Igualdad entre los géneros

Exposición general

La igualdad entre los géneros es uno de los derechos humanos. Las mujeres tienen derecho a vivir con dignidad, sin miseria y sin temor. La igualdad entre hombres y mujeres es también un requisito para avanzar en el desarrollo y reducir la pobreza: las mujeres empoderadas contribuyen a la salud y la productividad del conjunto de las familias y comunidades y mejoran las perspectivas para la siguiente generación.
A pesar de que las pruebas no dejan lugar a dudas sobre el papel fundamental del empoderamiento de las mujeres para reducir la pobreza, promover el desarrollo y abordar los desafíos más apremiantes del planeta, la igualdad de género sigue siendo una promesa incumplida.
Durante más de 30 años, el UNFPA ha defendido a las mujeres y las niñas mediante la promoción de reformas legislativas y políticas y la compilación de datos que tienen en cuenta las cuestiones de género, así como a través del apoyo a iniciativas destinadas a mejorar la salud de las mujeres y a ampliar sus opciones en la vida.

Empoderamiento de las mujeres

Con independencia de los múltiples acuerdos internacionales en los que se consagran sus derechos humanos, las mujeres siguen teniendo muchas más probabilidades que los hombres de ser pobres y analfabetas. Tienen menos acceso a la propiedad, al crédito, a la capacitación y al empleo. Tienen muchas menos oportunidades que los hombres de tener una vida política activa y muchísimas más probabilidades de ser víctimas de violencia doméstica.

La igualdad de género solo se logrará cuando las mujeres y los hombres gocen de las mismas oportunidades, derechos y obligaciones en todas las esferas de la vida. Eso significa compartir a partes iguales la distribución del poder y la influencia, y contar con las mismas oportunidades de independencia económica, educación y logro de sus ambiciones personales.

La igualdad entre los géneros exige el empoderamiento de las mujeres, con especial hincapié en la identificación y ajuste de los desequilibrios de poder y la dotación de mayor autonomía a las mujeres para gestionar sus propias vidas. Cuando se empodera a una mujer, toda su familia se beneficia, y estos beneficios suelen tener un efecto multiplicador en las generaciones futuras.

La igualdad entre los géneros no solo beneficia a las mujeres, también a sus familias y comunidades. Una mujer Hmong en la aldea de Sin Chai, Viet Nam. ©Foto de las Naciones Unidas/Kibae Park

Adopción de medidas

Las funciones que los hombres y las mujeres desempeñan en las sociedades no están determinadas biológicamente. Están determinadas por la sociedad, son cambiantes y se pueden modificar. Si bien pueden justificarse por motivos culturales o religiosos, estas funciones varían enormemente de una localidad a otra y evolucionan con el tiempo. Los esfuerzos por promover el empoderamiento de las mujeres deberían garantizar el respeto de las consideraciones culturales y el cumplimiento de los derechos de las mujeres.

La promoción eficaz de la igualdad entre los géneros requiere también reconocer que las mujeres son distintas según los papeles que desempeñan, así como en función de su edad, condición social, ubicación geográfica y nivel educativo. La estructura de sus vidas y las opciones que tienen a su disposición son muy distintas.

El UNFPA tiene por objetivo responder a las necesidades de las mujeres más vulnerables y marginadas, incluidas las adolescentes, aquellas que viven con discapacidades, las indígenas, las migrantes, las refugiadas, las cabeza de familia y las que viven en extrema pobreza. En 2013, el UNFPA apoyó leyes relacionadas con la igualdad de género, reformas políticas y el desarrollo en más de 40 países.

Un requisito fundamental, y a menudo olvidado, para promover la igualdad entre hombres y mujeres es la compilación de datos desglosados por sexo y edad, que permiten evaluar dónde se han logrado avances y dónde se están quedando a la zaga. El UNFPA trabaja con los países para construir su capacidad de recopilación y análisis de datos.

Temas principales

La experiencia muestra que, para abordar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, es necesario contar con intervenciones estratégicas en todos los niveles de programación y formulación de políticas. Entre los temas principales se incluyen los siguientes:

Salud reproductiva: La capacidad de las mujeres de controlar su propia fecundidad es fundamental para su empoderamiento e igualdad. Cuando una mujer es capaz de planificar su familia, también podrá planificar el resto de su vida. La protección y promoción de sus derechos reproductivos, incluido el derecho a decidir la cantidad de hijos que desea tener, cuándo tenerlos y con qué espaciamiento, es fundamental a fin de garantizar su libertad para participar de forma más plena y equitativa en la sociedad.

Además, por motivos tanto psicológicos como sociales, las mujeres son más vulnerables que los hombres a los problemas de salud reproductiva. De forma general, las complicaciones derivadas del embarazo y el parto son la segunda causa de mortalidad para las mujeres en edad de procrear. La falta de información, servicios y condiciones que ayuden a las mujeres a proteger su salud reproductiva constituye una discriminación por razón de género y una violación del derecho de las mujeres a la salud y a la vida.

Empoderamiento económico: Seis de cada diez de las personas más pobres del mundo son mujeres. Las desigualdades económicas persisten, en parte, porque el grueso del trabajo no remunerado en las familias y comunidades recae sobre las mujeres, y porque las mujeres siguen estando discriminadas en la esfera económica.

Empoderamiento educativo: Aproximadamente dos tercios de los adultos analfabetos en todo el mundo son mujeres. Las carencias educativas limitan sobremanera el acceso de las mujeres a la información y a las oportunidades. Del mismo modo, al aumentar los logros educativos de las mujeres y las niñas, no solo se benefician ellas a título individual sino también las generaciones venideras. Los niveles más altos de educación en las mujeres se asocian estrechamente a una menor fecundidad y mortalidad infantil, y a mejores resultados para sus descendientes.

Empoderamiento político: No se puede lograr la igualdad entre los géneros sin el apoyo y la exigencia de cumplimiento por parte de las instituciones. No obstante, todavía son muchas las instituciones sociales y judiciales que no garantizan la igualdad de las mujeres en materia de derechos jurídicos básicos y derechos humanos, de acceso a los recursos o de control de estos, de empleo o ingresos, o de participación social o política. Los hombres siguen ocupando la mayoría de los cargos con responsabilidad política o judicial; en todo el mundo, solo el 22% de los parlamentarios son mujeres. Las leyes contra la violencia doméstica a menudo no se aplican a favor de las mujeres.

Actualizado 18 de noviembre 2014

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