentimiento del hombre. Las mujeres maltratadas que participaron en reuniones de "grupos focales" en el Perú y México dijeron que no hablaban del uso de anticonceptivos con sus esposos por temor a suscitar reacciones violentas en los hombres.

La violencia contra la mujer se cobra un enorme precio, tanto físico como emocional, y causa inmensos daños a la salud reproductiva de la mujer, incluidos los embarazos no deseados, los abortos realizados en malas condiciones, las complicaciones de frecuentes embarazos de alto riesgo, las enfermedades de transmisión sexual, los problemas ginecológicos pertinaces y los problemas psicológicos.

En los Estados Unidos, aproximadamente un tercio de las mujeres apaleadas padecen de graves episodios de depresión. Los datos recogidos en ese país también indican que las mujeres que cuando niñas fueron víctimas de abuso sexual, tienden a establecer relaciones abusivas y corren riesgo de quedar atrapadas en la prostitución o el consumo de drogas.

Se reconoce cada vez más que la violencia por motivos de género es un problema de salud pública de gran entidad y una grave conculcación de derechos humanos básicos. Debido a ese reconocimiento, hay en todo el mundo grupos que exigen que se adopten medidas al respecto. En el informe se menciona la labor de organizaciones no gubernamentales como "una de las contribuciones más importantes" a la eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas. En África, donde grupos de mujeres están tratando de que se elimine la mutilación genital femenina, varios países han proscrito esa práctica.

Las mujeres también están utilizando la Internet para eliminar la violencia sexual y doméstica. En Rajastán (India) se suspendió el enjuiciamiento de activistas que combatían la violencia relacionada con la dote y los malos tratos en el hogar, después de que se hubo alertado al público en un sitio en la Web. En Croacia, un grupo utilizó la Internet para crear conciencia acerca de la violencia contra la mujer en tiempos de guerra y lograr que se dictara una nueva ley de la familia que prevé órdenes judiciales de restricción de la acción de los hombres en casos de violación en el hogar. Otro grupo, el de Mujeres que Viven Bajo la Legislación Musulmana, inició una campaña en la World Wide Web relativa a la denegación de los derechos de la mujer en varias sociedades islámicas, particularmente en el Afganistán.

En Sudáfrica, país donde tal vez exista la tasa de incidencia de la violación más alta del mundo, un grupo denominado WomenNet utilizó la Internet para una campaña de eliminación de la violación, con el apoyo de signatarios internacionales. Actualmente, el Gobierno está estableciendo unos 20 tribunales "especializados en violación", la primera iniciativa de este tipo en el mundo.

En los últimos años, se han registrado varias otras victorias en el ámbito jurídico: la Comisión Legislativa de la India ha exhortado a introducir reformas a fondo en las leyes del país sobre la violación. El Canadá, Italia y el Reino Unido han tipificado como delito el turismo sexual con menores. Bolivia ya no requiere que para que una mujer sea considerada damnificada en algunos casos de delitos sexuales, se certifique su "honestidad". Cabo Verde, Cuba, Tailandia, Ucrania, Tanzanía y Viet Nam han proscrito la trata de mujeres.

En el informe se afirma que, a fin de proteger a las mujeres contra la violencia, es necesario intensificar las acciones en muchos frentes, entre ellos tareas de promoción, cambios en la legislación, mejoras en los mecanismos de aplicación obligatoria de las leyes, alternativas para ubicar a las víctimas en condiciones de seguridad y servicios de mediación y asesoramiento. En muchos casos, quienes perpetran tales actos de violencia reciben escaso o ningún castigo. En la India, por ejemplo, donde, según el Gobierno, cada hora una mujer es víctima de violación y cada día 14 mujeres son asesinadas por las familias de sus esposos, muchos grupos de mujeres afirman que las actitudes profundamente conservadoras acerca de las relaciones sexuales y el carácter privado de la familia han contribuido a la falta de eficacia de las leyes.

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