UNFPAState of World Population 2002
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CAPITULO   3
Salud Reproductiva y Derechos Reproductivos

Componentes de la Salud Reproductiva

Los elementos clave de la salud reproductiva son:

  • Satisfacer la necesidad de planificación de la familia;
  • Velar por la salud de las madres y reducir la mortalidad de los menores de un año;
  • Ofrecer prevención y tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA;
  • Eliminar las prácticas tradicionales, como la mutilación genital femenina, que son nocivas para la salud reproductiva y el bienestar de la mujer. Los países están incluyendo cada vez más otros elementos, como la prevención de la infecundidad y del cáncer de cuello de útero y de mama.

Planificación de la familia
Aun cuando entre 1990 y 1995 el uso de anticonceptivos en los países en desarrollo aumentó 1,2 puntos porcentuales por año 5 , aún quedan sin satisfacer las necesidades de entre 20% y 25% de las parejas. El más alto nivel de necesidades insatisfechas existe en África al sur del Sahara (29%) y el más bajo, en América Latina y el Caribe (18% y 20%). El acceso a servicios de planificación de la familia ha aumentado pronunciadamente en algunos países, incluidos Nepal y Bhután. En los países del Asia central, Kazajstán, Uzbekistán y Kirguistán, el 59% de las parejas casadas utilizan hoy métodos de planificación de la familia, en comparación con menos del 20% en 1990.

Muchos países han tratado de ampliar la gama de métodos anticonceptivos, de mejorar los servicios de información y asesoramiento para posibilitar la opción en materia de anticonceptivos, comprendiendo las circunstancias de la sexualidad del individuo, sus relaciones con su cónyuge y sociales y los problemas de género; y de proporcionar información y asesoramiento más completos y fidedignos sobre los efectos secundarios y la manera de atenderlos.

En estudios realizados en ocho países se comprobó que, si bien las mujeres y los hombres están convencidos de que al utilizar métodos de planificación de la familia y tener familias más pequeñas se obtienen beneficios económicos y de salud, hay muchas maneras en que los programas podrían mejorar 6 . En los estudios se comprobó, por ejemplo, que los efectos secundarios de algunos métodos anticonceptivos son mayor problema para la mujer que lo que suponen los encargados de prestar servicios.

En todos los países, es posible mejorar la calidad de los servicios. Más concretamente, los asesores en materia de anticonceptivos deben tomar en consideración que las normas de género pueden ser una barrera tanto para las mujeres como para los hombres que quieren planificar sus familias. Particularmente cuando la planificación de la familia es una idea nueva, cuando las mujeres tienden a utilizar anticonceptivos de manera clandestina y cuando se interrumpe la utilización de los anticonceptivos debido a los efectos secundarios, es menester contar con redes de usuarios establecidos para ayudar a los nuevos usuarios. Los hombres y otros miembros influyentes de la familia deben ser educados para que ayuden a apoyar las opciones de las mujeres en materia de anticonceptivos.

La diversificación de los encargados de prestar servicios ha incrementado el acceso a los servicios de planificación de la familia en muchas partes del mundo. Por ejemplo, más de 16 millones de parejas en 55 países se beneficiaron con la comercialización social en 1997, en comparación con 14,4 millones en 1996, un aumento del 13%. En virtud de programas de comercialización social se vendieron 937 millones de condones en 1997, un incremento de más de 20% con respecto a 1996. Los grandes aumentos logrados en la India e Indonesia fueron consecuencia de programas de comercialización social. El aumento de las ventas de condones también indica su importancia para la prevención de las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA.

A partir de 1994 se dispone de dos nuevos métodos anticonceptivos: los productos que se inyectan una vez por mes y el condón femenino. El tiempo de expiración del condón femenino se ha ampliado de tres a cinco años, con lo cual se lo ha puesto a disposición de mayor cantidad de mujeres en todo el mundo. La anticoncepción de emergencia, es decir, una dosis elevada de anticonceptivos orales administrados después de las relaciones sexuales para impedir un embarazo no deseado, también ha pasado a ser más accesible.

