| Salud reproductiva para refugiados y personas desplazadas Velar
por la salud reproductiva de los refugiados y las personas desplazadas y proteger a las
mujeres refugiadas contra la violencia sexual son cuestiones prioritarias cuandoquiera que
ocurran conflictos o desastres naturales. El Programa de Acción de la CIPD reconoció la
necesidad de velar por la vigencia de los derechos reproductivos y proporcionar servicios
de salud reproductiva en situaciones de emergencia, particularmente para las mujeres y los
adolescentes.
El número de refugiados, repatriados y personas desplazadas en sus propios países que
están incluidos en el mandato de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR) aumentó desde 1,4 millón en 1961 hasta llegar a un máximo
de 27 millones en 1995; posteriormente disminuyó hasta 22,3 millones de personas a
comienzos de 1998 64 .
Después de la CIPD, se ha garantizado cada vez más la atención de la salud
reproductiva en situaciones de emergencia. Anteriormente, los servicios de salud
reproductiva habían sido mayormente dejados de lado en situaciones de refugiados.
Se están satisfaciendo las necesidades en materia de salud reproductiva de las mujeres
en situaciones de emergencia, como resultado de una iniciativa del ACNUR y el FNUAP, en
colaboración con la OMS, el UNICEF, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz
Roja y Media Luna Roja y de diversas ONG 65 .
La iniciativa fue establecida en 1995, en respuesta a la crisis de refugiados en la
región de los Grandes Lagos de África.
En virtud del programa se capacita al personal y se proporcionan equipo y suministros
para responder a las necesidades de: planificación de la familia, incluidos
anticonceptivos; asistencia al parto; complicaciones del aborto realizado en malas
condiciones (las complicaciones posteriores al aborto causan entre el 25% y el 50% de las
defunciones de madres refugiadas); la violencia sexual y la violación, incluida la
anticoncepción de emergencia posterior al coito; y la prevención de las enfermedades de
transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA.
Se estableció el Consorcio de Salud Reproductiva para Refugiados, que ha preparado
manuales para la evaluación de las necesidades y otros materiales. Un grupo
interinstitucional de trabajo preparó un Conjunto Mínimo Inicial de Servicios, que
abarca medicamentos esenciales, suministros y equipo quirúrgico básico. Se han acopiado
botiquines de salud reproductiva de emergencia para su distribución cuando se los
necesite.
El FNUAP utilizó esas existencias en abril de 1999 para ofrecer asistencia de
emergencia de salud reproductiva a los centenares de miles de personas que huían del
conflicto en Kosovo hacia campamentos en Albania 66
. El Fondo también inició una investigación sobre la violencia sexual contra las
mujeres de Kosovo; puso de manifiesto alarmantes casos de secuestro, violación y tortura.
El FNUAP y sus aliados están impartiendo capacitación a asesores que ofrecen apoyo a las
refugiadas víctimas de violencia sexual 67 .
La difícil situación de los refugiados oriundos de Kosovo ha atraído mucho más
atención internacional que otras crisis de refugiados en África y Asia, donde se
encuentra la mayoría de los 13 millones de refugiados del mundo; el grupo más numeroso
es el de 2,6 millones de refugiados afganos (de los cuales, 1,2 millón están en
campamentos en el Pakistán)68 .
Si bien actualmente se están ofreciendo servicios de salud reproductiva en situaciones
de emergencia, esas acciones a menudo quedan obstaculizadas por la falta de personal de
salud avezado en la prestación de servicios de salud reproductiva y la provision de
informacion al respecto.
RECUADRO 20
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La violación es frecuente
en un campamento de refugiados en Kenya
M iles de somalíes han huido a raíz de las hostilidades en su país, para refugiarse
en Kenya. Actualmente, en un campamento de refugiados dirigido por el ACNUR, donde residen
100.000 personas cerca de la pequeña ciudad keniana de Dadaab, esos refugiados viven en
situación de constante temor de ser víctimas de robo, asesinato o violación por los
bandidos que merodean en las inmediaciones.
Cinco hombres armados incursionaron en la choza de barro donde Safia Wanderi, de
34 años de edad, estaba viviendo con su esposo y sus hijos. Tres de los hombres
que, según se cree, son miembros de las milicias que luchan en Somalia se fueron
sucediendo para apalearla y violarla frente a su familia. El esposo de Safia la culpó por
el incidente y abandonó a la familia. Anteriormente, dice Safia, su hija de 11 años de
edad había sido violada por un vecino. Afirma que muchas otras mujeres en Dadaab han
tenido experiencias similares.
Más del 90% de las violaciones ocurren cuando las mujeres están recogiendo leña en
las inmediaciones de los campamentos. Rukim Nour Mohammed, de 50 años de edad, fue
violada y apaleada una mañana cuando recogía leña y se la abandonó para que se
desangrara hasta morir. No obstante, logró recorrer a pie más de 15 kilómetros para
regresar al campamento y solicitar atención médica.
Un trabajador de asistencia en el campamento, John Amollo, dice que las tradicionales
rivalidades entre clanes, exacerbadas por la guerra, son una de las principales razones
por las que tantas mujeres son víctimas de violación en Dadaab. "Cuando hay un
conflicto entre clanes, el peor castigo que un clan puede infligir a otro es la violación
de sus mujeres". Dice que el problema empeora porque los hombres residentes en los
campamentos están ociosos, frustrados y traumatizados mentalmente por sus experiencias
durante la guerra.
Fuente: Voice of America, 18 de mayo de 1999. |
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