UNFPAState of World Population 2002
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CAPITULO   1
Panorama General e Introducción

Salud Reproductiva, Salud Sexual,
Derechos Reproductivos y Derechos Sexuales

En el examen al cabo de cinco años de la aplicación del Programa de Acción de la CIPD se reconoció la importancia del derecho a la salud, incluida la salud reproductiva, en la reforma del sector de salud y se formularon recomendaciones sobre las prioridades programáticas en materia de planificación de la familia, salud materna, prevención de las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA, y salud reproductiva de los adolescentes. Se exhortó a los gobiernos a que, entre otras cosas:

  • Incrementen la atención de los partos por personal capacitado;
  • Enmienden las leyes que afectan la salud reproductiva;
  • Incrementen las inversiones a fin de mejorar la calidad y la disponibilidad de servicios de salud sexual y salud reproductiva, incluidos servicios de calidad y de utilización voluntaria de planificación de la familia;
  • Involucren a comunidades, organizaciones no gubernamentales y entidades del sector privado en el diseño, la realización, la vigilancia y la evaluación de los programas;
  • Promuevan la responsabilidad de los hombres en cuanto a proteger su propia salud sexual y reproductiva y la de sus compañeras, previniendo los embarazos no deseados y la propagación de las enfermedades de transmisión sexual, compartiendo las responsabilidades en el hogar y en la crianza de los hijos; y contribuyendo a eliminar las prácticas nocivas, la coacción y la violencia sexual;
  • Velen por la disponibilidad de servicios, productos e información sobre salud reproductiva, incluidos los anticonceptivos, para posibilitar que todas las parejas y todos los individuos ejerzan su derecho a decidir el número y el espaciamiento de sus hijos y el momento de tenerlos y que dispongan de la información y los medios de hacerlo;
  • Reconozcan la conexión entre la mortalidad derivada de la maternidad y la pobreza y traten de reducir la mortalidad y morbilidad de las madres, como prioridad de salud pública;
  • Velen por que las mujeres tengan acceso expedito a la atención obstétrica esencial, suficientes servicios de atención de la salud materna, atención idónea durante el parto, atención obstétrica de emergencia y transporte a establecimientos que ofrecen atención de más alto nivel cuando sea necesario, atención del post-parto y servicios de planificación de la familia;
  • Ofrezcan educación y servicios — incluida la detección voluntaria del VIH, el asesoramiento voluntario y el acceso a condones femeninos y masculinos — para prevenir la propagación de las enfermedades de transmisión sexual y el VIH, y como parte integrante de la atención primaria de la salud;
  • Movilicen a la sociedad para abordar los factores sociales y económicos que contribuyen al riesgo de contagio con el VIH y a la vulnerabilidad al respecto, y promuevan comportamientos sexuales responsables, sobre la base del respecto mutuo y la equidad de género en las relaciones sexuales;
  • Prevengan la explotación sexual de las mujeres jóvenes y los niños;
  • Velen por que los refugiados y las personas en situaciones de emergencia reciban atención de la salud sexual y la salud reproductiva e información al respecto, así como mayor protección contra la violencia sexual y por motivos de género;
  • Eliminen las prácticas tradicionales nocivas, como la mutilación genital femenina;
  • Colaboren con padres, madres, comunidades, escuelas y jóvenes para velar por que los adolescentes dispongan de información, asistencia y servicios apropiados para adoptar comportamientos sexuales y reproductivos responsables y saludables.

Al ofrecer mejor información y asesoramiento
e involucrar a las comunidades, aumentan la satisfacción
de los clientes y la demanda de servicios.

Opciones más amplias, mejor calidad

De conformidad con el enfoque de la salud reproductiva basado en las necesidades, según lo acordado en la CIPD, el centro de la atención de los programas y las políticas se está apartando de los encargados de prestar servicios para centrarse en sus clientes, aun cuando esto no siempre ocurre con la misma rapidez en todos los países. En los programas eficaces, los resultados se miden cada vez más en función de la calidad de los servicios y la pericia de los encargados de prestarlos, así como la forma en que responden a las necesidades.

