| Tendencias Demográficas Más que en
ningún año desde que el FNUAP comenzó sus tareas en 1969, las tendencias demográficas
son diversas y divergentes.
Alta fecundidad: La población está aumentando más rápidamente en
los países más pobres, es decir, los que están menos preparados para satisfacer las
necesidades básicas y crear oportunidades. Dentro de los países, las familias más
pobres también tienden a ser las más numerosas, pero para la determinación del tamaño
de la familia, tal vez la pobreza de opciones sea tan importante como la pobreza de
medios. Las personas y los países más afectados estarían concentrados en África y el
Asia meridional, pero también existen en cada una de las regiones en desarrollo.
Las regiones donde es más acelerado el crecimiento demográfico son las de África al
sur del Sahara y partes del Asia meridional y del Asia occidental. La proporción que
corresponde a esas regiones en comparación con la población mundial ha ido en aumento
sostenidamente durante 40 años. Esas regiones se están sumando a otras que se están
transformando en predominantemente urbanas.
Baja fecundidad: Al mismo tiempo, 61 países están presentando tasas
de fecundidad iguales o inferiores al nivel de reemplazo y sus poblaciones podrían
disminuir en el largo plazo. A medida que las tasas de fecundidad van disminuyendo en un
mayor número de países, este fenómeno podría afectar a países donde residen las dos
terceras partes de los habitantes del planeta. No obstante, no hay ningún indicio de una
"escasez de nacimientos" a escala mundial: durante los próximos 50 años,
seguirá habiendo más de 100 millones de alumbramientos por año. En este período, el
número de defunciones aumentará, a medida que la población vaya envejeciendo cada vez
más.
Este lento cambio demográfico obliga a efectuar opciones en materia de políticas:
habrá consecuencias para la estructura de los servicios de salud, las pensiones, la
seguridad social, las relaciones en la familia y la responsabilidad entre generaciones.
Los países donde hay bajas tasas de fecundidad tratarán de que las personas de mayor
edad que siguen activas y los inmigrantes aporten algunos servicios necesarios y
contribuyan a la economía. Una opción evidente, aumentar las tasas de natalidad y el
número de hijos, no está disponible para los países de baja fecundidad. En la historia
no se registra el caso de ningún país que haya logrado alguna vez aumentar las tasas de
natalidad durante un período prolongado, una vez que éstas hayan comenzado a disminuir.
RECUADRO
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Vidas más largas + menores tasas de natalidad =
crecimiento más lento de la población
Las vidas más largas redundan en mayores cantidades de personas. ¿Cómo
podrá ese factor contribuir a un crecimiento más lento de la población?
Las mejores condiciones de salud y las vidas más largas alientan la idea de que la
vida es una inversión y no una lotería. La experiencia muestra que cuando las personas
pueden optar, escogen familias más pequeñas que las de las generaciones anteriores.
Cuando las personas pueden decidir cuántos hijos van a tener, el resultado es que tienen
familias más pequeñas pero más saludables y, posteriormente, vidas más largas y un
crecimiento más lento de la población.
Si las familias son más pequeñas, ¿por qué sigue creciendo la población?
Durante mucho tiempo, en muchos países han ido disminuyendo las tasas de fecundidad y
de natalidad. Las familias más pequeñas redundan en menores tasas de crecimiento de la
población y, en el largo plazo, en cantidades menores agregadas cada año a la población
mundial. En los países en desarrollo, las mujeres están teniendo un número de hijos
igual a la mitad del que tenían sus homólogas en 1969.
Pero actualmente hay casi el doble de mujeres en edad de procrear. Durante el último
decenio, debido a ese factor y a una mayor supervivencia del niño y vidas más
prolongadas, las adiciones anuales a la población mundial se han mantenido en alrededor
de 80 millones de personas. Durante gran parte de los próximos 20 años, las cantidades
agregadas cada año se mantendrán cerca de los niveles actuales. |
Aumento de las tasas de defunción y disminución de la
duración de la vida:
En los países más afectados por el VIH/SIDA, las tasas de mortalidad están aumentando y
la esperanza de vida está disminuyendo con velocidad suficiente para cancelar los
adelantos logrados en los últimos 20 años. Las cifras publicadas son estimaciones y es
muy posible que en ellas se subestimen los efectos globales de la pandemia. Hay muchos
países que aún titubean en reconocer cuán gravemente están afectados, pero si no se
emprenden de inmediato acciones decisivas para poner coto a la propagación del contagio,
todas las pruebas señalan que es inminente una catástrofe mayor. Muchos de los países
más gravemente afectados figuran entre los más pobres del mundo y dependerán en gran
medida de la ayuda exterior para combatir la enfermedad.
Las fluctuaciones en el crecimiento demográfico y la ubicación de la población son
características de muchos países afectados por inestabilidad interna, desastres
naturales y perturbaciones sociales. Algunos países han recibido rápidas corrientes de
inmigración y otros han experimentado pérdidas de población debidas a la emigración,
especialmente en las ex repúblicas soviéticas del Asia central. Esta pérdida de
población es, probablemente, un fenómeno a corto plazo, pero plantea interrogantes en
cuestiones de políticas: por ejemplo, acerca del reemplazo de los conocimientos que
poseen los migrantes.
Según se estima, 13 millones de refugiados se han marchado de sus países de origen
para escapar de la persecución, el conflicto armado o la violencia. Hay una cantidad
desconocida, pero de gran magnitud, de personas que se han visto obligadas a marcharse de
sus lugares de origen debido a razones sociales o medioambientales, pero no reúnen los
requisitos para ser consideradas refugiadas. Hay decenas de millones de personas
desplazadas en sus propios países, muchas de las cuales pasan a engrosar las cantidades
de pobres urbanos 4 .
En todas las regiones, la migración internacional está pasando a ocupar un lugar
cercano al más prioritario en el temario de las políticas, a medida que va aumentando el
número de migrantes y que pasan a ser más urgentes los problemas que estos plantean.
Sólo un 2% de la población mundial está constituida por migrantes; pero los efectos de
estos sobre los países de origen y los países de destino no guarda proporción con sus
cantidades. Cada año, los migrantes envían más de 70.000 millones de dólares a sus
países de origen, en forma de remesas, y las industrias de algunos países de destino
dependen de la mano de obra y las aptitudes de sus trabajadores extranjeros. En los
últimos decenios también ha aumentado el número de países cuyos habitantes se suman a
las filas de migración internacional.
La migración dentro de un mismo país también afecta pronunciadamente las
perspectivas de desarrollo nacional y las condiciones de vida de millones. El crecimiento
urbano es impulsado por el crecimiento vegetativo y por la migración del campo a la
ciudad. En muchos países y regiones, la migración entre ciudades y entre zonas rurales
ha pasado a tener magnitud apreciable. Esos desplazamientos obedecen al estrés
medioambiental y lo agravan, además de sobrecargar los servicios. Las poblaciones de
mayor edad y más pobres, particularmente las mujeres ancianas, quedan aún más
marginadas al aumentar la migración desde sus comunidades.
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United Nations Population Fund,
Information and External Relations Division,
220 E. 42nd Street, New York, NY 10017,
Estados Unidos de América.
Tel.: 212-297-5020;
fax: 212-557-6416.
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