| Cambiante Distribución de la Población Mundial El
crecimiento de la población se concentrará en algunas regiones. En otras, las cantidades
de seres humanos se estabilizarán, o incluso disminuirán. Dentro de un mismo país, las
poblaciones seguirán emigrando del campo a la ciudad y, al mismo tiempo, tendrán edades
cada vez mayores y estarán cada vez mejor educadas. La migración entre distintos países
constituirá un factor cada vez más importante en las relaciones internacionales y la
composición de las poblaciones nacionales.
Variaciones en la distribución regional A medida que la población mundial se ha ido
duplicando en los últimos 40 años, las variaciones en la distribución geográfica de
esa población han sido igualmente notables. En 1960, de los 3.000 millones de personas
que había en el mundo, vivían en las regiones menos adelantadas 2.100 millones (70% de
la población mundial). Hacia fines de 1999, en las regiones menos adelantadas la
población había aumentado hasta 4.800 millones (80% de la población mundial); en esas
regiones se producirá un 98% del aumento según las proyecciones de la población mundial
para 2025.
GRAFICA 5
Distribución
Regional de la Población, 1950-2050

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África, con una tasa media de fecundidad superior a cinco hijos por mujer durante todo
ese período es, entre todas las regiones, aquélla donde la población ha crecido con
más velocidad. Actualmente hay una cantidad de africanos vivos (767 millones) casi tres
veces superior a la que había en 1960. En Asia, que es, con mucho, la región más
populosa, la población se ha duplicado con creces (hasta más de 3.600 millones de
personas) y lo propio ha ocurrido con América Latina y el Caribe. En contraste, la
población de América del Norte ha crecido sólo en un 50% y la de Europa aumentó en
sólo un 20% y ahora está, en términos generales, estabilizada.
Según las proyecciones, la proporción de la población mundial correspondiente a
África aumentará hasta 20% en 2050 (en comparación con sólo 9% en 1960), mientras que
la correspondiente a Europa, también según las proyecciones, ha de declinar en ese mismo
período desde el 20% hasta el 7%. En 1960, África tenía una población equivalente a
menos de la mitad de la de Europa; en 2050, podría tener casi tres veces más.
La alteración del equilibrio en la distribución de la población entre distintas
regiones no plantea en sí misma un problema, en la medida en que el desarrollo adelante
en todos los países y que el crecimiento de la población esté equilibrado por el
desarrollo de la capacidad social y económica. El problema sigue siendo crear condiciones
que posibiliten que los países de todas las regiones adopten políticas y estrategias
para fomentar un desarrollo equitativo.
La población urbana del mundo está
creciendo
a razón de 60 millones de personas por año.
GRAFICA 6
Tendencias Mundiales de la Urbanización:
Distribución Regional, 1950-2030

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Tendencias mundiales a la urbanización
En los últimos 40 años, se ha acelerado el desplazamiento de las personas hacia las
ciudades, en particular en las regiones menos adelantadas, y ha aumentado la proporción
de la población mundial que vive en zonas urbanas, desde un tercio en 1960 hasta 47%
(2.800 millones de personas) en 1999. La población urbana del mundo está aumentando
actualmente a razón de 60 millones de personas por año, cantidad tres veces superior al
aumento de la población rural 34 .
La creciente urbanización es resultado, casi por partes iguales, de los nacimientos en
zonas urbanas y del continuo desplazamiento de personas desde las zonas rurales. Esas
fuerzas también están estimulando la dispersión de las zonas urbanas, a medida que los
que eran asentamientos periurbanos quedan incorporados a las ciudades aledañas y las
ciudades secundarias, vinculadas comercialmente con centros urbanos de mayor magnitud, van
aumentando de tamaño 35 .
En los países en desarrollo, la proporción de personas que viven en ciudades casi se
ha duplicado desde 1960 (desde menos del 22% hasta más del 40%), mientras que en las
regiones más desarrolladas, la proporción ha aumentado desde el 61% hasta el 76%. Hay
una asociación sustancial entre estos desplazamientos de la población desde el campo
hacia la ciudad y las disminuciones en el tamaño medio de la familia.
Entre las regiones en desarrollo, Asia y África son las menos urbanizadas (menos de
38% cada una). La región de América Latina y el Caribe es urbana en más de un 75%,
proporción casi igual a las de Europa, América del Norte y el Japón (todas las cuales
tienen proporciones de entre 75% y 79%).
Según las proyecciones, la urbanización ha de continuar hasta bien entrado el
próximo siglo. Se prevé que hacia 2030, vivirán en ciudades casi 5.000 millones (61%)
de los 8.100 millones de habitantes del mundo. En las regiones menos adelantadas, la
población será urbana en más de un 57%. América Latina y el Caribe tendrán un
porcentaje mayor que el de Europa de residentes en ciudades.
Las ciudades y los poblados son impulsores del cambio social en todas las regiones. Su
rápido crecimiento ofrece oportunidades de desarrollo futuro, pero también presenta
graves problemas. El crecimiento de la población urbana ha sido más veloz que la
creación de empleos, viviendas, servicios e infraestructura social y física. La pobreza
persiste en zonas urbanas y periurbanas, lo cual sugiere que han fracasado las políticas
de distribución equitativa de los beneficios del desarrollo. En particular, han aumentado
las cantidades de mujeres pobres, tanto en zonas urbanas (donde siguen siendo limitadas
las oportunidades de trabajo), como en zonas rurales (donde es cada vez más frecuente que
las mujeres permanezcan, mientras los esposos o los hijos se marchan a la ciudad en
procura de oportunidades de trabajo).
