Estado de la población mundial 2016

How our future depends on a girl at this decisive age
How our future depends on a girl at this decisive age

Tiene 10 años. Capacitada para absorber rápidamente la sabiduría y el conocimiento de quienes la rodean, está lista para convertirse, algún día, en una líder carismática, una trabajadora productiva, una profesional innovadora o una madre atenta, o para desempeñar cualquiera de las funciones que impulsan a una sociedad próspera y dinámica. Participará en la configuración del futuro de su comunidad y en el del planeta que todos compartimos.

Un aluvión de acontecimientos transformadores la empujan en múltiples direcciones, y su destino dependerá del apoyo que reciba y el poder que tenga para decidir su futuro.
 

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Tengo 10 años

Soy el rostro
del futuro

Al cumplir 10 años, una niña alcanza un punto delicado de su vida. Para llegar a la edad adulta, tendrá que superar una transición complicada durante la cual su cuerpo y su mente experimentarán cambios acelerados, y las expectativas familiares y sociales variarán de manera drástica. A pesar de que tanto los niños como las niñas afrontan numerosos riesgos, estos son más serios —prácticamente en todos los sentidos— en el caso de las niñas a consecuencia de la discriminación por razón de género. Con frecuencia, las políticas públicas se centran en los niños de muy corta edad o en los adolescentes mayores, y no abordan de manera adecuada los riesgos a los que podrían enfrentarse las niñas de 10 años.

Si sus derechos no se protegen adecuadamente —a través de leyes, servicios e inversiones oportunas—, una niña pierde para siempre la oportunidad de desarrollarse en la adolescencia y llegar a ser una persona madura.

En muchos aspectos, el mundo ha logrado avances importantes en favor de los niños de 10 años. Es hora de que haga lo mismo por las niñas de esa edad.

Imaginemos un mundo nuevo para las niñas de 10 años
Imaginemos a esas niñas en un mundo que las valora, nutre y protege de verdad. En lugar de contraerse, su horizonte se expande y diversifica. En este mundo nuevo, los pueblos han acordado que deben respetarse plenamente sus derechos humanos, igual que los de sus hermanos, y esto queda plasmado en las leyes y prácticas jurídicas, así como en las normas sociales. Nadie piensa que una niña esté lista para contraer matrimonio o tener hijos hasta que cumple, como mínimo, 18 años. Nadie espera que deje la escuela para ocuparse de las tareas del hogar o trabajar a cambio de un salario. Va a una buena escuela, limpia, segura, y próxima a su casa, y dispone de los alimentos nutritivos necesarios para su desarrollo físico y mental. Se halla protegida, y tiene las mismas oportunidades que los niños de explorar el mundo que la rodea, hacer amistades y participar en las interacciones sociales.

Convertir esta visión en realidad
El mundo puede hacer realidad esta visión, y así se ha acordado en el conjunto de compromisos internacionales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. La Agenda 2030, adoptada por 193 países de las Naciones Unidas en 2015, representa un momento histórico de consenso mundial sobre el desarrollo, aplicado a todos los países, ricos, pobres y a medio camino. Describe un curso de transformación anclado firmemente en los derechos humanos y la inclusión de todos los individuos, y orientado hacia la sostenibilidad con el propósito de que los recursos utilizados sabiamente ahora permanezcan al alcance de las generaciones futuras. Durante los próximos 15 años, el logro de la Agenda 2030 se sustentará en el cumplimiento de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y 169 Metas.

Por primera vez en la historia, la Agenda 2030 obliga explícitamente a los países a no dejar a nadie atrás en el curso de su desarrollo. Es una advertencia al mundo de que ninguna niña de 10 años puede permanecer al margen, abandonada a la pobreza, la enfermedad o la ignorancia.
 

Foto: © UNFPA/Santosh Chhetri

 

Transformar Nuestro Mundo

En 2015, el mundo adquirió un compromiso sin precedentes en favor de las personas, el planeta y la prosperidad. La histórica Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada por más de 150 líderes de todo el mundo, tiene el propósito de poner fin a la pobreza y la discriminación en todas sus formas. Su objetivo es transformar nuestro mundo en un lugar en el que se respeten los derechos y la dignidad de todas las personas.

En este contexto, el UNFPA está desarrollando una labor principal en aras de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la pobreza, la salud, la educación y la igualdad de género. En concreto, la meta relativa al acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva respalda la libertad de todas las niñas y mujeres a acceder a la educación, conseguir un trabajo decente y contribuir, aún más, a su familia, comunidad y nación.

  • 1 Fin de la Pobreza

    El Objetivo 1 persigue reducir a la mitad la proporción de personas de todas las edades que sufren cualquiera de las dimensiones principales de la pobreza.

    El UNFPA trabaja para impulsar los servicios de salud sexual y reproductiva que ayudan a las niñas a expandir sus oportunidades económicas.

  • 3 Salud y Bienestar

    El Objetivo 3 tiene por objeto reducir la tasa mundial de mortalidad materna a menos de 70 muertes por cada 100.000 nacidos vivos.

    El UNFPA apoya a los países en el desarrollo de políticas y servicios públicos destinados a garantizar la salud de las niñas.

  • 4 Educación de Calidad

    El Objetivo 4 se propone garantizar, para 2030, que la educación sea gratuita, equitativa y de calidad.

    El UNFPA colabora con los países con el propósito de fomentar las inversiones en educación y oportunidades para las niñas.

