| Población y Desarrollo: Políticas Cambiantes Cuando
se estableció el FNUAP en 1969, muchos países carecían de políticas de población;
muchos países en desarrollo y la mayoría de los menos adelantados nunca habían
realizado un censo. Al carecer de información básica, las estrategias nacionales de
desarrollo raramente tomaba en cuenta los efectos del crecimiento de la población, su
ubicación, sus desplazamientos (dentro del país o a través de las fronteras) y su
estructura de edades.
A medida que se fue disponiendo de datos, muchos gobiernos se percataron de que sus
poblaciones estaban aumentando más rápidamente que lo previsto y perturbando el
desarrollo social y económico. En todas las regiones aumentaron las solicitudes de
asistencia a fin de mejorar la disponibilidad de información y servicios de
planificación de la familia y salud de la madre y el niño. La formulación de
políticas, la investigación, el apoyo institucional, la capacitación y la recopilación
de datos básicos siguieron siendo importantes componentes de la asistencia en materia de
población, pero una proporción cada vez mayor de las inversiones se destinó a la
prestación de servicios.
Al aumentar la disponibilidad de servicios de planificación de la familia e
información al respecto, se satisfizo una creciente demanda encaminada a tener familias
más pequeñas y saludables y se estimuló un aumento (casi una cuadrupiculación con
respecto a 1969) en la proporción de parejas que utilizan anticonceptivos. Durante el
mismo período, también aumentó el acceso a los servicios básicos de salud y en las
regiones menos adelantadas aumentó en más de 10 años la esperanza de vida al nacer. El
producto interno bruto (PIB) per cápita anual aumentó en las regiones menos
desarrolladas en su conjunto, pero ha quedado rezagado en los países menos adelantados.
Las investigaciones periódicas efectuadas por la División de Población de las
Naciones Unidas han puesto de manifiesto que una creciente cantidad de países en
desarrollo iniciaron acciones para la reducción de las tasas de fecundidad y mortalidad y
que aumentó el interés en la migración y la estructura de edades de la población.
En el Programa de Acción de la CIPD se reconfirmó la importancia vital de las
cuestiones de población en las estrategias de desarrollo social y las relaciones
dinámicas entre la población, el desarrollo social y económico, la mitigación de la
pobreza, la calidad del medio ambiente y la ampliación de los medios de acción de la
mujer.
El mayor reconocimiento del papel de las cuestiones de población en el desarrollo ha
conducido a casi la mitad de todos los países en desarrollo a reconsiderar sus políticas
a partir de 1994 1 . Más de un tercio de esos
países han actualizado sus políticas de población de modo de armonizarlas con los
objetivos de la CIPD, o han integrado factores como la calidad de los servicios de salud,
la igualdad de género y la incorporación del sistema de información demográfica en los
planes de desarrollo a largo plazo.
En África, muchos países han centrado sus estudios en amplias cuestiones de
población y desarrollo, incluida la mitigación de la pobreza y el desarrollo de los
recursos humanos. En Asia y el Pacífico, aumentó el número de países que se han
centrado en la salud reproductiva y la mortalidad 2
. Los países de América Latina que han pasado revista a sus políticas, entre ellos
México, Jamaica, Panamá, la República Dominicana y Trinidad y Tabago, han abordado
cuestiones de interés local, como la distribución de la población y las necesidades de
jóvenes y ancianos con servicios insuficientes.
Dos terceras partes de todos los países han introducido medidas de política o
legislativas a fin de promover la igualdad y la equidad de género y la ampliación de los
medios de acción de la mujer. Casi todos los países de América Latina han introducido
medidas en materia de políticas, legislación o cambios institucionales, a fin de
proteger los derechos de la mujer; casi la mitad de ellos poseen políticas nacionales o
planes de acción. Más de la mitad de los países asiáticos y algunos países africanos
(entre ellos Burundi, Botswana, Namibia, Nigeria, Sudáfrica, Rwanda y Zambia) han
adoptado medidas para proteger los derechos de la mujer en cuestiones como la herencia, el
derecho de propiedad y el empleo.
Muchos países han fortalecido sus leyes y políticas para luchar contra la violencia
por motivos de género, incluidas la violación, el incesto, la violencia doméstica y la
mutilación genital femenina. Hay en África 15 países que han proscrito la mutilación
genital femenina, entre ellos el Senegal, Burkina Faso, la Côte dIvoire, Ghana y el
Togo.
Casi las dos terceras partes de los países de América Latina y el Caribe, pero menos
de la mitad de todos los países, han aumentado la responsabilidad de los hombres con
respecto a su comportamiento sexual y reproductivo y a sus papeles sociales y familiares,
mediante medidas como la legislación sobre el empleo y las leyes que obligan a pasar
alimentos a los hijos.
Hay 67 países que han introducido
cambios en sus políticas
para afirmar su compromiso en pro de la salud reproductiva
y los derechos reproductivos.
Hay 67 países que han introducido cambios en sus políticas para afirmar su compromiso
en pro de los derechos reproductivos y la salud reproductiva. Más de 40 países han
incorporado esta perspectiva en la provisión de servicios de salud. Muchos países han
mejorado la calidad de los servicios de salud reproductiva (véase el capítulo 3). Casi
la mitad de todos los países del mundo han adoptado nuevas medidas para responder a las
necesidades de los adolescentes en materia de salud reproductiva, a menudo en
colaboración con ONG y entidades del sector privado.