Pero la medición de la calidad es más difícil que el recuento de los clientes, de modo que después de la CIPD se han dedicado grandes esfuerzos a encontrar maneras fiables de evaluar el desempeño de los programas, sobre la base de los nuevos criterios, por ejemplo, estableciendo actividades de planificación, vigilancia y evaluación con participación de los interesados. Se está comenzando a reflejar las lecciones obtenidas en los ciclos ordinarios de planificación, acción y examen, de modo de lograr mejoras continuas. Este proceso es reforzado por la capacitación y la actualización de los encargados de prestar servicios y por el compromiso de éstos en pro de la calidad de la prestación de los servicios.

La experiencia en Filipinas, Ghana, Kenya, Nepal y otros países indica que, cuando se cuenta con adecuada capacitación del personal, es posible aumentar pronunciadamente dentro de breves lapsos la proporción de clientes que reciben información y asesoramiento de más alta calidad y que la participación de la comunidad amplifica los beneficios. Los programas centrados en los clientes y que responden a las necesidades de éstos, respaldados por suficientes recursos y apoyo administrativo y que incluyen atención a múltiples cuestiones de salud, incrementan la satisfacción de los clientes y sus expectativas; y esto atrae a mayor cantidad de clientes hacia el sistema, con lo cual aumenta más la demanda de servicios integrados. La calidad de los servicios afecta las opciones de los clientes y alienta comportamientos que promueven la salud 8 .

Esas acciones aceleran la capacidad de los programas nacionales para ajustarse y adaptarse a las cambiantes circunstancias y mejoran su capacidad para responder a las necesidades de las personas a cuyo servicio están y rendirles cuentas. Así se estimulan los mejores esfuerzos de los gobiernos, el sector privado y las organizaciones sociales, de voluntarios y de base comunitaria.

Obstáculos

No todas las cuestiones de salud reproductiva planteadas en el Programa de Acción han estimulado la respuesta necesaria:

  • Ha sido difícil obtener los recursos necesarios o la asignación de prioridades de políticas para reducir la mortalidad derivada de la maternidad, pese a las bien conocidas y ampliamente disponibles técnicas y pese al acuerdo universal de que ésta debería ser una prioridad programática. En un estudio se comprobó que cuando la mortalidad derivada de la maternidad es muy alta — más de una defunción por cada 100 mujeres embarazadas — el riesgo podría reducirse hasta en un 80% si se ofreciera atención prenatal, información acerca de los signos de alarma y servicios para proporcionar atención de emergencia 9 .
  • En muchos países, se ha tropezado con dificultades para proporcionar información y servicios apropiados a los adolescentes y adultos jóvenes solteros.
  • La pandemia de VIH/SIDA se ha propagado con una velocidad mayor que la prevista en 1994, cuando se celebró la CIPD.

Mortalidad derivada de la maternidad

La reducción de la mortalidad y la morbilidad derivadas de la maternidad ha sido una meta de políticas y programas gubernamentales a partir del momento en que se dio a conocer en 1987 la Iniciativa sobre Maternidad sin Riesgos, pero se ha logrado escaso o ningún adelanto. Para realizar campañas sistemáticas encaminadas a reducir el riesgo global de la maternidad es preciso realizar diversas acciones, entre ellas asistencia idónea durante el parto y después de éste; remisión de los casos de emergencia a establecimientos de mayor capacidad y atención obstétrica; mayor información y educación acerca de la salud, el embarazo y el parto; atención prenatal y postnatal; mejor nutrición; y mayor acceso de las mujeres a los recursos, la información y las facultades para adoptar sus propias decisiones. En el examen de la aplicación del Programa de Acción de la CIPD se convino en nuevos datos básicos de referencia para reducir la mortalidad derivada de la maternidad.

El debate relativo a los jóvenes

Actualmente hay más de 1.000 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, el mayor grupo de estas edades que haya existido jamás. Muchos de esos jóvenes están casados, aun cuando la proporción es inferior a la existente hace una generación; muchos tienen actividad sexual. Actualmente, los jóvenes corren con frecuencia diversos riesgos: de embarazos no deseados, de contagio con el VIH/SIDA y enfermedades de transmisión sexual, de explotación sexual y de alienación respecto de sus progenitores y sus comunidades. Es motivo de profunda preocupación la creciente cantidad de jóvenes que viven alejados de sus familias o en situaciones familiares perturbadas.

La mejor manera de satisfacer las necesidades de los jóvenes en materia de salud reproductiva es tema de debate y de decisión nacional. Con frecuencia se ha comprobado que es difícil conciliar el importante papel de los progenitores con la capacidad de los jóvenes para adoptar sus propias decisiones, a medida que van creciendo y acercándose a la adultez; o definir el papel de la sociedad en la mediación de lo que es primordialmente un asunto de familia.

