Mutilación genital femenina

Exposición general

La mutilación genital femenina (MGF) es una práctica que implica la alteración o lesión de los genitales femeninos por motivos no médicos y que internacionalmente es reconocida como una violación de los derechos humanos. Más de 140 millones de niñas y mujeres han sido víctimas de algún tipo de MGF y, de consolidarse la tendencia actual, para el año 2030, alrededor de 86 millones de niñas más serán sometidas a esa práctica.
Para promover la erradicación de la MGF, es necesario realizar esfuerzos coordinados y sistemáticos en los que participen las comunidades en su conjunto, y que estén centrados en los derechos humanos y la igualdad de género. Esos esfuerzos deben incidir en el diálogo en la sociedad y el empoderamiento de las comunidades de modo que puedan actuar de forma colectiva para poner fin a esa práctica. Asimismo, deben abordar las necesidades de salud sexual y reproductiva de las mujeres y niñas que sufren sus consecuencias.
El UNFPA, junto con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) dirige el mayor programa mundial para acelerar la eliminación de la MGF. Ese programa se centra en la actualidad en 17 países africanos y también brinda apoyo a iniciativas regionales y mundiales.

¿Qué es la MGF?

La MGF comprende todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos, así como otras lesiones de los órganos genitales femeninos sin motivo médico. Se trata de una norma social y cultural profundamente arraigada en muchos lugares.

Puede causar complicaciones de salud a corto y largo plazo, incluido dolor crónico, infecciones, mayor riesgo de transmisión del VIH, ansiedad y depresión, complicaciones durante el parto, infecundidad y, en el peor de los casos, la muerte. La MGF es reconocida internacionalmente como una violación grave de los derechos, la salud y la integridad de las mujeres y las niñas.

En 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó por unanimidad la primera resolución contra la mutilación genital femenina, con un llamamiento para intensificar los esfuerzos mundiales para su erradicación. 

La MGF es una violación de los principios y normas de derechos humanos, incluidos los principios de igualdad y no discriminación por razones de sexo; el derecho a vivir sin tortura ni trato cruel, inhumano y degradante; el derecho al más alto nivel posible de salud; los derechos del niño y el derecho a la integridad física y mental, incluido el derecho a la vida, entre otros.

¿Por qué se sigue practicando la MGF?

En las sociedades en que se practica, la MGF es una manifestación de una desigualdad de género profundamente arraigada. Se sigue practicando por muchos motivos. En algunas sociedades, por ejemplo, se considera un ritual iniciático; en otras, es un requisito para el matrimonio. Algunas comunidades, tanto cristianas como judías o musulmanas, le atribuyen una base religiosa.

La MGF puede considerarse un elemento importante de una cultura o identidad, por lo que es difícil para las familias optar por no someter a sus hijas a la ablación. Los que rechazan esa práctica pueden ser condenados o quedar abocados al ostracismo. Incluso los padres que no quieren que sus hijas se sometan a una MGF pueden sentirse obligados a ello.

Alentar el abandono

El abandono colectivo, es decir, cuando el conjunto de una comunidad decide no perpetuar la MGF, es una medida eficaz para acabar con su práctica. Garantiza que ninguna niña o familia resulte desfavorecida por la decisión. Muchos expertos opinan que la MGF solo podrá erradicarse mediante el abandono colectivo.

Esta decisión requiere un proceso en el que las comunidades debatan, reflexionen y lleguen a un consenso sobre la materia, donde los aspectos de la MGF relacionados con la salud y los derechos humanos ocupen un lugar destacado.

Cuando las comunidades deciden abandonar la práctica, a menudo organizan públicamente manifestaciones colectivas, como la firma y difusión de una declaración pública o una celebración para festejar la decisión. A menudo se invita a las comunidades vecinas a esos acontecimientos para que sean testigos de un proceso exitoso de eliminación, contribuyendo así a impulsar el abandono colectivo en otros lugares.

¿Qué está haciendo el UNFPA?

En 2008, el UNFPA y UNICEF establecieron el Programa Conjunto sobre la mutilación/ablación genital femenina, el mayor programa mundial para acelerar la eliminación de la MGF y prestar servicios de atención para paliar sus consecuencias. Es un programa a escala comunitaria, nacional, regional e internacional que pretende concienciar sobre el daño causado por la MGF y empoderar a las comunidades, las mujeres y las niñas para que decidan abandonar su práctica.

El UNFPA contribuye a fortalecer los servicios de salud para evitar la MGF y tratar las complicaciones que puede causar. El UNFPA también trabaja con organizaciones de la sociedad civil activas en el ámbito de la educación dirigida por las comunidades y en sesiones de diálogo sobre los aspectos de esta práctica relacionados con la salud y los derechos humanos. El Fondo coopera con líderes religiosos y tradicionales para desvincular la MGF de la religión, y para generar el apoyo necesario para su erradicación. Además, el UNFPA colabora con medios de comunicación para fomentar el diálogo en torno a esta práctica y cambiar la imagen de las niñas que no se han sometido a ella.

Con el apoyo del UNFPA y otros organismos de las Naciones Unidas, algunos países han aprobado leyes que prohíben la MGF y elaborado políticas nacionales para su erradicación.

Actualizado 18 de noviembre 2014