Matrimonio infantil

Exposición general

El matrimonio infantil se considera una violación de los derechos humanos. A pesar de que existen leyes que lo prohíben, en la práctica el matrimonio infantil sigue estando muy extendido, en parte debido a la pobreza persistente y a la desigualdad de género. En los países en desarrollo, una de cada tres niñas se casa antes de cumplir los 18 años, y una de cada nueve, antes de los 15.
El matrimonio infantil pone en riesgo la vida y la salud de las niñas, además de limitar sus perspectivas de futuro. Las niñas que son presionadas para contraer matrimonio a menudo se quedan embarazadas siendo aún adolescentes, lo que hace aumentar el riesgo de que se presenten complicaciones durante el embarazo o el parto. Estas complicaciones son la principal causa de muerte entre las adolescentes de mayor edad en los países en desarrollo.
El UNFPA promueve el diseño de leyes y de programas con el objetivo de poner fin al matrimonio infantil. Asimismo, apoya la inversión en estudios con base empírica centrados en las niñas de forma que se las empodere mediante la información, las aptitudes y los recursos necesarios para que puedan gozar de buen estado de salud, recibir una educación y sentirse seguras, y de esa forma superen con éxito la transición a la edad adulta. El UNFPA también respalda las necesidades de las niñas casadas, especialmente en el área de la planificación familiar y la salud materna.

Denegación de derechos

El matrimonio infantil deniega el derecho de las niñas a poder elegir con quién y cuándo quieren casarse, una de las decisiones más importantes de la vida. La elección de la pareja es una decisión adulta que debe tomarse con total libertad, sin que se vea influida por miedos o coacciones. Sobre esto hay que decir que básicamente todos los países están de acuerdo.

A pesar de los compromisos casi universales de poner fin al matrimonio infantil, aproximadamente un tercio de las niñas de los países en desarrollo (excluida China) se casan antes de cumplir los 18 años, y se estima que el 12% se casa antes de los 15. En 2010, más de 67 millones de mujeres de entre 20 y 24 años de edad reconocieron que se habían casado cuando aún eran niñas. La mitad de estas mujeres procedía de Asia, una quinta parte de África.

En la próxima década, cada año se casarán 14,2 millones de niñas menores de 18 años, esto es, 39 000 niñas cada día. Cincuenta millones de niñas podrían estar en riesgo de contraer matrimonio antes de cumplir los 15 años.

Muchos acuerdos internacionales proscriben el matrimonio infantil, incluidas la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo de 1994 también instó a los países a eliminar el matrimonio infantil.

Repercusión sobre la salud, el futuro y la familia de las niñas

El matrimonio infantil supone un riesgo directo para la salud y el bienestar de las niñas. Es frecuente que al matrimonio le siga un embarazo, aun cuando la niña no esté preparada ni física ni mentalmente. En los países en desarrollo, nueve de cada diez nacimientos entre niñas adolescentes se producen dentro del matrimonio o de una unión en pareja. En estos países, las principales causas de muerte entre las niñas adolescentes se deben a complicaciones derivadas del embarazo y el parto.

Las niñas casadas también pueden quedar expuestas a infecciones de transmisión sexual, entre ellas, al VIH. Al contraer matrimonio, las niñas son forzadas a menudo a abandonar la escuela para que puedan hacerse cargo de las responsabilidades del hogar, lo que se traduce en una denegación de su derecho a recibir una educación. El matrimonio precoz también limita sus oportunidades, por ejemplo, sus futuras perspectivas de encontrar empleo, y produce efectos de larga duración en sus respectivas familias. Las niñas que abandonan la escuela gozan de peor salud y situación económica que las que continúan sus estudios, y esto a la larga tendrá una repercusión negativa también en sus hijos.