No obstante, si se hace caso omiso del problema se incurre en un alto costo, en forma de mala salud, oportunidades desperdiciadas en la vida y perturbación social. Hay pruebas convincentes de que, al ofrecer a los jóvenes opciones bien fundamentadas, se refuerza su responsabilidad y se alienta la madurez adulta y la procreación responsable. Sobre esta base, muchos países están formulando políticas y programas para los jóvenes, incluidos los de salud reproductiva; y se reconoce cada vez más que es imprescindible para el éxito de esos programas que los propios jóvenes participen en su preparación y su puesta en práctica 10 .

Algunos programas logran involucrar a los miembros de la familia de mayor edad y a la comunidad en el asesoramiento y la provisión de información a los jóvenes.

En la CIPD se convino en que los jóvenes tienen el mismo derecho que los mayores a la salud reproductiva, aun cuando se reconoce que el derecho a la salud reproductiva es un tema delicado cuando se trata de los jóvenes; distintas sociedades tendrán diferentes enfoques y llegarán a diferentes conclusiones acerca de la manera de alcanzar la meta de la salud reproductiva de los adolescentes.

VIH/SIDA

Los nuevos contagios ahora ocurren a razón de 11 por minuto y más de la mitad de las persona contagiadas son jóvenes menores de 24 años. Otras enfermedades de transmisión sexual también afectan desproporcionadamente a hombres y mujeres más jóvenes; una enfermedad de transmisión sexual que no reciba tratamiento multiplica por diez el riesgo de contagio con el VIH.

Las mujeres jóvenes están en particular situación de riesgo debido a su susceptibilidad biológica, su vulnerabilidad a las relaciones sexuales no deseadas e impuestas por coacción y su incapacidad para negociar relaciones sexuales en condiciones de seguridad,

Dentro de los grupos que tienen comportamientos de alto riesgo, es posible que la prevalencia del VIH aumente al cabo de uno o dos años, desde menos del 5% hasta más del 50%11 . Desde esos grupos (por ejemplo, las prostitutas y sus clientes, otras personas que tienen múltiples compañeros sexuales sin protección y los toxicómanos que comparten agujas hipodérmicas), el virus se propaga rápidamente por conducto de las redes sociales y los suministros de sangre contaminada a la población en general.

Los enérgicos programas de prevención pueden evitar una catástrofe aún más devastadora. Algunos países afectados han logrado muy eficazmente reducir la incidencia de los nuevos contagios con el VIH/SIDA entre los jóvenes. En Uganda y Tailandia, la incidencia de los nuevos contagios, particularmente entre las poblaciones jóvenes, ha disminuido en aproximadamente un tercio en respuesta a intensas campañas de información y promoción de la protección. Entre los adolescentes, en particular, se han invertido las proporciones de la prevalencia entre las jóvenes mujeres que acuden a los servicios de atención prenatal.

RECUADRO 4
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Lucha contra la violencia
y la coacción de que es objeto la mujer

Después de la CIPD y la Conferencia de Beijing y merced a las acciones de las organizaciones no gubernamentales de mujeres en todo el mundo, se aprecia cada vez más que la violencia y las amenazas de violencia están omnipresentes en las vidas de las mujeres y contribuyen en gran medida a que se denieguen los derechos humanos de la mujer, incluido su derecho a la salud reproductiva. En el período de sesiones de marzo de 1999, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer examinó la violencia por motivos de género en sus diversas formas.

La Comisión aprobó y está presentando a la Asamblea General un Protocolo Opcional de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, en el cual se establecen procedimientos para que los individuos y los grupos presenten denuncias documentadas acerca de la conculcación de los derechos de la mujer al Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, una vez que se hayan agotado los recursos nacionales o cuando estos se hayan prolongado por períodos no razonables o tengan pocas posibilidades de solucionar la situación. El Protocolo también posibilitaría que el Comité iniciara investigaciones en casos de conculcación grave o sistemática de los derechos de la mujer, en los países que han convenido en aceptar el procedimiento de investigación.


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United Nations Population Fund,
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220 E. 42nd Street, New York, NY 10017,
Estados Unidos de América.
Tel.: 212-297-5020;
fax: 212-557-6416.
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