  • 5 Igualdad De Género

    El Objetivo 5 se destina a poner fin a todas las formas de discriminación contras las mujeres y las niñas en todo el mundo. La violencia que se ejerce contra ellas debe terminar

    El UNFPA trabaja para eliminar todas las prácticas nocivas y sus consecuencias.

 

Según las estimaciones, el grupo de edad de 10 años alcanza los 125 millones, de los que algo más de 60 millones son niñas, y 65 millones, niños.

¿Dónde viven los niños de 10 años de hoy?
La mayor parte de los niños de 10 años de hoy en día viven en un país en desarrollo. Prácticamente 9 de cada 10 de ellos —el 89%— residen en las regiones menos desarrolladas del planeta; la mitad, en Asia y el Pacífico, incluidas China y la India. Uno de cada 5 vive en los 48 países menos adelantados, según la definición de las Naciones Unidas —34 en África Subsahariana, 13 en Asia y el Pacífico, y 1 en América Latina y el Caribe—, donde las dificultades para desarrollar su potencial son mayores y las instituciones que los apoyan, más débiles.

De la población actual de niñas de 10 años, cerca de 35 millones viven en países con niveles elevados de desigualdad entre los géneros, según la medición del Índice de Desigualdad de Género.

Las vidas de los niños de 10 años de hoy
Prácticamente 6 de cada 10 niñas viven en países donde se encuentran en una situación de desventaja considerable a causa de las normas y prácticas en cuestión de género, tanto ahora como a medida que vayan creciendo. En comparación con sus hermanos, es menos probable que permanezcan en la escuela y más que realicen trabajo infantil; se casen antes de cumplir los 18 años; sufran violencia en el seno de la pareja, y experimenten complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto. También es menos probable que su opinión cuente de manera significativa en las decisiones que atañen a la unidad familiar, incluida su escolarización y atención sanitaria. Estos patrones pueden tener importantes repercusiones para las niñas, y también para las familias, las comunidades e incluso los países.
 

 

Somos diez niñas de 10 años

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Y tanto si vivimos en países en desarrollo o desarrollados, en ciudades, pueblos o campos de refugiados como si procedemos de familias ricas o pobres, tenemos esperanzas y sueños para el futuro. Ahora bien, cada una de nosotras se enfrentará a dificultades distintas en el camino hacia la edad adulta.

Descubra una pequeña muestra de nuestras vidas y aspiraciones.

Aditi

Bangladesh

Todas las mañanas, antes de ir a la escuela en el pueblo de Noyakata, Aditi hace los deberes. Después de la escuela, cuida de su hermana pequeña mientras su madre trabaja. Su comida favorita es el pescado hilsa. A ella y a Shumi, su compañera de clase, les gusta leer libros juntas. Aditi tiene la esperanza de ir a la universidad algún día.

Todas las fotos de Aditi: UNFPA/Barcroft Media/Zakir Chowdhury
 
 

Daline

Camerún

Daline, que vive en Yaundé, está a punto de empezar el primer curso de secundaria y es bilingüe en inglés y francés. Ayuda a cuidar de sus dos hermanos y también echa una mano con las tareas de casa una hora al día limpiando el suelo del portal y el porche. Su comida favorita es el wata fufu con eru. Además, a su mejor amiga, Anais, y a ella les gusta ir a pasear juntas o jugar a las cartas y al Scrabble.

Todas las fotos de Daline: UNFPA/Barcroft Media/Adrienne Surprenant
 
 

Hiba

Jordania

Hiba, originaria de Siria, vive ahora en el campamento de refugiados Za’atari en Mafraq (Jordania) con su madre, sus 3 hermanas y sus 2 hermanos. Su comida favorita es la mutabaka, un plato a base de berenjenas y tomates. Durante el día, cuida de sus hermanos pequeños, mientras que su madre y su hermana mayor luchan contra el matrimonio infantil en el campamento. También le gusta jugar al escondite con sus amigos y desea ir a la universidad cuando sea mayor.

Todas las fotos de Hiba: UNFPA/Barcroft Media/Maria de la Guardia
 
 

Ingeborg

Noruega

Ingeborg vive en Olso con sus padres, cerca de la escuela a la que asiste. Aprendió a leer y escribir cuando tenía unos cuatro años. Le gusta pasar tiempo con sus amigos y jugar a Pokémon con su hermano pequeño. También va a clases de ballet, en invierno se entrena en esquí eslalon en Italia y quiere empezar a practicar apnea.

Todas las fotos de Ingeborg: UNFPA/Barcroft Media/Sigrid Bjorbekkmo
 
 

Isabelle

Estados Unidos

Isabelle vive con sus padres y su hermana pequeña en una casa en Cabin John, en el estado de Maryland. Está en cuarto y algún día le gustaría ir a la universidad. Su comida favorita del día es la cena porque a veces puede comer pollo. A ella y sus amigos les gusta jugar al escondite, al corre que te pillo y a juegos de mesa.

Todas las fotos de Isabelle: UNFPA/Barcroft Media/Ruaridh Connellan
 
 

Ortilia

Guatemala

Ortilia tiene 4 hermanos y 5 hermanas, y vive en Chisec. Cuando vuelve de la escuela, ayuda en casa y se ocupa de sus hermanos pequeños. Le encanta leer cuentos, refranes y adivinanzas y le gustaría ir a la universidad. Además, le gusta jugar con sus cuatro mejores amigos y también asiste a un programa de construcción de capacidades para niñas.

