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   C R O N I C A S   D E   P R E N S A

Los jóvenes, en situación de riesgo y necesitados de información y servicios

Joven madre en un tugurio del Brasil. Cada año, más de 14 millones de adolescentes dan a luz y una gran proporción de esos embarazos son no deseados. Los jóvenes necesitan que se les impartan aptitudes y se les proporcionen información y servicios para ayudarlos a adoptar decisiones responsables con respecto a las relaciones sexuales y la reproducción.

Hay hoy mayor cantidad de jóvenes que nunca antes —más de 1.000 millones de personas entre 15 y 24 años de edad — y dado que es mayor la cantidad de jóvenes que tienen actividad sexual, los países están tratando cada vez más de abordar la controvertida cuestión de la educación sobre la salud sexual y la salud reproductiva. Según un nuevo informe dado a conocer por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), casi la mitad de todos los países han adoptado nuevas medidas para abordar las necesidades de los adolescentes en materia de salud reproductiva, como se los exhortó en 1994, en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD), celebrada en El Cairo.

En la Conferencia, los gobiernos del mundo convinieron en que los jóvenes tienen el mismo derecho a la salud reproductiva que sus mayores. Dado que el VIH/SIDA se está propagando con mayor velocidad que la prevista, durante el examen al cabo de cinco años de la aplicación del Programa de Acción de la CIPD realizado en 1999, los gobiernos avanzaron aún más y exhortaron a que se imparta educación sobre salud reproductiva a todos los niños que asisten a la escuela y que se otorgue acceso a los servicios de salud reproductiva y la información al respecto al 90% de las personas de entre 15 y 24 años de edad hacia el año 2005, porcentaje que llegaría al 95% hacia 2010. Esos servicios abarcan: acceso a condones masculinos y femeninos, detección voluntaria del VIH/SIDA, asesoramiento y seguimiento.

En el informe Estado de la Población Mundial 1999 se afirma: "Actualmente, los jóvenes corren el riesgo de embarazos no deseados y contagio con el VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual, explotación sexual y alienación respecto de sus progenitores y sus comunidades". Y "hacer caso omiso de la cuestión redunda en un alto costo en forma de mala salud, oportunidades desperdiciadas y perturbaciones sociales". Según el informe, cada año más de 14 millones de muchachas adolescentes dan a luz y una gran proporción de esos embarazos son no deseados.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, las adolescentes solicitan cada año unos 4,4 millones de abortos. Si se ofrecieran servicios de salud reproductiva e información al respecto, se reduciría el número de embarazos y abortos en la adolescencia y las resultantes complicaciones de salud y se daría a las adolescentes y los adolescentes una mejor oportunidad de tener éxito en la vida. En muchos países, no se permite que las niñas que han quedado embarazadas sigan asistiendo a la escuela. Según el informe, se estima que solamente en Kenya, unas 10.000 niñas abandonan cada año la escuela debido al embarazo. Las investigaciones refutan la opinión generalizada de que la educación sexual promueve la promiscuidad. En el informe se afirma que, por el contrario, "los estudios demuestran que la mejor información alienta el comportamiento sexual responsable de los adolescentes, incluida la abstinencia".

En la mayoría de las culturas de todo el mundo, hay una doble norma sexual. Se espera que las niñas se abstengan de tener relaciones sexuales y que no hablen al respecto, mientras que se alienta a los jóvenes a experimentar. Muchos jóvenes, varones y mujeres, están mal informados acerca de cuestiones sexuales en circunstancias en que va en aumento la incidencia de las enfermedades de transmisión sexual, y en que está generalizada la violencia sexual. Esta situación es peligrosa y es preciso abordarla.

Según el informe, los estudios indican que la educación sobre vida en familia debería comenzar cuanto antes, para ayudar a los jóvenes a atravesar los años en que comienzan a interesarse en cuestiones sexuales. La experiencia mundial ha demostrado que los programas deben ser diferentes cuando atienden a jóvenes que tienen actividad sexual y a jóvenes que no la tienen, y que dichos programas deben ser tan específicos como sea posible. Por ejemplo, en un estudio realizado en Albania, los jóvenes dijeron que querían información práctica sobre cómo evitar que los condones se rompan y cómo obtener anticoncepción de emergencia.

En todo el mundo, las organizaciones no gubernamentales (ONG) han realizado intensas actividades y han ensayado nuevos enfoques para llegar a los adolescentes. Actualmente se reconoce que las acciones para fomentar la comprensión y el apoyo de los adultos de la familia y de la comunidad son una inversión de importancia clave.