Por otra parte, los métodos de regulación de la fecundidad masculina siguen siendo gravemente inadecuados. Es necesario efectuar mayores inversiones en la investigación y el desarrollo de nuevos métodos masculinos, así como métodos de barrera controlados por la mujer, a fin de prevenir tanto el contagio de las enfermedades de transmisión sexual como el embarazo. El apoyo de los donantes con destino a los anticonceptivos ha aumentado en un 15% entre 1994 y 1996 7 .

RECUADRO 12
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El Japón aprueba el uso de anticonceptivos orales

Nueve años después de que un grupo de compañías farmacéuticas hubo solicitado al Ministerio de Salud y Bienestar Social del Japón autorización para comercializar una píldora anticonceptiva de baja dosis, en junio de 1999 el Consejo Central de Asuntos Farmacéuticos del Ministerio otorgó su aprobación. El Japón había sido el único Estado Miembro de las Naciones Unidas que proscribió los anticonceptivos orales.

Se prevé que la derogación de la prohibición ha de tener un papel de gran magnitud en cuanto a prevenir los embarazos no deseados. Actualmente, la forma más popular de planificación de la familia en el Japón es el condón y las mujeres tienen limitadas posibilidades de recurrir a métodos que puedan controlar plenamente. Una transición hacia métodos más eficaces también podría reducir el número de abortos que, según se informa, llega a 340.000 por año.

Una de las razones para que el Consejo Central de Asuntos Farmacéuticos fuera reacio a aprobar la píldora era su preocupación acerca de la posible reducción en el uso de condones y el mayor riesgo de contagio con enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA. El Ministerio de Salud y Bienestar Social espera mantener en un mínimo los casos de enfermedades de transmisión sexual obligando a las mujeres a obtener una receta médica para adquirir las píldoras y preparando un manual para médicos y usuarios.

La aprobación de la píldora podría acelerar la tendencia hacia una más plena igualdad entre hombres y mujeres. En abril entró en vigor una ley más estricta sobre igualdad de oportunidades de empleo y se prevé que a fines de 1999 se promulgará una ley sobre igualdad de género.

Fuente: "Se aprobó la píldora", Mainichi Shimbun, 4 de junio de 1999.

Maternidad sin riesgos
La CIPD y otras conferencias de las Naciones Unidas han destacado que la mortalidad derivada de la maternidad es tanto un problema de desarrollo como una cuestión de derechos humanos. La meta de la CIPD es reducir a la mitad hacia el año 2000 los niveles de mortalidad derivada de la maternidad existentes en 1990 — esta meta no será alcanzada — y reducirlos nuevamente a la mitad hacia 2015 (en los países donde las tasas de mortalidad son más altas, reducirlas hasta menos de 60 por cada 100.000 nacidos vivos).

En 1997, una reunión organizada por el Grupo Interinstitucional sobre Maternidad sin Riesgos 8 llegó a la conclusión de que impartir capacitación a las parteras tradicionales, ofrecer detección prenatal de las embarazadas de alto riesgo y ofrecer simples botiquines de parto no es suficiente. Es necesario contar con parteras dotadas de buenas aptitudes, especialmente en zonas rurales; con reglamentaciones para que dichas parteras realicen los procedimientos necesarios y presten atención en el posparto, además de contar con suministros y equipo suficientes, respaldados por el transporte en casos de emergencia, y con supervisión y vigilancia de los agentes de salud 9 .

Si bien el grado de progreso ha sido desalentador, algunos gobiernos han efectuado inversiones en la maternidad sin riesgos. Túnez, por ejemplo, comenzó su programa en 1990. Después de la CIPD, el Ministerio de Salud formuló una estrategia integral de salud reproductiva en que se incluían otros componentes, entre ellos detección de cáncer del aparato reproductor y prevención y tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual. Indonesia mejoró sustancialmente la cobertura de atención prenatal y del parto, después de que el Gobierno formuló un programa para capacitar a más de 54.000 parteras de la comunidad.