Todas las fotos de Ortilia: UNFPA/Barcroft Media/Daniele Volpe
 
 

Rosita

Albania

Rosita, sus padres, su hermana y sus tres hermanos viven en Peshkopi. Está en cuarto curso y tiene previsto ir a la universidad cuando acabe la secundaria. Su comida favorita es el arroz, porque le encanta cómo huele cuando se está cociendo. Además de hacer los deberes todos los días, pasa unas dos horas ayudando en casa. Le gusta jugar a la pelota y a otros juegos con su amiga Kristina.

Todas las fotos de Rosita: UNFPA/Barcroft Media/Nake Batev
 
 

Samantha

Brasil

Samantha vive con sus padres y su hermano de cinco años, Guilherme, en Ceilândia, a las afueras de Brasilia, en una casita pequeña, junto a la casa de su abuela. Samantha es una estudiante con mucho talento que ya ha ganado cuatro premios por sus logros escolares. Sueña con ir a la universidad. Le encantan el arroz, los frijoles, la carne y las papas fritas, y suele jugar con su amiga Ingrid prácticamente todos los días.

Todas las fotos de Samantha: UNFPA/Barcroft Media/Bento Viana
 
 

Temawelase

Swazilandia

Temawelase asiste a sexto curso en una comunidad rural de la región de Hhohho y tiene cuatro hermanos. Su comida favorita es el arroz porque le da energía. Cuando no está en la escuela, ayuda con los quehaceres domésticos, cuida de alguno de sus hermanos pequeños, o salta a la cuerda y juega con el hula-hula con su amiga Notsile. También está inscrita en un programa dirigido a informar a las niñas sobre su salud y bienestar. Tiene en mente ir a la universidad.

Todas las fotos de Temawelase: UNFPA/Barcroft Media/ Mark Lewis
 
 

Tuong Anh

Viet Nam

Tuong Anh está en cuarto curso. Vive en Hanoi con sus padres y tres hermanos de 11, 12 y 16 años. Ayuda en las tareas del hogar cuando tiene tiempo. Su madre le dijo que tiene que estudiar mucho si quiere ir a la universidad. Quiere casarse, pero cuando haya completado su educación, y quiere tener 1 o quizá 2 hijos.

Todas las fotos de Tuong Anh: UNFPA/Barcroft Media/ Quinn Ryan Mattingly
 
 
 

Hay cabida para el optimismo respecto al futuro de este grupo de edad.

Durante los últimos dos decenios, también se han observado cambios acelerados en el porcentaje de niños que asisten a la escuela; descensos marcados en las tasas de mortalidad materna, neonatal e infantil; y una transición gradual hacia una mayor igualdad entre los géneros. Si estos avances continúan, y realizamos una inversión conjunta en el desarrollo de esta cohorte a fin de que puedan explotar al máximo su potencial, los niños de 10 años podrían resultar instrumentales para lograr un mundo mejor.

 

Foto: © UNFPA/Ollivier Girard

 

Mis retos

Los obstáculos en mi camino
a la edad adulta

El tipo y la dificultad de los obstáculos que afronta una niña de 10 años varían en las diversas partes del mundo. No obstante, independientemente del lugar, existen muros que la perjudican en comparación con los niños, y estos muros seguirán elevándose a medida que ella crezca.

Mayores riesgos y vulnerabilidades
El inicio del recorrido de una niña de 10 años hacia la edad adulta está plagado de riesgos y vulnerabilidades. En algunas partes del mundo, cuando una niña cumple esa edad, se considera que está preparada para el matrimonio. Cuando una niña se casa, es probable que se la obligue a abandonar la escuela. Y, tan pronto como alcanza la pubertad, se puede esperar de ella que empiece a tener hijos. Además, es posible que sea víctima de la mutilación genital como rito iniciático. Sin educación o autonomía, podría pasar el resto de su vida sumida en la pobreza.

Impedimentos para la salud y el bienestar
Las actitudes respecto a la salud, así como los atributos y los comportamientos que se desarrollan y consolidan durante la adolescencia —que comienza a los 10 años—, definirán la salud de una niña a lo largo de su vida. Así, los efectos de unas decisiones positivas en este período fundamental y del acceso a unos servicios de salud adaptados a los jóvenes la acompañarán toda la vida.

Violencia
Si bien la cantidad de mujeres que experimentan la violencia directamente ronda la tercera parte del total, la amenaza es omnipresente y afecta a todas las niñas. De esta forma, la violencia influye en sus decisiones y limita su potencial.

La violencia hacia las niñas de 10 años también se manifiesta a través de prácticas nocivas —como el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina—, así como la violencia por razón de género, el sexo forzado y el maltrato psicológico, incluidos el acoso y la intimidación (Chong et al., 2006).

Acceso limitado a la educación
A pesar de ser un derecho de todos, las tasas mundiales de escolarización de las niñas distan de las de los niños, y la probabilidad de que estas no lleguen a matricularse nunca en la escuela es mayor.

En la actualidad hay cerca de 62 millones de niñas adolescentes en todo el mundo que no van a la escuela. Cuando una niña no se escolariza, o se ve obligada a abandonar la escuela, se violan sus derechos y se limitan sus opciones futuras.

Las niñas que no asisten a la escuela tienen menor probabilidad de acceder a una educación sexual integral y a cursos de preparación para la vida, donde podrían aprender acerca de su cuerpo y de las relaciones de poder y de género, además de adquirir competencias en materia de comunicación y negociación.
 

