Estado de la Población Mundial 2000 Capítulo 3: Eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas

United Nations Population Fund

Una prioridad de derechos humanos y de salud

"[La violencia contra las mujeres] abarca todo tipo de situaciones sociales y económicas y está profundamente enraizada en las culturas de todo el mundo, a punto tal que millones de mujeres la consideran un modo de vida"1

Bartholomew/Liaison
Bartholomew/Liaison

Prostitutas en India. Muchas mujeres y niñas son atraídas mediante señuelos hacia la prostitución por proxenetas que explotan a las muchachas pobres y vulnerables.

La violencia por motivos de género – en diversas formas, inclusive la violación, la violencia doméstica, los asesinatos "para restaurar la honra" y la trata de mujeres – se cobra un enorme precio en cuanto a la salud mental y física. Cada vez se reconoce más que la violencia por motivos de género es una importante cuestión de salud pública y una grave conculcación de derechos humanos básicos2.

En todo el mundo, al menos una de cada tres mujeres ha sido apaleada, obligada a entablar relaciones sexuales bajo coacción o maltratada de alguna otra manera, muy frecuentemente por alguien que ella conoce, inclusive su esposo u otro varón miembro de su familia; una de cada cuatro mujeres ha sido objeto de sevicias durante el embarazo3.

Millones de mujeres necesitan atención médica o sufren de otra manera los efectos de la violencia por motivos de género; el temor a la violencia coarta el intercambio de ideas y constriñe las opciones en materia de salud y las oportunidades en la vida de muchos otros millones de mujeres.

Casi siempre, los malos tratos físicos van acompañados de malos tratos psicológicos. Además, entre un tercio y la mitad de todos los casos entrañan abuso sexual. Una gran proporción de las mujeres que son objeto de sevicias están sujetas a reiterados actos de violencia4.

La violencia contra la mujer constituye una conculcación generalizada, aun cuando no suficientemente reconocida, de sus derechos humanos. En consecuencia, en 1993 la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, celebrada en Viena, y en 1995 la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing, dieron prioridad a este problema.

La violencia contra las mujeres y las niñas aparece en muchas formas:

• Al menos 60 millones de niñas que de otro modo habrían vivido, han "desaparecido" de diversas poblaciones, mayormente en Asia, como resultado del aborto selectivo en función del sexo, el infanticidio o la desatención;

• Los estudios sugieren que la violencia doméstica está generalizada en la mayoría de las sociedades y que es una frecuente causa de suicidio de mujeres;

• Van en aumento las violaciones y otras formas de violencia sexual. En muchos casos no se denuncia la violación debido al estigma y al trauma que esto entraña, así como a la ausencia de trato compasivo por parte de los funcionarios del sistema judicial. Los cálculos de la proporción de violaciones denunciadas a las autoridades varían, desde menos del 3% en Sudáfrica hasta un 16% en los Estados Unidos;

• Cada año, dos millones de niñas de entre 5 y 15 años de edad son incorporadas al mercado comercial del sexo;

• Al menos 130 millones de mujeres han sido obligadas a someterse a la mutilación (o corte) genital; cada año, otros dos millones corren riesgo de ser objeto de esta degradante y peligrosa práctica;

• Los asesinatos perpetrados presuntamente "para restaurar la honra" se cobran cada año las vidas de miles de jóvenes mujeres, principalmente en el Asia oriental, el África septentrional y partes del Asia meridional. En 1999, al menos 1.000 mujeres fueron asesinadas por esa razón en el Pakistán.

Gráfico 5: Porcentaje de mujeres adultas atacadas físicamente por un compañero

En los Estados Unidos, cada 15 segundos una mujer es golpeada, por lo general por un compañero íntimo5. Casi siempre, la violencia física va acompañada de malos tratos psicológicos, que pueden ser igualmente ultrajantes y degradantes. Entre 613 mujeres que habían sido objeto de malos tratos en el Japón, por ejemplo, cerca de un 60% había padecido malos tratos físicos, psicológicos y sexuales a manos de sus compañeros; sólo un 8% había sido objeto exclusivamente de malos tratos físicos6. De manera similar, en León (Nicaragua), los investigadores comprobaron que de 188 mujeres que habían sido objeto de malos tratos por sus compañeros, sólo cinco no habían sido sometidas a ataques sexuales7.

