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   C R O N I C A S   D E   P R E N S A

La falta de opciones pone en peligro la salud y las vidas de las mujeres

Kadiatu Samu, que no tuvo atención prenatal y cuyo hijo nació muerto, es examinada por una enfermera de una sala de maternidad en Bo (Sierra Leona). Después de 13 embarazos, tiene cinco hijos vivos. Sierra Leona es uno de los países donde las tasas de mortalidad derivada de la maternidad son más altas: 1.800 defunciones por cada 100.000 nacidos vivos. En todo el mundo se ha adelantado muy poco en lo concerniente a reducir los riesgos del parto.

Pese a los adelantos logrados, es aún demasiado grande el número de mujeres a las que se deniega acceso a la educación, los anticonceptivos y los servicios adecuados de salud; además, "la violencia contra las mujeres es endémica en todos los países", según el nuevo informe, recientemente dado a conocer, Estado de la Población Mundial 1999, donde se afirma que centenares de millones de mujeres siguen sufriendo innecesariamente violencia por motivos de género, embarazos no deseados, abortos en malas condiciones y mala salud.

Hace cinco años, en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) celebrada en El Cairo, los gobiernos convinieron en un mínimo de derechos reproductivos para sus ciudadanos, entre ellos el derecho a efectuar opciones libres acerca del número y el espaciamiento de sus hijos y el momento de tenerlos; el derecho a disfrutar del más alto nivel de salud sexual y reproductiva; y el derecho a estar libres de violencia sexual y coacción sexual. Se consideró que promover la igualdad de género, eliminar la violencia contra la mujer y garantizar que la mujer pueda controlar su propia fecundidad eran elementos fundamentales de las políticas de población y desarrollo.

Muchos países están tratando de mejorar los servicios de salud reproductiva y están capacitando al personal para que ofrezcan mejor información, opciones más amplias y atención centrada en el cliente. Pero la necesidad de contar con acceso universal a la educación y a servicios de calidad de salud reproductiva es tan apremiante como nunca. Los beneficios de la educación de las niñas y las mujeres están bien documentados; no obstante, en los países en desarrollo, las niñas representan los dos tercios de los 130 millones de niños que no asisten a la escuela. La educación también conduce a aplazar el embarazo y a tener menor cantidad de hijos, y a que estos sean más saludables.

Aun cuando se ha incrementado la utilización de anticonceptivos, aún sigue habiendo en los países en desarrollo 350 millones de mujeres que carecen de acceso a una gama de métodos seguros y eficaces de planificación de la familia. Según el informe, dado a conocer por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), hasta la mitad de casi 175 millones de embarazos que ocurren cada año son, o bien no deseados, o bien inoportunos. Además, en los países en desarrollo, casi la mitad de todos los partos carecen de atención de personal capacitado, lo cual coloca en situación de riesgo las vidas de las madres y de sus hijitos.

Cada minuto, más de una mujer pierde la vida debido a problemas relativos al parto y el embarazo. De esas defunciones, menos de 1% ocurren en los países desarrollados. De las 585.000 mujeres que, según se estima, pierden la vida cada año, la mayoría podrían ser salvadas. En el informe se afirma: "Ha sido difícil obtener los recursos necesarios o lograr que se asigne prioridad en las políticas a reducir la mortalidad derivada de la maternidad, pese a la existencia de técnicas bien conocidas y ampliamente disponibles y de acuerdos universales acerca de que debería asignarse prioridad a esta cuestión". 

Según un estudio, se comprobó que, allí donde las tasas de defunción de las madres eran muy altas, el riesgo podría reducirse hasta en un 80% ofreciendo atención de la salud durante el embarazo, información acerca de los signos de alarma y servicios para proporcionar asistencia obstétrica de emergencia durante el parto.

Además de las defunciones, las complicaciones del embarazo y el parto pueden tener efectos de larga duración. Según se estima, hay cada año al menos siete millones de mujeres que padecen graves problemas de salud y unos 50 millones sufren cada año consecuencias dañinas para su salud después del parto.

En muchos países en desarrollo, es frecuente que las niñas se casen y comiencen a tener hijos a una edad precoz, a veces antes de llegar a una plena madurez, lo cual incrementa el riesgo de defunciones o lesiones relacionadas con el embarazo y menoscaba las probabilidades de supervivencia de sus hijos. En la CIPD se destacó que los adolescentes, casados y solteros, deberían tener acceso a la información y los servicios de salud, incluidos los de planificación de la familia.

Otro factor de importancia es el aborto en malas condiciones, que se cobra las vidas de unas 70.000 mujeres cada año. En la CIPD se convino en que el aborto en malas condiciones debería considerarse un grave problema de salud pública. Durante el examen al cabo de cinco años de la aplicación del Programa de Acción de la Conferencia de El Cairo, realizado en 1999 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, los gobiernos convinieron en que cuando el aborto es legal, los países deberían capacitar y equipar a los encargados de servicios de salud y adoptar otras medidas para velar por que el aborto sea seguro y accesible.

Los estudios y la experiencia indican que la mejor manera de reducir la cantidad de abortos es prevenir los embarazos no deseados, dando mayor accesibilidad a los servicios de planificación de la familia. En los países del Asia central, Kazakhstán, Uzbekistán y Kirguistán, la mejor disponibilidad de servicios de información ha conducido a incrementar el uso de anticonceptivos modernos entre 30% y 50%, en comparación con 1990, y a reducir a la mitad las tasas de aborto.

