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Estado de la Población Mundial 2000, al dar a conocer el informe Estado de la Población Mundial 2000

Declaración de la Dra. Nafis Sadik, Directora Ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas

16/09/2000

El informe Estado de la Población Mundial de este año tiene un mensaje muy simple, que podría sintetizarse así: "Estamos pagando un precio demasiado alto por la desigualdad".

En el informe se condensa una gran cantidad de pruebas. Se muestra que en países de todo el mundo, la desigualdad de género, la discriminación y la violencia están frenando no sólo a las mujeres sino también a los hombres; no sólo a las familias, sino también a las comunidades y a países enteros. Esto constituye una conculcación masiva de los derechos humanos y también tiene muchas consecuencias prácticas nocivas. Una de ellas es la persistencia de altas tasas, no deseadas, de fecundidad y de acelerado crecimiento de la población entre algunas de las personas más pobres del mundo; otra es la rápida propagación del contagio con el VIH.

En el informe se afirma que es preciso entablar alianzas entre gobiernos y organizaciones no gubernamentales; entre gobiernos, entidades de la sociedad civil y órganos internacionales; entre países del Norte y del Sur, ricos y pobres; y entre hombres y mujeres individuales. Esas alianzas marcan el camino hacia la eliminación de la discriminación y la violencia por motivos de género, hacia una mayor igualdad para las mujeres en la familia y en el mundo; hacia un medio de poner coto a la crisis del SIDA, lograr un crecimiento más lento y equilibrado de la población y combatir la pobreza.

En el informe se señala que, en la mayoría de las sociedades, la desigualdad de género, la discriminación y la violencia son la norma y no la excepción.

  • Una de cada tres mujeres sufrirá durante su vida un acto de violencia, muy frecuentemente a manos de una persona que ella conoce.
  • Un tercio de todos los embarazos, unos 80 millones por año, son involuntarios o no deseados.
  • En los países en desarrollo, en los próximos 15 años debería aumentar el uso de métodos de planificación de la familia en un 42%, para mantener el mismo ritmo que el crecimiento de la población y el aumento de la demanda; pero los recursos destinados a servicios de salud reproductiva son muy inferiores a los necesarios o a los que se han acordado en varias conferencias internacionales.
  • Cada año, mueren como resultado del embarazo unas 500.000 mujeres y cantidades muy superiores quedan afectadas por enfermedades o discapacidad.
  • Por razones tanto sociales como físicas, las mujeres son mucho más vulnerables que los hombres al contagio con el VIH; actualmente, en África el número de mujeres con reacción serológica positiva al VIH es superior en dos millones al de hombres.
  • Cada año, unos dos millones de niñas menores de 15 años son incorporadas al mercado del sexo.
  • La trata con fines de comercio sexual es la esfera de la delincuencia organizada que crece más rápidamente.

La desigualdad de género y la discriminación conculcan los derechos humanos de los hombres y las mujeres y perjudican las perspectivas de desarrollo en todos los países.

Esta situación puede cambiar; en verdad, debe cambiar. En los últimos años hubo adelantos notables; ha aumentado el uso de métodos de planificación de la familia y ha disminuido el tamaño de la familia; y ha ido en aumento la proporción de partos atendidos por personal capacitado. Los atentados contra la integridad de la mujer, entre ellos la mutilación genital femenina y los asesinatos "para restaurar la honra", son objeto de condenación universal y se los combate en muchos países. Lo que es más importante para el futuro, poner fin a la desigualdad de género y la discriminación figura en el temario internacional y forma parte cada vez más de las políticas nacionales. La igualdad de género y la ampliación de los medios de acción de la mujer son temas que están ocupando, por derecho propio, su lugar en el debate acerca de los derechos humanos y la seguridad humana en una era de mundialización.

El comportamiento de los hombres, así como el de las mujeres, suele estar condicionado por expectativas que ya no son pertinentes a un mundo en proceso de cambio. Limitarse a estigmatizar la conducta de los hombres no es algo productivo: lo que surte efecto es alentar el diálogo y el intercambio de ideas. En el informe se indica que los estereotipos de género obstan a la comprensión mutua, incluso dentro de una misma familia; cuando los miembros de la pareja se comunican entre sí, en lugar de atenerse a presuposiciones, suelen comprobar que tienen puntos de vista en común. Por ejemplo, los estudios indican que los hombres y las mujeres aspiran a tener un número de hijos bastante similar, aun cuando cada miembro de la pareja pueda suponer que el otro miembro quiere más hijos. El intercambio de ideas conduce a familias más pequeñas, más saludables y más felices.

Abrigo la esperanza de que el informe de este año contribuya a este intercambio de ideas y que estimule a todos los países a dar cumplimiento a los acuerdos internacionales. Y abrigo la esperanza de que el informe motive a los países desarrollados a renovar sus compromisos explícitos en pro de la igualdad de género para todas las personas y a aumentar la cuantía de la asistencia internacional. Poner fin a la discriminación y la violencia contra la mujer es cuestión de derechos humanos y desarrollo nacional, pero también responde a un autointerés esclarecido.


 


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