Factores que contribuyen al matrimonio infantil

El matrimonio infantil es el resultado nocivo de la pobreza y la desigualdad de género. Las niñas que contraen matrimonio a una edad temprana también tienden a recibir un menor nivel de educación y a vivir en zonas rurales. Muchos padres en situación de pobreza creen que el matrimonio asegurará el futuro de sus hijas por el simple hecho de garantizarles otra familia que se ocupe de sus cuidados. Esta creencia también es común en situaciones de crisis humanitaria, en las que muchos padres temen no poder ofrecer protección a sus hijas ni cuidar de ellas. Algunos creen erróneamente que el matrimonio protegerá a sus hijas de la violencia sexual, una práctica que se acentúa en los períodos de crisis.

Otros padres consideran a sus hijas una carga o un producto con el que negociar. Las dotes complican aún más el problema. En aquellos lugares donde la familia de la novia paga una dote a la familia del novio, las novias más jóvenes normalmente han de entregar dotes de menor cuantía, lo que genera un incentivo para que los padres quieran casar a sus hijas a una edad temprana. Por el contrario, en aquellos lugares donde la familia del novio paga un precio por la novia, los padres que están atravesando dificultades económicas ven en el casamiento de sus hijas una fuente de ingresos, de ahí que quieran casarlas pronto.

Cada vez es más frecuente que el matrimonio infantil sea el resultado de una situación donde hay pocas opciones. Cuando las niñas tienen alguna opción, se casan más tarde.

Cómo acabar con el matrimonio infantil

Para acabar con el matrimonio infantil será necesario emprender medidas a diferentes niveles. Por un lado, se deberá exigir el cumplimiento de las leyes ya existentes que prohíben el matrimonio infantil, especialmente cuando las niñas que están en riesgo de contraer matrimonio a una edad temprana o que ya están casadas reclaman protección y justicia. Cuando este no sea el caso, la edad legal para contraer matrimonio debe elevarse a los 18 años. Las leyes, sin embargo, únicamente proporcionan el marco para adoptar medidas contra el matrimonio infantil. Las prácticas que se consideran aceptables es muy improbable que desaparezcan exclusivamente a través de la legislación.

Los gobiernos, la sociedad civil y otros asociados deben aunar sus esfuerzos para garantizar que las niñas tengan acceso a la educación, a fuentes de información y servicios en materia de salud, y a una preparación práctica para la vida. Las niñas que pueden permanecer en la escuela y que gozan de buen estado de salud disfrutan de mayores opciones y es más probable que eviten el matrimonio infantil. 

También es muy importante que las niñas que ya están casadas reciban apoyo. A estas niñas se les deben ofrecer servicios de salud reproductiva con el fin de evitar embarazos precoces. Sin embargo, a aquellas que se queden embarazadas se les deberá facilitar el acceso a cuidados adecuados durante todo el período de gestación, alumbramiento y puerperio. Y en caso de que así lo requieran, se las deberá apoyar para que regresen a la educación formal o no formal.

Todas estas medidas en su conjunto se traducirán en familias con mejor estado de salud y en una mayor igualdad de género, que a su vez repercutirá en sociedades más fuertes y economías más dinámicas. Ninguna sociedad puede permitirse experimentar la pérdida de oportunidades, el desperdicio de talento o la explotación personal que resultan del matrimonio infantil.

El papel del UNFPA

El UNFPA asume el compromiso de ofrecer soluciones concretas al matrimonio infantil, haciendo hincapié en aquellos esfuerzos que puedan fomentarse y arrojar resultados medibles. El UNFPA trabaja con gobiernos y asociados de la sociedad civil a todos los niveles con el propósito de promover y proteger los derechos humanos de las niñas, y proveer asistencia en el desarrollo de políticas, programas y leyes que puedan abordar y restringir la práctica del matrimonio infantil. Muchos de estos esfuerzos, como el programa Action for Adolescent Girls (acción a favor de las adolescentes), capacitan a las niñas para que conozcan sus derechos humanos, incluido su derecho a elegir, como personas adultas, con quién quieren casarse. 

Actualizado 18 de noviembre 2014

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