A medida que las personas han ido acudiendo a las ciudades, la información se ha
desplazado desde éstas hacia las zonas periféricas. Las mejores comunicaciones y
transportes ahora vinculan las zonas urbanas y rurales, tanto económica como socialmente.
El resultado es que la "impronta" ecológica y sociológica de las ciudades se
ha propagado hacia zonas cada vez más amplias, creando una serie de comunidades sin
solución de continuidad que comparten los estilos de vida de las demás. Es cada vez
menor el número de lugares del planeta no afectados por la dinámica de las ciudades.
En 1960 había dos ciudades con
poblaciones superiores a
10 millones. Hoy hay 17. Hacia 2015 habrá 26.
El auge de los medios de difusión de masas también ha difuminado la separación entre
zonas rurales y zonas urbanas. Cada vez se reconocen y aprecian más y se busca con mayor
ahinco las nuevas ideas, los nuevos puntos de referencia y las nuevas posibilidades para
la vida. Este fenómeno ha afectado de muchas maneras la atención de la salud, incluida
la salud reproductiva. Por ejemplo, los programas de radio y televisión en que se
consideran la equidad de género, el número de hijos y la opciones en materia de
planificación de la familia ahora están llegando a poblaciones rurales que anteriormente
estaban aisladas. Esto puede suscitar una demanda de servicios, un mayor uso de
anticonceptivos y un menor número de embarazos no deseados 36
.
En todo el mundo, el número de ciudades que tienen 10 millones de habitantes o más va
en rápido aumento y la mayoría de esas nuevas "mega-ciudades" están en las
regiones menos adelantadas. En 1960, sólo Nueva York y Tokio tenían más de 10 millones
de personas. Hacia 1999, el número de megaciudades ha aumentado hasta 17 y de ellas, 13
están en las regiones menos adelantadas. Según las proyecciones, hacia 2015 habrá 26
megaciudades, de las cuales 22 estarán en las regiones menos adelantadas (18, en Asia);
más del 10% de la población mundial vivirá en esas mega-ciudades, en comparación con
sólo 1,7% en 1950.
Migración internacional
La migración internacional se está transformando en un tema de mayor visibilidad e
importancia en las relaciones internacionales y en los conceptos de identidad nacional.
A escala mundial, entre 1965 y 1990 el número de migrantes internacionales aumentó
desde 75 millones hasta 120 millones, y el aumento mantuvo el mismo ritmo que el
crecimiento de la población. Como resultado, la proporción de migrantes se ha mantenido
en todo el mundo en alrededor del 2% del total de la población 37
. En 1990, los migrantes internacionales representaban el 4,5% de la población de los
países desarrollados y el 1,6% de la de los países en desarrollo.
Esas estimaciones mundiales ocultan importantes dificultades en cuanto a la medición
de la migración. Sólo un puñado de países llevan un cómputo regular de las corrientes
de extranjeros y de ciudadanos repatriados, de modo que es virtualmente imposible efectuar
estimaciones acerca de la cantidad de migrantes nacidos en el extranjero, salvo mediante
la realización de censos periódicos. A veces, los migrantes eluden a los censistas o
estos los dejan de lado, y además, diferentes países cuentan o clasifican a los
migrantes de diferentes maneras. Con frecuencia, la migración es consecuencia de
conflictos, persecuciones o cambios climáticos y, en consecuencia, fluctúa mucho de un
año a otro y puede ir acompañada de situaciones caóticas, con lo cual la precisión en
los recuentos se hace difícil.
En este siglo de transportes rápidos y universales, ha habido algún grado de
migración hacia casi todos los países. A partir de 1965, aumentó la diversidad de los
países de destino de migrantes, tanto en lo concerniente al número de migrantes que
residen en el país de destino como a la proporción que estos representan respecto del
total de la población 38 . Entre 1965 y 1990,
aumentó en más del 50% el número de países que poseen una población de migrantes de
300.000 personas o más.
En los últimos decenios ha aumentado el porcentaje de mujeres migrantes, que llegó en
1990 al 48% de todos los migrantes internacionales 39
. Las mujeres que migran para conseguir trabajo, en su mayoría, tienden a concentrarse en
empleos de baja condición y muchas son particularmente vulnerables a la explotación y el
acoso.
La mundialización de las corrientes de capital y el comercio está causando cambios
difíciles de pronosticar en el grado de prosperidad de los países en desarrollo, a
medida que el capital para inversiones entra y sale velozmente de economías frágiles. A
su vez, esos desplazamientos impulsan la migración, tanto interna como internacional. El
aumento cada vez mayor del sector paralelo o no estructurado (informal) de las economías
de muchos países también ha intensificado la interacción entre el empleo irregular y la
migración irregular.
Varios demógrafos y economistas han recomendado un incremento de la inmigración, como
medio de equilibrar los efectos de la disminución de la fecundidad y el resultante
envejecimiento de la población. Por ejemplo, la escasez de mano de obra en el Japón ha
sido salvada mediante un aumento del número de extranjeros (incluidos descendientes de
exemigrantes japoneses) que pueden ser admitidos en el país. Entre 1985 y 1995, la
población de extranjeros que residen legalmente en el Japón aumentó en un 60% y
también aumentó el número de extranjeros indocumentados 40
.
La migración tiene efectos económicos tanto favorables como desfavorables. En todo el
mundo, las remesas que envían los migrantes desde los países más desarrollados hacia
los menos adelantados siguen siendo un importante mecanismo por conducto del cual la
migración internacional influye sobre el desarrollo.
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United Nations Population Fund,
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220 E. 42nd Street, New York, NY 10017,
Estados Unidos de América.
Tel.: 212-297-5020;
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