| Progreso En el informe Estado de la
Población Mundial de este año se pasa revista a la experiencia adquirida durante los
primeros cuatro años de puesta en práctica del Programa de Acción de la CIPD a 20
años, incluidas las principales conclusiones de los exámenes internacionales realizados
en 1999: el Foro de La Haya y el período extraordinario de sesiones de la Asamblea
General de las Naciones Unidas.
La primera conclusión es que hay un aumento considerable en las acciones
encaminadas a poner en práctica el Programa de Acción. Pese a graves limitaciones en los
recursos, el examen al cabo de cinco años de la puesta en práctica del Programa de
Acción ha mostrado que un enfoque del desarrollo centrado en las necesidades y las
aspiraciones de los individuos puede crear programas integrados de salud sexual y salud
reproductiva, promover la ampliación de los medios de acción de la mujer y movilizar
nuevas alianzas entre los gobiernos y la sociedad civil.
Las reuniones técnicas, las mesas redondas, las conferencias regionales y las
reuniones intergubernamentales celebradas el año pasado, así como docenas de otras
investigaciones y estudios realizados por los gobiernos, las organizaciones
internacionales y las organizaciones no gubernamentales, han documentado ampliamente el
grado de progreso. Han efectuado recomendaciones relativas a las esferas clave donde es
preciso un mayor adelanto en las próximas etapas de puesta en práctica. Algunas acciones
han sido más fáciles que otras y las condiciones locales e institucionales han influido
sobre el progreso.
En el examen al cabo de cinco años del Programa de Acción de la CIPD se ha aclarado
lo que es necesario para seguir avanzando: Los países en desarrollo necesitan:
- Políticas de población y desarrollo que establezcan metas amplias, claramente
vinculadas con los recursos necesarios para alcanzarlas;
- Estructuras institucionales capaces de adaptarse a los cambios en las políticas;
- Compromiso en pro de la equidad e igualdad de género, la mayor participación de la
mujer en cargos ejecutivos y de formulación de políticas, alianzas con los hombres y
acciones para poner fin a la violencia por motivos de género;
- Rápido avance hacia la integración de los servicios de salud reproductiva y la mejora
de los sistemas de remisión a establecimientos de mayor capacidad;
- Servicios que respondan mejor a las necesidades, mayor obligación de rendir cuentas a
las personas para las que se han diseñado los servicios y una atención más intensa a la
capacitación, la retención y la gestión del personal;
- Medidas decisivas para frenar la proliferación del SIDA;
- Compromiso en pro de proporcionar servicios de calidad de salud reproductiva e
información al respecto a los jóvenes, incluidas las mujeres solteras;
- Más eficaz descentralización;
- Mejoras en la calidad y la utilización de los datos;
- Más estrecha colaboración entre el gobierno y la sociedad civil.
Empero, por encima de cualquier otra necesidad está la de dar cumplimiento a los
compromisos de aportar recursos. En ausencia de esos recursos, se frenarán las acciones
en los países en desarrollo y, en muchos países, dichas acciones se estancarán por
completo. Los países donantes tienen una gran responsabilidad de salvar la discrepancia
entre la capacidad de los países en desarrollo y sus necesidades.
Con frecuencia, los programas, proyectos y estrategias nacionales tropiezan con
dificultades en la coordinación de estructuras recientemente establecidas y funciones que
son nuevas e incipientes. Si se lograra un mayor adelanto, dichas dificultades podrían
ser "dolores de crecimiento": los efectos transitorios del proceso de
adquisición de una mayor fortaleza. No obstante, el mayor desarrollo dependerá del
compromiso político y los recursos financieros, a escala tanto nacional como
internacional.
El examen de la CIPD+5 señala la etapa más reciente de un proceso comenzado hace 30
años. En este lapso, las cuestiones de población han dejado de ser una preocupación
minoritaria de los demógrafos y los estadígrafos, para pasar a constituir un consenso
mundial que abarca a todos quienes se ocupan del desarrollo humano: desde una cuestión
primordialmente de números y tasas de crecimiento hasta otra que abarca los derechos
humanos en materia de salud reproductiva y equidad de género.
El derecho a escoger el número de hijos y su espaciamiento y de disponer de la
información y de los medios de hacerlo, enunciado por primera vez en 1968, ya no es
ejercido por unos pocos privilegiados, sino por más de la mitad de todas las parejas del
mundo. El acceso universal y en condiciones de igualdad de mujeres y hombres a la
educación y los servicios de salud, incluidos los servicios de salud reproductiva y salud
sexual, es una meta reconocida de las políticas de desarrollo nacionales e
internacionales y se aplica cada vez más en la práctica. Las políticas de población
basadas en los derechos humanos y las necesidades humanas han pasado a ser una parte
necesaria de la estrategia de desarrollo.
El FNUAP ha sido un prominente copartícipe en cuanto a señalar a la atención las
nuevas preocupaciones, crear consenso y alentar la acción en los planos tanto nacional
como internacional. La próxima etapa, la movilización de la voluntad y los recursos a
fin de conquistar las metas del Programa de Acción de la CIPD, constituye el reto del
próximo decenio.
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United Nations Population Fund,
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220 E. 42nd Street, New York, NY 10017,
Estados Unidos de América.
Tel.: 212-297-5020;
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