Naturalmente, la medición de los actos de violencia contra mujeres y niñas no describe la atmósfera de terror que suele predominar en las relaciones abusivas. Por ejemplo, en una encuesta realizada en 1993 en todo el Canadá, los investigadores descubrieron que un tercio de todas las mujeres que habían sido objeto de violencia doméstica habían temido perder la vida en algún momento de la relación8. Las mujeres suelen admitir que los malos tratos psicológicos prolongados y la degradación constante son más difíciles de soportar que el dolor físico9.

Muchas culturas permiten o, al menos, toleran cierto grado de violencia contra la mujer. En el subcontinente de la India y en partes del Asia meridional y occidental y África, por ejemplo, se considera que los hombres tienen derecho a disciplinar a sus esposas como lo consideren necesario. En muchas sociedades es una convicción profundamente arraigada que el esposo tiene derecho a golpear o intimidar físicamente a su esposa.

Incluso las mujeres suelen considerar que un cierto grado de malos tratos físicos se justifica en ciertas circunstancias. Por ejemplo, un 80% de las mujeres encuestadas en zonas rurales de Egipto dijeron que los golpes eran comunes y a menudo justificados, particularmente si la mujer se negaba a tener relaciones sexuales con su compañero10.

La justificación de la violencia dimana de normas de género: percepciones distorsionadas de los papeles y las responsabilidades de los hombres y las mujeres en las relaciones.

Los estudios realizados en todo el mundo han demostrado una pauta constante de hechos que desencadenan respuestas violentas: no obedecer al esposo, replicar, negarse a tener relaciones sexuales, no preparar las comidas a tiempo, no cuidar a los niños, no ocuparse de la casa, formular preguntas al hombre acerca del dinero o de otras mujeres, o trasladarse a otro lugar sin permiso del esposo11.

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Repercusiones sobre la salud reproductiva

La violencia en todas sus formas causa inmensos perjuicios a la salud reproductiva y el bienestar de mujeres y niñas de todo el mundo, de manera directa e indirecta:

• Embarazos no deseados y acceso restringido a la información sobre planificación de la familia y los anticonceptivos;

• Aborto realizado en malas condiciones o lesiones a consecuencia de un aborto legal después de un embarazo no deseado;

• Complicaciones de frecuentes embarazos de alto riesgo y carencia de atención ulterior;

• Enfermedades de transmisión sexual, inclusive el VIH/SIDA;

• Persistentes problemas ginecológicos;

• Problemas psicológicos, inclusive el temor a las relaciones sexuales y la pérdida del placer.

Recuadro 17: Asesinatos en Suecia suscitan un debate acerca de la violencia doméstica

La violencia como barrera contra la planificación de la familia

Aun cuando el uso de anticonceptivos sea aceptado por ambos miembros de la pareja, los investigadores han comprobado que las mujeres que son objeto de malos tratos tienden a no utilizar los servicios de planificación de la familia, aun cuando estos sean fácilmente accesibles, por temor a las represalias de sus esposos. En Zimbabwe y Kenya, por ejemplo, las mujeres suelen esconder sus píldoras anticonceptivas debido a que están aterrorizadas por las consecuencias de que sus esposos descubran que ya no controlan la fecundidad de las mujeres12. De manera similar, las mujeres maltratadas que participaron en intercambios de ideas en "grupos focales" en el Perú y México afirmaron que no hablan acerca del uso de anticonceptivos con sus esposos porque temen que estos se tornen violentos13. En un estudio realizado en Ghana, cerca de la mitad de todas las mujeres y el 43% de los hombres afirmaron que se justificaba que un hombre apaleara a su mujer si ésta utilizaba un método de planificación de la familia sin el expreso consentimiento del marido14.

Recuadro 18: En el Pakistán raramente se castiga a los atacantes de mujeres

Aborto

Las mujeres que son objeto de malos tratos o temen plantear la cuestión de la planificación de la familia a sus compañeros corren riesgo de embarazos no deseados reiterados. Muchas mujeres maltratadas tratan de obtener abortos.

Embarazos de alto riesgo

La violencia se ha relacionado con mayores riesgos de aborto espontáneo, parto prematuro, sufrimiento fetal y bajo peso al nacer15. En un estudio realizado en León (Nicaragua), se comprobó que la violencia contra las embarazadas redundaba en la triplicación de la cantidad de niños con bajo peso al nacer16. Los golpes abdominales pueden causar la muerte del feto o su bajo peso al nacer y provocar alumbramientos prematuros17. La violencia también puede afectar indirectamente el resultado del embarazo, al incrementar las probabilidades de que una mujer opte por comportamientos dañinos como fumar y consumir alcohol y drogas, todos los cuales se han vinculado a las complicaciones del embarazo y el bajo peso al nacer18. El estrés y la ansiedad suscitados por un persistente comportamiento violento durante el embarazo pueden reducir la capacidad de una mujer para obtener nutrición adecuada, descanso, ejercicio y atención médica; esto puede retrasar el crecimiento fetal19.