La mejor manera de reducir la incidencia del aborto
es prevenir los embarazos no deseados proporcionando mayor acceso
a la planificación de la familia.

Se ha capacitado a parteras en Ghana, Uganda, Nigeria y Viet Nam, para salvar las vidas de las embarazadas y sus hijos, utilizando un conjunto de materiales didácticos preparados por el American College of Nurse-Midwives, que abarca la evaluación de los riesgos, la resolución de problemas y la gestión clínica necesaria para salvar vidas durante emergencias obstétricas. El Ministerio de Salud de Uganda inició un proyecto piloto a fin de establecer un sistema sostenible de remisión de las pacientes a establecimientos de mayor capacidad, en que se incluían el fortalecimiento de los establecimientos de remisión, de la comunicación y del transporte. Como resultado, las remisiones obstétricas y las operaciones cesáreas se triplicaron entre 1995 y 1996.

Para mejorar la salud de las madres es preciso contar con mejores servicios de salud, sistemas logísticos y capacitación, a fin de asegurar una atención apropiada y eficaz. Otro reto es cómo superar las barreras sociales al acceso, incluida la mejor comprensión por los hombres de sus papeles y responsabilidades en lo concerniente a la salud de la mujer. Esta cuestión puede revestir importancia crítica: en una reciente encuesta realizada en Nepal, por ejemplo, se comprobó que la decisión de solicitar atención para mujeres embarazadas o en el posparto a menudo era adoptada por los esposos, o a falta de ellos, por las suegras; las propias mujeres nunca participaban en la decisión 10 .

Prevención y tratamiento del aborto en malas condiciones
Los países, en su mayoría, están fortaleciendo la prevención de embarazos no deseados y algunos están tratando sistemáticamente de reducir los efectos del aborto en malas condiciones, que sigue siendo un importante problema de salud pública. Otorgar permiso para tener acceso legal al aborto es un tema que debe ser objeto de una decisión del país; según la División de Población de las Naciones Unidas, de los 193 países del mundo, 189 permiten el aborto para salvar la vida de la mujer, 120 lo permiten para preservar la salud física de la mujer, 122 para preservar su salud mental, 83 en casos de violación o incesto, 76 en casos de daño al feto, 63 por razones económicas o sociales, y 52 a petición de la interesada 11 . A partir de 1985, al menos 19 países han promulgado nuevas leyes sobre el aborto o han modificado las leyes existentes para ampliar el acceso de las mujeres y sus posibilidades de opción 12 .

Los estudios y la experiencia de los programas indican que la mejor manera de reducir el aborto es prevenir el embarazo no deseado, haciendo más accesibles los servicios de planificación de la famillia. Por ejemplo, en tres repúblicas del Asia central, Kazajstán, Uzbekistán y Kirguistán, la mejor disponibilidad de servicios e información ha conducido al aumento del uso de anticonceptivos modernos entre un 30% y un 50% después de 1990, y las tasas de aborto han disminuido hasta en la mitad 13 .

Varios países (entre ellos, Kenya, la República Unida de Tanzanía, Uganda, Etiopía, Ghana, Zambia, Nigeria, Malawi, Sudáfrica, Zimbabwe, México, el Brasil, el Perú, el Paraguay, Chile, Nicaragua, Honduras, Guatemala y El Salvador) cuentan con disposiciones para reducir los efectos de los abortos en malas condiciones sobre la salud ofreciendo atención médica posterior al aborto. Algunos países están capacitando a las parteras y a otros encargados de prestar servicios a fin de que ofrezcan atención posterior al aborto, incluidos vínculos con servicios de planificación de la familia, a fin de prevenir la repetición del aborto.

En Ghana, un estudio indicó que las parteras en establecimiento de salud a nivel primario y secundario podrían ofrecer eficaces servicios posteriores al aborto. El estudio demostró mejora en la remisión de pacientes a hospitales de zona, mejor educación comunitaria acerca del aborto en malas condiciones y mayor prestigio de la posición de esas parteras en sus comunidades.