Uno de los casos citados en el informe ocurrió en la República Dominicana, donde las complicaciones del embarazo y el parto son la causa principal de defunción entre las adolescentes. Según el informe, casi una de cada cuatro niñas de entre 15 y 19 años de edad, o bien está embarazada o bien ya ha alumbrado, y hay pocos servicios de salud que respondan a sus necesidades.

A partir de 1997, dos ONG —la Asociación Dominicana de Bienestar de la Familia (PROFAMILIA) y el Instituto Dominicano de Desarrollo Integrado— han estado tratando de ampliar los servicios de educación sexual y salud reproductiva para adolescentes. Estos grupos, actuando en 36 barrios aledaños a la capital y en tres ciudades más pequeñas, utilizan la educación y el asesoramiento de adolescentes por otros adolescentes para que los jóvenes tengan mayor conciencia de los riesgos de salud que entrañan las relaciones sexuales sin protección.

El proyecto, que cuenta con el apoyo del FNUAP, alienta a los adolescentes a aplazar su primera relación sexual o a mantener su fidelidad a un único compañero sexual. A partir de 1997, se ha impartido capacitación a más de 350 adolescentes, quienes ofrecieron voluntariamente su tiempo para conversar con otros adolescentes acerca de cuestiones sexuales y enfermedades de transmisión sexual. El proyecto incluso ofrece anticonceptivos a los adolescentes que cuentan con consentimiento de sus progenitores. Desde que comenzaron estas labores, ha aumentado la demanda de servicios y estos se han llevado a las escuelas, las iglesias y los centros comunitarios. Casi 9.000 jóvenes han recibido información y servicios; además, 90 médicos, enfermeras y psicólogos del Ministerio de Salud han recibido capacitación en servicios integrados de salud para adolescentes.

No obstante, en muchos países, el tema de la sexualidad de los adolescentes sigue estigmatizado y los servicios de salud reproductiva no llegan a los jóvenes. En el informe se indica que, con frecuencia, ha resultado difícil "conciliar el importante papel de los progenitores con la capacidad de los jóvenes para adoptar sus propias decisiones, a medida que van creciendo y llegando a la adultez, o definir el papel de la sociedad como mediadora de lo que es, primordialmente, un asunto de familia". Con frecuencia, incluso los jóvenes casados disponen de servicios insuficientes.

Pese a las limitaciones, va en aumento el número de países que están abordando esta cuestión. Algunos de ellos, como Jamaica, están colocando a los adolescentes en el centro de sus estrategias de salud reproductiva. Otros países —como Burkina Faso, uno de los primeros países de África occidental que establecieron un programa de salud reproductiva para los jóvenes— han creado centros para los jóvenes en zonas urbanas, donde se ofrecen servicios de salud y educación de los jóvenes por otros jóvenes. En Kenya, una canción que tuvo gran éxito, I Need to Know, presentada por jóvenes músicos de Nairobi, ha contribuido a que los adolescentes soliciten que se agregue la salud reproductiva a los servicios de salud ofrecidos en las escuelas. La canción ha inspirado en Nigeria un serial televisivo que lleva el mismo título.

Dado que la tasa de contagio con el VIH va en rápido aumento entre los jóvenes, en especial en África al Sur del Sahara, la provisión de información y servicios puede ser cuestión de vida o muerte. En todo el mundo hay 11 contagios por minuto y más de la mitad de los contagiados son jóvenes menores de 24 años. En Uganda y Tailandia, la incidencia de nuevos contagios, particularmente entre los jóvenes, ha disminuido en casi un tercio, en respuesta a intensas campañas de información que promovieron la protección.

Según Edith Mukisa, fundadora y directora del Centro de Información y Salud para Adolescentes en Kampala (Uganda), hay una fuerte demanda de condones. La Sra. Mukisa afirma que es igualmente importante proporcionar asesoramiento, especialmente a los adolescentes. Dice: "debemos capacitarlas para que puedan negociar el empleo de condones".

Es preciso ofrecer capacitación, información y servicios para ayudar a los jóvenes a adoptar decisiones responsables acerca de las relaciones sexuales y la reproducción. Dado que actualmente, una persona de cada seis tiene entre 15 y 24 años de edad, y que el 40% de la población de 62 países tiene menos de 15 años, la cuestión es más apremiante que nunca.

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Tel.: 212-297-5020;
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Correo electrónico: ryanw@unfpa.org.