Violencia y enfermedades de transmisión sexual

Las relaciones sexuales forzadas o sin protección colocan a las mujeres en situación de riesgo de contagiarse con enfermedades de transmisión sexual, inclusive el VIH/SIDA. Sería posible prevenir muchas enfermedades de transmisión sexual, así como infecciones del aparato reproductor, si los hombres sistemáticamente utilizaran condones al entablar relaciones sexuales y se abstuvieran de tenerlas cuando la mujer padece dolores u otros problemas. Muchas mujeres tienen miedo de pedir a sus compañeros que usen condones durante las relaciones sexuales, por temor a las reacciones violentas.

Las víctimas de violación corren especiales riesgos de contagio. De las mujeres víctimas de violación en los Estados Unidos, cada año hasta un 30% se contagian con una enfermedad de transmisión sexual como consecuencia.

El abuso sexual de niñas de corta edad es otro aspecto profundamente inquietante de este problema. Por ejemplo, en un estudio realizado en Zaria (Nigeria), se comprobó que un 16% de las pacientes que acudían a hospitales por enfermedades de transmisión sexual eran menores de cinco años20. En el Centro de Enfermedades Genitourinarias de Harare (Zimbabwe), los médicos comprobaron que solamente en 1990, más de 900 niñas menores de 12 años habían recibido tratamiento por una enfermedad de transmisión sexual21.

Problemas ginecológicos persistentes

El abuso físico y sexual también incrementa el riesgo de una mujer de padecer diversos trastornos ginecológicos comunes, entre ellos dolor pelviano crónico. En muchos países, el dolor pelviano crónico es causa de hasta un 10% de todas las visitas a ginecólogos y un cuarto de todas las histerectomías22. Aun cuando el dolor pelviano crónico es causado normalmente por adherencias, endometriosis o infecciones, una mitad de los casos tratados no tienen una patología que pueda describirse. En varios estudios se comprobó que las mujeres que sufren dolores pelvianos suelen tener mayores probabilidades de que en su historia clínica se registre abuso sexual en la infancia, ataque sexual o abuso físico y sexual por sus compañeros23.

Entre otros problemas ginecológicos causados por la violencia sexual cabe mencionar el sangrado vaginal, las descargas vaginales, la menstruación dolorosa, la inflamación pelviana y la disfunción sexual24.

El ataque sexual también incrementa el riesgo de tensiones premenstruales, trastorno que afecta hasta a un 10% de las mujeres que menstrúan y causa cambios físicos, del talante y del comportamiento25.

Problemas psicológicos

La violencia distorsiona las vidas emocionales de las mujeres y las niñas. En Nicaragua, por ejemplo, en estudios basados en "grupos focales" se comprobó que muchas mujeres consideraban que los persistentes efectos psicológicos de la violencia doméstica eran más debilitantes y severos que los efectos físicos. Además, la violencia puede conducir al suicidio26.

Aproximadamente un tercio de las mujeres apaleadas en los Estados Unidos padecen graves episodios de depresión27. En varios estudios se comprobó que un cuarto de todos los intentos de suicidio habían ido precedidos de malos tratos. Los datos correspondientes en los Estados Unidos indican que las mujeres que han sido objeto de abuso sexual en la infancia tienden a entablar relaciones con hombres que las maltratan y tener un riesgo superior al normal de caer en la prostitución y consumir drogas28.

Otro estudio realizado en los Estados Unidos llegó a la conclusión de que las mujeres que habían sido objeto de ataques sexuales durante la infancia tenían probabilidades tres veces superiores de quedar embarazadas antes de cumplir 18 años que las mujeres que no habían sido objeto de abuso sexual. Asimismo, las mujeres que habían sido objeto de abuso sexual durante la infancia tenían probabilidades dos veces superiores de contagiarse con una enfermedades de transmisión sexual o el VIH, al tener relaciones sexuales sin protección con múltiples compañeros29.