RECUADRO 13
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El Programa de Acción de la CIPD
y el aborto en malas condiciones

En el párrafo 8.25 del Programa de Acción de la CIPD se estipula:

En ningún caso se debe promover el aborto como método de planificación de la familia. Se insta a todos los gobiernos y a las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales pertinentes a incrementar su compromiso con la salud de la mujer, a ocuparse de los efectos que en la salud tienen los abortos realizados en condiciones no adecuadas como un importante problema de salud pública y a reducir el recurso al aborto mediante la prestación de más amplios y mejores servicios de planificación de la familia. Las mujeres que tienen embarazos no deseados deben tener fácil acceso a información fidedigna y a asesoramiento comprensivo. Se debe asignar siempre máxima prioridad a la prevención de los embarazos no deseados y habría que hacer todo lo posible por eliminar la necesidad del aborto. Cualesquiera medidas o cambios relacionados con el aborto que se introduzcan en el sistema de salud se pueden determinar únicamente a nivel nacional o local de conformidad con el proceso legislativo nacional. En los casos en que el aborto no es contrario a la ley, los abortos deben realizarse en condiciones adecuadas. En todos los casos, las mujeres deberían tener acceso a servicios de calidad para tratar las complicaciones derivadas de abortos. Se deberían ofrecer con prontitud servicios de planificación de la familia, educación y asesoramiento postaborto que ayuden también a evitar la repetición de los abortos."

Durante el examen efectuado por la Asamblea General, al cabo de cinco años, de la aplicación del Programa de Acción de la CIPD, la Asamblea también convino en que, cuando el aborto no infringe la ley, los sistemas de salud deberían capacitar y equipar a los encargados de los servicios de salud y deberían adoptar otras medidas para velar por que el aborto sea accesible y se realice en condiciones de seguridad.

Fuente: Naciones Unidas. 1999. Report of the Ad Hoc Committee of the Whole of the Twenty-first Special Session of the General Assembly (A/S-21/5/Add.1).

El VIH/SIDA y las enfermedades de transmisión sexual
El VIH/SIDA es un problema de salud pública aun más grave que el previsto cuando se celebró la CIPD, particularmente en África al sur del Sahara, donde hay 20,8 millones, o cerca del 70% de todas las personas que se han contagiado con el VIH (véase el recuadro en el capítulo 2 sobre los efectos demográficos del VIH/SIDA). Pese a esas cantidades, muchos países aún no reconocen que el VIH es una grave amenaza a la salud pública. Además, cada año hay aproximadamente 333 millones de nuevos casos de enfermedades de transmisión sexual, pero muchos países carecen de capacidad para diagnosticarlas y ofrecer tratamiento. Al tener una enfermedad de transmisión sexual que no recibe tratamiento, se multiplica por diez el riesgo de contagio con el VIH.

En 1996, comenzó sus operaciones el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (UNAIDS), con la misión de conducir, fortalecer y apoyar una respuesta amplia a fin de prevenir la propagación del VIH, ofrecer atención y apoyo y reducir la vulnerabilidad de los individuos y las comunidades al contagio con el VIH/SIDA. El programa UNAIDS colabora plenamente con los organismos de las Naciones Unidas que lo copatrocinan, entre ellos el FNUAP. A partir de enero de 1996 se han establecido grupos temáticos del programa UNAIDS en la mayoría de los países, a fin de aumentar la eficacia de las acciones de las Naciones Unidas y coordinarlas con programas nacionales de lucha contra el SIDA.

Asimismo, las ONG son miembros de los grupos temáticos o de los grupos de trabajo técnico en el Brasil, Camboya, Chile, Indonesia, Jordania, la República Democrática del Congo, Swazilandia y Viet Nam, entre otros países.