 

Niños en edad de asistir a la escuela primaria sin escolarizar por región y sexo, de 2000 a 2014

Fuente de los datos: Instituto de Estadística de la UNESCO

Adolescentes en edad de asistir al primer ciclo de educación secundaria sin escolarizar por región y sexo, de 2000 a 2014

Fuente de los datos: Instituto de Estadística de la UNESCO
 

Protección desigual de los derechos humanos
Es muy probable que los obstáculos jurídicos de una niña de 10 años comenzaran en el momento de su nacimiento. Según los datos de UNICEF, 230 millones de niños menores de 5 años carecen de certificado de nacimiento, cifra que se concentra de manera abrumadora en Asia y África Subsahariana. Sin un certificado de nacimiento, más adelante, un niño o una niña tendrán problemas para matricularse en la escuela, acceder a los servicios de salud —incluidos los servicios sociales—, asegurarse un puesto de trabajo y heredar propiedades.

Una niña de 10 años que desconoce sus derechos no podrá hacerlos valer en casa, ni en el aula ni en la calle.

La aplicación y la rendición de cuentas son siempre la prueba de fuego en materia de derechos para una niña de 10 años, o para cualquier persona. Incluso cuando la niña es consciente de sus derechos e intenta reclamarlos, en el escenario más probable, serán sus propios padres quienes la acallen, o su cónyuge o un sistema de justicia estatal que no se toma en serio sus derechos. Así ocurre cuando un juez autoriza el matrimonio de una niña de 10 años, sus padres o su marido le prohíben ir a la escuela, o un oficial de policía no la protege de la violencia conyugal o paterna.

Obstáculos económicos
Las probabilidades de que una niña de 10 años hoy día se haga cargo de las obligaciones domésticas y de actividades no remuneradas necesarias para mantener el funcionamiento del hogar son mayores que las de su hermano, independientemente de si vive en un país en desarrollo o desarrollado. Para muchas niñas, este será el único tipo de trabajo, o el principal, que realicen a lo largo de su vida, lo que da pie a que sean más pobres, y durante más tiempo, que los varones de su edad.

Fuera del hogar, el sesgo de género, entre otros obstáculos, sigue planteando desafíos a la participación económica de las niñas. Numerosos programas de desarrollo de la fuerza de trabajo juvenil se centran en campos de dominio masculino y no toman medidas suficientes y deliberadas para incluir a las niñas, como realizar actividades de divulgación directa orientadas a ellas, facilitar transporte que garantice su seguridad o dirigir mensajes a los padres explicándoles por qué sus hijas deberían participar. La situación se complica aún más debido a que muchos de los datos relativos al desarrollo de la fuerza de trabajo juvenil no están desglosados por sexo para determinar los efectos relacionados con el género.

Estos obstáculos a su empoderamiento económico y autonomía conspiran para atrapar a las niñas de 10 años en la pobreza el resto de sus días e impedir que disfruten de sus derechos humanos.
 

 

Mis oportunidades

El apoyo que me proporcionen hoy,
contribuirá a un mañana mejor para todos

Los países que elijan desarrollar políticas e instituciones dirigidas a fomentar el capital humano de las niñas de 10 años —a través de una enseñanza de calidad y del acceso a la información y los servicios de salud— pueden llegar a conseguir mejoras económicas importantes. Los que opten por hacer poco o nada por derribar las barreras que bloquean el potencial de las niñas encontrarán impedimentos significativos al crecimiento económico y el desarrollo.

Cosechar los beneficios de un dividendo demográfico
Muchos países en desarrollo experimentan una transición demográfica extraordinaria que comienza cuando se produce un descenso de las tasas de mortalidad infantil y de lactantes, a consecuencia, en gran medida, de las mejoras en la atención sanitaria, la nutrición y el saneamiento. En los años subsiguientes, las tasas de fecundidad disminuyen conforme las parejas se dan cuenta de que pueden lograr con mayor facilidad que su familia tenga el tamaño que desean con un número menor de nacimientos gracias a un menor riesgo de muertes infantiles. Las tasas también descienden cuando estas parejas deciden usar métodos anticonceptivos modernos.

El resultado de esta transición demográfica es una estructura de población con un número mayor de adultos en edad activa que de niños o ancianos dependientes. La «edad activa» por lo general engloba a personas de entre 15 y 64 años.

Cuando un país en desarrollo cuenta con las políticas e instituciones adecuadas para fomentar el capital humano de los jóvenes, puede experimentar un crecimiento económico extraordinario, asociado a este incremento de la proporción de su población en edad activa, que derive en un dividendo demográfico, es decir, en una oportunidad única de progreso económico y reducción de la pobreza.

Un dividendo demográfico es el potencial de crecimiento económico que puede surgir a consecuencia de los cambios en la estructura de edades de una población cuando la porción de población en edad activa, entre los 15 y los 64 años, aumenta con relación a la de la población que no se encuentra en edad activa, de hasta 14 años y de 65 años en adelante.

Se estima que el dividendo demográfico puede representar dos puntos porcentuales de crecimiento anual de los ingresos per cápita. El impulso económico se amplía con el tiempo porque las mejoras se combinan. No obstante, los avances económicos asociados al dividendo demográfico no son automáticos. La posibilidad de beneficiarse de niveles de ingresos más altos depende en gran medida del desarrollo del capital humano de la población más joven. Al alcanzar la edad activa, los jóvenes sanos y capacitados pueden ser más productivos que los jóvenes de la misma edad que no lo están. La productividad depende, además, del acceso al empleo y el capital. Así pues, obtener un dividendo demográfico depende también del funcionamiento eficaz del mercado laboral, del mercado financiero, y de las instituciones y las políticas.
 