Cuadro 1: La violencia de género a lo largo de la vida de una mujer

Etapa

Tipo de violencia

Prenatal Aborto para seleccionar el feto en función del sexo; malos tratos durante el embarazo; embarazo forzado (violación durante la guerra)

Primera infancia Infanticidio femenino; malos tratos emocionales y físicos; menos acceso a los alimentos y la atención médica

Infancia Mutilación genital; incesto y abuso sexual; menor grado de acceso a los alimentos, la atención médica y la educación; prostitución infantil

Adolescencia Violencia en el noviazgo y el cortejo; relaciones sexuales bajo coacción económica; abuso sexual en el lugar de trabajo; violación; acoso sexual; prostitución forzada

Etapa de procreación Malos tratos infligidos a las mujeres por sus compañeros íntimos; violación en el matrimonio; malos tratos y asesinatos relacionados con la dote; homicidio perpetrado por el compañero; malos tratos psicológicos; abuso sexual en el lugar de trabajo; acoso sexual; violación; malos tratos infligidos a mujeres discapacitadas

Ancianidad Malos tratos infligidos a viudas; malos tratos a los ancianos (que afectan mayormente a las mujeres)

Fuente: Heise, L. 1994. Violence Against Women: The Hidden Health Burden. World Bank Discussion Paper. Washington, D.C.: Banco Mundial.

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Trata de mujeres y niñas

Según se estima, en todo el mundo 4 millones de mujeres y niñas son compradas y vendidas, con destino al matrimonio, la prostitución o la esclavitud30. Muchas son atraídas por los tratantes con señuelos y promesas de empleo. En algunos países, los tratantes se ceban en comunidades pobres y vulnerables. Tal vez lleguen durante una sequía o antes de la cosecha, cuando escasean los alimentos, y persuadan a las familias pobres de vender a sus hijas a cambio de sumas ínfimas de dinero.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), cada año ingresan a Tailandia al menos 10.000 niñas y mujeres procedentes de países vecinos más pobres y terminan en la industria comercial del sexo. Cada año, entre 5.000 y 7.000 niñas nepalesas trasponen las fronteras de la India, para terminar como trabajadoras del sexo en Mumbai o Nueva Delhi31.

Si bien el mayor volumen de la trata de mujeres ocurre en Asia, las mujeres de Europa oriental son cada vez más vulnerables.

Recuadro 19: Según un informe, raramente se castiga la trata en los Estados Unidos

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"Asesinatos para restaurar la honra"

En todo el mundo, cada año pierden la vida hasta unas 5.000 mujeres y niñas a manos de sus propios familiares, muchas de ellas debido a la "deshonra" de haber sido violadas, a menudo por miembros de su propia familia ampliada.

Muchas formas de violencia contra la mujer sancionada por la comunidad, como los "asesinatos para restaurar la honra" se originan en las exigencias de la comunidad o de la familia de que las niñas conserven su castidad sexual y su virginidad. Quienes perpetran esos actos abusivos a menudo reciben sentencias leves o son exonerados enteramente por los tribunales, debido a que la defensa de la honra de la familia se considera una circunstancia atenuante.

Los "asesinatos para restaurar la honra" van en aumento en todo el mundo, según informa Asma Jahangir, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias. La Sra. Jahangir está colaborando estrechamente con investigadores especiales de las Naciones Unidas sobre la violencia contra la mujer y sobre la independencia de jueces y abogados para abordar la cuestión.

En su informe anual del año 2000 a la Comisión de Derechos Humanos, la Sra. Jahangir dijo: "Quienes perpetran esos crímenes son mayormente hombres miembros de la familia de las mujeres asesinadas, que quedan exentos de castigo o reciben sentencias reducidas debido a que se justifica que hayan asesinado a la mujer para defender sus erróneas nociones de "la honra de la familia""32. Según el informe, se han registrado matanzas de ese tipo en Bangladesh, el Brasil, el Ecuador, Egipto, la India, Israel, Italia, Jordania, Marruecos, el Pakistán, el Reino Unido, Suecia, Turquía y Uganda.

En el informe se indica que en Batsail (Bangladesh), una muchacha de 18 años edad fue azotada por orden de los clérigos debido a su comportamiento "inmoral". En Egipto, un padre se paseó por las calles blandiendo la cabeza de su hija decapitada y proclamando "he vengado mi honra".

Según el informe, los "asesinatos para restaurar la honra" tienden a ser más frecuentes en los países donde hay una mayoría de población musulmana, aun cuando no se limitan a estos. Por otra parte, en el informe se afirma que los líderes islámicos han condenado la práctica, dado que carece de toda base en la religión.