Otra prioridad es reducir la incidencia de las enfermedades de transmisión sexual. Cada año hay más de 330 millones de nuevos casos de esas enfermedades y, aun cuando las mujeres corren mayores riesgos que los hombres —por razones biológicas y sociales—, en muchas sociedades las decisiones que afectan la salud sexual están reservadas a los hombres, según se indica en el informe. En algunos países, no se permite a las mujeres obtener anticonceptivos si no cuentan con el consentimiento de sus esposos.

Otra cuestión motivo de gran preocupación es la violencia contra la mujer, incluida la violación, la violencia doméstica y el asesinato relacionado con la dote y "por motivos de honor". Aun cuando se están intensificando las acciones para poner fin a esa violencia, según el informe, más de la mitad de todas las mujeres padecerán en el curso de sus vidas algún tipo de violencia por motivos de género. En el informe se afirma que, para poner fin a la violencia "es necesario que los países se comprometan a promover la equidad e igualdad de género, la mayor participación de las mujeres en papeles de formulación de políticas y adopción de decisiones y la alianza con los hombres".

La información —y el intercambio de ideas— acerca de cuestiones de salud reproductiva reviste importancia crítica y puede conducir a que se introduzcan cambios en los comportamientos nocivos y las tradiciones. Según se estima, cada año dos millones de niñas y mujeres corren el riesgo de ser objeto de mutilación genital femenina, la cual puede causar infecciones, hemorragias e incluso la muerte. En el Senegal, las acciones de docenas de grupos comunitarios contribuyeron a motivar que el Presidente y el Parlamento proscribieran esa práctica.

El activismo de las comunidades de base dimanó de las acciones de programas de alfabetización de la mujer, estructurados de modo de intercambiar ideas en grupos. "Es difícil admitir que algo que uno y sus antepasados han considerado correcto durante toda la vida es, en realidad, erróneo", dijo uno de los ancianos participantes en los intercambios de ideas sobre la salud de la mujer. Una mujer que perdió su empleo como encargada de circuncidar fue persuadida de que abandonara la práctica durante conversaciones que duraron varios meses. Dijo: "Cuando tomé conocimiento de que podría causar esterilidad e infecciones, no quise ser la causa de todo eso". Hay un total de 15 países africanos donde se prohíbe la mutilación genital femenina.

Un tema motivo de creciente preocupación es la necesidad de servicios de salud reproductiva para mujeres refugiadas. En todo el mundo, hay más de 22 millones de personas desplazadas por la guerra o los desastres naturales, la gran mayoría de las cuales son mujeres y niños. Se ha puesto cada vez más de manifiesto que esas mujeres necesitan servicios que las protejan contra la violencia, aseguren embarazos y partos en condiciones de seguridad, prevengan los embarazos no deseados y el contagio con las enfermedades de transmisión sexual y aborden la violación y las complicaciones de los abortos en malas condiciones.

A partir de 1995, una iniciativa de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y el FNUAP (en colaboración con otros copartícipes) ha abordado las necesidades en materia de salud reproductiva de las mujeres refugiadas en la región de los Grandes Lagos de África. En virtud de ese programa se capacita al personal y se proporciona equipo y suministros para responder a las necesidades de planificación de la familia, asistencia del parto, complicaciones de los abortos en malas condiciones, violencia sexual y violación, así como la prevención de las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA.

En abril de 1999, el FNUAP ofreció botiquines de salud reproductiva compuestos de medicamentos, suministros y equipo quirúrgico básico a los centenares de miles de refugiados que huyeron de Kosovo hacia campamentos en Albania. El Fondo también inició una investigación sobre la violencia sexual contra las mujeres de Kosovo y puso de manifiesto "alarmantes informes sobre secuestro, violación y torturas", según el informe.

Si bien se han ofrecido servicios de salud reproductiva en situaciones de emergencia a partir de 1995, según el informe "las acciones a menudo quedan obstaculizadas por la falta de personal de salud capacitado en servicios de salud reproductiva e información al respecto".

Se han logrado muchos adelantos importantes en materia de salud reproductiva, como resultado de la creciente fortaleza de las organizaciones de mujeres y su capacidad cada vez mayor de forjar alianza con los gobiernos, así como con otros grupos cívicos. Esas alianzas, al colaborar entre sí, han estado en condiciones de lograr cambios y medidas legislativas a fin de mejorar la salud reproductiva y de comenzar a cambiar las actividades intrínsecas respecto de las cuestiones de género.

A partir de la Conferencia de El Cairo, dos tercios de todos los países han introducido medidas normativas o jurídicas a fin de promover la igualdad de género y la ampliación de los medios de acción de la mujer. Muchos países han fortalecido las leyes y las políticas para combatir la violencia por motivos de género. Muchos países han adoptado medidas para mejorar la calidad de los servicios de salud.

Pese a los adelantos, según el informe es menester contar con mayores recursos y adoptar más medidas, a fin de posibilitar que las mujeres eviten las relaciones sexuales no deseadas y los embarazos involuntarios, asegurar que los niños de corta edad y las madres disfruten de buena salud, reducir la violencia por motivos de género, mejorar la comunicación sobre cuestiones sexuales y reproductivas y ampliar las oportunidades de la mujer fuera del hogar, así como la participación de los hombres en la familia.

El informe Estado de la Población Mundial es publicado anualmente por el FNUAP, el mayor organismo multilateral que ofrece asistencia en materia de población.

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