Foto © UNFPA/Fahmia Al-Fotih

 

El dividendo demográfico: funcionamiento

Un dividendo demográfico es el potencial de crecimiento económico que puede surgir a consecuencia de los cambios en la estructura de edades de una población cuando la porción de población en edad activa, entre los 15 y los 64 años, aumenta con relación a la de la población que no se encuentra en edad activa, de hasta 14 años y de 65 años en adelante.

  • El Dividendo Demográfico

    Cuando las tasas de mortalidad y fecundidad elevadas de un país disminuyen a niveles bajos, surge una población joven, en edad activa, que puede dar un gran impulso a la economía.

    © UNFPA/Live Images
  • Antes de la Transición

    Mortalidad Elevada Fecundidad Elevada
    Inversiones Clave Para
    reducir la mortalidad en la niñez mediante
    • Vacunación infantil
    • Atención primaria de salud
    • Saneamiento
    • Agua potable
    1

    Cuando las tasas de mortalidad en la niñez son elevadas, la fecundidad también suele serlo, lo que conlleva una estructura etaria muy joven.

    © UNFPA/Matthias Mugisha
  • Transición Temprana

    Reducción de la Mortalidad Fecundidad Elevada
    Inversiones Clave Para
    empoderar a las niñas y ofrecerles opciones mediante
    • Educación secundaria
    • Educación sexual integral
    • Acceso a información, servicios y suministros de salud sexual y reproductiva, incluidos los anticonceptivos
    2

    Cuando sobreviven más niños, los padres optan por tener menos hijos. Se modifica la pirámide de población.

    © UN Viet Nam/Aidan Dockery
  • Transición tardía

    Reducción de la Mortalidad Fecundidad Baja
    Inversiones Clave Para
    estimular el crecimiento económico y generar empleo para los jóvenes mediante
    • Gestión macroeconómica
    • Apertura comercial
    • Buena gobernanza
    • Buen funcionamiento de los mercados laboral y financiero
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    El tamaño de la población en edad activa crece y el porcentaje de jóvenes dependientes disminuye.

    © UNFPA Zimbabwe-Stewart Muchapera
  • El Dividendo Demográfico Se Logra

    • Cuando los jóvenes gozan de buena salud y de los conocimientos y herramientas para aprovechar las oportunidades.
    • Cuando hay más recursos disponibles para las inversiones productivas.
    • Cuando la renta per cápita y el nivel de vida aumentan.
    • Cuando se reduce la pobreza.
    © UNFPA/Abraham Gelaw
 

El potencial de una niña de 10 años 
Las inversiones en la salud de las niñas de 10 años —y en la de las niñas y mujeres de cualquier edad— son vitales para el crecimiento económico: las niñas más sanas se convierten en mujeres más sanas y trabajadoras más productivas.

Las pruebas apuntan claramente a que las políticas que favorecen la salud y la educación de las mujeres, así como su participación en la fuerza de trabajo, además de ser fines valiosos en sí mismas, pueden contribuir a lograr familias y naciones más sanas, mejor capacitadas y más prósperas.

Teniendo esto en cuenta, ¿cuál es el papel de las niñas de 10 años de hoy en esta ecuación?

El primer desafío es asegurar que una niña de 10 años está escolarizada y lo sigue estando hasta que termine la enseñanza secundaria.

Entre las medidas para aumentar las tasas de finalización de la enseñanza de las niñas se encuentran las siguientes:

• las transferencias monetarias condicionadas;
• la oferta de becas competitivas;
• el acceso a la formación profesional;
• los modelos profesionales en el mercado laboral;
• la mejora de la movilidad; y
• la motivación.

La educación sexual integral constituye otra intervención esencial, particularmente para las niñas de 10 años, que acaban de iniciar su recorrido por la adolescencia y pronto llegarán a la pubertad.

En 2014, la India puso en marcha una estrategia nacional de salud para la adolescencia que promueve la ampliación del acceso de los adolescentes a la información y los servicios. Los adolescentes, incluidos menores de hasta de 10 años, disfrutan de acceso a apoyo entre pares, servicios de salud reproductiva y mental y atención médica a los sobrevivientes de la violencia por razón de género.

En Noruega, todos los años se organizan campañas de educación sexual integral dirigidas a más de 100.000 estudiantes de primaria y secundaria, que se celebran en la sexta semana del año.

 

El dividendo demográfico en acción

¿Cómo se plasmarán estas inversiones en las niñas de 10 años en el mundo real? ¿Qué podrían llegar a ganar o perder las niñas y los países?

Imaginemos una niña que, como su país, se encuentra en un punto decisivo de su vida y su desarrollo, y consideremos los caminos distintos que podría seguir en los próximos 15 años.

La niña, Gayatri, tiene 10 años y vive con sus padres, sus abuelos, dos hermanos y una hermana en un pueblo de la India. Sus padres finalizaron la escuela primaria y ahora son trabajadores agrícolas. El hogar dispone de unos ingresos reducidos, una vez descontado el importe de la comida, la vivienda, las prendas de vestir y los gastos médicos. Según el apoyo que reciba, Gayatri se encuentra con dos futuros muy distintos ante sí.

Una niña,
Dos caminos

Su mañana depende de que hoy se hagan las inversiones correctas.