Recuadro 20: Dos "asesinatos para restaurar la honra" en Jordania

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Labor de las organizaciones no gubernamentales para eliminar la violencia por razones de género

En todo el mundo, la labor de las organizaciones no gubernamentales relativa a la violencia contra la mujer es una de las más importantes contribuciones para poner fin a la opresión por motivos de género.

Mediante la labor de organizaciones no gubernamentales africanas y con el apoyo de organizaciones internacionales, se está cuestionando la mutilación genital femenina y se está proscribiendo esa práctica, con lo cual se otorga a millones de niñas y mujeres la esperanza de una vida en que puedan disfrutar de derechos, salud y seguridad. El Comité Interafricano sobre Prácticas Tradicionales que Afectan la Salud de Mujeres y Niñas, una red que cuenta con filiales en 26 países africanos y tres europeos, ha liderado una lucha cada vez más eficaz contra la mutilación genital femenina, mediante campañas de concienciación del público y capacitación en escuelas y comunidades y con curanderas tradicionales y personal médico capacitado.

Las organizaciones no gubernamentales también están en la línea de frente en las tareas de asistencia a las mujeres sobrevivientes de actos de violencia y violación en la guerra. La Corporación Grupo de Apoyo en Bosa (Colombia) alberga a mujeres que son víctimas de violencia doméstica y violencia sexual, de modo que puedan reconstituir su autoestima y reafirmar su propio poder. En San Cristóbal de las Casas, una ciudad en la altiplanicie de Chiapas (México), el Centro de Apoyo a la Mujer proporciona capacitación y apoyo a mujeres que viven en situaciones de extrema pobreza e incertidumbre, y trata en particular de cambiar prácticas como la de obligar a niñas pequeñas (de hasta 10 años) a contraer matrimonio y también trata de cambiar tradiciones que toleran los malos tratos a la esposa, la violencia doméstica y el incesto.

En Bosnia, donde tras años de conflicto las mujeres padecen no sólo violencia sexual sino también daños mentales y físicos y estrés, un ginecólogo alemán estableció Medica Zenica, una organización que en sus primeros cinco años de vida ha ofrecido asesoramiento a 20.000 mujeres y niñas y ha llegado a mujeres residentes en aldeas aisladas mediante clínicas móviles para pacientes ambulatorias. En Uganda, ISIS WICCE apoya a las sobrevivientes de la violencia sexual en Burundi, Rwanda, el Sudán y Uganda, mediante un programa de intercambio en que las mujeres comunican sus experiencias en una atmósfera de apoyo, que contribuye a su recuperación.

Las organizaciones no gubernamentales que efectúan campañas contra la violencia por motivos de género están utilizando cada vez más la Internet. Por ejemplo, en Rajastán (India), cuando fueron encarcelados miembros de la sociedad Bal Rashmi – que combate activamente la explotación sexual, la violación y los asesinatos y torturas relacionados con la dote –, la voz de alerta por conducto de la Internet condujo a la suspensión de su enjuiciamiento.

En Croacia, B.a.B.e., un grupo estratégico de gestión pública, ha utilizado la Internet para crear conciencia acerca de la experiencia de las mujeres que padecieron actos de violencia durante la guerra y para lograr que se dicte una nueva ley de la familia en que se estipulen órdenes para que los hombres se abstengan de aproximarse a las mujeres en los casos de violación doméstica. La organización Women’s International Network-Emergency and Solidarity se sirve de la Internet para comunicar experiencias entre las mujeres que trabajan en situaciones de conflicto, guerra, desastre ecológico o extrema pobreza.

La organización Women Living Under Muslim Law ha iniciado por conducto de la World Wide Web una campaña relativa a la denegación de los derechos de la mujer en sociedades islámicas; orienta su apoyo a la Asociación de Mujeres del Afganistán, entre otras. En Sudáfrica, WomenNet se sirvió de la Internet para emprender con el apoyo de aliados internacionales, una campaña para lograr la eliminación de la violación.

En Filipinas, varias organizaciones no gubernamentales de mujeres iniciaron el Programa Nacional de Prevención de la Violencia en la Familia, el cual promueve la innovadora campaña "Voces de 2001: Quebrar el silencio", que ha recopilado relatos acerca de las experiencias de 2001 mujeres.

Recuadro 21: Varias Ministras de Relaciones Exteriores solicitan que se elimine la trata de seres humanos

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