| La CIPD: Agenda de Opciones La actual nueva
generación de jóvenes soportará tanto la carga como las consecuencias de las opciones.
Esos jóvenes decidirán con cuánta rapidez el mundo agregará los próximos mil millones
de personas y los mil millones ulteriores, y si la población mundial se ha de duplicar
nuevamente. Las decisiones de esos jóvenes influirán en si esas nuevas cantidades de
personas nacerán para llevar vidas de pobreza y privación; si se establecerán
relaciones de igualdad y equidad entre las mujeres y los hombres; y qué efecto tendrá el
crecimiento de la población sobre los recursos naturales y el medio ambiente mundial.
Ésas son decisiones personales, pero recibirán la influencia de las opciones en materia
de políticas que efectúen los países y la comunidad mundial.
Pese a la incertidumbre demográfica, las deficiencias en el desarrollo de muchos
países y la disminución de los recursos internacionales para el desarrollo, la
atmósfera para efectuar opciones es, en dos aspectos de importancia crucial, mejor que
cuando el mundo superó los 5.000 millones de habitantes:
- Los países han logrado un amplio consenso mundial sobre cuestiones de población y
desarrollo y han acordado un programa para ponerlo en práctica. Dicho programa se basa en
la comprensión de que cada país soberano pondrá en práctica el programa de conformidad
con sus propias prioridades y percepciones; que lograr un crecimiento más lento y
equilibrado de la población en todo el mundo depende de las opciones libres y bien
fundamentadas de cada hombre y cada mujer; y que es preciso facultar a las mujeres y los
hombres para que efectúen dichas opciones;
- Hay cada vez más pruebas prácticas de que este programa satisface las necesidades de
la gente y de los países y que, pese a todos los obstáculos, se lo está poniendo en
práctica.
En 1994, en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD)
celebrada en El Cairo, 179 países llegaron a un consenso acerca de la relación entre
población y desarrollo y fijaron metas para el año 2015. En 1999, en el examen al cabo
de cinco años de la aplicación del Programa de Acción de la CIPD, se puso de manifiesto
que sus metas no sólo siguen siendo prácticas y realistas, sino también necesarias para
el adelanto de los individuos y el desarrollo equilibrado.
En la CIPD se reconoció, y en el examen se confirmó y reafirmó, que los países
están adoptando políticas de población y desarrollo basadas en la calidad de la vida,
la opción personal y los derechos humanos. Las políticas tratan de cuestiones como la
pobreza, la seguridad alimentaria, la utilización de los recursos y los efectos sobre el
medio ambiente; se utilizan los datos sobre cantidades, distribución y tasa de
crecimiento de la población a fin de promover un desarrollo amplio, en lugar de alcanzar
metas sectoriales circunscritas.
En este grupo de países, cada vez mayor, el éxito de los servicios de salud
reproductiva y servicios conexos se mide en función de su capacidad para satisfacer las
necesidades y aspiraciones humanas y no por sus efectos sobre los niveles de fecundidad.
Entre las preocupaciones primordiales figuran velar por que se ejerzan opciones bien
fundamentadas; dar acceso a los servicios a las poblaciones pobres y rurales; y asegurar
una alta calidad uniforme.
Va en aumento el número de países que miden
el grado de eficacia
de sus servicios de salud reproductiva por la capacidad de estos
para satisfacer las necesidades de la gente,
y no por su efecto en las tasas de fecundidad.
En la Conferencia de El Cairo también se reconoció que para satisfacer las
necesidades en materia de salud reproductiva es menester ofrecer una gama de servicios,
entre ellos los de planificación de la familia y, al mismo tiempo, realizar acciones para
garantizar los derechos, informar y facultar a las mujeres en todos los aspectos de sus
vidas, así como involucrar a los hombres como aliados para que las apoyen. Reviste
importancia central para el consenso de la CIPD que la fecundidad quede determinada por
las decisiones voluntarias de las parejas y los individuos. Se comprende claramente que,
en general, las familias más pequeñas y las menores tasas de crecimiento de la
población serán consecuencia de políticas que posibiliten que todos, pero en especial
las mujeres, dispongan de opciones en todas las esferas de sus vidas.
Los países están cambiando el marco jurídico y poniendo en práctica la legislación
existente en procura de aquellas metas. Asimismo, se está haciendo mayor hincapié en la
promoción y las alianzas entre el gobierno y la sociedad civil, a fin de acrecentar el
apoyo a las metas de la CIPD.
Hay acuerdo acerca de los recursos necesarios; no obstante, los países y la comunidad
internacional aún no han dado cumplimiento a lo acordado.
Muchos países han logrado considerables progresos hacia las metas acordadas en la
CIPD; todos los países han adoptado algunas medidas y muchos harían más si dispusieran
de los recursos necesarios. Al mismo tiempo, muchos grupos están ejerciendo presión, en
especial los que representan a las mujeres y los jóvenes, a fin de que se adopten medidas
más rápidas y mejor centradas, de modo que la promesa de la CIPD se plasme en la
realidad.
En el año de la "CIPD+5", 1999, se pasó revista a la puesta en práctica
del Programa de Acción y se consideraron las acciones para el futuro. El FNUAP, la
División de Población de las Naciones Unidas y varias organizaciones no gubernamentales
(ONG) realizaron encuestas y el FNUAP organizó una serie de reuniones de expertos que
culminó con el Foro Internacional de La Haya, celebrado en febrero de 1999.