CAMINO 1

 
  • EDAD10
    Gracias a un programa de transferencias monetarias condicionadas, los padres de Gayatri tienen un incentivo económico para asegurar que asista a la escuela con regularidad; la familia puede dedicar el efectivo extra a la compra de alimentos y material escolar para los niños. Además, Gayatri se ha enterado de que van a ofrecer a las niñas de su pueblo una beca competitiva para cursar estudios de secundaria. Decide prepararse a fondo para los exámenes, y recibe el apoyo de sus padres y maestros. Además, comienza a asistir a un programa comunitario dirigido a las niñas donde empieza a adquirir conocimientos sobre la toma de decisiones, la preparación para la vida y la salud reproductiva —que comprende temas como la pubertad, el embarazo, el uso de anticonceptivos y las infecciones de transmisión sexual—.
    Los padres de Gayatri le advierten que, a pesar de que la escuela secundaria sea gratuita, el costo de los libros, los uniformes y otros artículos relacionados será superior al de primaria. Aunque a sus padres les gustaría que todos sus hijos asistieran a la escuela secundaria, se dan cuenta de que tal vez sea imposible. Como creen que los hermanos varones de Gayatri tendrán mejores perspectivas de empleo, conceden prioridad a la educación de sus hijos varones frente a la de sus hijas.
  • EDAD11
  • EDAD12
    Gayatri cumple los requisitos para que le concedan la beca y pasa a la escuela secundaria.
    Gayatri abandona la escuela al finalizar la enseñanza primaria. Tiene menos oportunidades de acceder a espacios seguros fuera del hogar o de ponerse en contacto con otras niñas de su edad.
  • EDAD13
  • EDAD14
  • EDAD15
    Gayatri continúa ampliando su red de apoyo de niñas de su edad y aumentando su capacidad de influencia y decisión.
    Al dejar la escuela, Gayatri se casa con un hombre de 20 años de un pueblo vecino. Los padres de Gayatri, que han convenido el matrimonio con la familia del joven, están especialmente interesados en la boda, ya que la familia del novio no pide dote y esto aliviará considerablemente su carga financiera.
  • EDAD16
     
    Cediendo a la presión de sus suegros, que querían niños poco después de la boda, Gayatri da a luz a su primer hijo. Tiene un embarazo difícil y su salud se resiente.
  • EDAD17
  • EDAD18
    Gayatri termina la enseñanza secundaria encuentra trabajo como empleada de registro de datos en una empresa pequeña de una ciudad cercana. Siguiendo el consejo de un compañero de trabajo, abre una cuenta bancaria y comienza a hacer depósitos regulares.
     
  • EDAD19
     
    Gayatri da a luz a su segundo hijo.
  • EDAD20
  • EDAD21
    Con el consentimiento de su familia, Gayatri decide contraer matrimonio con un hombre de 23 años de un pueblo vecino. En parte gracias a sus ingresos, se siente segura para expresar su opinión y tomar decisiones en el hogar. La educación sobre salud sexual y reproductiva que recibió durante su adolescencia hace que ahora se sienta segura para discutir con su marido la posibilidad de retrasar el nacimiento de los hijos y responder a las presiones familiares para que tenga su primer hijo inmediatamente después de casarse. Utiliza con éxito métodos anticonceptivos para retrasar su primer embarazo hasta que ella y su marido se conozcan mejor y tengan una situación financiera más estable.
    Gayatri se emplea de manera intermitente como trabajadora no cualificada para contribuir al mantenimiento de su familia, pero sus responsabilidades domésticas le impiden trabajar con regularidad.
  • EDAD22
  • EDAD23
    Gayatri da a luz a su primera hija: se toma algún tiempo libre para cuidar del bebé, pero tiene pensado volver al trabajo. Su marido y ella desean tener otro hijo, pero deciden esperar al menos 2 o 3 años.
    Gayatri, embarazada de su tercer hijo, quiere discutir con su marido las opciones de planificación, pero él expresa su desaprobación. Le preocupa que se ponga violento y no vuelve a mencionarlo.
  • EDAD24
  • EDAD25
    Aunque su hija es todavía muy pequeña, Gayatri, que ha vuelto al trabajo, espera poder ofrecerle una educación, como mínimo, tan buena como la que ella recibió.
    Gayatri es ahora madre de tres niños y la vida de su hogar está llena de estrecheces, como ocurría en la casa de sus padres cuando era niña. Su hija mayor, que tiene 9 años, asiste a la escuela primaria. Gayatri espera poder dar a su hija la educación continuada que ella no puedo tener, pero le preocupa que no sea posible, debido, por un lado, a la escasez de dinero y, por otro, a que el hogar familiar dependerá cada vez más de la ayuda de la niña en las labores domésticas y el cuidado de los niños más pequeños.
  2016 2030

CAMINO 2

 

Si bien Gayatri es un personaje ficticio, en la India y en otros países de ingresos medianos y bajos de todo el mundo, hay decenas de millones de niñas como ella. Y, aunque las circunstancias, el potencial y los desafíos de cada niña de cada país sean únicos, cabe realizar predicciones fundadas sobre lo que cada uno podría llegar a ganar o perder.

Los ingresos adicionales de Gayatri en el camino 1 le permitirán ahorrar dinero de reserva para emergencias futuras, colaborar en el apoyo a los padres y abuelos, o invertir en su educación o la de sus hijos, algo más sencillo gracias al número menor de hijos que en el camino 2. Además, en el camino 1 es más probable que los hijos de Gayatri estén sanos y mejor capacitados que si ella no se ha beneficiado de estas inversiones iniciales en su capital humano que han desencadenado un círculo virtuoso y permitido a su familia salir de la pobreza.