Los programas de salud reproductiva pueden reducir la incidencia de las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA, por los siguientes medios: ofrecer información y asesoramiento sobre cuestiones de importancia crítica como la sexualidad, los papeles de género, los desequilibrios de poder entre mujeres y hombres y la transmisión del VIH de la madre al hijo; distribuir condones femeninos y masculinos; diagnosticar y ofrecer tratamiento para las enfermedades de transmisión sexual; formular estrategias para encontrar a quienes han tenido contacto con las personas contagiadas con el VIH y remitirlos para que reciban servicios de mayor nivel.

Aun cuando los agentes de salud por lo general no reciben suficiente capacitación y apoyo para proporcionar servicios relativos a las enfermedades de transmisión sexual y el VIH/SIDA e información al respecto, en estudios de los casos de cuatro países del África oriental y meridional (Burkina Faso, Côte d’Ivoire, Uganda y Zambia) se comprobó que los encargados de prestar servicios estaban dispuestos a conversar con los clientes acerca de la sexualidad y las enfermedades de transmisión sexual y podían comprender la necesidad de detectar a las personas en riesgo de contagiarse con enfermedades de transmisión sexual. 15

Según un examen realizado en 1997 acerca de los efectos de la educación preventiva sobre el comportamiento sexual de los jóvenes, la educación sexual de buena calidad ayuda a los adolescentes a aplazar el comienzo de las relaciones sexuales e incrementar las prácticas sexuales en condiciones de seguridad 16 . Después de la CIPD, se ha ofrecido apoyo en 64 países a la integración de módulos de prevención del VIH/SIDA en programas de educación escolar y extraescolar.

En Swazilandia, se inició en 1990 el Programa de educación sobre el VIH/SIDA y la población en las escuelas (SHAPE), a fin de prevenir la propagación del VIH/SIDA y reducir la incidencia del embarazo entre las adolescentes de entre 14 y 19 años de edad. En 1997, como resultado de la CIPD, el programa también se introdujo en las escuelas primarias y ha mejorado los conocimientos y las actitudes, más que el comportamiento 17 .

Actualmente, hay 27 millones de personas que no saben que tienen reacción serológica positiva al VIH, lo cual pone de manifiesto la necesidad de contar con métodos simples para el diagnóstico. Varios países ya han introducido el condón femenino, único método de barrera controlado por la mujer que puede proteger contra el VIH, y esto fue resultado de la demanda organizada por grupos de mujeres y del reconocimiento de la importancia del control de la mujer en esta cuestión.

En un estudio realizado en Tailandia se comprobó que un tratamiento durante un mes con un medicamento contra los retrovirus reducía efectivamente a la mitad el riesgo de contagio con el VIH en hijos no amamantados de mujeres infectadas. El programa UNAIDS, el FNUAP, el UNICEF y la OMS comenzaron a ofrecer en 1998 detección y asesoramiento voluntarios y confidenciales sobre el VIH a las embarazadas en 11 países piloto. A las mujeres que están infectadas, se les ofrecen medicamentos contra los retrovirus, mejor atención del parto, métodos sin riesgo para alimentar a sus hijos y asesoramiento posnatal, además de métodos de planificación de la familia 18 .

RECUADRO 14
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Lucha contra las enfermedades de
transmisión sexual y el VIH en Uganda

E n África, el VIH/SIDA no sólo es una tragedia personal y familiar, sino también un grave reto al desarrollo social y económico. En Uganda, la epidemia ha suscitado una respuesta nacional sin precedentes. Se estima que de una población total de 21 millones de personas, hay 1,5 millón que se han contagiado y 1 millón de niños que han quedado huérfanos debido al SIDA. Las familias, la fuerza laboral y el liderazgo de la sociedad dependen del grupo más afectado (de 15 a 50 años de edad).

El Gobierno se percató muy pronto de los devastadores efectos que tiene el SIDA sobre el desarrollo y del papel fundamental de las enfermedades de transmisión sexual en la propagación del SIDA. El programa nacional comenzó a fines del decenio de 1980, con el apoyo financiero de los principales donantes, entre ellos el FNUAP. Abarca varios ministerios gubernamentales que realizan campañas de información, investigaciones, detección voluntaria y asesoramiento, provisión de sangre no contaminada para transfusiones, programas de salud en las escuelas, atención en el hogar de las personas que viven con el SIDA y una campaña nacional para el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual.