Finalmente, la Asamblea General de las Naciones Unidas celebró un período
extraordinario de sesiones sobre la CIPD, entre el 30 de junio y el 2 de julio de 1999. El
Foro de la Haya y el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General fueron
ocasiones para que los gobiernos, los parlamentarios, las organizaciones no
gubernamentales y los donantes privados intercambiaran experiencias y acuerdos. Evaluaron
el progreso hacia las metas del Programa de Acción, consideraron los problemas
incipientes, como los de la migración y el envejecimiento, definieron nuevos elementos
básicos de referencia para la medición de la ejecución de las acciones y formularon
recomendaciones para adaptar las actividades a las cambiantes circunstancias.
Se acordó la adopción de medidas en varias categorías: población y desarrollo;
salud reproductiva y salud sexual; igualdad y equidad de género y ampliación de los
medios de acción de la mujer; alianzas y colaboración; y movilización de recursos.
RECUADRO 3
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Metas de la CIPD y Nuevos Datos de Referencia
La CIPD hizo suyo un conjunto de objetivos interdependientes acerca de la población y
el desarrollo, incluidos el crecimiento económico sostenido en el marco del desarrollo
sostenible y la equidad e igualdad de género. Se exhortó a los países a incluir los
factores de población en todas las estrategias de desarrollo y a adoptar medidas para
eliminar la violencia por motivos de género y las prácticas tradicionales nocivas, entre
ellas la mutilación genital femenina. Se adoptaron metas cuantitativas en tres esferas:
- Educación universal Eliminación de la discrepancia de género
en la educación primaria y secundaria hacia 2005, y acceso total a la escuela primaria o
su equivalente, tanto de las niñas como de los niños varones, tan pronto como sea
posible y, en cualquier caso, antes de 2015;
- Reducción de la mortalidad Reducción de las tasas de
mortalidad de los menores de un año y de los menores de cinco años en al menos un
tercio, hasta no más de 50 y 70 por cada 1.000 nacidos vivos, respectivamente, hacia el
año 2000, y hasta menos de 35 y 45, respectivamente, hacia 2015; reducción de la
mortalidad materna hacia 2000 hasta la mitad de los niveles de 1990 y nuevamente a la
mitad hacia 2015 (concretamente, en los países donde son más altos los niveles de
mortalidad, hasta 60 por cada 100.000 nacidos vivos);
- Salud reproductiva Provisión de acceso universal a la gama
completa de métodos seguros y fiables de planificación de la familia y a servicios
conexos de salud reproductiva y salud sexual hacia 2015.
En el examen al cabo de cinco años realizado en 1999 se convino en nuevos datos de
referencia para la medición del logro de las metas de la CIPD:
- Hacia el año 2005 debería reducirse a la mitad la tasa de analfabetismo de mujeres y
niñas existente en 1990. Hacia 2010, la tasa neta de matriculación en la escuela
primaria para niños de uno y otro sexo debería ser, como mínimo, del 90%;
- Hacia 2005, un 60% de los servicios de atención primaria de la salud y planificación
de la familia deberían ofrecer la gama más amplia posible de métodos seguros y eficaces
de planificación de la familia, atención obstétrica esencial, prevención y tratamiento
de las infecciones del aparato reproductor, incluidas las enfermedades de transmisión
sexual, y métodos de barrera para prevenir el contagio; un 80% de los establecimientos de
salud deberían ofrecer esos servicios hacia 2010 y la totalidad de ellos deberían
ofrecerlos hacia 2015;
- En los países donde la tasa de mortalidad derivada de la maternidad es sumamente alta,
al menos un 40% de todos los partos deberían contar con la asistencia de personal
capacitado, y en todo el mundo, un 80%, hacia 2005; esas proporciones deberían ser del
50% y el 85%, respectivamente, hacia 2010; y del 60% y el 90% hacia 2015;
- La discrepancia entre la proporción de personas que utilizan anticonceptivos y la
proporción de personas que expresan un deseo de espaciar los alumbramientos o limitar el
número de sus hijos debería reducirse a la mitad hacia 2005, en un 75% hacia 2010 y en
un 100% hacia 2015. Para alcanzar este objetivo no deberían utilizarse metas ni cuotas de
captación de clientes.
Al reconocer que la situación relativa al VIH/SIDA es peor que la prevista cuando se
celebró la CIPD, en el examen se convino en que, a fin de reducir la vulnerabilidad al
contagio con el VIH/SIDA, hacia 2005 al menos un 90% de los jóvenes, varones y mujeres,
de entre 15 y 24 años de edad deberían tener acceso a métodos preventivos como
los condones femeninos y masculinos, la detección voluntaria, el asesoramiento y el
seguimiento y, hacia 2010, al menos un 95%; hacia 2005 deberían reducirse las
tasas de contagio con el VIH en personas de 15 a 24 años de edad en un 25% en los países
más afectados y hacia 2010, en un 25% en todo el mundo.
Fuente: Naciones Unidas. 1999. Report of the Ad Hoc Committee of the Whole of
the Twenty-first Special Session of the General Assembly (A/S-21/5/Add.1). R |
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