¿Qué representa la historia de Gayatri, y la mejora potencial de sus ingresos, a escala nacional?

 

Las niñas de 10 años de hoy tienen el poder de configurar el futuro y mejorar la salud y la prosperidad de sus países. Este poder se puede amplificar enormemente a través de inversiones en la educación, el empoderamiento y el bienestar de estas niñas.

Los gobiernos de los países en desarrollo, así como las organizaciones multilaterales y no gubernamentales, deben convertir la inversión en las niñas en una prioridad urgente. Es necesario, asimismo, que se comprometan a incrementar la presencia, visibilidad y capacidad de influencia y decisión de las mujeres y las niñas en la esfera pública educativa y laboral, y desmontar los sistemas patriarcales que las confinan al ámbito doméstico.

Las niñas de 10 años de todo el mundo, como Gayatri y sus hermanas, tienen el potencial inherente de desencadenar el poder de toda una generación.

Foto: © UNFPA/Augusto Semente

 

Mi potencial

Desencadenar mi potencial

La encrucijada de los 10 años simboliza un momento decisivo en la vida de una niña, y también en el de una nación. En ese punto se decide una gran parte de lo que los adolescentes podrán conseguir y alcanzar, y la contribución que podrán aportar a lo largo de su vida. Por tanto, es imperativo que se pongan en marcha las políticas y los programas necesarios para prestar apoyo a los niños de 10 años que comienzan su recorrido hacia la edad adulta.

Una educación de calidad, información y servicios de salud sexual y reproductiva adaptados a cada edad, la eliminación del matrimonio infantil, los programas para prevenir y encarar la violencia por razón de género y la nutrición adecuada desempeñarán un papel fundamental en la mejora de las perspectivas de futuro de los niños de 10 años.

Invertir en programas e instituciones que favorezcan a las niñas de esa edad es una medida inteligente dado que no solo aumentará las posibilidades de que las niñas desarrollen todo su potencial, sino que, además, eliminará la necesidad de hacer frente a problemas insidiosos como la pobreza, la exclusión y la enfermedad crónica al alcanzar la edad adulta.

La educación de las niñas se ha descrito como la «mejor inversión del mundo» porque aumenta las oportunidades económicas de las mujeres y las niñas, así como la productividad y el crecimiento económico de una nación, y deriva en un ciclo de niños más sanos y mejor capacitados.

Los estudios han puesto de manifiesto que la educación reporta mayores beneficios cuando se obtienen los niveles de secundaria o terciaria. Los estudios han identificado alrededor de un 10% de aumento en los salarios posteriormente en la vida por cada año adicional de escolarización, y existen pruebas de que los beneficios son ligeramente superiores en el caso de las mujeres, con un 11,7% frente al 9,6% de los hombres. Cuanto más alto es el nivel educativo, mayores serán los beneficios. Teniendo en cuenta la enseñanza secundaria de forma independiente, los estudios han descubierto vínculos entre la educación secundaria y salarios más altos, ingresos nacionales superiores, familias más pequeñas y sostenibles, menos desigualdades y una reducción de la pobreza extrema.

Asimismo, se ha relacionado la educación con la reducción del VIH; estudios recientes han puesto de relieve que la carga de morbilidad del VIH recae fundamentalmente sobre las personas con mayores carencias educativas. De acuerdo con el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), las pruebas han revelado que cuanto más alto es el nivel educativo de las niñas, mejor equipadas se encuentran posteriormente en la vida para tomar decisiones que atañen a su cuerpo y es mayor su capacidad para poner en práctica medidas de protección, como el uso de preservativos.

Según las pruebas, la probabilidad de que se retrasen el matrimonio y la procreación de una adolescente aumenta a la par que los años de educación recibidos.

Foto: © UNFPA/Margret Masanga

 

¿Qué Quiero Ser De Mayor?

 

Proteger a las niñas de las prácticas nocivas
Cada día, cerca de 47.700 niñas de todo el mundo contraen matrimonio antes de cumplir los 18 años.

En algunas zonas, es posible que se case contra su voluntad a una niña poco después de que comience a menstruar. Proteger a las niñas contra el matrimonio infantil requiere intervenciones antes de los 10 años, es decir, antes de la pubertad, cuando aumenta su vulnerabilidad ante esta práctica nociva.

El Centro Internacional de Investigación sobre la Mujer efectuó una evaluación de 23 programas para la prevención del matrimonio infantil, en las que se puso de manifiesto que las iniciativas que fomentaban la información, el desarrollo de aptitudes y las redes dirigidas a las niñas ofrecían los resultados más sólidos y coherentes. Por otro lado, los programas que abordaban el problema en un ámbito general exclusivamente —por ejemplo, el cambio de la legislación— demostraron tener menor repercusión a la hora de reducir el matrimonio infantil.

Se están encontrando pruebas de que los programas que ayudan a las niñas pobres a permanecer en la escuela y proteger su salud favorecen la reducción de la incidencia del matrimonio infantil. Según los resultados, la probabilidad de que las niñas contraigan matrimonio es menor en las comunidades que disponen de intervenciones en los ámbitos de la educación, la capacitación en conciencia de las cuestiones de género y los derechos, y de capacitación práctica.