En el programa de lucha contra las enfermedades de transmisión sexual y el contagio con el VIH se hace hincapié en la difusión entre grupos que carecen de servicios, especialmente los jóvenes, y se involucra a los progenitores y a la comunidad. La Comisión Ugandesa contra el SIDA, que coordina las políticas y los programas en todo el país, está integrada por parlamentarios, funcionarios gubernamentales y líderes religiosos.

Esas acciones están produciendo resultados. Casi toda la población de adultos tiene ahora conciencia de los peligros del VIH y, en algunas partes del país, las tasas de infección entre las mujeres que solicitan atención prenatal han disminuido en un tercio o más. La campaña ha conducido a un mayor grado de apertura para hablar de los problemas de salud sexual y ha intensificado el compromiso del Gobierno en cuanto a ofrecer servicios de salud reproductiva a todos los segmentos de la población. Actualmente, se están estabilizando las tasas de prevalencia del VIH entre los jóvenes.

Fuente: L. Ashford y C. Makinson. 1999. Reproductive Health in Policy and Practice. Washington, D.C.: Population Reference Bureau

Mutilación genital femenina
En la CIPD se exhortó poner fin a la mutilación genital femenina, que consiste en la ablación parcial o total de los órganos genitales femeninos externos, una práctica que tiene graves consecuencias sanitarias y psicológicas. Se estima que hay en todo el mundo 130 millones de niñas y mujeres que han sido objeto de alguna forma de mutilación genital femenina y cada año, se considera que hay 2 millones en situación de riesgo. La mayoría de ellas residen en 28 países de África y la península árabe. Cada año, miles pierden la vida, debido a infecciones y hemorragias o en el parto.

El Programa de Acción exhortó a los gobiernos a prohibir la mutilación genital femenina dondequiera que ésta exista y a apoyar vigorosamente los esfuerzos de las organizaciones no gubernamentales y comunitarias y las instituciones religiosas para eliminar dichas prácticas.19 En los últimos años, se han robustecido las acciones para poner fin a la mutilación genital femenina, en gran medida como resultado de las acciones de ONG, como las filiales nacionales del Comité Interafricano sobre Prácticas Tradicionales.

A comienzos de 1999, el Senegal se sumó a Burkina Faso, la Côte d’Ivoire, Djibouti, Ghana, Guinea, la República Centroafricana, la República Unida de Tanzanía y el Togo en la prohibición de la práctica. Leyes similares han sido propuestas en Benin, Nigeria y Uganda 20 . En Egipto, la Corte Suprema convalidó en 1997 un decreto ministerial por el que se prohíbe la mutilación genital femenina realizada por médicos, así como una ley de 1959 en que se establecía que la mutilación genital femenina es un delito.

La práctica de la mutilación genital femenina está profundamente enraizada en las tradiciones culturales y para eliminarla será menester persistir en los esfuerzos. Algunas mujeres de mayor edad insisten en que sus hijas o nietas sean mutiladas para que puedan casarse. Ésta es una percepción que comparten con algunas mujeres más jóvenes, quienes temen el rechazo social si no se someten al procedimiento.

Se han iniciado varios proyectos con sensibilidad cultural para demostrar que es posible cambiar las prácticas tradicionales nocivas sin comprometer los valores sociales. En Uganda, el Programa de Salud Reproductiva y Educación de la Comunidad (REACH) ha reemplazado los rituales de mutilación genital femenina con intercambio de regalos y celebraciones públicas de la llegada de las niñas a la adultez. La campaña, comenzada en 1995, redujo la mutilación genital femenina en el distrito de Kapchorwa en un 36% en 1996. Ese proyecto, con el apoyo del FNUAP, involucra a la comunidad en todos los planos, especialmente a los ancianos locales. A quienes practican la mutilación genital femenina se les imparte capacitación como parteras tradicionales.