Actualmente, las evaluaciones de políticas se realizan tomando en cuenta una variedad
de insumos mayor que anteriormente. En los decenios de 1970 y 1980, muchos países
elaboraron políticas de vasto alcance en materia de población y desarrollo, pero
especificaron planes de acción primordialmente en cuestiones de salud maternoinfantil y
planificación de la familia. Las secciones de los planes nacionales de desarrollo
relativas a la población tienen repercusiones sobre las políticas en muchas esferas,
entre ellas el empleo, la educación, la salud, la seguridad alimentaria, la protección
del medio ambiente, la participación social de la mujer, la acción comunitaria y la
administración local. Los cambios jurídicos y de políticas en esos diversos temas
serán más eficaces si quienes tienen un interés directo en los exámenes de políticas
poseen información fidedigna y oportuna sobre las tendencias de la población y las
consecuencias de dichas tendencias.
Al mismo tiempo, las reevaluaciones en curso de las políticas se están realizando en
un clima social y político que está experimentando pronunciados cambios. Los países en
desarrollo, en su mayoría, han iniciado reformas económicas que apuntan a liberalizar
las relaciones económicas a escala nacional y mundial. Las principales reformas han sido
la desinversión del Estado en el sector de la producción, la adopción de políticas
monetarias y fiscales no expansionistas, la reducción de la administración estatal, la
liberalización del comercio y la desregulación del mercado laboral. En este nuevo
contexto, es preciso que los países y las empresas sean más eficientes y más
competitivos. Existe el peligro de que las economías de menor magnitud y más pobres
queden aún más marginadas.
Las reformas económicas a escala nacional y la mundialización han afectado la
migración de la población y su redistribución, en particular debido a la aceleración
de las tendencias a la urbanización. A su vez, esos cambios en la población tienen
efectos sobre la pobreza, la salud, la vivienda y los factores medioambientales, así como
repercusiones en cuanto a las políticas de población y las estrategias de desarrollo.
Esos cambios han afectado el papel de las instituciones nacionales de planificación.
El creciente papel del sector privado en el desarrollo y la descentralización de las
facultades y la administración hacen imprescindible ampliar el acceso a la información y
los análisis demográficos pertinentes a las políticas. Las instituciones públicas
tienen un importante papel en cuanto a aportar la información necesaria para establecer y
sostener sistemas económicos competitivos.
Las prioridades en materia de políticas han sido un importante tema en el examen al
cabo de cinco años de la aplicación del Programa de Acción de la CIPD. Las mesas
redondas de expertos, reuniones técnicas y conferencias regionales sobre población y
desarrollo han abordado temas de población y desarrollo económico, migración
internacional, sociedad civil, salud reproductiva, derechos reproductivos y envejecimiento
de la población.
RECUADRO
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La crisis en el sudeste asiático
puede cancelar el adelanto en el desarrollo
La crisis económica de los países del Asia sudoriental comenzada en 1997 proporciona
una sombría advertencia acerca de la posibilidad de que los disturbios financieros
mundiales cancelen los adelantos en materia de desarrollo obtenidos merced a las
inversiones en el sector social. Durante casi tres decenios, la región experimentó un
asombroso crecimiento económico, acompañado por inversiones de gran magnitud en salud y
educación, a las que se atribuyó en general haber contribuido a reducir el tamaño de la
familia, elevar los niveles de vida y mejorar la condición jurídica y social de la
mujer.
Las crisis en Indonesia, Malasia, Filipinas y Tailandia han agravado la pobreza y el
desempleo, causado una menor participación en la educación y reducido la financiación
con destino a programas sociales, entre ellos programas de población y salud
reproductiva. Los datos preliminares indican que los notables adelantos de la región en
materia de desarrollo logrados en los últimos tres decenios se están desbaratando como
resultado de aquella situación, y que las mujeres y los niños son quienes más sufren.
La crisis ha incrementado sustancialmente las tasas de abandono escolar en toda la
región. El desempleo ha aumentado pronunciadamente, en particular en Indonesia, y de
manera desproporcionada en los sectores en que trabajan las mujeres. Las pérdidas de
empleos urbanos ha invertido el sentido de las tradicionales pautas de migración desde el
campo hacia la ciudad y han creado una nueva clase de pobres urbanos.
La caída del ingreso rural y los creciente precios de los alimentos y otros productos
básicos en algunas partes de Indonesia se han combinado para causar un aumento en la
incidencia de la desnutrición en recién nacidos y niños de corta edad.
La crisis ha exacerbado las duras realidades que deben enfrentar las mujeres en sus
vidas y ha alejado la meta de lograr la igualdad y equidad de género. El aumento de la
pobreza ha incrementado la presión que sufren las mujeres para ingresar a la industria de
las relaciones sexuales comerciales y, debido a la falta de servicios accesibles, las
mujeres así captadas están en deficientes condiciones para protegerse a sí mismas
contra las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA.
Los programas de salud reproductiva siguen resintiéndose, a medida que se va asignando
prioridad presupuestaria a abordar el hambre, la creciente pobreza, el desempleo y los
disturbios sociales. Los datos preliminares sugieren que han aumentado los abortos
realizados en malas condiciones, mientras son limitadas las oportunidades de ofrecer
asesoramiento posterior al aborto en materia de planificación de la familia. Se han
reducido las actividades de promoción sanitaria y los servicios médicos, incluidos los
programas de prevención y tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual y el
VIH/SIDA. Se ha intensificado el problema del insuficiente acceso de los adolescentes,
especialmente las niñas, a los servicios de salud reproductiva.
Fuente: FNUAP. 1999. Southeast Asian Population in Crisis: Challenges to the
Implementation of the ICPD Programme of Action. |
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dirigirse a:
United Nations Population Fund,
Information and External Relations Division,
220 E. 42nd Street, New York, NY 10017,
Estados Unidos de América.
Tel.: 212-297-5020;
fax: 212-557-6416.
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