Las niñas de todo el mundo son asimismo vulnerables a la violencia sexual, física y psicológica en las escuelas y sus alrededores, y en los espacios públicos. Las medidas para impedir la violencia por razón de género —y hacer que la asistencia a la escuela sea más segura para las niñas— deben englobar actividades de prevención y respuesta y enfoques para el «conjunto de la escuela» que cuenten con los estudiantes, los padres, el personal docente, los miembros de la comunidad y las organizaciones locales en la búsqueda de soluciones.

Derribar las barreras a la igualdad de género
Empoderar social y económicamente a las niñas de 10 años beneficia a las propias niñas y entraña posibilidades de transformación para sus comunidades. El empoderamiento, no obstante, requiere el derribo de numerosas barreras complejas que dificultan el progreso de la igualdad y el cambio de las actitudes negativas.

Los hombres y los niños pueden ser importantes aliados y defensores del empoderamiento de las niñas. Por ello, conseguir su participación en los programas que promueven la igualdad de género favorece un cambio duradero.

La probabilidad de que los programas tengan una repercusión positiva es mayor cuando reconocen que las relaciones de género y los papeles asignados a cada género están vinculados con las circunstancias culturales, religiosas, económicas, políticas y sociales. Se basan en la idea de que las relaciones de género no son estáticas, sino que pueden cambiarse.

Ampliar
A través de proyectos piloto y a pequeña escala en todo el mundo, las niñas de 10 años han obtenido acceso a servicios y apoyo que les han ayudado a desarrollar su capital humano, aptitudes, capacidad de influencia y decisión, y autonomía. Estos atributos, a su vez, han permitido retrasar el matrimonio y los embarazos, y mantenerlas en un camino sano y seguro hacia la edad adulta.

Al mismo tiempo, las acciones en el ámbito comunitario orientadas a promover la igualdad entre los géneros y las iniciativas locales y nacionales para prevenir y hacer frente a la violencia por razón de género han comenzado a dar resultados positivos.

El desafío ahora es ampliar y adaptar las intervenciones que han logrado buenos resultados con el ánimo de que lleguen a más niñas, en más lugares, e impulsen el cambio en un número mayor de comunidades.


 

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Julia, 10 años, de Belarús, explica el concepto de igualdad de género.
 

Mi futuro

¿Dónde estaré
dentro de 15 años?

En 2030, el mundo podría ser un lugar radicalmente diferente para una niña de 10 años. Si se cumplen los objetivos de desarrollo inclusivo, equitativo y sostenible de las Naciones Unidas, de aquí a 15 años, todas las niñas de esta edad tendrán a su alcance la posibilidad de encontrarse sanas, protegidas y escolarizadas. No se las habrá obligado a contraer matrimonio ni mutilado en contra de su voluntad. La ley protegerá sus derechos, respaldados por un consenso social amplio.

Ya no se las dejará al margen, distanciadas de los niños de su edad.

 

Foto: © Panos Pictures/Tommy Trenchard

 

10 MEDIDAS ESENCIALES PARA LAS NIÑAS DE 10 AÑOS DE EDAD

  • 1

    Leyes

    Estipular la igualdad jurídica de las niñas, respaldada por una práctica jurídica sistemática.

  • 2

    Leyes

    Prohibir todas las prácticas nocivas contra las niñas, y establecer la edad mínima para contraer matrimonio en 18 años.

  • 3

    Servicios

    Facilitar una educación segura de gran calidad que defienda plenamente la igualdad entre los géneros en el plan de estudios, las normas docentes y las actividades extracurriculares.

  • 4

    Servicios

    Al promover una atención sanitaria universal, establecer revisiones de la salud física y mental de todas las niñas de 10 años.

  • 5

    Servicios

    Ofrecer una educación sexual integral universal al inicio de la pubertad.

  • 6

    Políticas

    Centrarse de manera sistemática y rigurosa en la inclusión, actuando sobre todos los factores que fomentan la vulnerabilidad de las niñas y la posibilidad de que se las deje al margen.

  • 7

    Inversiones

    Supervisar y corregir las carencias en la inversión en las adolescentes jóvenes.

  • 8

    Inversiones

    Movilizar fondos nuevos dedicados a la salud mental, la protección y la reducción del trabajo no remunerado que limita las opciones de las niñas.

  • 9

    Datos

    Utilizar la revolución de datos de la Agenda 2030 para mejorar el seguimiento del progreso que atañe a las niñas, incluida la salud sexual y reproductiva.

  • 10

    Normas

    Lograr que las niñas, los niños y todas las personas a su alrededor participen en el cuestionamiento y el cambio de las normas de género discriminatorias.

 

En 2030, las niñas que hoy tienen 10 años cumplirán 25. Dentro de 15 años, estas niñas, para entonces mujeres empoderadas, podrían cambiar el mundo. Pero no debería ser necesario que lo hicieran: deberíamos cambiarlo nosotros para ellas.

En la Agenda 2030, prácticamente todos los países han acordado transformar el desarrollo con el propósito de que incluya a todas las personas y evite la destrucción del planeta que todos compartimos, incluidas las generaciones futuras.

Tenemos buenas razones para situar a las niñas de 10 años en el eje de todos los elementos de este proceso. Es un derecho que les pertenece, y será un componente esencial del desarrollo inclusivo que no deja a nadie al margen. Además, reportará importantes dividendos sociales y económicos que beneficiarán a todo el mundo.

 

Tenemos 10 años. Somos más de 60 millones de niñas y necesitamos su apoyo para prosperar.
Es nuestro derecho.

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