En forma similar, la organización keniana de mujeres Maendeleo ya Wanawake alienta rituales de acceso a la adultez que reemplazan la mutilación genital femenina y hacen hincapié en las tradiciones culturales positivas de la comunidad. Se ayuda a quienes solían practicar la mutilación genital femenina a encontrar otros medios de vida. En el Senegal y Egipto, las campañas emprendidas por activistas sobre derechos de la mujer han propiciado con éxito cambios en las leyes y las prácticas relativas a la mutilación genital femenina. El equipo de tareas al respecto en Egipto, integrado por activistas, investigadores, médicos y feministas, desempeñó un papel fundamental para ampliar el debate sobre ese tema delicado y difícil y crear el clima para la prohibición política de la práctica. En Malí y Nigeria están surgiendo coaliciones entre el Gobierno y las organizaciones no gubernamentales a fin de combatir la mutilación genital femenina y la violencia contra la mujer 21 .

RECUADRO 15
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Un grupo que promueve la alfabetización estimula la lucha contra la mutilación genital femenina en el Senegal

A partir de 1997, docenas de comunidades senegalesas han puesto fin a la mutilación genital femenina y han comenzado a ejercer presión sobre otras para que hagan lo propio. Sus acciones contribuyeron a estimular al Presidente y al Parlamento del país para que se prohibiera la práctica en enero de 1999.

El activismo de las comunidades de base dimanó de las acciones de una organización no gubernamental, Tostan ("Adelanto importante"). El grupo se constituyó hace 11 años con carácter de programa de alfabetización y capacitación práctica en beneficio de la mujer, y se estructuró en torno a debates en el grupo. Con financiación del UNICEF, contrató a aldeanos para que impartieran clases y publicó cuadernos de ejercicios en los idiomas locales.

En lugar de enfrentar directamente cuestiones como la mutilación genital femenina, Tostan esperó varios meses antes de sacar a relucir el tema de la salud de la mujer. Incluso en aquel momento, según informa Molly Melching, fundadora y directora del grupo, "nunca hemos hablado de la sexualidad; sólo hemos hablado de la salud y los derechos". Los aldeanos dicen que, tras varios meses de hablar de las infecciones, el parto y los padecimientos sexuales, inevitablemente se vieron conducidos a cuestionar la mutilación genital femenina. Una mujer dijo: "Tostan nos enseñó que está bien hablar de lo que nos preocupa".

Han participado en las acciones tanto los hombres como las mujeres. "Es difícil admitir que lo que tanto nosotros como a nuestros antepasados habíamos considerado correcto durante toda la vida, en realidad está mal", dijo uno de los ancianos que participaron en los intercambios de ideas. La Sra. Melching opina que si se convierte a la mutilación genital femenina en un problema político o se declara que es un acto de barbarie, no se convence a muchas personas. Dijo: "Estas mujeres realmente aman a sus hijos". Si bien Tostan hace hincapié en la conculcación de los derechos humanos, lo que todos comprenden son los riesgos para la salud.

La Sra. Melching teme que al configurar como delincuentes a quienes siguen practicando la mutilación genital femenina, "la práctica podría pasar a ser clandestina".

Al lograr que aldeas enteras se adhieran al plan de eliminar la mutilación genital femenina, el enfoque de Tostan asegura que nadie sea estigmatizado. El movimiento ha cobrado impulso a medida que las noticias sobre la decisión de los aldeanos se difunde por todo el país.

Una mujer que perdió su ocupación como encargada de practicar circuncisiones fue persuadida de que abandonara la práctica después de muchos meses de conversación. Dijo: "Cuando me enteré de que esta práctica puede causar esterilidad e infecciones, ya no quise ser la causa de todo eso".

Fuente: Vivienne Walt, 11 de junio de 1998. "Circumcising a Ritual", Los Angeles Times — Washington Post News Service.


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